INICIAR SESIÓNAbro los ojos desmesuradamente al darme cuenta de lo que he hecho, asustada me acerco al hombre desmayado en el suelo. Reviso su pulso para asegurarme de que siga con vida, y suspiro aliviada al sentir que aún respira. Pero debo hacer algo para que despierte, no puedo dejarlo allí tirado, sería malvado de mi parte huir luego de haberlo golpeado. Por lo que decido actuar antes que algún vecino cotilla malinterprete la situación, ya de por si es bastante complicada. Al menos agradezco que mi padre no regrese temprano a casa, me avisó que le había surgido algo y vendría más tarde. Así que tengo chance de resolver este pequeño incidente.
Agarro los brazos del hombre arrastrándolo hasta el interior del living, lo coloco en el sofá empleando todas las fuerzas para poder subirlo allí.¿Y ahora qué hago? Piensa Eveline, piensa.Comienzo a dar vueltas de aquí para allá, tal vez le haga un agujero a la alfombra de tanto caminar, pero no sé cómo calmar mis nervios. Intento respirar profundamente, pues de lo contrario entraré en pánico y no resolvería nada.-Bien, llamaré a Nora -marco el número de mi amiga y a los segundos responde-. Estoy en graves problemas.-¿Ahora qué sucedió? -pregunta sin inmutarse, no es de extrañar que siempre suelo estar en líos.-Creo que maté a alguien -emito mordiendo mis uñas al borde de la desesperación-. Soy una asesina.-¿Qué? -lloriqueo-. ¿Qué fue lo que pasó?-No lo sé, todo sucedió tan rápido que golpeé al hombre que se llevó mi móvil y ahora está inconsciente en mi casa. Es una larga historia que luego te contaré -hablo rápido-. Estoy a punto de un colapso, de verdad no sé que hacer...-Oye, cálmate. Voy enseguida.Las manecillas del reloj se mueven lentamente, nunca había sentido tan eternas las horas, y cada minuto que transcurre es más estresante. Me incorporo rápidamente al escuchar el timbre, voy hasta la puerta y abro viendo a mi amiga.-Al fin estás aquí -la abrazo.-Tranquila, sea lo que sea que haya sucedido lo resolvemos juntas, ¿entendido? -asiento y me separo de ella-. ¿Dónde está?-Allí -señalo el sofá.-¿Aún no ha despertado? -niego con miedo a ver su reacción-. De acuerdo, usaré mis habilidades de primeros auxilios.Se acerca al hombre y toma el rostro entre sus manos mientras la veo acortar la distancia para revisar sus ojos con una pequeña linterna que no sé de dónde rayos la sacó. Agarra el alcohol que reposa en la mesa y lo coloca en la nariz, de repente el hombre abre lentamente sus ojos mientras barre la mirada a su alrededor. Entonces al percatarse de nosotras, se incorpora bruscamente del sofá haciendo una mueca de dolor al sentir el golpe en su cabeza.Espero no se haya formado un gran bulto.-¿Dónde estoy...? -barre la vista a su alrededor-. ¿Y quiénes son ustedes?-Soy Nora y ella es Eveline -me señala, por lo que sonrío forzado-. Y con respecto a qué haces aquí, bueno creo que mi amiga tiene una explicación. ¿Cierto?Trago con dificultad al sentir la mirada del hombre clavada en mi. Busco las palabras adecuadas para no quedar como la chica que se equivocó y golpeó sin intención solo por querer defenderlo de aquel maliante. Quizá fue un tantito brusca, pero lo hice por su bien.-E-eh bueno yo... -rasco mi cuello con nerviosismo-. Usted vino a mi casa a devolverme el móvil, pero al dirigirse a su auto se acercó un ladrón e iba a robarle. Sin embargo le gol...-Llegó esta valiente chica y lo defendió de aquel ladrón -interviene Nora cambiando la versión de los hechos-. Si no hubiera sido por ella, créeme que no estuvieras escuchando esta historia.El hombre cambia su expresión, parece no creer ni una sola palabra de mi amiga. Así que decido confesar la verdad, de esta manera tendré la conciencia limpia.-Se desmayó por mi culpa, tenía intenciones de golpear al malhechor, pero acabé golpeándolo a usted. Lo siento -hablo de manera atropellada-. Pagaré los daños ocasionados a su persona, no...-¿Crees que necesito tu dinero? -hace el amago de levantarse pero su rostro se transforma en una mueca de dolor.-Lo siento -repito sin saber qué hacer al respecto, la verdad estoy bastante apenada.Lo veo agarrar su móvil para luego llamar a alguien, no logro escuchar de quién se trata. ¿Y si es la policía?Oh no, no.Imaginándome lo peor, me abalanzo hacia él y le arrebato el móvil.-¡¿Pero qué mier...?-Por favor, ten compasión de mi, soy muy joven para estar encerrada en una celda. Siento tanto el haberte golpeado, de verdad discúlpame -suplico uniendo mis manos.Me quita de encima bruscamente haciendo que caiga al otro lado del sofá.-Primero que nada, devuélveme mi móvil. Y segundo, no he llamado a la policía, le avisé a un amigo que venga por mi -explica con seriedad.Se incorpora del sofá y se dirige a la puerta, saliendo de mi casa sin mirar atrás. Suspiro aliviada, imaginé por un instante que me acusaría con las autoridades, aún estoy un poco consternada por lo sucedido. Así que no es para menos que esté siendo paranoica.-¿Quieres algo de beber...? -escucho a Nora que viene de la cocina, busca al hombre y frunce el ceño al no verlo-. ¿Dónde está?-Se ha marchado -murmuro poniéndome en pie-. Me siento tan mal, pude haberlo matado.Cubro mi rostro con ambas manos mientras me hundo en el sofá. Es cierto que el hombre se encuentra bien, pero el simple hecho de pensar lo que pudo haber pasado por mi impulsividad, me hace sentir tan culpable.-Hey, lo importante fue que no sucedió nada grave.-Solo quería ayudarle, entré en pánico al ver que aquel maliante tenía un arma y por eso intenté darle una mano. Pero creo que lo empeoré, cómo siempre -emito desviando la mirada al suelo.-Oye, no es así -alza mi barbilla con su mano-. Hiciste lo que te pareció correcto, solo que él no lo vio de esa manera y es un malagradecido.Viene a mi mente el hombre que golpeé, se notaba que estaba enojado y por lo visto hizo un esfuerzo sobrehumano para mantenerse sereno a pesar del incidente. Lo más seguro es que no olvide mi rostro, y me recuerde como la chica que casi acaba con su vida.Vaya, bonita manera de conocernos.Hace acto de presencia mi progenitora, tiene una copa de vino la mano y pronto se sienta en el sofá.—Oh, lo escuché llorando. Menos mal ya ha dejado de hacerlo, mi niño hermoso... ¿come más ahora?—Sí. Así es. Hace puesto así porque tiene hambre. Ya sabes cómo es él, mamá.—Lo sé, es un pequeño que come mucho. Aunque también debemos tomar en cuenta que cada día está más grande y es bueno que se alimente bien —destaca, mirándolo con amor.Algo que debo confesar, es que mi mamá ha estado presente en mi vida, y la de mi pequeño desde que llegó a este mundo. Por lo que, pese a todo, debe agradecer que esté aquí, es solo que hay momentos en los que me gustaría estar sola. Pero el hecho de que ella esté presente, me agrada más.Vaya contradicción.—Mañana saldré, mamá. Iré con Ben al parque, creo que puedo hacer algo, no lo sé...—¿Te gustaría que fuera contigo? Porque para mí sería algo divertido, hacer algo diferente el día de mañana, quiero salir de la rutina, cariño.—No, ya será en otr
POV. Especial, Sandra.Particularmente podría pensar en un futuro mejor, pero mi corazón seguía empecinado en seguir pensando en aquella persona de la que me había enamorado y la que ahora no salía de mi cabeza, sinceramente me hubiera gustado poder tener esas ganas por dejarlo a tras, no pude, y no puedo hacerlo. Es demasiado complicado dejar de querer a una persona cuando se ha metido en lo más profundo de mi ser.No puedo evitar pensar que nosotros también pudimos haber tenido nuestra historia feliz, ahora mismo estaríamos viviendo juntos y compartiendo una vida, a la que todavía le queda demasiado tiempo por delante, creo que solo así sería la vida justa conmigo, pero en cambio tengo que lidiar con el hecho de que este hombre ya está casado y tiene una familia, todo eso me destroza el alma y quisiera que fuera una pesadilla nada más, pero no podré despertar, porque es una realidad y luego me queda por hacer es aceptarlo nada más.Sonrío. Pero cada uno de esos gestos es esforzados,
POV. AidanA veces las personas se distancian, suelen transitar por diferentes rumbos pero si están destinadas a estar juntas la dirección de sus pasos siempre termina llevándolos al mismo lugar. Nunca me imaginé una vida tan plena cómo la que tengo ahora, no cambiaría nada de lo que he conseguido y me siento el hombre más afortunado del planeta por tener una familia que es el motor de mi vida.Cuatro años han pasado desde que decidí proponerle matrimonio a mi amada esposa. Parece que fue ayer cuando la vi caminar hacia mi luciendo preciosa con su vestido blanco, es imposible olvidar aquel día tan especial para nosotros. Luego al año nos enteramos que seríamos padres de un pequeño niño a quien llamamos Ashton. Sin duda fue la alegría de nuestra vida, el fruto de nuestro amor que ablandó mi corazón apenas lo vi por primera vez. Y cuando creía que mi vida no podía ser más feliz, dos años más tardes nació mi pequeña princesa Alison, una niña idéntica a Eveline en todo los aspectos. Eran t
POV. EvelineMe quedo mirando el borde de la taza de café, compruebo que todavía el líquido humeante sigue caliente, solo me detengo cuando escucho su voz.—¿Cómo has estado? —pregunta mirándome con recelo.Me parece un chiste que pregunte eso cuando claramente no he estado bien. Y sí, admito que tomé la decisión de terminar con lo nuestro, y también el prohibirle a Nora y Álex que le dieran Aidan información sobre mi. Sabía que si volvía a Nueva York, quizá me cruzaría con él, y me daba igual si eso pasaba. Pero jamás creí que mi corazón reaccionará así de rápido ante su presencia, encontrarme a Aidan ha despertado aquellos sentimientos que creí haber enterrado en el fondo de mi ser. Pensé que no me sentiría afectada.Levanto la vista de mi taza de café y le sostengo la mirada. Sus ojos azules son penetrantes, hacen que cualquiera se sienta sometida ante ella. Sin embargo, no aparto mi mirada de la suya, ocasionando que esta vez sea él quién la desvíe.—Bien, ¿y qué hay de tu vida? —m
POV. EvelineEscucho un golpe en la puerta, llevo la vista hacia la entrada de mi apartamento y me acerco a abrir. No espero a nadie, el chófer quedó en venir a las ocho y media, pero aún no es la hora acordada. Camino con cuidado de no resbalarme con el líquido pegajoso que he esparcido sin querer el en suelo, eso me pasa por estar apresurada cocinando panqueques. Lo peor de todo es que al final tenía un sabor para nada comestible, así que no me quedó de otra que tirar toda la comida y servirme un tazón de cereal con leche, al menos no me iría con el estómago vacío. No quiero volver a sufrir de nuevo de gastritis solo por saltarme las comidas.Abro la puerta y me sorprendo de ver a Nora con el pequeño Dylan, un niño precioso que me llama tía. Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo, aún recuerdo cuando era un bebé, y de un momento a otro ya han pasado tres años. Sí, tres años desde que tomé la decisión de volver a Nueva después de haber ido a Londres dónde conseguí trabajar en la
Le doy otro sorbo a mi vaso de agua y me la termino por completo, ya se acabó el vaso de líquido cristalino, pero por alguna razón sigo un poco sediento. Me sirvo otro vaso, y me quedo ahí, en medio del silencio.De pronto dejo de pensar en Sandra, para ocupar mi cabeza en Eveline, es de esa manera como empiezo a llorar, tampoco sueño ser así de sentimental, pero lloro a sabiendas de que las cosas pudieron ser diferentes, en cambio, no estamos juntos. Odio que todo se diera así, siento que pudimos estar juntos, si no fuera por decisiones de terceros, involucrando nuestro presente.Ya no quiero agua, no necesito seguir tomando ese líquido vital, cuando mis labios ansían solo una cosa, y es alcohol. Nunca antes con todas mis fuerzas había querido tanto consumir alcohol, me dirijo a ese sitio para conseguir algo de tomar. Al siguiente día, de seguro voy a despertar con una terrible resaca, pero no me importa, porque ahora lo que más necesito es poder olvidarme de lo que siento y que el do







