LOGINSOL:
Abro mis ojos, sintiendo que me despierto de un horrible sueño. Estoy en la penumbra de una habitación que no reconozco, cuando al fin mis ojos se acostumbran a la oscuridad y logro ver. Todavía tengo el vestido de boda puesto, unas manchas de sangre están caídas por su falda. Llevo mi mano a la nariz, sintiendo que aun mi sangre sale. Tiro mi cabeza hacia atrás mientras aprieto el puente de mi nariz. Tomo dos papeles y los introduzco en mis cavidades para impedir que la sangre siga manchando todo.
¿Dónde estoy? Es la pregunta que me hago, mientras me acurruco en la cama en posición fetal. Cierro mis ojos y otra vez todas las escenas que viví regresan. Lloro en silencio, me da miedo moverme, o emitir cualquier tipo de sonido que me delate, por lo que permanezco así por mucho tiempo. Estoy aterrada, sin comprender todavía bien lo que me acaba de pasar. ¿Mis padres, no son mis padres? Me robaron de los verdaderos. ¿Qué tipo de ser soy que mi sangre vale eso? ¿Y esos animales negros con alas como murciélagos, que eran, vampiros? Los vampiros no existen, solo son historias de fantasía. Pero los vi, los vi, eran murciélagos gigantes. ¿Y quién es el que me rescató? ¿Qué era? Nos trasladamos de una manera no natural. Me quedo profundamente dormida, al despertar es de día. No me duele la cabeza, y mi enorme temperatura ha bajado. Me asombro, no recuerdo la última vez que no tuve dolor de cabeza ni fiebre. Me levanto despacio, corro a lo que creo es el baño, una puerta en la esquina. Lo es, no muy grande, pero si muy limpio, todo blanco. Compruebo si tiene agua la ducha, al ver que sí. Me desnudo y dejo que el agua caliente corra por mi cabeza, mientras a mi mente regresan de nuevo las horribles memorias de la noche anterior. Lloro por un largo rato, hasta que siento la necesidad de comer algo. Salgo envuelta en una toalla, sin saber qué esperar, abro automáticamente el closet, y me asombro. Está lleno de ropas, todas de mi talla, un gran papel cuelga.“Esta ropa es tuya, permanece dentro de la habitación una semana, la renta está pagada por un año. Nadie podrá encontrarte aquí, tienes comida y dinero para sobrevivir todo este tiempo y recuerda: ¡NO SALGAS EN LUNA LLENA!”
No sé qué pensar, tomo una muda de ropa y me la coloco. Voy hasta la pequeña cocina, y es verdad, está atestada de comida, al igual que el refrigerador, lo más asombroso es que todo es de mi agrado. Me preparo un café, un emparedado y me siento a desayunar tratando de no llorar, al acordarme, que los que yo creía mis padres, eran esos seres infernales que me robaron de mis verdaderos, y querían asesinarme. Cuando termino, vuelvo a acostarme y a dormir. Paso toda la primera semana, así, sin salir, ni siquiera he abierto la puerta para saber dónde me encuentro. No quiero saber, me aterra la idea de que los que decían ser mis padres, me encuentren. Al décimo día, llueve, torrencialmente, unos maullidos lastimeros y pequeños ruidos en la puerta, hace que vaya a mirar que es. Un hermoso gato está en ella, abro y lo dejo pasar. En un inicio no se me acerca, se dedica a pasarse la lengua, mientras me mira receloso. Busco leche en el refrigerador y le sirvo, la olfatea, pero no la bebe. Le ofrezco de todo lo que tengo en la despensa, pero sigue negándose a comerlo. Lo dejo, la lluvia sigue muy fuerte, mi cabeza ha empezado a doler de nuevo. Rebusco a ver si tengo algún calmante, pero no encuentro nada. Me dejo caer en un pequeño sofá que hay en el salón. Me duermo profundamente, y me parece dentro de mi sueño, ver al gato acercarse a mí, tomar mi dedo índice y metérselo en su boca. El sueño es tan real, que hasta siento como sus colmillos se entierran en mi piel, pero no me duele. Succiona por un gran tiempo, para luego pasar su lengua, y acostarse casi encima de mi cabeza. Cuando despierto, ya no está, creo que ha salido por la pequeña ventana de la cocina. Y otra vez me asombro, ya no me duele la cabeza, ni tengo fiebre. Al fin, al otro día el sol es radiante y me decido a abrir la puerta y salir, me quedo maravillada. Estoy en lo alto de un edificio, que me permite ver una enorme ciudad. La terraza está llena de flores de todos los tipos y colores, tiene un juego de muebles con una mesa central. Es como un sueño. No reconozco dónde estoy, tampoco me interesa, el solo pensamiento de que aquí mis padres de mentira no podrán encontrarme, me llena de felicidad. A partir de ese entonces, paso los días en mi terraza en compañía del ahora mi gato, al cual he nombrado Motita, por el abundante pelaje esponjoso que posee. Por muy extraño que parezca, la sola presencia de mi gato, me ha llenado de paz. Es muy hermoso, tiene su pelaje muy sedoso, de color negro; sus ojos son grises, aunque en ocasiones me parece que se los he visto rojos; al igual que me ha parecido ver que sus colmillos sobresalen a ambos lados de su boca. Duerme conmigo a veces, porque tiene la manía de desaparecer. Aunque siempre reaparece, curiosamente los días en que mi despensa amanece llena, sin saber quien la abastece. Han pasado dos semanas del hecho, he decidido salir y averiguar dónde me encuentro. Me visto con una muda de ropa que encuentro en el ropero, un pantalón entallado de color azul, una blusa muy abrigada, recojo mi cabello y lo introduzco en un gorro, tomo una bufanda y una chaqueta ligera. Tengo que bajar hasta el piso inferior, y tomar el elevador con un poco de miedo, es la primera vez en mi vida, que camino sola. Nunca los que creía eran mis padres, me dejaron hacerlo sola. Después de descender, diez pisos, llego a un elegante vestíbulo. Camino despacio, sintiendo todas las miradas fijas en mí, como queriendo saber de donde salí yo. Respiro profundo y me acerco a lo que parece ser la información. —Buenos días —saludo, pero no obtengo respuesta— buenos días —repito mi saludo, y al fin la joven se digna a mirarme— ¿puede por favor informarme dónde estamos? ¿Qué país?NARRADOR:Han pasado muchos años desde que Sol y Arni realizaran una espectacular boda en los tres reinos. Han tenido cinco hijos, que conforman, como dijera la profecía, una nueva raza, ya que pueden convertirse, como su padre, en cualquier animal, aunque en ellas predomina el lobo y en los varones, el murciélago. Sirius y Alis, al final, vinieron a vivir en el castillo de Arni, que les cedió un ala completa. Aunque podía fácilmente hacerles uno nuevo, quería tener a Sirius a su lado toda su vida. Su madre, al fin, podía vivir sin problemas en el inframundo, aunque subían mucho al mundo de las bestias; también habían procreado dos hijos más. La reina Lilith, al enterarse de que su nieto era el emperador elegido, dejó de querer robarle sus poderes. Aunque Arni le otorgó solo los necesarios para que no estuviera indefensa. Kenai se había mudado completamente a la manada con su esposa y su hijo. Maxas, al fin, encontró a su mitad, una loba muy joven de su manada. Al igual que su herma
NARRADOR:¿Por qué todo con él es así? Nada de romanticismo, se pregunta ella, a quien le encantan las novelas de amor. —¡No me casaré contigo si no lo haces bien! —dijo de pronto Sol. —Mi Sol, ¿otra vez con lo mismo? —bufa incómodo Arni, pensando que fue muy malo que su Sol creciera creyendo ser humana. ¡Es un fastidio! ¿Qué le estará pidiendo ahora?—. ¿Ayer no te gustó cómo te lo pedí? ¿No era eso lo que dijiste que tenía que hacer? ¡Lo hice! ¿Qué debo hacer ahora, mi Sol? —¡No me lo pediste! —niega ella con vehemencia. —¡Sí, lo hice! —afirma Arni. —¡No! Haz memoria, me pediste ser tu amante. Y acepté... acepté porque me moría de ganas también —confiesa ella. —¿No es lo mismo? —pregunta asombrado, tratando de recordar todo lo que aprendió de los humanos. Sol lo mira fijamente, como si quisiera saber si está bromeando o si de verdad no entiende dónde está la diferencia. Arni, por su parte, parece genuinamente confundido, lo que solo aumenta la frustración de ella. —¿Cómo pued
NARRADOR:Arni se entretiene haciendo muchas cosas que ha visto en las películas de escenas de sexo. No tenía la menor idea de que se hacía eso; para él, ese acto era solo introducirla y ya. Tanto Sirius como él habían aprendido mucho al respecto, y ahora se daba cuenta de que, en verdad, aquello hacía disfrutar a su mujer. Siguió esforzándose al máximo; había grabado cada detalle en su mente. Así que colocó su frente en la de su amada y le transmitió lo que había aprendido, queriendo que ella también pudiera hacerle cosas, haciendo que Sol lo mirara asombrada. —¿Dónde aprendiste eso? —pregunta sorprendida. —Con los humanos, ¿jugamos como ellos? —pregunta Arni. —¿Quieres que haga eso que me enseñaste? —ríe Sol, divertida y curiosa—. Está bien, colócate boca arriba, ahora me toca a mí. Y diciendo esto, con las nuevas informaciones que le pasara el príncipe, más las que ella había visto escondida en las escenas de amor de las películas, se dedicó a saborear y a lamer una y otra vez
NARRADOR: El emperador Árnyék, ha hecho que Sol permanezca con los ojos cerrados cubiertos por un pañuelo, luego de llegar a su castillo. Recuerda bien las escenas que viera de las habitaciones y acomoda la inmensidad de flores que llevó consigo ayudado por Sirius por todo el lugar, este último le agrega velas, y hace venir a su esposa Alis, que trae un hermoso traje a Sol, que está feliz. No sabe exactamente qué es, aunque la increíble fragancia de rosas la llena de felicidad y se deja hacer por ella. Al fin, le dicen que todo está listo. Sirius se retira con Alis, Arni, toma a Sol de las manos y la hace caminar despacio hasta que se detienen, luego le quita la venda de los ojos. Sol los abre despacio, y se encuentra en un mar de pétalos de rosas, con globos rojos por todo el techo, miles de velas esparcidas armoniosamente y a sus pies de rodillas, su príncipe vestido hermosamente, que la mira con adoración. —Sol, antes que digas nada —comienza a hablar nerviosamente Arni—, sé q
ÁRNYÉKMe quedo observando a mi hermano Sirius. ¿Cómo no se me ocurrió eso? Definitivamente, la decisión de cambiarlo fue muy buena, me digo. Aunque ahora mismo no me gusta que esté lejos de mí; debería pensar en eso. Me los llevaré a vivir a mi castillo. ¿No soy el emperador? Pues puedo hacer lo que quiera. —Sabía que ibas a ayudarme —le digo al tiempo que abrazo a Sirius, contento—. Vamos ahora mismo, de hoy no puede pasar que mi Sol me acepte y me deje hacer lo que quiero. En la ciudad, junto a Sirius, he explorado todas las maneras posibles que utilizan los humanos para enamorar a sus parejas. Y lejos de sentirme satisfecho, me encuentro más confundido. —Sirius, creo que debo hablar muy claro con mi Sol —digo frustrado—. Somos esposos y es su obligación estar conmigo, complacerme. No voy a andar corriendo detrás de ella como un tonto, como hacen los humanos. —No digas eso, Arni, es lindo. Si me hubiera enterado antes, lo hubiera hecho con mi Alis; creo que lo haré de ahora en
SIRIUS:Observo a Arni, que ha aparecido delante de mí en el castillo de Glendinning. No dice nada, solo se pasea molesto frente a mí, mientras yo espero pacientemente que finalmente se decida a hablar. Siempre ha sido así; quiere resolver los problemas solo, aunque en el fondo corre a mi lado en busca de ayuda. Al fin lo veo detenerse delante de mí y mirarme fijo con tremenda expresión de desesperación. Me asusto. —¿Qué pasa, señor? ¿Qué lo tiene así? —pregunto realmente preocupado. Pero sigue sin responder. Nunca lo había visto de esta manera, como si estuviera perdido y sin esperanzas. Ni siquiera cuando no encontraba a la descendiente de Al lo vi así. Arni mueve la cabeza negativamente y suelta un largo suspiro antes de decidirse a contarme qué le sucede. —Estoy perdido, Sirius —al fin habla. —¿Qué quiere decir con eso, señor? —pregunto con sumo respeto. El príncipe levanta la cabeza al escuchar cómo lo llamo. Aunque me ha exigido decirle su nombre, en momentos así sient