공유

Capítulo 2

작가: Martha Ramos
—¿Por qué está sangrando tanto? ¿Será que estaba embarazada?

La voz de Gustavo también se volvió tensa.

—Sofía no va a resistir. Ella…

—No quiero saber los detalles. Si sigo escuchando, no voy a soportarlo.

Gael lo interrumpió con ansiedad. Su voz sonaba atormentada.

—Entonces que sigan con la última ronda.

—¿Qué?

Gustavo exclamó horrorizado.

—Ella ya no aguanta más. Ahora mismo está…

—¡Ya basta! No importa en qué estado quede Sofía, yo la voy a seguir amando. Las ocho rondas tienen que completarse. Si no, la trama volverá a su curso original y Elena terminará pasando por lo mismo.

El tono de Gael no cambió en lo más mínimo. Al escucharlo, sentí que estaba oyendo a un demonio.

Muy pronto, alguien trajo más de una docena de clavos de acero.

Aunque ya estaba hundida en la desesperación, el miedo me hizo forcejear inútilmente una y otra vez.

Sí, estaba embarazada. Cuando la operación ya estaba en marcha, una revisión médica realizada poco antes del secuestro confirmó que estaba embarazada de tres meses. Retirarme de golpe habría puesto en riesgo a todo el equipo, así que pensaba solicitar el relevo en cuanto volviéramos a la base. Había pensado darle la buena noticia a Gael al regresar.

Él siempre había deseado que tuviéramos un hijo. Siempre se imaginaba con ilusión un futuro feliz para los tres.

Yo también creí que tendríamos un hogar feliz.

Antes de que pudiera reaccionar, alguien me sujetó las extremidades con brutalidad. Un dolor inmenso me invadió todo el cuerpo.

Vi con mis propios ojos cómo me clavaban uno por uno aquellos enormes clavos de acero en el cuerpo.

El dolor casi me hizo perder el conocimiento. Pero como antes me habían inyectado algo para mantenerme despierta, seguí consciente.

Sentí con claridad cada segundo de aquella tortura infernal. En condiciones normales, nadie habría sobrevivido a aquellas heridas. La poca energía del destino que aún me quedaba era lo único que mantenía mi corazón latiendo.

—Parece que sí estaba embarazada. Qué desgracia…

Uno de los hombres vio la sangre entre mis piernas y desvió la mirada, incapaz de soportar la escena.

Mi bebé no sobrevivió a la tortura.

Entre la confusión, escuché la voz de Gael, con un temblor casi imperceptible.

—Sofía va a aguantar —murmuró Gael, como si intentara convencerse a sí mismo—. Cuando termine esta misión, podré quedarme para siempre en este mundo. Entonces la compensaré como se merece.

¿Con qué pensaba compensarme? ¿Con ese supuesto amor suyo?

Solté una risa amarga. Ya ni siquiera me quedaban lágrimas.

Aquellos desgraciados me arrastraron por el suelo como si fuera un animal muerto. Entre risas crueles, me arrojaron a un calabozo inundado que apestaba a podredumbre.

Me dejaron medio sumergida en aquella agua fría y sucia.

No supe cuánto tiempo pasó hasta que, por fin, la puerta del calabozo se abrió.

La figura de Gael apareció a contraluz. La ansiedad y el dolor en su rostro eran tan evidentes que parecía a punto de llorar.

Corrió hacia mí y me sostuvo entre sus brazos. Su voz tembló.

—Sofía, vine a salvarte.

***

Levanté la cabeza con rigidez y lo miré con los ojos vacíos.

El rostro que alguna vez amé con toda el alma ahora solo me parecía extraño y repugnante.

—¿No dijiste que siempre podías saber dónde estaba? ¿Que vendrías por mí de inmediato?

Su expresión se congeló. Luego intentó justificarse, visiblemente culpable:

—Perdón. La situación aquí era demasiado complicada y me tomó más tiempo del que esperaba llegar hasta ti. Pero, pase lo que pase, te amo.

Solté una risa amarga y sin humor, como si acabara de escuchar la broma más cruel del mundo.

Él no notó mi reacción o quizá decidió ignorarla.

Se quitó el abrigo, envolvió con él mi cuerpo lleno de heridas, me cargó en brazos y salió corriendo.

Me llevó al hospital.

Mis compañeros del equipo llegaron apenas se enteraron.

Al verme en ese estado, ni siquiera ellos, acostumbrados a escenas terribles, pudieron evitar estremecerse.

Me llevaron al quirófano.

Tenía los tendones de las manos y los pies cortados, lesiones gravísimas en la zona íntima y heridas infectadas por todo el cuerpo.

이 작품을 무료로 읽으실 수 있습니다
QR 코드를 스캔하여 앱을 다운로드하세요

최신 챕터

  • Me Mató para Salvarla   Capítulo 9

    —Pero elegiste hacerme sufrir en su lugar. ¿De verdad me amabas?Gael era muy inteligente. Si realmente hubiera querido evitar aquel desenlace, habría encontrado otra solución.Sin embargo, decidió sacrificarme.Se limitó a dar por hecho que yo sobreviviría, sin comprobarlo y sin importarle el riesgo real.En el fondo, su amor se había vuelto egoísta y cruel, aunque él no quisiera admitirlo.—Sí, antes siempre te perdonaba. Pero perdonaba al Gael que todavía sabía cuidarme, no al que decidió sacrificarme.Hice una pausa y lo miré directamente a los ojos.—Ya no te amo.De aquel amor solo quedaban la decepción y un dolor interminable.—Me equivoqué. Perdóname.Se dejó caer al suelo, se cubrió la cabeza con las manos y rompió a sollozar.Suspiré, me acerqué y me puse en cuclillas frente a él.—Si de verdad estás arrepentido, entrégate. Déjame descansar en paz. Para mí, nada de lo que hagas ahora cambiará las cosas.Él levantó la cabeza y me miró aturdido. Sus ojos estaban llenos de dolor

  • Me Mató para Salvarla   Capítulo 8

    Gustavo suspiró.—No dejes que siga cometiendo atrocidades. Como te expliqué, nosotros no podemos entrar ni intervenir directamente en ese mundo. Sin embargo, tu alma sigue vinculada a Gael, así que el destino puede enviarte de regreso como una presencia espiritual durante un tiempo limitado.Asentí.Aunque no quería volver a verlo, tampoco podía permitir que siguiera matando inocentes por mi culpa.Aparecí frente a un edificio viejo.El lugar estaba rodeado de policías. A través de un megáfono, una voz repetía una y otra vez la orden de rendirse.—¡Gael, estás rodeado! ¡Suelta el arma y sal con las manos en alto! ¡Entrégate ahora y nadie más saldrá herido!Atravesé el cordón policial sin que nadie pudiera verme y entré directamente al edificio.El intenso olor a sangre me golpeó de lleno y me provocó una arcada, aunque ya no tuviera cuerpo.Por fin vi a Gael.Estaba de pie en una habitación salpicada de sangre. De espaldas, parecía una estatua sin vida.Elena yacía agonizante en el su

  • Me Mató para Salvarla   Capítulo 7

    —Gael, ¿dónde te metiste? No pude alcanzarte.Gael ni siquiera la miró.Le dio una patada y la arrojó al suelo. Luego la tomó del cabello y la obligó a levantar la cabeza.—¿Tú le inyectaste a Sofía algo para provocarle sepsis?Elena soltó un grito de dolor. Lo miró aterrada y negó frenéticamente con la cabeza.—¡No! ¡Yo no hice nada! ¿Qué estás diciendo? ¿Cómo iba a hacerle daño a Sofía?—¿Todavía te atreves a mentir?Gael le apretó el cuello cada vez con más fuerza. Su voz sonó helada.—¿Por qué lo hiciste?—Cof, cof… Gael, yo… yo lo hice por nosotros.Elena respiraba con dificultad. Sus palabras salían entrecortadas.—Si esa mujer seguía viva, nosotros nunca podríamos estar juntos. Yo sé que me amas. Lo único que te frenaba era tu matrimonio.Al oír eso, la mirada de Gael reflejó un profundo asco.Le apretó el cuello con aún más fuerza.—¡Estás diciendo tonterías! ¡Yo nunca te quise!A Elena apenas le quedaba aire, pero aun así se atrevió a contradecirlo.—No puede ser… Siempre me t

  • Me Mató para Salvarla   Capítulo 6

    Gael se quedó sin palabras.Él nunca le había pedido a Elena que me inyectara ninguna sustancia.Julieta sacó del bolsillo una copia doblada del informe médico que había encontrado en la carpeta protegida de mi celular e impreso antes de abandonar el hospital. Luego se la arrojó.—También encontré esto entre sus archivos.Gael recogió la hoja con las manos temblorosas. Al desdoblarla, descubrió que era el informe que confirmaba mi embarazo.Sus ojos se llenaron de terror e incredulidad.—¿Ella estaba embarazada?Julieta dejó escapar una risa seca.—Sí. Ibas a ser papá. Qué lástima, ¿no? Tú mismo mataste a tu esposa y a tu hijo.En ese momento, la voz de Gustavo volvió a sonar a través del comunicador.—En realidad, intenté decírtelo. Sofía perdió al bebé durante la última ronda de tortura. Acabo de revisar los registros del comunicador. Ella sí logró conectarse, pero el enlace quedó en modo silencioso y no pudo hablarte. Quizá intentó pedirte ayuda, pero, después de escucharnos, dejó d

  • Me Mató para Salvarla   Capítulo 5

    Mi conciencia no desapareció inmediatamente después de la muerte. Mi alma quedó vinculada al comunicador de Gael y, a través de aquel enlace, pude ver y oír todo lo que ocurría a su alrededor, además de percibir sus pensamientos y emociones.El informe de la operación que Gael tenía en la mano cayó al suelo con un golpe seco. En la pantalla del comunicador, volvió a leer aquella notificación tres veces seguidas, incapaz de creerlo.—¿Murió? ¿Sofía murió? —murmuró para sí mismo. La voz le temblaba de forma incontrolable.Volvió a contactar a Gustavo para confirmarlo.Gustavo guardó silencio un momento. Miró mi rostro sin vida en la pantalla y dijo lentamente:—Sí. Murió.Gael abrió los ojos de par en par. Su mirada estaba llena de terror y desconcierto.—Ella es la protagonista. Tiene la protección del destino. ¿Cómo pudo morir?Gustavo suspiró y habló con gravedad.—Te dejaste llevar demasiado por tu obsesión con proteger a Elena. La energía del destino de este mundo es limitada. Trans

  • Me Mató para Salvarla   Capítulo 4

    Quería vivir.Todos se apresuraron a llevarme en la camilla hasta el punto de evacuación.Al llegar, nos encontramos justo con Gael y Elena, que estaban por irse.Gael era el responsable de aquella evacuación, y la tripulación solo aceptaba cambios en la lista de pasajeros con su autorización.Julieta Valenzuela corrió hacia él, le agarró el brazo y gritó con desesperación:—Deja que Sofía vaya en lugar de Elena. Su estado se agravó. Si no la llevan de regreso al país ahora, va a morir.***Gael se negó sin pensarlo.—No. En el avión de evacuación solo quedan dos lugares: uno para la persona evacuada y otro para su escolta. Tengo que llevar a Elena de regreso ahora. Aquí no está segura.Su tono fue firme, sin la menor vacilación.Julieta gritó, fuera de sí:—¡Sofía se está muriendo! Es tu esposa. ¿De verdad la vas a dejar morir solo por llevar a Elena de regreso?Elena, en cambio, fingió una expresión vulnerable y dijo con timidez:—Gael, no pasa nada. Tal vez Sofía está celosa. Acompá

더보기
좋은 소설을 무료로 찾아 읽어보세요
GoodNovel 앱에서 수많은 인기 소설을 무료로 즐기세요! 마음에 드는 작품을 다운로드하고, 언제 어디서나 편하게 읽을 수 있습니다
앱에서 작품을 무료로 읽어보세요
앱에서 읽으려면 QR 코드를 스캔하세요.
DMCA.com Protection Status