Partager

Capítulo 2

Auteur: Mariposa Lisker
Al segundo siguiente, una voz dulce resonó a mis espaldas.

—Eduardo, ¿qué haces aquí? Ay, ¿por qué estás todo empapado?

Me di la vuelta y miré a Francisca, la mujer con la que alguna vez estuve a punto de casarme. Sentí una amargura insoportable en el pecho.

Por un instante, creí que ella todavía se preocupaba por mí.

Mi cuerpo, empapado por el agua helada del mar, pareció recuperar un poco de calor.

Justo cuando quise hablar, Francisca me volteó la cara de una cachetada.

—¿Crees que por ponerte en este estado tan miserable voy a mirarte más? ¡No seas ridículo! Arruinaste mi boda, y te aseguro que esto no se va a quedar así.

Apenas terminó de hablar, me sujetó del cuello con fuerza. La sensación de asfixia me oprimió de golpe.

Pero no forcejeé en absoluto.

Pensé que morir así tampoco estaría mal.

Así que cerré los ojos, listo para aceptar la muerte con calma.

Pero Francisca perdió la compostura.

Al notar que algo no estaba bien en mí, dio un paso brusco hacia atrás y me miró con los ojos llenos de sorpresa.

—¿Por qué no luchas? ¿Por qué no te defiendes? ¿De verdad quieres morirte?

¿Y si me defendía, acaso me creería?

Ya lo había hecho muchas veces. Pero cada vez que intentaba explicarme, ella pensaba que solo estaba buscando excusas.

Y eso solo la había empujado, poco a poco, hacia Castel.

Dejé escapar una risa seca, con un agotamiento absoluto en la voz.

—De todos modos ya no me queda nada. Mejor me muero de una vez.

Al escuchar eso, el rostro de Francisca cambió de golpe. Me agarró del cuello de la camisa, y se le humedecieron los ojos.

—Tu vida es mía. No tienes permiso para morirte.

Cuando Francisca y yo acabábamos de comprometernos, su familia despreciaba mi origen e insistía en que cancelara el compromiso.

Para estar conmigo, ella soportó innumerables castigos de su familia. Aunque la golpearan hasta dejarla cubierta de heridas, nunca quiso ceder.

Cuando me enteré, fui a la casa de los Ortiz para recibir el castigo en su lugar.

Mientras estaba al borde de la muerte, ella me abrazó aterrada y me hizo una promesa. Dijo que, sin su permiso, yo jamás podía morir.

Levanté la mirada hacia Francisca, pero antes de que pudiera hablar, una chica de rostro dulce se plantó frente a mí.

Paloma Ramos, el segundo objetivo que el sistema me había asignado. También había sido mi mejor amiga en este mundo.

Me pisó la cabeza con fuerza y arrojó un montón de fotos sobre mi cuerpo.

—Eduardo, ya que te atreviste a arruinar la boda de Castel, entonces yo tampoco tengo por qué protegerte la reputación.

En las fotos, yo aparecía atado como un perro y golpeado sin piedad. Me sujetaban contra el suelo, se me subían encima, me arrancaban la ropa y me escribían en el cuerpo palabras como "inútil".

Paloma misma había tomado todas esas fotos.

Eligió los ángulos con cuidado para que mi rostro se viera especialmente claro.

Hizo todo eso solo porque, en un concurso de fotografía, desenmascaré a Castel por hacer trampa y lo dejé en ridículo frente a todos.

Entre las carcajadas, Paloma sacó su cámara con una sonrisa fría y me fotografió en ese estado lamentable.

En un costado de la cámara, casi imperceptible, había una inscripción grabada: "Paloma y Eduardo".

Era el regalo que yo le había dado alguna vez.

Paloma perdió a su madre cuando era niña. Su padre siempre llevaba mujeres distintas a casa y se divertía torturándola junto con ellas.

Por casualidad, ella y yo nos volvimos amigos. Para protegerla de un hombre mayor que su padre había llevado a casa y que quería abusar de ella, me golpearon hasta dejarme ciego por un tiempo.

Para consolarla, le regalé una cámara y le pedí que fotografiara en mi lugar los paisajes hermosos que yo no podía ver.

Cuando recuperé la vista, ella conservó el hábito de tomar fotos.

Pero más tarde descubrí que su cámara se llenaba cada vez más de fotos de Castel.

—Si no te arrodillas y le pides perdón a Castel, voy a subir estas fotos a internet. A ver con qué cara vuelves a mirar a alguien a los ojos.

Al ver que yo no respondía, la voz de Paloma se volvió mucho más fría.

Me agarró del cuello de la camisa con brusquedad y me levantó.

Como estaba tan débil, caí de rodillas al suelo y solté un gemido de dolor.

Francisca frunció el ceño al verlo y quiso acercarse para ayudarme.

Pero Paloma la detuvo.

Continuez à lire ce livre gratuitement
Scanner le code pour télécharger l'application

Dernier chapitre

  • Me Fui al Mundo que Sí me Amaba   Capítulo 11

    Paloma fue encerrada por su padre en aquel sótano oscuro, abrazando la cámara que yo le había regalado.Después de mi partida, su padre y aquellas mujeres volvieron a golpearla.Todos los días vivía en un infierno. Pero esta vez, ya no había nadie que se interpusiera para protegerla.***Margarita, al quedarse sin los resultados de mi investigación, vio cómo su empresa se venía abajo. Para mantenerla a flote, sus padres la vieron como una moneda de cambio y la entregaron a la fuerza a distintos empresarios a cambio de fondos.La orgullosa Margarita pasó de estar en la cima a tocar fondo. Durante incontables noches despertaba de pesadillas, gritando mi nombre una y otra vez, esperando que yo apareciera.En cuanto a Francisca, poco después de que me fui, sus piernas volvieron a quedar paralizadas.Aunque buscó a muchos especialistas de renombre, todos le dijeron que no había esperanza de que volviera a ponerse de pie.Los accionistas que antes la apoyaban se pasaron al bando de otros mie

  • Me Fui al Mundo que Sí me Amaba   Capítulo 10

    La imagen cambió, y el rostro de la mujer por fin apareció en el video.Al ver esa cara tan conocida, Francisca se quedó boquiabierta, incrédula.—¡Lorena!La mujer que estaba con Castel era nada más y nada menos que la hermana mayor de Francisca, Lorena Ortiz.—Ya hiciste que el auto de Francisca se saliera de la carretera. Aunque no muera, va a quedar paralizada. Tranquilo, no van a llegar hasta nosotros. Y aunque lo hagan, alguien más cargará con la culpa. Después de todo, el auto que manejaste era el que Aita le regaló a Eduardo.Con los dedos temblando, Francisca siguió reproduciendo el video del correo que acababa de recibir. El video correspondía a la escena del accidente, y en él se veía con claridad el rostro de Castel.Después de que Castel regresó al país, Lorena fue expulsada de la familia Ortiz por enfurecer al abuelo.Entonces Castel intentó acercarse de inmediato a Francisca.Cuatro miradas llenas de furia se clavaron al mismo tiempo en Castel.Él, con el rostro pálido,

  • Me Fui al Mundo que Sí me Amaba   Capítulo 9

    —Eduardo, no olvides que te diste a la fuga después del accidente. Con que yo llame a la policía, vas directo a la cárcel.Esta vez, antes de que yo pudiera hablar, Aita y Paloma se colocaron frente a mí.—Eduardo no haría algo así. Yo puedo demostrar que no fue él quien manejó ese auto.—Yo también creo en Eduardo. No voy a permitir que le hagan daño.[Usuario, el nivel de afecto de Aita y Paloma hacia ti ha alcanzado el noventa por ciento. ¿De verdad no quieres reiniciar la misión?]"No. ¿Me alcanzan los puntos que me quedan para canjear todos los videos de la verdad?"Después de recibir la respuesta del sistema, canjeé los videos sin dudarlo.Poco después, Francisca y Margarita recibieron un correo al mismo tiempo.Margarita lo abrió por curiosidad.Al instante, su rostro cambió por completo.***—Vaya, sí que preparaste bien ese atropello. Escuché que Margarita ya está loca por ti. ¿Cuándo vas a actuar? ¿O será que de verdad te enamoraste de esa mujer?Cuando la mujer terminó de ha

  • Me Fui al Mundo que Sí me Amaba   Capítulo 8

    Después de canjear mis puntos por el video que revelaba la verdad, se lo reenvié directamente al celular de Paloma.Mientras no reiniciara la misión, mi destino seguiría siendo el mismo: la muerte.Así que, antes de irme, quería limpiar mi nombre.Paloma miró el celular con fastidio.—¿Y ahora qué es esto? ¿Otra vez quieres incriminar a Castel? ¿No te cansas de falsificar estas cosas?Pero cuando abrió el video, sus ojos se abrieron de golpe.***Por su experiencia en fotografía, le resultó muy fácil reconocer que ese video era real.En la grabación, mientras yo protegía a Paloma de la golpiza de su padre, Castel estaba de pie junto a la nueva novia del padre de Paloma.—Si quieres acabar con Paloma, primero hay que quitar de en medio a Eduardo. Tengo una forma de hacer que Paloma y Eduardo rompan para siempre.Castel usó intermediarios para contratar a unos depravados y hacer que me humillaran.Pero la primera vez que esos tipos fueron a secuestrar a su objetivo, Paloma se acercó de p

  • Me Fui al Mundo que Sí me Amaba   Capítulo 7

    Incluso el sistema, que no tenía sentimientos, había sido capaz de hacer una excepción por mí.Pero estas mujeres, a quienes les entregué mi corazón, no estaban dispuestas a creerme ni una sola vez.Ya no quería volver a verlas. Aunque muriera, no quería seguir sacrificándome por ellas.—Voy a desenmascararlo y destruirlo por completo.Le dije a Aita con una sonrisa fría.Al ver que su rostro se volvía cada vez más pálido, en sus ojos apareció una súplica.—¿Por qué? Papá y mamá ya murieron. En este mundo, aparte de nosotros dos, solo tenemos a Castel como familia. ¿De verdad quieres orillarlo a la muerte?—¿Familia? Si mamá murió por su culpa, ¿seguirías viéndolo como familia?Aita se quedó rígida de golpe.Sacudió la cabeza, incrédula.—Imposible. Castel es tan bueno. Él no haría algo así. Aunque sea el hijo ilegítimo de papá, eso no fue culpa suya. Él tampoco eligió nacer en esa situación.Mientras Aita intentaba defenderlo, le envié un video al correo.Había usado quinientos puntos

  • Me Fui al Mundo que Sí me Amaba   Capítulo 6

    Además de Aita y de mí, la única persona que pudo haberse llevado ese auto era Castel.Castel me miró en silencio durante un buen rato.De pronto, sonrió.—Si Eduardo quiere decir que fui yo, entonces digamos que sí. Francisca, aunque no fui yo quien te dejó paralizada, estoy dispuesto a compensarte.Corrió directo a la cocina, agarró un cuchillo e intentó clavárselo con fuerza en la pierna.Las cuatro se abalanzaron al mismo tiempo. La sangre salpicó por todas partes.Francisca y las otras tres detuvieron la hoja con las manos desnudas.Al ver las heridas abiertas en sus manos, las lágrimas de Castel cayeron de inmediato.—¿Vale la pena lastimarse por mí? Ustedes son las personas más importantes para mí. No quiero que me odien. Si quedarme paralítico puede demostrar mi inocencia, estoy dispuesto a hacerlo. Francisca, ese día de verdad no fui yo quien manejó.Francisca ignoró la herida de su propia mano y abrazó a Castel con fuerza.—Castel, ¿cómo no voy a creerte? Por favor, no hagas

  • Me Fui al Mundo que Sí me Amaba   Capítulo 5

    —Recibimos una llamada hace media hora avisando que alguien iba a tirarse desde este edificio. Menos mal que llegamos a tiempo.Al escuchar el alivio en la voz del bombero, la mirada de Margarita se clavó en mí, helada.Castel también me miró con falsa sorpresa.—Así que ya habías llamado a los bomb

  • Me Fui al Mundo que Sí me Amaba   Capítulo 4

    Esa voz repentina hizo que el cuchillo se desviara y no me diera de lleno.Y una vez más, no logré morir.Cuando desperté en el hospital, me quedé mirando al vacío. ¿De verdad solo podía esperar a que el sistema me eliminara por la fuerza?En mi mundo original todavía tenía muchos familiares y amigo

  • Me Fui al Mundo que Sí me Amaba   Capítulo 3

    —Señorita Ortiz, no se deje engañar por esa cara de víctima. Yo confié demasiado en él en aquel entonces, y por eso Castel nunca pudo volver a dedicarse a la fotografía.—Eduardo, por querer ganarle a Castel en el concurso de fotografía, no solo buscaste a esos maleantes para obligarlo a posar para

  • Me Fui al Mundo que Sí me Amaba   Capítulo 1

    No muy lejos, en la cubierta del crucero, Francisca Ortiz, vestida de novia, besaba a Castel Díaz con una felicidad imposible de ocultar.Entre los gritos y las bromas de los invitados, la voz mecánica del sistema también sonó en mi cabeza:[Fallaste en la misión. En quince días, serás eliminado a l

Plus de chapitres
Découvrez et lisez de bons romans gratuitement
Accédez gratuitement à un grand nombre de bons romans sur GoodNovel. Téléchargez les livres que vous aimez et lisez où et quand vous voulez.
Lisez des livres gratuitement sur l'APP
Scanner le code pour lire sur l'application
DMCA.com Protection Status