로그인—Te amo, Alexa Carrington—susurró Henry contra los labios de su esposa mientras la abrazaba por la cintura.—Te amo más, Henry —respondió Alexa, con los ojos cerrados y una preciosa sonrisa en los labios.Sus amigos se acercaron a felicitarlos, llenándolos de buenos deseos para su matrimonio. Todos estaban encantados con la ceremonia y el esplendor del gran salón, decorado justo como Alexa siempre había soñado.Durante la recepción, Henry tomó a Alexa en brazos y la sentó en sus piernas, alimentándola en la boca tal como lo había hecho en su primera boda. Solo que esta vez, Alexa estaba más que encantada de disfrutar ese gesto en público, frente a todos los invitados.—Te ves preciosa, mi princesa —susurró Henry al oído de Alexa.Alexa se sonrojó, aunque sonrió tímidamente.—Tú también estás igual de guapo, Hen.Henry le dedicó una mirada traviesa antes de acercarse más a ella.—Solo espero que llegue rápido la noche para admirar el precioso trasero que tienes bajo ese vestido —dijo m
—¡Oh, Alexa, cariño, estás preciosa! —exclamó la señora Carrington al entrar, llevando en brazos al pequeño Liam.—Gracias, suegra —respondió Alexa, sonrojada, estirando los brazos para cargar a su hijo de un añito. Liam se veía adorable con su pequeño trajecito. Él y su abuelo serían los encargados de llevar los anillos, ya que el bebé apenas empezaba a dar sus primeros pasos. Su abuelo lo llevaría en brazos durante la ceremonia.—La carroza te espera, cariño —anunció la señora Carrington, tomando al bebé nuevamente.Clara le entregó a Alexa un ramo de rosas blancas y acarició su mejilla con ternura.—Que sigas siendo feliz, hija. Que tu matrimonio prospere y...—¡Ya, Clara! Es hora —interrumpió Nadia con una sonrisa, abrazando a la madre de Alexa, que seguía llorando.Alexa no pudo evitar sonreír; su madre era la reina del drama.La ceremonia comenzó con la entrada de la gran corte: las damas de honor y los padrinos. Después, llegó el turno del pequeño Liam y su abuelo, quienes llev
Alexa se apartó del beso un momento y se sentó encima de Henry. Sus dedos fueron a la camisa de él y la desabotonó por completo mientras se mordía el labio inferior. Henry también se sentó, terminando de deshacerse de su camisa, y sacó el suéter de Alexa con mucha facilidad.Ambos, sentados, se volvieron a fundir en un lujurioso beso. Sus pechos se rozaban mientras sus manos trabajaban con urgencia en deshacerse de la ropa, el sonido de las cremalleras abriéndose aportaba un matiz morboso a ese mágico momento, haciéndolos arder de deseo. Los pantalones terminaron en algún lugar de la arena mientras sus cuerpos desnudos se brindaban calor mutuo.Henry cambió de posición, quedando encima de Alexa. Sus labios trazaron toda la clavícula de ella con besos húmedos y deliciosos, haciendo que la piel de Alexa se erizara.—Mmmng... —jadeó Alexa cuando los labios de Henry atraparon uno de sus pezones. «Diablos, esto era lo que más amaba». Henry tenía una evidente debilidad por esa parte de su c
Alexa y Henry caminaban por la playa, tomados de las manos en silencio, disfrutando del sonido de las olas y la brisa fresca que acariciaba sus rostros y les desordenaba el cabello. Era algo irreal estar en ese punto, haberse odiado durante años y ahora ser esposos, tener un precioso hijo y amarse tanto. Dios, el destino les había dado una segunda oportunidad para estar juntos, y eso era fantástico e increíblemente maravilloso. Ambos no podían estar más agradecidos con la vida por ello.Henry besó la mano de Alexa con ternura.—Me encantan tus pequeñas manitos.Alexa hizo un puchero.—Siempre usas diminutivos conmigo; tienes manos enormes y dedos largos.—Los diminutivos te quedan, Lexy; eres bajita, tienes preciosas manitos de bebé. Y creo que realmente te encanta todo lo que puedo hacer con mis enormes manos y mis dedos largos —Henry habló de forma pícara.Alexa golpeó el hombro de Henry, muy sonrojada.—¿Podremos tener algún día una conversación sin que tú uses el doble sentido?—E
¿Debería seguir intentando separarlos? ¿Qué conseguiría con ello? ¿Acaso valdría la pena interponerse en el camino de dos personas que se han amado desde siempre? , su mente le respondió. Definitivamente quería dañarlos, pero ya no valía la pena perder el tiempo.Ese día, de hecho, se encontraba en el mismo lugar que ellos porque había viajado a los Ángeles por un negocio y le hablaron sobre el nuevo parque natural. Ni siquiera estaba enterado de que los terrenos le pertenecían a los Carrington hasta que se encontró allí, y solo asistió por mera curiosidad; bueno, curiosidad y porque quería ver a Suzy, una chica con la que había hablado en un bar local y le dijo que ella trabajaba en el parque natural.Era raro de su parte interesarse en una chica común; su mirada siempre estuvo sobre las hermosas ejecutivas y modelos.Era mejor que no lo miraran. Así que se levantó, se limpió el trasero y desordenó su negro cabello. En ese momento recordó que se había quitado el gorro.—¡Yeontan! —
—Alexa es hermosa desde siempre y ahora es mía, así que, aunque hayas ayudado a traer a mi hijo al mundo, espero no tener que verte jamás —contestó Henry.Alexa se quedó paralizada; Henry se había puesto rojo de ira cuando el doctor dijo que había tenido sentimientos por ella.—Lo siento, será mejor que me vaya —dijo Ernesto, y sin ni siquiera despedirse, siguió su camino.Henry también estaba enojado. Miró a Alexa a los ojos antes de hablar:—Eres mía —dijo antes de irse también.Alexa lo miró alejarse con una tonta sonrisa en el rostro. Henry parecía un gran conejo adorable cuando se ponía celoso. Se fue a sentar para terminar de alimentar al bebé y después lo dejó en los brazos de Nadia, quien aseguraba que tenía que practicar cuidando a Liam para estar lista cuando su bebé naciera.Alexa se acercó a Henry, que estaba de espaldas mirando los árboles.—¿Sigues enojado? —preguntó abrazándolo por la espalda.—No estoy enojado.—Estas celoso tonto, yo lo sé —dijo Alexa con una risita.







