MasukSamantha
Llego a casa cansada después de un largo día de universidad, odio estar en época de exámenes, es algo que me estresa muchísimo, no disfruto de nada y me la paso preocupada. Me adentro a mi habitación y me acerco a mi tocador, ya que a lo lejos diviso un sobre lila (mi color favorito) que antes no estaba ahí. Soy una persona súper curiosa, todo lo quiero ver, saber y tocar, más si está entre mis pertenencias. Es una carta. La observo dudosa. "Buenas noches mi querida dama, espero que hayas tenido un excelente día". Es lo único que dice, la doblo y la guardo en la gaveta con las demás. Llevo todo un mes nerviosa, he estado recibiendo cartas anónimas bajo las iniciales A.C y sintiéndome observada en todos los lugares a los que voy. No me gusta esa sensación. Hablé todo lo que estaba sucediendo con mis padres y me dicen que hay mucha probabilidad de que sea algún compañero/amigo jugándome alguna broma para preocuparme, y lo está logrando, tengo miedo de salir sola, hay días en los que que siento que alguien me está siguiendo, es horrible. Sin embargo, de una semana para acá he tratado de mantenerme serena, a veces la mente juega con nosotros y nos hace creer cosas que en realidad no existen o no están sucediendo, por lo tanto, he decidido a ignorar las cartas, fingir que no existen. Me recuesto y me pongo a revisar mis redes sociales, siempre me ha llamado la atención la creación de contenido, pero no me animo a subir nada, soy muy tímida para ello. Bloqueo el celular y me levanto a darme un baño, hoy tengo una cita con Andrew, un compañero de la universidad. Andrew es un chico agradable, atractivo, inteligente y muy atento, por lo que no pensé dos veces antes de aceptarle la salida a cenar. Veremos qué sale de todo esto. Salgo del baño con la toalla enrollada, anoche saqué lo que me voy a poner. Siempre he sido muy indecisa con el tema de la ropa, si no la escojo antes del día, soy capaz de durar horas cambiando las opciones; me acerco al armario y saco mi vestido rojo pegado, es una hermosura, es strapless y me llega hasta las rodillas, no sé a dónde vamos, pero este vestido me queda tan hermoso que lo usaría hasta para montar caballos. —¡Samantha, llegaron por ti!—grita mamá desde la planta baja. Me doy el último retoque de maquillaje y salgo en busca de mi cita. Andrew me observa de arriba abajo y asiente en modo de aprobación. —¡Estás hermosa!—me sonríe. —Gracias, no te quedas atrás—halago al observarlo, lleva un pantalón de tela negro y una camisa negra manga corta. —¿Nos vamos?—pregunta esperando mi respuesta. —Si— contesto sonriente. Andrew se acerca a la puerta del copiloto y la abre haciéndome sellas para que me adentre al vehículo. —¡Qué caballeroso!—digo en tono de burla. —Las cosas deben hacerse bien o no se hacen—contesta. Lo observo con emoción, sé que esta noche será muy agradable. Llegamos a un restaurante muy lindo y elegante, está frente al mar, tiene colores entre crema y blanco, es bastante extenso, cuenta con distintas opciones de mesas, sillones y vistas. —¿Dónde te quieres sentar?—pregunta interesado. —Me gustaría una mesa frente al mar—contesto. Se nota que se esforzó por hacerme sentir bien y es algo que valoro muchísimo. Escogimos una mesa al lado de la escalera que da al mar, con un tipo de lámpara flotante con muchas conchas. Desde aquí, observo una pequeña azotea en donde puedo divisar varias personas a lo lejos. La luz tenue, el sonido y frescura del mar, crean un ambiente muy cómodo y satisfactorio. Normalmente no soy de salir con chicos, creo que esta es la segunda cita que tengo en toda mi vida, por lo que está de más decir que nunca he tenido novio. —Y hoy me llegó otra carta—le explico preocupada. —No creo que se trate solo de una broma—contesta con notoria preocupación—deberíamos ir a poner una denuncia—sugiere. —Creo que si—contesto no muy segura—la situación ya lleva un mes así, ¿quién se inspiraría tanto en una broma? —Es por esto que debemos ir, no sabemos qué loco está detrás de todo esto. —Si...y ¿cómo vas con la uni?—pregunto. Trato de cambiar el tema ya que no quiero arruinar esta linda cena en un lugar tan especial. Seguimos conversando animosamente; la noche pasa entre risas, conversaciones y el buen comer. En este momento nos encontramos saliendo del restaurante, Andrew me abraza con confianza. —Samantha, eres hermosa—admite de la nada— y me gustas desde el primer momento que te vi. Eres una chica increíble, educada, inteligente y amable. No me deja articular alguna palabra, porque termina su declaración con un beso el cual se ve interrumpido por un estruendo a nuestro lado. Al parecer dos vehículos chocaron en el estacionamiento del restaurante. Extraño. —¡Santo Dios!—exclama Andrew sorprendido—vámonos de aquí—sugiere. Nos montamos al vehículo y emprendimos el camino a casa. —Fue una noche increíble, gracias—me despido. —Gracias a ti por tu compañía, eres muy agradable—sonríe. —Buenas noches Andrew. —Buenas noches Samantha.Narra AlexanderSaqué a Samantha de la casa abandonada porque la encontré temblando.Inútil.—Samantha, estás enferma, deja de manotearme, no seas inmadura—digo, ya esta mocosa está colmando mi paciencia—no me hagas partirte los brazos.Sus acciones me obligan a ser agresivo, es muy terca.Subo con ella hasta su habitación y alcanzo a ver a Gastón seguirnos con la mirada.La suelto de mala gana en la cama, gime por la sorpresa.—Vendrá alguien a cuidarte y traerte algo para la gripe—es lo único que digo antes de salir.Minutos después, una de mis trabajadoras le sube lo antes mencionado.Samantha me saca de mis casillas, aveces quisiera devolverla a su casa y fingir que nunca la conocí.—¿POR QUÉ TE TUVISTE QUE ATRAVESAR EN MI CAMINO, MALDITA?Grito de desesperación, mientras arrojo lo primero que encuentro.Me acerco a los monitores y logro verla entrar al baño, antes no tenía cámaras ahí, pero moría de curiosidad, además, ese será su castigo por golpearme.La veo desvestirse, su pie
Narra Gastón.2:00 am:Han pasado algunas horas desde que dejamos a la chica en la casa abandonada y la conciencia me está carcomiendo, este no soy yo.Pensar en mi padre y en lo que me haría si estuviera con nosotros y se enterara de esto, me entristece. Él siempre fue un hombre trabajador, digno, recto...nunca actuó mal, y ver a su hijo quien según él "seguiría sus pasos" hacer esto, seguro lo tiene decepcionado, y con razón.Me desconozco.No estoy de acuerdo.Este no soy yo.Me levanto de la cama decidido a enfrentar a mi amigo, no he podido pegar un ojo en toda la noche. Alexander se encuentra en el patio fumando con la mirada perdida hacia la nada.—Alexander, no la podemos dejar allí—trato de hacer entrar en razón a aquel hombre con el que me crié y ahora desconozco.—Si podemos.—Ese lugar no está en condiciones, ¡se puede enfermar!Lanza una carcajada.—Samantha debe aprender modales.—Con esto no estás haciendo nada más que alejarla, te terminará aborreciendo, no, incluso pu
Nos adentramos a la casa en donde me quedaría, todo está oscuro, y como sospechaba, es aún peor por dentro, esto se está cayendo.—¿Qué es este lugar?—pregunto con disgusto.—Esta casa estaba aquí cuando Alexander compró la propiedad, al parecer los antiguos dueños planeaban hacer un espacio para visitas, sin embargo, no la finalizaron y simplemente la ignoramos.—¡Por favor, no me dejes aquí!—suplico arrodillándome —esto está horrible; húmedo, huele extraño, no hay luz y posiblemente esté lleno de alimañas. Prometo que me portaré bien—finalizo en voz baja, pero aún con obvia desesperación.—Lo siento, Alex dió una orden—se arrodilla hasta mi altura—lo único que puedo hacer por tí, es aconsejarte—sonríe descaradamente—si haces lo que Alexander te pide, todo saldrá bien, y me evitas ser tu niñero—dicho esto, me da una palmadita en la cabeza y se gira para tratar de marcharse.Imbecil.—¿Sabes que esto es un delito verdad?—inquiero molesta.—Obvio, pero no es mi delito—comenta, como si
Samantha1 día...1 día ha pasado desde que vi a mi secuestrador por primera vez, desde entonces no he vuelto a saber de él.Pero sé que él si, hay cámaras dispersas por toda la habitación.Esta situación me avergüenza, me siento súper incómoda aquí. He optado por pasar la mayor parte del tiempo llorando en el baño, ya que en la habitación me siento observada, juzgada...no consigo estar tranquila. Aún no sé quién es, qué hago aquí o qué planea hacer conmigo y eso me está torturando, no puedo más con la preocupación.—Buenas tardes, aquí está su comida— saluda y como desde el primer día, deja mi comida la cual ni siquiera estoy tocando...he conseguido mantenerme a jugos, me siento débil, pero no he tenido apetito.—Señora—le hablo, pero esta me ignora, al igual que ayer.—Señora, le estoy hablando— presiono, tratando de llamar su atención, pero sigo sin obtener respuesta, deja la bandeja y se va dejándome encerrada.Llena de rabia y desesperación, comienzo a golpear la puerta.—SEÑORA
Presente. *Narra Samantha* ¿Dónde estoy? Es lo primero que inunda mi cabeza en medio de la confusión. —Estás en tu nuevo hogar a partir de hoy—contesta la persona que quitó la venda de mis ojos, como si pudiera leer mi mente. Es un hombre alto, fuerte, sus ojos son verdes, sus facciones duras y masculinas, es de tez clara y su pelo es negro azabache, no parece ser de aquí y su acento es otra prueba de ello. —¿Qué?—pregunto exaltada—¿está loco?—lo observo de arriba abajo—¿qué hago aquí? —Ahora mismo, haciendo berrinche—sonríe—pero siempre me ha dado satisfacción lo difícil—se regocija, y bebe un poco de su copa, vino, supongo. —¡Me quiero ir de aquí, déjeme salir!—grito desesperada—¿POR QUÉ ME SECUESTRÓ? —¿Irte?—sonríe como si disfrutara la situación—No estás entendiendo Samantha... A partir de hoy, eres mía, y si para tener la seguridad de que siempre te tendré a mi lado tengo que matarte y enterrar tu cuerpo en mi jardín, acepto el reto. —¿Qué?—es lo único que logr
Alexander:Ha pasado un mes desde que inicié a vigilar a Samantha. Es una chica tranquila de los suburbios, con una vida sencilla: una buena relación con sus padres y mejor amiga.Y soy muy feliz con ello, me agrada.No quiero sonar como controlador, pero, en realidad, amo tener el control de las cosas, siempre ha sido así. Cada mujer con la que me he relacionado ha tenido que entenderlo muy rápido: las cosas se hacen cuando yo quiera, como yo quiera y dónde quiera. Las que no, simplemente no han merecido estar conmigo.Es sencillo: seguir mis reglas.En estos momentos me encuentro tomando una copa en mi despacho que es donde tengo los diferentes monitores por los que cuido a Samantha. Podría quedarme aquí toda la noche, viéndola, hasta que se quede dormida. Acaba de llegar de la universidad y lo primero que hace es detenerse a leer la carta del día, esto se ha vuelto parte de su rutina.Hablando de eso... llevo todo este mes enviándoselas, una por día, me interesa dejarle saber que t







