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Capítulo 8

Author: Cristina Rivas
Recordé cuando era pequeño… Mis padres me repetían, una y otra vez, que no debía pasar tanto tiempo bajo el sol intenso, pero yo nunca les hacía caso. Los otros niños jugaban fuera y yo también quería estar con ellos.

Solo me asustaba cuando el resplandor se volvía tan intenso que ya no podía mantener los ojos abiertos. Entonces, Lena me tomaba de la mano y permanecía a mi lado.

Uno de aquellos días le hice una pregunta:

—Cuando seamos grandes, ¿quieres ser mi otro par de ojos?

Y durante años, r
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  • Luz prestada para mi juventud   Capítulo 9

    —Owen, cuánto tiempo sin verte.Me tomó por sorpresa que Grant se acercara a hablar conmigo, por lo que fui directo al grano.—Antes me gustaba Lena. Lo sabías, ¿verdad?Asentí. Me había enterado de aquello gracias a una de las amigas de Lena, durante aquella reunión de primavera.—Pero terminé renunciando a ella. ¿Sabes por qué? —preguntó, pero no esperó mi respuesta, sino que continuó—: Porque todo lo que sentía giraba en torno a ti. Absolutamente todo. Sus alegrías, sus nervios, sus frustraciones, sus miedos… Todo tenía que ver contigo. Incluso entonces podía darme cuenta de que no quedaba en su corazón ningún espacio para mí. Y, dado que no pensaba esperar que me apartaran a la fuerza, desistí, sin más.No entendía por qué me estaba contando todo aquello. Pero no tardó en brindarme el verdadero motivo, sin que yo preguntara.—He escuchado que Lena y tú ya no son tan cercanos como antes. No sé qué fue lo que sucedió entre ustedes, pero me preocupa haber tenido algo que ver con ello.

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    Recordé cuando era pequeño… Mis padres me repetían, una y otra vez, que no debía pasar tanto tiempo bajo el sol intenso, pero yo nunca les hacía caso. Los otros niños jugaban fuera y yo también quería estar con ellos.Solo me asustaba cuando el resplandor se volvía tan intenso que ya no podía mantener los ojos abiertos. Entonces, Lena me tomaba de la mano y permanecía a mi lado.Uno de aquellos días le hice una pregunta:—Cuando seamos grandes, ¿quieres ser mi otro par de ojos?Y durante años, realmente lo fue.Poco a poco, la niña de mis recuerdos y la mujer sentada frente a mí se fundieron en una misma persona.Quería decir algo, pero no sabía qué.Ahora la entendía. Sin embargo, comprenderla no borraba nada de lo que había sucedido y del daño recibido.Después de un largo silencio, la miré y, tras un suspiro, dije:—Lena, todo eso ya pasó. Por mucho que te arrepientas, no puedes cambiarlo. Mira hacia adelante.Dicho esto, recogí las bebidas y me levanté.Ella me siguió hasta la sali

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    La iluminación era escasa, pero alcancé a ver que tenía los ojos enrojecidos.No lograba entenderla.Todavía recordaba cada minuto de aquella reunión de primavera con tanta claridad como si hubiera ocurrido ayer. Entonces, ¿qué pretendía ahora, presentándose ante mi de esa manera?—Lena, tú misma me pediste que te dejara en paz. Y, tras pensarlo detenidamente, me di cuenta de que tenías razón. No debería haber seguido siendo un obstáculo para ti.Ella dio dos pasos rápidos hacia mí.—¡No! Me he arrepentido de aquella noche desde entonces. Te dije cosas horribles, pero no sentía nada de lo que dije. Quise disculparme contigo hace mucho tiempo, pero me habías bloqueado. —Suspiró—. Pensé que podría hacerlo en persona cuando comenzaran las clases. Pero cuando fui a tu casa, tu madre me dijo que ya te habías marchado a Lakeview. —En su voz había dolor y algo parecido a una súplica—. Owen, ¿puedes perdonarme? No seas tan duro conmigo.—¿Duro contigo?Por un instante, sinceramente, no entendí

  • Luz prestada para mi juventud   Capítulo 6

    Lakeview estaba a solo unas tres horas de casa. Además, mi tía vivía cerca, por si alguna vez ocurría algo realmente grave. La mayor parte del tiempo me quedaba en la residencia universitaria. Algunos fines de semana iba a casa de mi tía y, durante las vacaciones largas, regresaba a casa.Fuera de clases, me inscribí en un par de clubes. Fue allí donde encontré personas que compartían mis intereses. Dejé de ocultar mis problemas de visión y de fingir que podía hacer cosas que en realidad no podía.Y, después de intentarlo muchas veces, descubrí algo que me sorprendió: había muchísimas cosas que podía hacer perfectamente por mi cuenta.Durante las vacaciones de invierno y verano, a veces conseguía trabajos de medio tiempo. Pero lo más habitual era que viajara con mis padres. Cuando se acercaba el momento de graduarme, me di cuenta de que llevaba casi dos años sin ver a Lena.Aquel verano, mi familia había planeado un largo viaje por carretera a través de las Montañas Rocosas.Y, unos

  • Luz prestada para mi juventud   Capítulo 5

    Mi partida le dio a Lena el verano más tranquilo que había tenido en años. Y, aun así, sintió que algo dentro de ella se quedaba vacío.Había planeado aprovechar el comienzo de la universidad para arreglar las cosas entre nosotros. Pero, lo que nunca imaginó fue que yo simplemente me marcharía.—¿Cómo pudo...? —se preguntaba, casi para sí misma—. Lo habíamos acordado. Se suponía que iríamos juntos a Westbridge.Después miró a mi madre, sin saber qué expresión poner.—Pensé que ya lo había hablado contigo —repuso mi madre con cierta sorpresa.Lena negó con la cabeza sin siquiera darse cuenta. Su rostro había perdido todo el color.Mi madre recordó lo que yo le había dicho en el auto y pudo imaginarse gran parte de lo que había ocurrido.—Lena, llevas tantos años cuidando de Owen... Debe haber sido muy difícil para ti. —Suspiró—. Tiene problemas de visión desde pequeño, así que, naturalmente, siempre me he preocupado por él. Y como ustedes dos crecieron juntos, nos acostumbramos a dejarl

  • Luz prestada para mi juventud   Capítulo 4

    La mesa estalló en un alboroto.Me quedé completamente inmóvil, con las manos fuertemente entrelazadas debajo de la mesa. No quería ponerla en una situación incómoda. Estaba a punto de intervenir cuando ella respondió primero.Su rostro no mostraba ninguna expresión y, cuando habló, su voz sonó fría:—No empiecen. Nuestras familias son muy cercanas. Owen tiene problemas de visión y mis padres me pidieron que lo cuidara. Lo dijo con tanta naturalidad... Pero sus palabras me golpearon el pecho como un bloque de hielo.Todos los sentimientos que había guardado en secreto, todas las esperanzas que me había permitido albergar...Desde el principio hasta el final, había sido el único que había sentido algo.No soportaba seguir allí. Me levanté y fui al baño, donde permanecí hasta que conseguí recuperar la compostura.Cuando regresaba, escuché unas voces en el pasillo, cerca del otro baño.—Lena, estás pegada a Owen todos los días. ¿Cómo piensas conseguir novio así?—Él apenas puede ver y n

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