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Magnate obsesionado
Magnate obsesionado
Autor: Wildenny

Prólogo + capítulo 1

Autor: Wildenny
last update Fecha de publicación: 2024-11-25 00:15:34

¿Dónde estoy?

Es lo primero que inunda mi cabeza en medio de la confusión.

—Estás en tu nuevo hogar a partir de hoy—contesta la persona que quitó la venda de mis ojos, como si pudiera leer mi mente.

—¿Qué?—pregunto exaltada—¿está loco?—lo observo de arriba abajo—¿qué hago aquí?

—Ahora mismo, haciendo berrinche—sonríe—pero siempre me ha dado satisfacción lo difícil—se regocija, y bebe un poco de su copa, vino, supongo.

—¡Me quiero ir de aquí, déjeme salir!—grito desesperada—¿POR QUÉ ME SECUESTRÓ?

—¿Irte?—sonríe como si disfrutara la situación—No estás entendiendo Samantha... A partir de hoy, eres mía, y si para tener la seguridad de que siempre te tendré a mi lado tengo que matarte y enterrar tu cuerpo en mi jardín, acepto el reto.

¿En qué diablos estoy metida?

———————————————————————————

Cap 1, Samantha Sparks

Sam

Mi nombre es Samantha Sparks, soy trigueña de contextura delgada, tengo el pelo negro ondulado con algunas mechas rubias, ojos grandes y brillantes, negros. Poseo labios carnosos que junto a mis dientes, crean una sonrisa encantadora.

Me encanta ir a la playa, escuchar música y pasar tiempo con mis padres, Samuel y Anthania Sparks, de ahí mi nombre. Son mi razón para vivir, y los únicos que han estado obligados a soportar a este terroncito de azúcar durante 21 años.

Salgo de casa sin nada más que mi lonchera y mochila, lo poco que puedo cargar para sobrevivir a mi vida universitaria.

Si pudiera me llevara mi cama en ella.

Decido caminar hacia el parque central que queda a pocas esquinas, allí nos recoge el transporte de la universidad.

Los vecinos lucen felices y llenos de vida, todos mayores que yo y con más energía.

Estudio medicina y aunque para mí siempre ha sido un sueño llegar a ser ginecóloga, hay días en los que me siento muy cansada y simplemente quisiera poder quedarme en casa, sin embargo, sé que todo este esfuerzo valdrá la pena.

Llego al parque y me siento a esperar el transporte el cual no tarda en llegar. Reviso mis redes sociales, mientras converso con mi amiga, Sthephany, quien también estudia medicina, de vez en cuando tratamos de inscribir algunas materias juntas.

—¡Estoy cansada de Anatomía! Ya quiero que tomemos ese último examen final—se queja, mientras caminamos a la par en dirección al autobús.

—Yo también, pero este tiempo extra lo estoy utilizando para estudiar—el profesor se atrasó un poco ya que han habido muchos días festivos en los que no hemos tenido clases—me fue horrible en el segundo parcial— acompaño con mi queja personal.

Nos sentamos a esperar que llegue la hora de partida, estos transportes tienen varios horarios de salida de la universidad y de mi localidad, así ofreciéndole comodidad a los estudiantes. Ambas hacemos silencio, sabemos que llegó nuestro momento de desconectarnos del mundo.

Enciendo mis audífonos y dejo que Lana del Rey dance en mis oídos, la melodía es hermosa.

Observo por la ventana y veo cada transeúnte hacer sus actividades, algunos corren con sus perritos, otros conversan, cada quien en su mundo, como yo en estos momentos.

Siempre que llegamos a la parte privilegiada de la ciudad, me sorprende mucho el cambio de ambiente y de acciones, por ejemplo, ahora alcanzo a ver a un chico bajarse de un auto deportivo, sacar unos palos de golf y llevarlos a la recepción de una de las torres que se encuentran dispersas por todo el lugar, esas que destilan lujo y delicadeza.

Seguimos avanzando y veo a las personas entretenidas, siguiendo sus respectivas rutinas. Estos momentos me llenan de paz, somos mis audífonos, las personas y yo.

Es increíble y un poco inquietante pensar en la gran probabilidad que hay de que de la misma forma que yo observo a las personas, hay quienes me observan a mí...

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Último capítulo

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