INICIAR SESIÓNLa venganza es una actividad considerablemente más complicada cuando tiene fecha de entrega.Hasta hacía unos días podía permitirme investigar a Marcos y Laura con cierta tranquilidad. Tenía tiempo para observar sus mentiras, reunir documentos y decidir cómo conseguir que terminaran enfrentándose a las consecuencias.Ahora tenía un presupuesto a medio terminar, dos posibles colaboradores esperando información y una propuesta comercial que debía competir con la misma estrategia que yo había creado.Y el Grupo Ferrer estaba perdiendo la paciencia.El mensaje de Andrés llegó antes del desayuno.Vera, la evaluación final se adelantó. Necesitamos tu propuesta completa en un máximo de cuarenta y ocho horas para poder incluirla en la revisión. Si no llegas, tendremos que continuar con las opciones disponibles.Me quedé mirando la pantalla.Después observé el reloj.Cuarenta y ocho horas.Perfecto.Nada como construir una empresa mientras el tiempo corre y tu exfutura mejor amiga intenta sabo
Había descubierto que existían pocas experiencias tan desagradables como ayudar a organizar la boda de tu mejor amiga mientras sabías que se acostaba con tu novio.Una de ellas era tener que fingir entusiasmo por el color de las invitaciones.—¿Marfil o champaña? —preguntó Laura mientras colocaba dos muestras de papel frente a mí, con una expresión de preocupación que habría resultado conmovedora si no supiera que su mayor talento consistía en mentir sin despeinarse.Observé ambas tarjetas.Eran prácticamente idénticas.Una costaba el doble.Naturalmente, Laura prefería esa.—Creo que la segunda —respondí mientras señalaba la muestra más cara—. Tiene un tono más cálido y combina mejor con las flores que elegiste.Laura sonrió, satisfecha, y dejó las tarjetas sobre la mesa de la cafetería donde habíamos quedado. Llevaba un vestido claro, el cabello perfectamente peinado y aquel anillo de compromiso que parecía brillar con especial intensidad cada vez que movía la mano.Damien estaba se
Nunca había pensado que crear una empresa pudiera comenzar con una hoja en blanco y una crisis existencial.Pero ahí estaba.Sentada frente a mi computadora, intentando decidir cómo organizar un negocio que todavía no existía, mientras un Custodio de la Muerte observaba mi pantalla como si estuviera presenciando el nacimiento de una civilización particularmente complicada.—Necesito un nombre —comenté mientras abría un documento nuevo.Damien estaba apoyado contra la pared, con los brazos cruzados y una expresión pensativa.—Ya tienes uno —respondió mientras señalaba la pantalla—. Vera Salvatierra.Lo miré.—Estoy hablando del nombre de la empresa.La comisura de su boca se elevó.—También yo.Solté una pequeña risa.—Eso es terriblemente poco creativo para alguien que lleva seiscientos años existiendo.Damien se separó de la pared y caminó hacia mí.—No creo que necesites esconderte detrás de un nombre complicado —explicó mientras observaba las carpetas que había preparado—. Tu princ
Hay algo profundamente satisfactorio en escribir tu nombre sobre un proyecto que alguien intentó robarte.También hay algo profundamente aterrador en descubrir que ahora tienes que demostrar que puedes hacerlo funcionar.Llevaba tres horas frente a la computadora cuando comprendí que recuperar mi trabajo iba a ser la parte fácil.El problema era todo lo demás.Presupuesto. Implementación. Recursos humanos. Cronogramas. Responsabilidades. Indicadores de desempeño.Y, por supuesto, conseguir que una familia multimillonaria confiara en una mujer que hasta hacía una semana aparecía en las reuniones únicamente como «la novia de Marcos».Fantástico.Tenía menos de un año de vida y acababa de decidir que necesitaba emprender.Mis habilidades para elegir momentos oportunos seguían siendo extraordinarias.—Estás mirando esa pantalla como si te hubiera insultado personalmente —comentó Damien desde la puerta del estudio.Levanté la cabeza y descubrí que llevaba varios minutos observándome. Tenía
El correo llegó a las nueve y diecisiete de la mañana.No fue un mensaje de Marcos.Tampoco de Laura.Fue Andrés.Y bastó leer las primeras líneas para comprender que la situación acababa de empeorar.Vera, necesito que revises urgentemente un documento que recibimos esta mañana. Aparece una autorización firmada con tu nombre. Antes de continuar cualquier negociación, quiero confirmar directamente contigo si reconoces esa firma.Sentí que el estómago se me cerraba.Abrí el archivo adjunto.Era una autorización de uso de materiales.Muy parecida al documento que Marcos había llevado a mi apartamento.Pero esta vez había una firma al final.Mi firma.O algo que intentaba parecerse a ella.Me acerqué a la pantalla.La observé durante varios segundos.Después solté una carcajada incrédula.—No puede ser.Damien apareció junto a mí casi inmediatamente.Su expresión cambió al ver el documento.—¿Es tu firma? —preguntó mientras se inclinaba para observarla.Negué lentamente.—Se parece. Much
Había escuchado a Laura mentir muchas veces.Mentiras pequeñas, generalmente inofensivas. Decir que estaba a cinco minutos cuando apenas salía de casa, inventar una excusa para cancelar una cita o asegurar que no había comprado nada mientras escondía tres bolsas detrás de la espalda.Nunca imaginé que algún día escucharía su voz y me preguntaría cuántas de las cosas que me había contado durante años habían sido verdad.—Si se entera de lo que hay detrás, no va a firmar jamás.Aquellas palabras seguían resonando en mi cabeza mientras observaba a Laura a través del cristal.Estaba de espaldas a nosotros, sosteniendo el teléfono junto a su oído. Su postura era diferente a la que había mantenido durante la cena: los hombros tensos, una mano apoyada sobre la cintura y el rostro completamente desprovisto de aquella sonrisa encantadora que reservaba para la familia Ferrer.Damien estaba junto a mí.Había escuchado lo mismo.—¿Qué demonios hay detrás? —murmuré mientras me acercaba un poco más







