Home / Romance / La obsesión del jefe de la mafia. / capitulo 4. En problemas .

Share

capitulo 4. En problemas .

Author: Thewhick
last update publish date: 2025-10-06 04:06:17

POV VANESSA:

La oscuridad me engulló en un instante, tan repentino que no tuve tiempo de reaccionar. Una tela áspera y sucia me cubrió los ojos, bloqueando la luz y sumiéndome en un abismo de incertidumbre. Intenté mantener la calma, respirar profundo para evitar que el pánico me consumiera. Cada movimiento brusco podía ser interpretado como una amenaza, y no quería darles ninguna excusa para lastimarme. Perdí la noción del tiempo mientras me llevaban de un lado a otro, sintiendo cada sacudida del vehículo, cada giro brusco que me revolvía el estómago.

Finalmente, el auto se detuvo con un chirrido de neumáticos que resonó en mis oídos. Me sacaron a rastras, sin ninguna delicadeza, y me arrastraron por un terreno irregular. El aire estaba cargado de un olor nauseabundo a metal oxidado y humedad estancada. Era un olor que se clavaba en la garganta y te hacía sentir escalofríos en la espina dorsal.

Cuando me quitaron la venda, mis ojos tardaron en acostumbrarse a la penumbra. Estaba en una fábrica abandonada, un esqueleto de hormigón y acero carcomido por el tiempo y el abandono. Las paredes estaban cubiertas de grafitis y manchas de óxido, y el suelo estaba lleno de escombros y cristales rotos. El silencio era sepulcral, interrumpido solo por el goteo constante de una tubería rota y el zumbido lejano de la ciudad.

Junto a mí, yacía un cuerpo inerte, con la mirada fija en el techo y un charco de sangre oscura que se extendía a su alrededor. La visión me golpeó como un puñetazo en el estómago. ¿Acaso ellos lo mataron? ¿Y piensan hacer lo mismo conmigo? La idea me paralizó por un instante. Yo ni siquiera los conozco, tampoco recuerdo haber ofendido a nadie. ¿Cómo había terminado en esta pesadilla?

Del otro lado de la habitación, un hombre se retorcía de dolor en el suelo, con las manos aferradas a su abdomen. Su rostro estaba pálido y cubierto de sudor, y su respiración era entrecortada y jadeante. La sangre brotaba a borbotones de una herida en su costado, tiñendo el suelo de un rojo intenso. Detrás de mí, sentí el frío metálico de un arma apuntando a mi cabeza. Un escalofrío recorrió mi cuerpo de pies a cabeza. Era un joven con el rostro cubierto por un pasamontañas, de seguro un subordinado del que estaba en el piso.

El hombre herido me miró con una intensidad que me heló la sangre. Sus ojos, oscuros y penetrantes, parecían leer mi alma. Con un gesto brusco, lanzó un botiquín de primeros auxilios a mis pies. El impacto resonó en el silencio de la fábrica. Su voz, ronca y débil, sonó como una sentencia en ese horrible lugar.

—Sácale la bala de inmediato y si él muere, tú tampoco vivirás —ordenó con una frialdad que me dejó sin aliento.

Maldición, ya había oído hablar de lo horrible que era la mafia en M City, pero sin dudas no esperé que me sorprendiera tan pronto. Yo llegué aquí buscando una vida pacífica y la tranquilidad que tanto necesito en este momento de mi vida. ¿Cómo fue que acabé aquí? ¿En qué momento mi vida se había desviado tanto del camino que había planeado?

Observo todo a mi alrededor y no hay forma de escapar. Las ventanas estaban tapiadas y las puertas cerradas con candados. De seguro afuera hay más hombres armados, vigilando cada movimiento. Mi mirada va a la persona que está tendida frente a mí y de verdad se ve muy mal herido, aunque sea un mafioso sigue siendo un ser humano y en mi corazón eso basta para salvarle la vida. Al acercarme más a él puedo ver sus rasgos faciales, es muy guapo, cómo negarlo. Tiene el ceño fruncido por el dolor que siente y aun así no le quita lo bien que se ve.

Su cabello es negro azabache con el largo perfecto, sin barba. Sus labios son carnosos y están ligeramente entreabiertos, dejando entrever sus dientes blancos. Su cuerpo, a pesar de estar cubierto de sangre y suciedad, irradiaba una fuerza y un poderío que me resultaban inquietantes. ¿Por qué de repente mi corazón está latiendo de esa manera mientras lo observo? Peor aún, ¿acaso me volví loca por prestar atención a algo como esto en una situación de vida o muerte?

Finjo una tranquilidad que claramente no tengo y con voz firme me dirijo al bastardo que no deja de apuntarme.

—Está bien, voy a hacer mi mejor esfuerzo, pero mantente a 3 metros de distancia, necesito espacio para trabajar —exigí con una determinación que me sorprendió a mí misma.

Lo veo dudar por un segundo, pero de inmediato se aleja de mí aunque su mirada sigue cada uno de mis movimientos atentamente. Sus ojos eran como dos agujeros negros, capaces de absorber toda la luz y la esperanza.

Organizo todo lo que necesito y luego de colocarme el barbijo y la bata tomo el hisopo para comenzar a limpiar su herida, lo que no me esperaba era que este hombre reaccionara a mi cercanía tomándome por sorpresa, apretándome con fuerza el cuello acercándome lo suficiente para escuchar su gruesa voz en mi oído. Su aliento olía a sangre y sudor.

—¿Quién eres? —Susurró con una voz que parecía surgir de las profundidades del infierno.

Siento como mi respiración se corta y el miedo se apodera de cada rincón de mi cuerpo, pero me obligo a mantener la calma nuevamente. No podía permitir que me viera débil, vulnerable. Mi vida dependía de ello.

—Me han traído aquí para salvarte... Pero si te sigues moviendo de esta forma morirás por la pérdida de sangre —respondí con voz temblorosa, pero firme.

Su mirada es severa, pero parece entrar en razón. Aflojó su agarre, permitiéndome respirar con dificultad.

—Si intentas hacer algo sucio te haré sufrir de maneras que nunca imaginaste que se podía —amenazó con una voz que me hizo temblar hasta los huesos.

Decir que estaba intimidada por su aura era poco. Era como si estuviera frente a un león herido, peligroso y impredecible. Pero tenía que hacer que mis manos dejaran de temblar para poder ayudarlo y así también ayudarme a mí misma a salir de esta situación tan peligrosa.

Pensé en todo lo que viví últimamente y cómo también todavía estaba en pie, si pude con eso obviamente podría con esto y con cualquier cosa porque ahora ya no era solo yo, ahora también tenía que ser fuerte por mi hijo. Él era mi razón para seguir luchando, mi escudo contra la desesperación.

Respiro profundo y comienzo a examinar la herida. La bala estaba a 3 centímetros por debajo del pecho, en el abdomen lateral y esta llevaba adentro más de dos horas. Sin duda era una situación crítica. La sangre seguía fluyendo, empapando mi ropa y mis manos. Pongo en práctica toda mi experiencia profesional y logro extraerla con éxito y salvarle la vida. Jamás me sentí tan feliz por ayudar a alguien.

Levanto la cabeza aliviada mientras me seco el sudor de mi frente. Mis manos temblaban incontrolablemente y mi corazón latía con fuerza desbocada.

—Señor, la bala ya ha sido extraída y su vida no corre peligro. Ahora necesito que se incorpore lento para poder vendarlo —informé con voz débil, sintiendo que las fuerzas me abandonaban.

Increíblemente este hombre sigue mis indicaciones sin decir nada, y al estar tan cerca puedo percibir el olor a tabaco, alcohol y pólvora mezclado a la perfección con su esencia varonil. Era una combinación embriagadora y peligrosa, como una droga que te atrae y te destruye al mismo tiempo.

Es simplemente fascinante cómo todo puede formar una sola persona.

También logro notar cómo sus ojos no dejaban de seguir cada uno de mis movimientos hasta que su voz grave me saca de mis pensamientos inapropiados rápidamente.

—¿Eres local? No tienes el acento característico de aquí —preguntó con curiosidad, escrutando mi rostro con atención.

Esa pregunta sí me tomó por sorpresa. No esperaba que se fijara en algo tan insignificante.

—No, acabo de llegar —respondí con cautela, tratando de no revelar demasiado sobre mí.

—¿De dónde vienes? ¿Cuánto tiempo llevas siendo médico? —Insistió con sus preguntas, sin apartar la mirada de mí.

No entiendo el porqué de tantas preguntas de la nada, aunque estas parecen las típicas frases de coqueteo que suelen decir los tipos borrachos en un bar, cuando salen de su boca suenan más como un interrogatorio del que no puedo escapar.

—¿Por qué le debería de responder? —Joder, que acabo de decirle al jefe de la mafia local. Pero para mi sorpresa no se veía furioso, sino más bien curioso por mi audacia.

—¿Acaso no quieres volver a tu hogar luego de ver un lugar así? Solo responde esta última pregunta. ¿Estás casada? —Preguntó con una intensidad que me hizo temblar.

Sin vacilar le respondo muy segura. —No hay ningún hombre en mi vida y tampoco tengo planes de que en el futuro lo haya.

Veo cómo le hace una seña de manos y el otro hombre que no ha dejado de apuntarme prepara la venda. Por fin voy a poder salir de aquí.

Como si el destino estuviera en mi contra mi celular comienza a sonar y no es otro que Gael. Intento colgar desesperada, pero ese hombre en un movimiento ágil me lo arrebata de entre las manos.

—"Así que Gael"—. Dijo mientras se dibujaba una sonrisa juguetona en su rostro frío. Sin más veo cómo responde la llamada.

—Ella está conmigo ahora, así que piérdete perdedor —dijo con una voz que destilaba veneno.

La tensión se podía cortar con un cuchillo, del otro lado de la línea podía escuchar la respiración agitada de Gael y el rechinar de sus dientes.

—¡Tú quien seas! No tienes derecho de seducir a mi esposa y mucho menos estar al lado de ella —gritó Gael con furia, dispuesto a defender lo que era suyo.

El grito de Gael cortó el silencio abrumador, quiso seguir insistiendo, pero el hombre frente a mí le cortó sin decir nada más. Luego volteó en mi dirección con esa mirada tan posesiva y dominante que me ponía la piel de gallina como si de un depredador se tratara observando a su presa lista para ser devorada y con su voz firme y ligeramente burlona mientras se paraba para mirarme desde arriba dijo:

—¿No que no había ningún hombre en tu vida? Nuestra pequeña doctora no está siendo honesta.

Pero quién se creía este malagradecido, acabo de salvarle la vida y ahora se cree con derechos sobre mí. Comienzo a guardar todo sin mirarle a la cara.

—Si quieres creerlo bien y si no también. Yo ya cumplí con mi parte del trato ahora te pido que me dejes ir —dije con una voz que apenas superaba un susurro.

Él no me respondió, simplemente se dedicó a escribir su número en mi teléfono para hacer una llamada y luego entregármelo de regreso.

"Leonardo".

—Vete, pero ten en tu memoria que nos mantendremos en contacto —dijo con una sonrisa enigmática que me hizo temblar.

Lo tomé como algo sin importancia, yo no tenía la intención de mantener más contacto con esta gente. Me paro lista para ser vendada otra vez y camino sin mirar atrás, voy a tomar esto como un mal sueño que nunca pasó.

Pensé que ya no volvería a encontrarme con ese tal Leonardo, y que él también me olvidaría pronto. Pero lo que no sabía era que, después de que me fui, él acariciaba cuidadosamente la herida para ordenar a su asistente recopilar toda la información relacionada conmigo.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • La obsesión del jefe de la mafia.   capitulo 107. Seguir avanzando. (FIN)

    POV ÁMBAR Corrí hasta que mis piernas ya no aguantaron más, hasta que cada paso se convirtió en un puñetazo en mis pies heridos. Gracias al cielo, logré llegar a la salida de ese infierno que mi vida se había vuelto. Dante estaba a mi lado… tan cerca que pude percibir su perfume. Ya no soportaba más esta existencia tan dura, tan descontrolada. Después de todo… ¿quién era yo realmente? ¿Y qué demonios estaba haciendo con mi vida? —Ámbar, por favor, espera… ¡todo es un malentendido! —Escucho su voz gritar firme a mis espaldas, cargada de una urgencia que me clava en el pecho. —Se que tienes miedo, sé que he actuado mal, pero te juro que no es lo que piensas… ¡Te lo suplico! Sentía cómo mis ojos ardían, con las lágrimas amenazando con desbordarse como un río que ha roto sus diques. Pero no lo permitiría. No podría llorar por esto, no cuando yo misma me había metido en este enredo. Había sido yo quien había dejado que el dolor se apoderara de cada rincón de mi ser, quien había permit

  • La obsesión del jefe de la mafia.   capitulo 106. Desmoronandome

    POV ÁMBAR:No podía creerlo. De verdad no podía creer todo lo que estaba pasando, sentía que mi vida se desmoronaba a pedazos con cada paso que daba, como si cada pisada fuera un martillazo sobre el tejido mismo de lo que era yo. Perder a Matias fue tan duro, tan desgarrador, que me quedé como un muñeco sin muñecero, no sabía cómo actuar, no sabía si aún tenía derecho a sentir algo más que ese vacío que me devoraba por dentro.— Ámbar, creo que lo mejor ahora es que ocupes el departamento. Ya de nada sirve seguir en los dormitorios. — Papá lo dijo con su voz firme, la misma que usaba para cerrar acuerdos millonarios, como si mi dolor fuera un negocio a resolver con una sola frase.— Pero yo… yo quería disfrutar de una vida normal. Del paquete completo de ser una simple universitaria. Quiero amigos de verdad, no falsos que se acerquen a mí por conveniencia, por lo que mi familia tiene. — La palabras se me atragantaron en la garganta, y tuve que apretar los dientes para no llorar de nue

  • La obsesión del jefe de la mafia.   capitulo 105. La durá verdad.

    POV ÁMBAR:Caí inconsciente. No sé por cuánto tiempo, podría haber sido minutos o horas, no importaba. Al despertar, estaba en un galpón abandonado, tan lejos del campus como del resto del mundo. La sangre goteaba por mi nariz y boca, mis oídos retumbaban como si hubiera estallado un trueno dentro de ellos, y el dolor de cabeza era tan insoportable que me costaba mantener los ojos abiertos. A lo lejos, distinguí al menos cuatro siluetas. Pero también escuché otros cuatro afuera. ¿Qué piensa hacerme esa bruja? ¿Tan lejos está dispuesta a llegar por un hombre?Todo es mi culpa. Debí romperle todos los dientes ese día. O al menos romperle la pierna para que no pudiera salir de su casa en meses. Ahora estoy aquí, a su merced, y cada fibra de mi ser sabe que esto es peligroso. Muy peligroso, porque Trasy no se tomaría tanto esfuerzo para darme un simple susto. Ella me lastimaría.— Hasta que por fin despiertas, bella durmiente.Su golpe cayó sobre mi costado con tanta fuerza que me hizo t

  • La obsesión del jefe de la mafia.   capitulo 104. Bajo amenaza.

    POV ÁMBAR: Siguiendo el consejo de las chicas, me mantuve alejada. Escuché que esa oxigenada me buscaba, pero su campus estaba a kilómetros del mío y yo, por fin, había encontrado algo que me gustaba lo suficiente como para no desear huir. La música me llenó un vacío que ni siquiera sabía que existía, era la bajista de un pequeño grupo, y cada nota que tocaba reverberaba en mis huesos, como si mi alma hubiera estado esperando ese sonido toda la vida. También me uní al cub de lucha libre, los golpes, el sudor, el esfuerzo bruto me hacían sentir viva, real. Mis notas en las materias eran un desastre total, sí, pero por fin sentía que me estaba adaptando, que ya no era la rara del lugar, la chica nueva que nadie quería conocer. Una tarde, mientras me dirigía al salón con los libros apilados hasta el cielo, una voz gruesa me tomó por sorpresa, tan brusca que me hizo saltar de un salto, y mis libros volaron por los aires, páginas blancas bailando en el viento como palomas descontroladas.

  • La obsesión del jefe de la mafia.   capitulo 103. Nueva vida, problemas en puerta.

    POV ÁMBAR:Pensar que mi primer día inició con el pie derecho era un fiasco total. Yo que venía con tantas ilusiones... ilusiones que se desmoronaron en un suspiro—ante esa risa irónica, sinica, que despertó en mi lo salvaje que llevo adentro como un fuego amordazado.—¿Que me ves idiota? ¿Acaso te gusto o qué? —digo con una voz desafiante, los dientes apretados, mientras Matias me jala del brazo con fuerza antes de que mis puños encuentren su objetivo.—Oh, la pueblerina tiene garras. —me responde, y su dedo toca mi mejilla con una insolencia que hace temblar mis venas. —Tranquila, gatita… no seas tan agresiva, que aquí todos somos amigos.Le golpeé la mano con tal ímpetu que se alejó de un salto. Mis puños estaban cerrados hasta que los nudillos dolían, listos para romperle la cara a la primera señal de amenaza, cuando una rubia artificial tan brillante como un cristal falso, llega gritando su nombre a todo pulmón, haciendo vibrar el aire.—¡DANTE!… Cariño, te llevo buscando horas,

  • La obsesión del jefe de la mafia.   capitulo 102. Epílogo.

    POV ÁMBAR:Ver a mis padres tan felices, disfrutando de su amor, de su trabajo y esfuerzo… es algo que me llena el pecho de un orgullo tan grande que casi se me escapa por la garganta. Pertenezco a esta familia que, aunque es un poco loca y muy peculiar, está llena de amor y respeto hasta las últimas fibras de su ser.Mi madre… una mujer admirada y respetada, que ama su trabajo con una pasión que quema. Siempre fue mi inspiración más grande, aunque su vocación no me llama con la misma fuerza, estoy tan orgullosa de ser su hija que me da escalofríos solo de pensarlo. Y mi papá… que la ama con un fervor tan profundo, tan desmedido, es algo que me encantaría para mí. Ojalá yo corra con la misma suerte, ojalá conozca a alguien que me ame solo a mí, por encima de todo lo demás en este mundo.— ¿En qué piensas, niña? — la voz de Matias me toma por sorpresa mientras empaco unas cosas con las manos que tiemblan un poco de emoción.— ¿Qué te he dicho de entrar en mi habitación sin mi permiso?

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status