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Capitulo 31

last update Veröffentlichungsdatum: 13.08.2026 05:38:29

Capítulo 31

Mara:

Crecí viendo a mi madre asistir a innumerables consultas de infertilidad y viendo como regresaba con la cabeza gacha sin resultados positivos. Al final los médicos siempre le decían lo mismo. Ya era un milagro que hubiera logrado dar a luz en una ocasión. Antes de empezar a perder la memoria por el Alzheimer, siempre que tenía oportunidad me decía que yo era su milagro, el regalo que dios le había dado ya que en teoría había nacido para no ser madre.

A causa de todo esto creo
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  • Mi contrato de salvación    Capitulo 36

    Capítulo 36Mara:Lucio me acababa de confirmar que su padre era el que había tocado el timbre de su apartamento. Aquel hombre y yo nunca habíamos tenido una buena relación. Siempre fue autoritario y quiso mandar en las decisiones que queríamos tomar Stefan y yo. Gracias a él, su hijo y yo no estábamos casados aún pues él se empeñó en que la boda fuera todo un acontecimiento en lugar del evento discreto y familiar que yo quería. Pensándolo por ese lado debía agradecerle, gracias a él no había caído tan rápido en las redes de Stefan. —Mara, cambia esa cara. Mi padre tampoco se come a nadie. Además, a estas alturas ya lo debe de haber aceptado.—¿Y si me quedo en el cuarto hasta que se marche?Lucio se acercó a mí y me robó un beso.—No seas así, ven, los voy a presentar Reprimí una risita.—Pero si ya me conoce…—Él conoce a la ex de mi hermano, no a mi futura esposa.Puse los ojos en blanco pero decidí seguirlo. Obviamente primero me vestí mientras Lucio iba a abrir la puerta. Unos

  • Mi contrato de salvación    Capitulo 35

    Capítulo 35Mara:Me encontraba frente al apartamento de Lucio. ¿Qué hacía allí? Tratar de arreglar las cosas. En la mañana Edel me notificó que había logrado convencer a algunos miembros de la junta directiva y estos a su vez decidieron posponer la elección del nuevo presidente de Modalvo para la próxima semana. Tenía algunos días para llevar a cabo la idea que me había dado el equipo de publicidad. Y para ello necesitaba de Lucio. Al tercer toque abrió la puerta. Iba en ropa interior y tenía el cabello revuelto. No nos habíamos visto desde la conversación que tuvimos en la empresa. Desde entonces se marchó y no me escribió más.—¿Puedo pasar? —pregunté al ver que solo se quedaba ahí parado mirándome.Se rascó la cabeza mientras asentía.—Claro. Pasa, no te fijes en el desorden.Y si que todo estaba desordenado. Había un montón de cajas y maletas en el salón.—Lucio, ¿te estás mudando?Se apareció ante mí con una taza de café humeante. Una para cada uno. Yo estaba sentada en su sofá

  • Mi contrato de salvación    Capitulo 34

    Capítulo 34Mara: Me encontraba en mi oficina sentada en mi puesto de trabajo. Frente a mis ojos estaba aquel contrato matrimonial que lo había empezado todo. Viendo lo sucedido en retrospectiva, fue Lucio quien prendió el mechero que acabó con todo lo que creía que era mi vida. La bomba ya estaba servida en bandeja de plata, la había construido Stefan mientras yo lloraba por la muerte de mi padre y la enfermedad de mi madre. Aunque, quizás ya el detonante estaba creado mucho antes, cuando mi padre decidió ocultar la existencia de mi hermana, cuando me negó el placer de saber que no era hija única. Y sí, debo admitir que tenía sentimientos encontrados. Desearía haberlo sabido de otra forma, en otras circunstancias menos dolorosas. Tres golpes en la puerta me sacaron de mis pensamientos. Guardé el documento bajo el escritorio y le indiqué que entrara. Por un momento pensé que se trataba de Lucio. No había aparecido por la empresa tras el video difundido por él mismo en redes sociales

  • Mi contrato de salvación    Capitulo 33

    Capítulo 33Mara:Me encontraba en el jardín de casa. Frente a mí el agua cristalina borboteaba de la fuente que marcaba el centro del lugar. Mi mirada estaba fija en la figura que la coronaba, un ángel de cuyas alas caían chorros de agua. Mi padre la había mandado a diseñar en honor al ángel que había llegado a su vida para llenarla de colores. Hasta hace unas semanas pensaba que se refería a mí cuando contaba aquella historia. Ahora, tras conocer la existencia de María Clara, dudaba de la veracidad de aquella historia. Aunque, siendo del todo sincera, preferiría dudar primero que todo, de si ella estaba contando la verdad o no. Aunque eso significara que debía desconfiar de Lucio. Al final a ellos los conocía de hace muy poco tiempo y a mi padre de toda la vida. Mi mirada fue hasta mi madre que, sentada en el borde de la fuente agitaba las manos intentando atrapar las gotas escurridizas de agua. Me acerqué a ella y me senté a su lado.—Mamá —empecé a decir con la esperanza de que t

  • Mi contrato de salvación    Capitulo 32

    Capítulo 32Lucio:Tenía los ojos cerrados mientras mis dedos ágiles se deslizaban por las teclas negras y blancas de aquel reluciente piano. Estaba tocando una melodía que llevaba días resonando en mis oídos. No solía componer nada, o al menos no desde que era apenas un adolescente que soñaba con algún día convertirse en pianista. Al terminal abrí los ojos y me encontré de frente con mi hermano menor.—Joder, Marcos, me asustaste.Una sonrisa traviesa se esparció por sus labios dejando a la vista sus relucientes dientes.—Desde que la conociste no dejas de tocar esa melodía. ¿Es tuya?Me encogí de hombros.—No sé de dónde salió…Sonrió aún más.—De ahí —me apuntó el corazón—. Salió de ahí. Creo que te estás enamorando de Mara…—No digas estupideces.Me incorporé y comencé a avanzar fuera del auditorio. Sentí como sus pasos se apresuraban en seguir mi ritmo.—¿Qué pasó ahora? Le lancé una mirada acusatoria.—¿Tiene que pasar algo para que te venga a ver? Suelo venir cada semana…—So

  • Mi contrato de salvación    Capitulo 31

    Capítulo 31Mara:Crecí viendo a mi madre asistir a innumerables consultas de infertilidad y viendo como regresaba con la cabeza gacha sin resultados positivos. Al final los médicos siempre le decían lo mismo. Ya era un milagro que hubiera logrado dar a luz en una ocasión. Antes de empezar a perder la memoria por el Alzheimer, siempre que tenía oportunidad me decía que yo era su milagro, el regalo que dios le había dado ya que en teoría había nacido para no ser madre. A causa de todo esto creo que me adapté a la idea de ser hija única por siempre, a jamás saborear la frase “tengo un hermano o una hermana”. En mi cabeza nunca se vio reflejada la posibilidad de que mi padre tuviera hijos fuera del matrimonio. O, como en este caso, una hija. El silencio se había apoderado de la estancia. Mis ojos estaban fijos en aquella joven de ojos verdosos, nariz medio pecosa y figura esbelta. Ahora que me fijaba bien en ella me daba cuenta de que poseía una belleza envidiable. —Esto debe ser un e

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