Share

Capítulo 2

Penulis: Lady Drunk
Mi ingenuo hermano todavía no se daba cuenta de que, con aquellos mensajes, le estaban viendo la cara de tonto.

De pronto, sonó mi teléfono.

Era Shane.

—Cariño, ¿por casualidad dejé el teléfono en casa? —preguntó entre jadeos.

—¿Sí? No me había dado cuenta.

Pareció soltar un suspiro de alivio.

—¿Por qué sigues despierta? Sé buena y vete a dormir. No me esperes.

Me quedé de pie en el balcón mientras seguía interrogándolo:

—¿Adónde fuiste a correr?

—Al parque que está cerca de casa.

Bajé la voz, haciendo un esfuerzo por contenerme.

—Esta mañana vi en las noticias que cerraron esa zona para reparar los senderos.

Hizo una breve pausa antes de responder con tono despreocupado:

—Corrí por los alrededores. No te preocupes por mí.

Enseguida colgó, pero antes alcancé a escuchar una risita suave al otro lado de la línea.

Sentí que el corazón se me hacía pedazos. Tuve que aferrarme al barandal con ambas manos para no desplomarme y tardé mucho tiempo en calmarme.

Leonard estaba completamente cautivado por Robyn. Por la forma en que hablaba de ella, era evidente que no deseaba otra cosa que casarse cuanto antes.

Pero Robyn no pensaba lo mismo.

Nos habíamos visto varias veces durante las cenas de la empresa. Sus compañeros solían llamarme señora Sanderson, pero Robyn era diferente.

Ella me llamaba Miley.

Una vez, mientras estaba en el baño, me dio un calambre en una pierna. Mientras esperaba que se me pasara, escuché una conversación entre ella y otra mujer.

Robyn no hacía más que elogiar a Shane.

—Shane es un hombre tan caballeroso. ¿Por qué todos los hombres buenos están casados?

Luego cambió de tono y soltó una risita.

—Con razón Miley estaba tan desesperada por quedar embarazada. Seguro que le preocupa no poder retenerlo.

La otra mujer se apresuró a hacerla callar.

—Cuidado con lo que dices. Escuché que fue un embarazo accidental.

Robyn resopló con desdén.

—Esa es solo una artimaña de las mujeres casadas.

Probablemente Shane también pensaba lo mismo.

La verdad era que, si Robyn no hubiera sido tan descaradamente obvia, yo no me habría dado cuenta tan pronto.

Dos semanas antes, había publicado una foto en sus redes sociales. La empresa había organizado una excursión, y en la imagen aparecían todos en la cima de una montaña, contemplando el amanecer.

En la foto había otra persona entre ella y Shane, pero Robyn se inclinaba hacia él mientras sonreía de oreja a oreja. Todo en ella irradiaba juventud.

Reconocí al instante la camiseta extragrande que llevaba puesta. Yo misma se la había preparado a Shane.

Sus shorts dejaban al descubierto unas piernas largas y bien torneadas. Dos manchas rojas sobre sus rodillas destacaban especialmente contra la blancura de su piel de porcelana.

Me quedé mirando aquella foto toda la tarde, invadida por una inquietud que no podía explicar.

Una vez que la semilla de la duda germinó, comenzó a crecer a una velocidad aterradora.

Empecé a notar que Shane sonreía sin darse cuenta cada vez que respondía un mensaje. También pasaba cada vez más tiempo encerrado en el baño.

En más de una ocasión, cuando su teléfono vibraba sin parar, todos los mensajes provenían del mismo contacto. Su foto de perfil era un pollito con gafas de sol.

Mientras leía sus conversaciones, fui testigo del lado más desagradable de la naturaleza humana.

Robyn le describía a Shane con todo detalle lo que ocurría entre ella y mi hermano.

Incluso llegó a bromear:

"Si algún día me caso con él, sería muy divertido que los cuatro saliéramos en citas dobles."

Shane respondió con varios emojis, sin mostrar la menor repulsión ante semejante posibilidad.

Robyn siguió fantaseando:

"¿Qué tal si me caso con él estando embarazada de tu hijo? Tú engañas a Miley y yo engaño a su hermano."

"Qué tontita."

Aquellas dos palabras rebosaban cariño.

Ya no sabía qué pensar.

Shane estaba convencido de que yo había quedado embarazada a propósito y de que, al hacerlo, había arruinado su sueño de que viviéramos como una pareja sin hijos.

Habíamos dormido uno al lado del otro durante tantos años y, aun así, ni siquiera se había molestado en preguntármelo. Simplemente había sacado sus propias conclusiones.

Negué con la cabeza y dejé escapar una risa amarga dirigida contra mí misma.

Cuando el amor llegaba a su fin, ya no quedaba nada a lo que valiera la pena aferrarse.

Al recordar lo ocurrido dos meses antes, cuando su madre me había tomado de las manos y me había suplicado entre lágrimas, solo pude negar con la cabeza, incapaz de creerlo.

—Su padre tiene cáncer terminal y su único deseo es tener un nieto. Miley, por favor, perdóname. Sé que este plan fue una mala idea, pero no se me ocurrió ninguna otra alternativa.

Robyn siguió fantaseando.

"¿Qué tal si me caso con él ya embarazada de tu hijo? Miley te engaña a ti y yo engaño a su hermano".

"Qué tontita".

Aquellas dos palabras rebosaban cariño.

Ya no sabía ni qué pensar. Shane estaba convencido de que me había embarazado a propósito y que, con ello, arruinando así su sueño de vivir como una pareja sin hijos.

Dormimos uno al lado del otro por tantos años, y aun así, ni siquiera se molestó en preguntármelo. Simplemente sacó sus propias conclusiones.

Negué con la cabeza y dejé escapar una risa autocrítica.

Cuando el amor llegaba a su fin, ya no quedaba nada por lo que valiera la pena aferrarse.

Al recordar lo ocurrido dos meses atrás, cuando su madre me tomó de las manos y me suplicó entre lágrimas, solo pude negar con la cabeza, incapaz de creerlo.

—Su padre tiene un cáncer terminal y su único deseo es tener un nieto. Miley, por favor, perdóname. Sé que este plan fue una mala idea, pero no se me ocurrió otra alternativa.

Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi

Bab terbaru

  • Mi amado salió a correr   Capítulo 10

    —Ya es demasiado tarde para hacer algo con ese bebé.—El puño de Leonard se abrió y se cerró varias veces antes de soltar una fría carcajada.—¿No ves que no tengo una tienda de artículos de segunda mano?Mi madre asomó la cabeza desde la cocina.—En esta familia no hay ningún trono que heredar, así que no necesitamos aceptar a cualquier mujer ni a un niño de quién sabe quién.—¿Qué hacen ahí parados? Apúrense a poner la mesa. Los invitados llegarán en cualquier momento.Robyn tenía más que decir, pero mi hermano, con el rostro todavía serio, le cerró la puerta en la cara.Unos días después, mi exsuegra buscó a una conocida en común para que intercediera por ellos. Apenas esa mujer abrió la boca, mi madre la calló con fastidio.—Ya tuve suficiente de los dramas de esa familia. Si viniste a convencer a mi hija de que vuelva con ese hombre, entonces tú y yo dejamos de ser amigas. ¿Qué madre en su sano juicio enviaría a su hija de vuelta a la boca del lobo?Después de escucharla, la

  • Mi amado salió a correr   Capítulo 9

    Me detuve.—¿Recuerdas aquel día? De hecho, sí te di otra oportunidad. Nunca me gustó el estofado de pollo, pero pensé que tardaría tanto en cocinarse que, cuando se hiciera tarde, ya no te irías. Y aun así te fuiste con prisa. Esa fue tu última oportunidad.Acorté mi licencia y regresé al trabajo antes de lo previsto. Mi vida recuperó la tranquilidad de antes. Cuando tenía tiempo, salía con mis amigos y también conocí gente nueva. Había una chica que se cruzó varias veces con mi hermano cuando él iba a dejarme algunas cosas al trabajo. Un día, sonrojada, me preguntó por él.Poco después, mi madre me contó, emocionada, que Leonard estaba enamorado. Aquella joven era alegre, generosa y me había causado una excelente impresión.Con el tiempo empezaron a tener citas, y vi cómo el ánimo de mi hermano mejoraba día tras día.Después de cortar todo contacto, Shane prácticamente desapareció de mi vida. Unos meses más tarde, durante la cena, mi madre mencionó su nombre con entusiasmo.—La

  • Mi amado salió a correr   Capítulo 8

    —Fuimos nosotros quienes perjudicamos a Miley, también a Leonard. Sé que desprecias mi modo de actuar, pero no tuve otra opción.Permanecí sentada en el sofá sin moverme un solo centímetro, como si nada de lo que decía tuviera ya que ver conmigo.Susanna contó que estuvo insistiendo una y otra vez hasta convencer a Shane de firmar los papeles del divorcio.—Pero irse sin reclamar nada fue idea suya. Miley, él sigue obsesionado contigo. Todo esto pasó porque yo lo obligué. La culpa es mía.Hace tiempo dejé de preocuparme por lo que él sintiera. Pero ¿a qué se refiere con "seguir obsesionado conmigo"?¿A cuándo inventaba excusas para salir a correr por las noches, mientras en realidad terminaba en la cama de Robyn? ¿O cuando decía que me volví fea y que mi olor le desagradaba desde que quedé embarazada?¿A eso le llamaba obsesión? Porque parecía que más bien todo lo contrario.Un mes después, mi madre compró boletos de avión y le pidió a mi hermano que viajara conmigo.—Sal a des

  • Mi amado salió a correr   Capítulo 7

    —Pero... usamos protección...Sus ojos se desviaron hacia mí y, de pronto, se quedó callado.Leonard apretó los puños con tanta fuerza que pude oír cómo le crujían los nudillos. De repente, se abalanzó sobre Robyn y le arrancó de la muñeca el brazalete de oro.—¡Auch! ¡Me lastimas!Robyn abrió los ojos de par en par por el dolor y las lágrimas comenzaron a correr por su rostro.—Eres sucia y repugnante.Leonard se acercó a sus maletas y empezó a lanzar la ropa y el equipaje por la puerta.Solté un largo suspiro y miré a Shane.—Qué bien. Ya tienes con quién ocupar mi lugar. Los papeles del divorcio también te caen de maravilla. Si sigues negándote a firmarlos, terminarás en la cárcel.Shane mantuvo la cabeza baja durante un largo rato. Cuando por fin volvió a levantarla, sus ojos estaban llenos de miedo.—Miley, no es lo que piensas. Yo...Mi madre ya no soportó más. Arrastró a Susanna y a Shane para empujarlos a ambos fuera del apartamento. La puerta se cerró de un portazo.

  • Mi amado salió a correr   Capítulo 6

    —Por favor, no te vayas. Si te vas, sé que ya no habrá ninguna posibilidad de salvar nuestro matrimonio.¿Salvar nuestro matrimonio?Cada palabra que salía de su boca me parecía hilarante. Le fui apartando las manos de mi cuerpo, dedo por dedo.—¿Y para qué salvarlo? Ahora podrás pasar todo el tiempo que quieras con ella.Cuando subimos al auto, Leonard echó un vistazo a su teléfono. Las manos le temblaron al ponerlas sobre el volante. Giró la cabeza hacia mí con una expresión abatida.—¿Cómo puede existir gente tan desvergonzada?En la pantalla aparecían mensajes de Robyn."Ya que se enteraron de todo, no tengo nada más que decir. Me gusta todo de él y no lo puedo evitar".Leonard golpeó el volante con el puño.—¡Mierda! ¡No aguanto más!La llamó de inmediato, pero la llamada se iba a buzón. Era evidente que ella bloqueó su número. Incapaz de contenerse, una lágrima resbaló por la comisura de su ojo. Se la secó de inmediato con el dorso de la mano.—Soy un completo idiota.

  • Mi amado salió a correr   Capítulo 5

    Leonard me apartó un poco más de ella.—Después de todas las porquerías que hizo, ¿todavía quiere que mi hermana tenga un hijo suyo? —rugió—. Pregúntele a su hijo si alguna vez recordó que mi hermana estaba embarazada mientras se acostaba con otra.—¡Basta! —gritó Shane de repente.Me resultó hasta gracioso que todavía creyera tener derecho a enfadarse.—¿Preguntarme? ¿Preguntarme qué? ¿Acaso alguien se molestó en preguntarme si yo quería ese hijo? —se burló—. Miley Hephman, dejamos muy claro que no queríamos hijos, pero aun así tuviste que tenderme una trampa. ¿Y ahora me echas la culpa? Si no hubiera sido por ese bebé, jamás habría tenido que llegar a esto.Respiró hondo y recorrió la habitación con la mirada.—Paso todos los días trabajando como un esclavo para mantener a esta familia. Y cuando regreso a casa, toda mi vida gira alrededor de ti. Mira lo aburrida que se convirtió nuestra vida. ¿Y para qué? ¿Por un hijo que nunca quise? ¿Hace cuánto no salimos de vacaciones? Todo

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status