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Capìtulo 89

作者: Gembul
last update publish date: 2026-10-31 17:21:04

—No puedes desmayarte, Bella. —Marcos intentaba despertarla. Tras esperar una hora, por fin ella fue abriendo los ojos poco a poco.

—No estoy dormida —balbuceó Bella—. Quiero hacer el amor contigo.

—Sí, claro. Lo haremos —volvió a tentarla Marcos.

Bella se encendió todavía más.

—Aún no me has dicho el plan de tu hermano.

—Te diré el plan de mi hermano... —dijo Bella, en medio de un placer ilusorio—. Solo quiere destruir a Javier Mendoza, porque ese maldito le arruinó la vida a él y a su mujer.

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    —Mamá.Valerie sonrió con calidez y abrió los brazos al ver que Mateo y Angel corrían hacia ella. Apenas acababa de despertar después de dormir tres horas. Valerie y Javier habían sido llevados al hospital. El médico le había inyectado de inmediato un antídoto para neutralizar la droga en su cuerpo, y la herida de su rostro ya estaba vendada.—¿Mi campeón y mi hadita están bien? —Valerie besó la frente de sus dos hijos. Ambos asintieron al unísono y la abrazaron. Valerie lloró, conmovida, agradecida de que los dos niños no hubieran sufrido ningún trauma ni secuela.Valerie volvió la vista hacia Santiago. Solo él estaba allí.—¿Dónde está Marcos?—En la comisaría, dando su declaración. ¿Cómo te sientes? —Santiago tomó a Angel de entre sus brazos.—Bien. Mmm, ¿y Javier? —Valerie bajó la cabeza, sin atreverse a mirar a Santiago a la cara.—Ya le curaron las heridas, pero todavía no ha recobrado el conocimiento.Valerie asintió mordiéndose el labio. —¿Puedo preguntarte algo? —dijo Valerie

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    Se oían disparos por todas partes, y el eco llegaba hasta la habitación de arriba. Bella corrió a mirar la pantalla del computador conectada a las cámaras de seguridad. Apenas iba a avisar que los tenían rodeados cuando Antonio, y también Javier, ya habían visto a Marcos y a Santiago derribando a sus hombres uno por uno.—¡La policía tiene rodeado el lugar, es mejor que nos salvemos! —Bella se acercó a Antonio con el rostro desencajado—. ¡Si nos atrapan, se acabó todo! No podemos meternos con las autoridades.Tener tratos con la policía significaba que todos sus negocios turbios saldrían a la luz. Antonio y Bella echaron a correr de inmediato. Javier, que contemplaba con la mirada perdida la escena allá abajo, se puso de pie de golpe y detuvo a Antonio. Lo agarró del cuello de la camisa y lo golpeó.—¡No vas a ir a ninguna parte, desgraciado!Antonio no se quedó atrás y le devolvió el golpe a Javier. Era evidente que Javier, que ya había perdido muchísimas fuerzas, se veía en apuros p

  • Me Hiciste La Segunda, Ahora Suplicarás   Capìtulo 103

    Antonio salió de inmediato de la habitación. Necesitaba revisar su orgullo, que había recibido la patada mortal de Valerie, mientras iba mascullando maldiciones a lo largo de todo el trayecto.Mientras tanto, Javier, que lo había presenciado todo, se debatía con más furia todavía. Atado como estaba, se lanzó contra el hombre que lo vigilaba, y parecía realmente un poseso.—¡Suéltenla! ¡Los voy a matar a todos! —rugió, aunque nadie le respondió.Para suerte de Javier, en aquella habitación solo estaban él y ese hombre. Al parecer, no cualquiera podía entrar allí. Entre Javier y el subordinado de Antonio estalló una pelea feroz, hasta que por fin las ataduras de su cuerpo se soltaron, dejando sangre y heridas bastante graves en sus muñecas. Javier no sintió el escozor en absoluto. Golpeó a aquel hombre hasta dejarlo medio muerto. Antonio era de verdad un estúpido por haber puesto a su hombre de guardia sin ningún arma. El cuerpo del tipo ya estaba hecho un desastre, y Javier lo arrastró

  • Me Hiciste La Segunda, Ahora Suplicarás   Capìtulo 102

    —Tu oído todavía funciona bien, por lo visto. —Valerie soltó una risa desafinada. Pero, créanlo, su corazón ya latía desbocado, y las piernas le temblaban, sin fuerzas. Apretó la espalda contra la pared para que su cuerpo no se deslizara hasta el suelo.—¡¿Es que no tienes ni una pizca de miedo?! —siseó Antonio.—Viendo tu insensibilidad, no me extraña que esa mujer no pudiera elegir vivir contigo. Claro que tengo miedo. Solo intento ser fuerte hasta donde me alcancen las fuerzas —confesó Valerie con sinceridad—. Lo siento, Antonio, pero a mis ojos eres realmente patético. ¿No estás ahora mismo ejecutando tu venganza? Lo que me pregunto es por qué te vengas conmigo solo porque no fuiste capaz de proteger a tu mujer.Antonio se estremeció al oír las palabras de Valerie. Por un instante, la habitación quedó en silencio, y la mirada de Antonio vaciló, como una vieja herida presionada justo en su punto más sensible.—Te lo dejo claro: lo que le ocurrió a tu mujer no fue solo culpa del hom

  • Me Hiciste La Segunda, Ahora Suplicarás   Capìtulo 101

    —¡Arghh! —Valerie gimió de dolor cuando su cuerpo fue empujado con brutalidad contra la pared.—Empecemos el juego, y culpa al hombre de allá arriba por haberte metido en esta situación. —Antonio y Valerie alzaron la vista al mismo tiempo.Javier y Valerie se miraron, tratando de darse fuerzas el uno al otro. Si la mirada de Javier parecía decir «perdóname, esto es culpa mía», la de Valerie era distinta. Aquellos ojos serenos parecían decir «estoy bien», aunque su propio pecho retumbaba sin control.Antonio esbozó una sonrisa sarcástica cuando su mirada se encontró con la de Javier. Se señaló los ojos con dos dedos y luego apuntó con ellos hacia Javier.—Mira bien —dijo sin emitir sonido, pues aunque hubiera gritado, Javier no lo habría escuchado.Antonio se volvió hacia Valerie y encerró su cuerpo entre ambos brazos. Valerie lo miró con furia; no había el menor rastro de miedo en su rostro, aunque en el fondo de su corazón empezaba a sentir un hondo recelo.Antonio levantó una mano,

  • Me Hiciste La Segunda, Ahora Suplicarás   Capìtulo 100

    Antonio se volvió, y Bella también. Valerie, por su parte, dio gracias en silencio al oír la voz de Javier. Si él estaba bien, entonces su hijo también tenía que estarlo. ¿Qué podía ser más reconfortante que eso?—Vaya, ¿así que sobreviviste? —Antonio lo miró con aire burlón—. Parece que mi bala no logró atravesarte el cuerpo, pero estoy seguro de que sí atravesará la cabeza de tu mujer. —Antonio apoyó la punta de la pistola en la sien de Valerie—. Y créeme, Mendoza, no estoy bromeando.—¡¿Qué quieres, maldito?! —gruñó Javier, conteniendo la rabia.—A ti.—Entonces ya me tienes, suéltala. —Javier se enfureció aún más al ver el estado de Valerie, que parecía sufrir un dolor enorme. Incluso alcanzaba a ver cómo ella se esforzaba por contener el llanto; aquella mujer era realmente fuerte, no quería mostrarse débil en absoluto.—Ah, no, así no funciona esto, amigo. —Antonio soltó una carcajada y negó con la cabeza.—Suelta su cabello. Te juro que te cortaré esa mano inmunda, desgraciado.

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