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ENCANTO Y LUJURIA 032

last update publish date: 2026-03-23 01:12:50
꧁ EMILY꧂

Dos semanas después

Me tambaleo una vez más y sujeto el barandal de las escaleras. Rio a carcajadas sin ningún motivo.Estoy tan desinhibida que no necesito de mucho para que mis emociones afloren con facilidad. Pongo un pie delante del otro y me impulso. Me tambaleo otra vez, aunque logro subir el escalón. A mi derecha, Avril, quien me sujeta con fuerza para que no me caiga. Ella también se tambalea y nos partimos de risa. Siento la mano de Ashley en mi espalda, empujándome.

—¡Par de bo
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  • Las formas del amor   NUNCA FUISTE UN ERROR - FINAL

    Muchas personas dicen que cuando alguien padece una enfermedad terminal y sufre la misma durante largos meses y hasta años, es porque esa persona está pagando algo que hizo en el pasado, que es una clase de castigo celestial. Si esta teoría es cierta, queda demostrado que mi amado Antoine no tenía nada que pagar ni merecía sufrir en lo más mínimo, y así fue.Partió de este mundo a las tres y cuarenta de una fría madrugada de septiembre, según el informe del forense, debido a un paro respiratorio.No agonizó.No sufrió.Han trascurrido cuatro años desde ese funesto día.En su ausencia, tuve que enfrentar una profunda depresión. Días enteros sin comer y no parar de llorar. Me sentí devastada por no tener a mi lado a mi alma gemela, el otro extremo de mi hilo rojo.Muy bien habría podido llenar páginas extensas, relatando mi sufrimiento, pero eso solo empañaría el verdadero significado de esta historia: La historia del error más dulce de mi vida. Con la ayuda de mis familiares y amigo

  • Las formas del amor   NUNCA FUISTE UN ERROR - 061

    Abrí los ojos muy despacio, entrecerrándolos para evitar que la claridad de la mañana entrara con violencia y terminara de arrancarme del sueño. Durante algunos segundos no supe dónde estaba. Sentía el cuerpo pesado, incómodo, las piernas entumecidas y un dolor persistente en el cuello por la postura en la que dormí. El aire fresco de la madrugada todavía se aferraba a mi piel y, cuando intenté mover los dedos, descubrí que también tenía las manos heladas.Entonces recordé.Nos quedamos dormidos sobre el puf, bajo el cielo estrellado de Florida.Una sonrisa adormilada quiso dibujarse en mis labios al recordar la noche anterior. Giré apenas la cabeza y allí estaba Antoine, todavía profundamente dormido a mi lado. La luz tenue del amanecer acariciaba su rostro y, por un instante, me limité a contemplarlo. Parecía tranquilo. Tanto que me dio pena despertarlo.Fue entonces cuando reparé en la manta que nos cubría.Fruncí el ceño, confundida, porque estaba segura de que no salimos con ella

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    Dieron de alta a Antoine al mediodía, no sin antes recibir unas cuantas indicaciones por parte del doctor, quien estuvo bastante cabizbajo durante todo el rato que estuvo hablándonos acerca de los cuidados paliativos, de lo que Cedric ya tenía mucho conocimiento.Llegamos al departamento y sin perder tiempo, mi suegra y yo ayudamos a Cedric a acomodar la habitación, con la finalidad de hacer que Antoine se sintiera cómodo. Pusimos la cama más cerca de la puerta del baño, así mi esposo no tendría que hacer mucho esfuerzo a la hora de querer ducharse o hacer sus necesidades.Cedric instaló una larga barra de metal en el pasillo y otra más corta en el baño, para evitar que Antoine se cayera, en caso de marearse y perder el equilibrio.Mi madre me ayudó a preparar el cuarto de huéspedes, el que usaría la madre a Antoine durante las próximas semanas, pues aunque vivía en la misma ciudad, se negaba a regresar a su casa por miedo a que su esposo, el que tenía casi siete meses sin ver, regres

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    Transcurrieron dos horas desde que Antoine fue ingresado de emergencia y aun no habíamos podido entrar a verlo. La ansiedad me iba a volver loca.En un momento de la noche tuve que conversar con mi suegra y decirle todo lo que sabía respecto al estado de su hijo. Ella se sintió muy herida de saber que yo lo sabía desde hace tiempo y no se lo dije, pero comprendió cuando le comenté que Antoine me pidió que no se lo dijera, pues él lo haría en su debido momento.Compartimos nuestro dolor y lloramos por largo rato.Gabrielle y mi madre se retiraron faltando pocos minutos para que fuesen las dos de la madrugada, con la promesa de regresar a primera hora de la mañana.Éramos solo mi suegra y yo, una al lado de la otra.Por momentos ella dormitaba, recostada de mi hombro, y por ratos era yo la que dormía en su regazo.A las cuatro de la madrugada, una enfermera nos avisó que podíamos entra a ver a Antoine, así que lo hicimos. Él estaba dormido, pero nos bastó con solo verlo. Nos sentamos en

  • Las formas del amor   NUNCA FUISTE UN ERROR - 059

    Mis manos estaban frías y sudaban. Estaba muy ansiosa por saber cómo estaba Antoine. A mi izquierda, Gabrielle, a mi derecha, la señora Ivette, y frente a mí, entregándome un vaso con café, mi madre. Las tres se negaron a dejarme sola, luego de insistirles que se fueran a descansar. Era casi medianoche y éramos un cuarteto de mujeres vestidas de gala, en la sala de espera de un hospital.Me puse de pie y me encaminé hacia la puerta que daba al exterior. Necesitaba un poco de aire, de lo contrario me iba a desmayar. Gabrielle hizo amague de levantarse de su asiento para acompañarme, pero le dije que no lo hiciera.Quería estar un momento a solas y pensar.Respiré profundo en cuanto estuve afuera, llenando mis pulmones con todo el aire posible. Al botar el aire, también boté un poco de mi dolor, entre sollozos incontrolables. Me llevé las manos a la cara para ahogar mi llanto. A esas alturas del día, me importaba un rábano verme bien o mal. ¡Dios! Estaba tan harta de llorar, pero era al

  • Las formas del amor   NUNCA FUISTE UN ERROR - 058

    Me senté al lado de mi amiga, por un momento. Necesitaba contemplar mi entorno. Todo se me hizo tan irreal, que tuve que pellizcarme el brazo para constatar que no se tratase de un sueño. ¡Mi vida dio un vuelco total en menos de un mes! Estaba casada con el hombre de mis sueños, rodeada por mi familia y amigos más cercanos, en un lugar precioso, decorado con telas y luces de color verde esmeralda. Gabrielle se lució. De verdad que hizo un buen trabajo, junto a la decoradora profesional que su papá contrató como parte de mi regalo de bodas.Según mi amiga, había una segunda parte de ese regalo, y la descubriría después de la fiesta, cuando mi esposo y yo estuviéramos en la comodidad de nuestra suite en el Embassy Suites by Hilton, donde pasaríamos la noche de bodas. Obsequio cortesía de mi suegra.Algunos bailaban al ritmo de la música, mientras los más pequeños correteaban. Sigrid y las gemelas estaban sentadas a un lado del salón, sin dejar de mirar la pantalla del móvil de mi herman

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