INICIAR SESIÓNAbrí mis ojos y vi como se paraba de la silla, ¿Se irá? Claro que se irá. Ningún hombre se quedaría con lo que le estoy diciendo y sobre todo lo que le estoy haciendo.
— Lo siento. — Le dije soltando sus manos rápidamente — Disculpa si te hice sentir incómodo. El se me quedó mirando con incredulidad, cómo si decirle que lo sentía era absurdo. No me quedé allí a presenciar mi humillación, me levanté y agarré mi bolso, cuando me volteo ya estaba tan cerca que pude oler su colonia y así de la nada, me abrazo. Puede que para él no vaya a significar nada, digo, sólo está siendo caballeroso. Pero para mí, ufss es justo lo que necesito en estos momentos, un abrazo que me resulta acogedor, que hace que me sienta protegida, es una locura, lo sé. — No tienes que disculparte conmigo Ámbar, por favor no te disculpes más. No haces nada malo. La tranquilidad con la que me dice estas palabras, me ponen a mi más.. más... — Ámbar, mírame. Su cuerpo se tensó como si de una descarga eléctrica se tratara, su voz ahora era grave, había firmeza en sus palabras. Pero no me atreví a mirarle. — Ámbar. — Sus manos que antes posaban unidas en mi espalda ahora tomaban mi cara llevándola suavemente a encontrarme con su mirada. — Eres la mujer más hermosa que he visto en toda mi vida. Lo digo de verdad. No pienso mal de ti y me parece admirable que decidas seguir con tu embarazo. — Había sinceridad en sus palabras, lo sé. Podía sentir como un hormigueo recorría mi piel, desde su agarre hasta la punta de mis pies. — Pierre, me confundes. ¿Por qué me estás diciendo todo esto? Sentía como se inclinaba hacia adelante, como si estar más cerca fuera posible. Es más alto que yo por lo que sentía su respiración. Todo él es pura sensualidad, tranquilidad, emana de él algo que aún no puedo describir con palabras. — Tu me inspiras muchas cosas y de muchas maneras Ámbar. No tengo intención de irme, deseo saber más de ti. Pienso quedarme todo el tiempo que quieras que me quedé y sabes por qué... — Negué con mi cabeza — Porque ya no puedo ni quiero alejarme de ti. — Pero te acabo de decir que... — Si y te escuché, no me asusta. Soy un hombre maduro Ámbar, se lo que quiero. — No sabes lo que dices — Dije soltandome de su agarre, dí unos pasos atrás y logre encararlo — Soy una mujer embarazada y a parte con grandes antecedentes médicos. No sabes siquiera si estoy o no con el padre de mi bebé Pierre. Si te estás burlando de mí, créeme que no lograrás nada. No te creo. Gracias por esto, pero ya debo irme. — ¡Espera! — Me detiene sujetando mi mano — No te vayas por favor. Se que no estás con el papá de tu bebé, tu misma me lo confirmaste, y se lo que quiero. ¿Que te sorprende? ¿Por qué creés que me estoy burlando de tí? — Oh vamos. Por favor... De verdad piensas que voy a creerme que un hombre que de paso a penas acaba de conocerme y que sabe parte de mi historia, quiere tener algo conmigo... No me creas tan tonta. — Si piensa que se va a burlar de mí, está perdiendo su tiempo. — Para mi tu no eres nada de eso. — Dijo con voz seria. — No sabes lo que dices, pero gracias por subirme el ánimo por un momento. — Le solté encaminada a la salida para irme. Ya he tenido suficiente. En cuestión de segundos logró alcanzarme por detrás sujetando mi cintura y me dió la vuelta lentamente con tanta suavidad como si tratara con un cristal. No sé que me hizo que sin darme cuenta, ya me tenía entre sus brazos nuevamente. No me soltaba, no dejaba de mirarme, su rostro se mostraba serio pero pude distinguir en sus ojos brillosos la ansiedad que le producía el que no le creyera. — ¿En realidad piensas que no puedo interesarme en tí? No te menosprecies, el hecho de saber tu historia no me hace pensar menos de ti. Yo veo una mujer noble, hermosa... — En cambio yo veo a un hombre que está aprovechando la oportunidad para engañar a una mujer, pero no lograrás nada. Y ahora suéltame por favor, este sube y baja de emociones no me hace bien, si no creíste nada de lo que te dije es tu problema pero yo por otra parte debo cuidarme de personas como tú. Mis palabras parece que le cayeron peor que un balde de agua fría, por un momento se tensó, luego estaba aflojando su agarre hasta que de nuevo me sujetó lo suficientemente fuerte como para que no me soltara, lo que en realidad no hacía falta pues me quedé quieta, no quiero forzar más mi cuerpo, ya me siento cansada, física y mentalmente cansada. — No creo que pienses en serio eso... Si supieras lo que pienso de tí, lo que siento. — Una de sus manos sujetó mi espalda, la otra pasó a tomar suavemente mi cara. No podía zafarme de su agarre ni con mi mano medio suelta. En un momento de flaqueo cedí ante esos ojos color miel que me tocaban el alma. Un suspiro salió de mi boca. Intercambios de miradas que pasaban de la duda a la complicidad. Respiraciones al compás de la música de fondo. Y... Un beso que lo cambió todo. ... Escucho a lo lejos mi teléfono sonar, cada vez se hace más claro el sonido. Pero estoy sumergida en su boca, sus labios me devoran, su lengua juega con total profesionalidad con la mía. Siento pasión, deseo, sus manos sujetan mi nuca mientras mis manos libres caen a los lados sin saber qué hacer. Su beso me llena, siento tanto fervor, tanta intensidad... Rinn rinnnn rinnnnn... No sé cuánto tiempo pasó para poder regresar en mí. Santa m****a, lo ha logrado ¡ME ESTÁ BESANDO! y yo como una tonta sin hacer nada. Tengo que hacer algo... — ¡AHHH! ¿Pero que?... — Ese gruñido junto con sus pasos hacia atrás me dieron tiempo para alejarme lo que podía de él — Tu ¿Me mordiste? — Dijo tocándose con sus dedos el labio partido mientras trata de ocultar su sorpresa y ¿Una medio sonrisa? Es en serio... — ¿Que haces? ¿Estás loco?... — Le respondo exasperada, mi respiración está agitada. — No sabes nada de mi... Qué creés que haces... «No es bueno Ámbar vamos cálmate, cálmate. Regula tu respiración. Haz los ejercicios que te dijeron. Vamos cálmate.» Esto no es nada bueno. Mientras trato con todas mis ganas de calmarme, siento su mirada fija encima de mí. ¿Se estará burlando de mí? Ohh Dios lo que me faltaba. Sí, mi primera impresión era la correcta. Veo como se acerca con demasiada rapidez hasta mí, no sé qué es lo que le pasa pero en cuanto me fijo en su cara noto ¿Preocupación? ¿Eso es real? No me da chance a reaccionar, a cada segundo que pasa me voy sintiendo más pesada, me está faltando el aire... Ya... Ya no escucho nada. No siento nada.— Me iré a vivir con ellos. — Dije más para mí que para Connor. El me veía, estaba buscando tiempo para preguntar— ¿Estás segura? No, la verdad no... ¿Estoy loca? ... Posiblemente si. Negué con la cabeza y me senté a su lado con cuidado de mi pancita y el tarro encima. — ¿T-tu crees que sea buena idea? — Le pregunté mirándolo a la cara. El pensó por un momento mi pregunta y su respuesta ni en un millón de años esperé que dijera. — Sí.¡Oh Dios! Quedé inmersa ante tanta severidad en solo dos letras. — Ámbar, no te dejes influenciar por esto que te diré — Me dice mirándome seriamente a la cara, mientras yo asiento en respuesta temiendo sus palabras — Después de todo, la decisión es sólo tuya — continúa y yo vuelvo y asiento como niña regañada.Se toma unos minutos, respira pesado y luego termina diciendo — No estoy al cien por ciento feliz de que esto sucediera como sucedió. Que nos hicieras creer que Jean Pierre era el padre de tu bebé y ahora aparezca ese tal James reclamand
— No es algo que yo desee — Me dice Pierre un tanto renuente.— Ni yo Ámbar. Pero, si tengo que elegir entre tener que regirme por un horario de visita o compartirte con el, prefiero la segunda.Su comentario me da gracia, sin embargo, me doy cuenta que los dos hablaban muy en serio. Los veo a cada uno y a pesar de mi molestia no puedo evitar reírme de lo absurdo que suena todo. Es más que eso.— ¡Es una completa locura! .... Bien, supongamos lo siguiente, en el hipotético caso de que yo acepte... Porque imagino que pensaban considerar mi opinión ¿Verdad? — ¿Verdad? — Repito la pregunta unos segundos después por si acaso fue que no se escuchó lo que dije. Pero es más que obvio que si me escucharon, lo que no estaba en sus planes era considerar mi decisión. No hay dudas, es más, su intercambio de miradas me dice que hay más.— ¿No pensaban consultarme?— Ámbar... — Me ruega Pierre.— ¡Es que esto si es el colmo!No doy tiempo a que respondan, me giro sobre mis talones y camino un
— Somos hermanos Ámbar ¿Recuerdas que te hable sobre el segundo matrimonio de mi madre? — Ese hombre era mi padre. — Completo James. Ese fue el punto de partida, de esta larga conversación que nos ha tomado alrededor de dos horas, al menos eso es lo que creo, no he contado el tiempo que llevo sentada en la esquina de este sofá mientras tengo a Jean Pierre frente a mí y James al otro extremo. Ahora entiendo porque desde que leí la carta no los llegué a asociar como familia sino como amigos, por eso no comparten el mismo apellido, por eso son tan distintos... Esta conversación me llena de momentos intensos a la par que incómodos pero lo que más me importa es que me digan todo de una vez, que confiesen lo que llevan callando tanto tiempo. Me siento fatigada, sí, pero no puedo parar ahora, debemos aclarar nuestra situación.Luego, y para entender como hemos llegado hasta el día de hoy, él pasó a contarme con pocos detalles cuál es su verdadero trabajo. No sentí justo recriminarle
Que peor manera de empezar el día, no tengo ánimos de nada, solo quiero quedarme acostada y pasar tiempo con mi bebé. No he sabido nada de los dos en lo que va del día. Poor una parte me deja tranquila que respeten mi deseo, pero por la otra «Mi parte masoquista» se lamenta por no recibir ni una sola llamada o un mensaje de disculpa de ellos lo que deja mi ánimo por el subsuelo.Busco mi teléfono y veo las fotos que nos hemos tomado juntos, en su mayoría son con Pierre, del día en que me dió el anillo, caminando, acostados en la cama, un vídeo que grabé haciendo el desayuno juntos... Voy pasando una por una, hasta que llego a la foto que tengo con James cuando le confesé que seríamos padres y su sonrisa era magnífica. Todo habría sido diferente si tan solo me hubieran dicho la verdad. Pero, las palabras de Pierre resuenan como eco en mi cabeza "Pudiste haberte quedado" "Tuviste elección y no la elegiste a ella." Si tenía la oportunidad para quedarse ¿P
— Así que estás vivo — Le respondo. Se quedó callado, igual que Pierre. — Así que son hermanos — Suelto después. — Así que me han estado engañando todo este tiempo. — Les digo tratando de tranquilizar mi voz. — No Ámbar, eso no es así. — Me dice Pierre. — ¿No es así Pierre? ¿Entonces cómo es? — Respondí con ironía — ¿No me engañaste? ¿No me hiciste creer que estabas conmigo porque me amabas? Y ahora resulté ser un sacrificio para ti. — Eso no es cierto cariño. Yo te amo Ámbar, te amo desde el día que te conocí. — ¡NO ME MIENTAS PIERRE! Te escuché. — No amor, puede que al principio sí, pero eso era antes. — ¿Antes? ¿Antes de que? De qué te metieras en mi vida, de que te entregará todo de mi. — ¡ANTES DE CONOCERTE! — Me grita desesperado. Dió unos pasos hacía mi, pero mis reflejos actuaron por sí mismos levantando mis manos para detenerlo. — De verdad cariño yo te amo. — Me dice con sus ojitos apagados. — No te creo Pierre. Y tú — Volteo a verlo — No puedo cr
— Entonces ¿Esto es un programa donde se dedican a contar historias de amor? — Nos pregunta con una expresión irónica en su cara y voz de incrédulo. Sin darnos cuenta se nos fué el día entre pláticas, bromas, comida y recuerdos. Tenía mucho tiempo que no compartía de esta manera con Connor, y que se quedará haciéndonos compañía fue una grata sorpresa.— Pues básicamente sí hijo — Responde mamá.— Pero también hacen bromas con el público en general. Es decir — Empiezo a describir con detalle todo lo que sé de mi programa favorito — Ellos hacen preguntas capciosas, dan premios cada cierto tiempo y sus juegos son muy divertidos. — Complemento yo, en vista de que no está muy convencido de lo bueno que es el programa. — ¡Ya! — Responde aún más irónico. — Que si hijo, es bueno. Tiene un no se que, que nos atrae a todos.— Dale una oportunidad hermanito, de verdad — Agarro su brazo y prácticamente lo arrastró con nosotras hasta sentarnos en la sala. — Si no te gusta la idea al menos quéda







