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Peligrosamente incierta

Author: Queen of ink
last update publish date: 2026-10-03 07:29:29

El resto del día fue una nube de besos y caricias que no se trataban de sexo sino de cercanía. Me dio pedacitos de palomitas, a veces metiéndome demasiadas a la boca solo para verme fulminarlo con la mirada. Le robé la cobija cada oportunidad que tuve hasta que finalmente nos envolvió a los dos en ella y dijo, "Problema resuelto."

Cuando salieron los créditos de alguna película cursi, apoyó la barbilla en mi cabeza y murmuró, "Lloras demasiado fácil."

"No es cierto," discutí, aunque mis ojos de
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    El momento en que cruzé la puerta, me quedé congelada.Mis ojos se abrieron de par en par al ver un camino de pétalos de rosa que iba desde la entrada hasta el final del pasillo.Por un segundo pensé que quizá estaba soñando.Todo el lugar parecía sacado de una película romántica: una suave luz de velas brillaba contra las paredes, el aroma a rosas impregnaba el aire y ese pequeño aleteo en el pecho ya me decía que solo podía ser cosa de Dante.Seguí el camino despacio, sonriendo como una tonta todo el rato, hasta que llegué a la cocina y fue entonces cuando el corazón casi se me salió del pecho.Allí estaba él, de pie, tan jodidamente atractivo que debería ser ilegal.Sin camisa, llevando solo un delantal negro que le colgaba flojo de las caderas, la piel brillando bajo la luz suave, los músculos flexionándose con cada movimiento.Juro que mis ovarios gritaron al unísono.Se giró con esa sonrisa diabólica que siempre me hacía flaquear las rodillas y, antes de que pudiera decir nada,

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    No pude evitar la risita que se me escapó. "Vas a despertar a los vecinos."Me señaló como un niño chiquito defendiéndose. "Deberían agradecerme. Estoy siendo romántico ahora mismo.""¿Romántico?" levanté una ceja, cruzando los brazos.Asintió orgulloso, después frunció el ceño como si tratara de recordar qué quiso decir. "Sí. Romántico. Porque le dije que no a la tentación."Parpadeé hacia él, los brazos cruzados. "¿Qué tentación?"Se tambaleó más cerca, bajando la voz dramáticamente como si estuviera a punto de contarme el secreto más grande del país."Esta chica... esta tipa random en el bar, ¿sí?" Entrecerró los ojos, tratando de enfocar. "Trató de... ya sabes..."Movió las manos vagamente en el aire, los dedos ondeando como si estuviera dirigiendo una orquesta invisible. "Que me fuera a su casa."Levanté una ceja, conteniendo la risa. "¿Ah, en serio?""¡Sí!" Me señaló con tanta fuerza que casi pierde el equilibrio, sosteniéndose de la pared. "Me dijo algo así..." se aclaró la gar

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    POV de Emily"Dime que lo que acabo de escuchar fue un error. ¡Háblame, Emily!" gritó, alzando la voz con todo el pulmón.Lo único que pude hacer fue mirar a Sophie, completamente muda, sin palabras para defenderme."Eh, Dominic, cálmate por favor, no es lo que parece," dijo Sophie, tratando de hablar por mí, pero Dominic no quería escuchar."No me digas que me calme, Sophie. Sabías desde siempre que el tipo que expuso mi video sexual en todo el internet era tu ex, y te lo guardaste todo para ti. ¿Cómo sé con seguridad que ustedes dos no planearon esto, eh? Tú y tu maldito ex."Mis ojos se dispararon hacia él de inmediato. ¿Cómo podía pensar que yo haría algo tan despreciable como planear algo con esa basura llamada Nate?"¿Hablas en serio ahora mismo?" finalmente logré decir, la voz temblorosa. "¿Crees que te haría algo así?"Dominic rió con amargura, pasándose la mano por el cabello. "Ya ni sé qué pensar, Emily. Todo se siente como un maldito chiste.""Dom, por favor," intentó Sophi

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    POV de EmilyEn el momento en que Dominic abrió la puerta y esa voz familiar dijo su nombre, Sophie. Se me paró el corazón un segundo. No sabía ni qué era lo que estaba sintiendo.No la había visto en semanas, no desde que todo entre nosotras se había quedado en silencio, pesado y lleno de cosas que ninguna de las dos estaba lista para decir. Por un segundo, ni siquiera supe qué sentir, si alivio de que no fuera Sabrina o nervios de que estuviera ahí ahora después de todo ese espacio entre nosotras.Dominic nos miró a las dos como si tratara de armar algo en su cabeza, la mandíbula tensa pero los ojos más suaves cuando se posaron en mí. "Les voy a dar un minuto," dijo finalmente, el tono bajo, ilegible. Antes de que pudiera siquiera preguntarle a dónde iba, agarró las llaves de la mesa. "No salgas de la casa. Vuelvo pronto."Y así nomás, se fue.La puerta se cerró con un clic, y el sonido resonó más fuerte de lo que esperaba. El silencio que siguió fue incómodo, tan espeso que podía e

  • Mi Jefe, el Padre de mi Bebé   Peligrosamente incierta

    El resto del día fue una nube de besos y caricias que no se trataban de sexo sino de cercanía. Me dio pedacitos de palomitas, a veces metiéndome demasiadas a la boca solo para verme fulminarlo con la mirada. Le robé la cobija cada oportunidad que tuve hasta que finalmente nos envolvió a los dos en ella y dijo, "Problema resuelto."Cuando salieron los créditos de alguna película cursi, apoyó la barbilla en mi cabeza y murmuró, "Lloras demasiado fácil.""No es cierto," discutí, aunque mis ojos definitivamente todavía estaban húmedos."Estabas sorbiendo la nariz.""¡Era una parte triste!"Se rió, el sonido retumbando por su pecho donde tenía apoyada la cabeza. "Eres ridícula.""Y tú no tienes corazón.""Tal vez." Su mano se deslizó por mi espalda, cálida y constante. "Pero me gusta tu ridiculez."Para el anochecer, el cuarto olía levemente a mantequilla y café, las sábanas estaban retorcidas de tantas veces que nos movimos y nos enredamos juntos, y me dolían las mejillas de tanto sonreír

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    POV de EmilyLo primero de lo que me di cuenta fue del calor. No solo las cobijas enredadas en mi cuerpo, sino el calor pesado y constante pegado a mi espalda. El brazo de Dominic estaba sobre mí, su palma descansando justo debajo de mi pecho, los dedos extendidos como si me hubiera reclamado incluso dormido. Su pecho subía y bajaba contra mí en respiraciones profundas y lentas, la nariz hundida en mi cabello, su peso anclándome a la cama como si yo fuera algo que no pensaba dejar escapar.Por un largo momento no me moví. Solo me quedé ahí acostada, los ojos entreabiertos, mirando la luz tenue del sol filtrándose por las cortinas. Todo mi cuerpo todavía vibraba por lo de anoche, adolorida, agotada, pero de esa buena manera, la que me hacía morderme el labio solo de pensarlo. Me dolía un poco la garganta de tanto gritar su nombre, las piernas se sentían como si fueran de alguien más, y cada centímetro de mi piel cargaba el recuerdo de sus manos.Debería haberme avergonzado. Pero lo úni

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