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last update Fecha de publicación: 2024-10-31 12:58:49

Maximiliano en ese momento estaba en su oficina mientras se daba cuenta de que sin su permiso, se había pedido el ingreso de la nueva persona que se encargara para limpieza de su oficina tras la ausencia de la persona anterior que estaba encargada de eso, Lucrecia había dejado su lugar.

De manera que Maximiliano no quería que eso se llevara a cabo, hasta que él lo decidiera, por eso dio la orden de que la búsqueda de alguien para limpieza en su oficina se cancelara de inmediato. Eso fue justo lo que se hizo.

Le molestaba bastante que se hicieran cosas sin su permiso, era eso lo que lo había pasado, por eso estaba molesto... en ese instante su amigo Félix hizo acto de presencia en el despacho, para comenzar con la lectura de un documento importante que luego de su análisis debía ser firmado por Maximiliano.

—¿Puedo saber que te tiene así de enfadado? —le preguntó y él resopló.

—El hecho de que se hagan cosas sin mi permiso, en ningún momento permití que se buscara alguien para sustituir a Lucrecia. Sé que debo hacerlo, pero alguien dio la orden por mí, es eso lo que me molesta —expresó bufando y Félix comprendió por qué estaba de esa manera.

—De acuerdo, no estaba al tanto de eso, de que esa mujer se había ido y ya no estaba haciendo su trabajo, pero te habría preguntado antes de buscar a alguien más que ocupe su lugar, por supuesto —le declaró.

—Vale. Ya lo hecho, hecho está. Por supuesto que ordené que ya no se buscara a nadie, será cuando yo lo decida.

—Has tomado la decisión que mejor te parece. Además de que no es la única persona que puede hacer eso aquí, solo que no cualquiera pueda entrar pero puedes hacer que alguna otra persona de la servidumbre lo haga. ¿No te parece? —le dijo.

—Lo sé, después veo eso, Félix.

...

Valentina pasó el resto del día con su pequeño hermano mientras estaban mirando un película. No paraba de reír, la cinta era muy divertida. Tampoco dejaban de comer palomitas de maíz, las favoritas del pequeño Mario.

—Vas a estar bien, ¿no? —le preguntó, yo de noche, cuándo lo llevó hasta la cama, para que durmiera, ya que el pequeño Mario le daba miedo ese sonido de la lluvia que provocaba una rama moviéndose contra su ventana.

—No, quédate conmigo, Tina —le pidió.

Era justo lo que Valentina sabía que iba a pasar, puesto que su hermano verdaderamente le tenía bastante terror a ese sonido qué siempre que llovía pasaba, incluso ella le dijo que no se trataba de ningún monstruo, los cuales no existen, salvo en cuentos y en la televisión, para dejarlo más tranquilo... pero eso no había funcionado para extinguir el miedo que siempre aparecía en la cabeza de Mario, de manera que sin negarse porque no tenía corazón para dejarlo así, se acomodó a su lado y le prometió que se quedaría con él hasta que pudiera dormirse.

Pero siempre sucedía que Valentina también amanecía todavía junto a Mario, porque verdaderamente se quedaba dormida. Se despertó cuando quiso, pues era domingo, Además de que quedarse un poco más de tiempo en la cama durmiendo, la olvidaría del presente angustioso.

—Tina, tengo hambre. Ya es hora de levantarse —le recordó, algo que ella hacía con él durante la semana.

—Sí, tienes razón, ya te voy a alimentar, dame un segundo.

Pero se puso en pies, y pronto bajó hasta la cocina para comenzar a preparar el desayuno y alimentar a su hambriento hermanito.

—¿Te gusta?

Ni siquiera habló, solo asintió con la cabeza y ya sus ojitos brillando le decían todo, le encantaba el platillo que había preparado Valentina para él.

Después de eso, estaba de nuevo sonando el teléfono de la muchacha y esa vez lo contestó después, cuando se dio cuenta de que decía "Elena", ella abrió los ojos de par en par.

—Buen día, Elena. Espero que estés bien.

—Hola de nuevo, estoy un poco decepcionada nada más, oye, respecto al trabajo que te mencioné el día de ayer ahora sin motivo alguno han dicho que no habrá citas para la próxima semana, es decir que ya alguien ocupó la vacante o se canceló, lo siento, de verdad lamento haberte ilusionado con este trabajo. No sabía que esto iba a pasar.

Valentina se sintió un poco mal, Elena no era la culpable de que eso hubiera pasado. Ninguna de la dos.

—Vaya, no me esperaba esta noticia, pero no te preocupes de todos modos no es culpa tuya de que eso haya pasado. Admito que sí siento un poco de desilusión pero ni modo.

Suspiró.

Luego de eso clavó los ojos en el brazalete. Finalmente se estaba viendo demasiado obligada a vender ese brazalete con tal de obtener algo de dinero, era eso o realmente verse con la soga en el cuello. Primero estaba Mario y ella, ese brazalete ya tenía que irse, quizá por eso lo mantuvo todos esos años, y ahora que estaba en un aprieto, pues lo vendería.

Era momento de hacerlo. No esperaba qué otro chico con buenas intenciones apareciera de milagro y se lo diera.

...

Maximiliano ya estaba de camino a una clínica dedicada a la inseminación artificial, había decidido ir a ese lugar con su amigo Félix quién se vio sorprendido un poco de que finalmente su amiga Maximiliano se decidiera en ir a ese sitio por lo del vientre en alquiler, la verdad solo le había dado esa idea pero jamás pensó que realmente lo iba a tomar en cuenta, sabía qué finalmente Maximiliano tendría su heredero, aún así tenía que andar con mil ojos, debía ser muy cuidadoso de la prensa que siempre podría sacar cosas que no eran ciertas.

Por esa razón tenía que ser demasiado precavido al respecto y de esa forma no levantar sospechas o ser seguido por alguien que luego pudiera filmar y hablar cosas falsas, inventando más de la cuenta. En poco tiempo ya estaban dentro.

¿Era correcto lo que estaba haciendo?

Solo en su sistema había una firme decisión.

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Último capítulo

  • Multimillonario Sr. Pimenova   Epílogo

    Había sido bastante doloroso darse cuenta y ponerse al corriente de que Maximiliano sabía toda la verdad, no importa si dos días antes se había colocado al tanto, de todas maneras no había sido lo suficientemente valiente, como para de de decirle que ya lo sabía. Valentina había estado molesta los primeros días y así pasó incluso casi dos meses, pero llegó el momento en el que ambos pudieron encontrar al momento adecuado para poder hablar sobre ese asunto y olvidar todo eso que ya tenía que quedarse en el pasado, ya no se podía hacer nada para cambiar lo que se desencadenó. Sin embargo las cosas con el padre de Maximiliano no cambiaron en absoluto. A la joven de costaba demasiado mirar al padre de Maximiliano de otra forma que no fuera como la de una persona señalando a alguien más por un hecho así, algo tan atroz como atropellar a una persona y luego dejar a a la víctima tirada como si fuera una basura. Desde ese día en que maximiliano le confesó todo a la muchacha sobre el pasado

  • Multimillonario Sr. Pimenova   45

    Días después... La muchacha se encontraba en su habitación mientras no dejaba de mirar ese brazalete en la palma de su mano, tenía que deshacerse de ese objeto, ya no lo miraba igual. Pero, en lugar de eso, lo dejó en un cajón, dentro de esa mesita de noche. Ya no lo llevaría. Después del hospital había decidido venirse al piso de Maximiliano, junto a Mario, quien no quería dejarla sola. Ahora estaba a su lado, dormido. Ella ocupaba una habitación de huéspedes. Maximiliano, para estar allí, decidió quedarse trabajando desde el piso para estar pendiente de Valentina. Ese día Lucas Ferrari había acordado llegar para conversar con una muchacha sobre el tema de Mario y de algunas otras cosas que el involucraban de lleno. Aunque ya Maximiliano le había explicado que Luca Ferrari era un hombre que siempre buscaba lo mejor y tomaba decisiones sabías, ella no podía evitar sentirse nerviosa al respecto. Lo que le estaba comiendo la cabeza a Valentina, también era el hecho de que el padre de

  • Multimillonario Sr. Pimenova   44

    Valentina yo empezaba a sentir demasiado frío, y es que nadie me decía estar en un lugar inhóspito como esa y mucho menos pasar por una circunstancia tan horrible como esa. Solo deseaba que la pesadilla acabara y abrir los ojos y estar en casa, sana y a salvo.—Maximiliano... Por favor, ayúdame...Veinticuatro horas después, después me todo ese tiempo Valentina había abierto los ojos y se encontró en la habitación de un hospital. Se sentía un poco desorientada al encontrarse en esa recámara sin motivo alguno y de alguna manera eso la confundía, porque creyó que lo que había vivido solo fue parte de su cabeza y nada más. Pero había pasado. De pronto se puso a llorar cuando vio que Maximiliano fue la persona quién encontró en esa habitación y la abrazó con todas sus fuerzas, aferrándose a ese sujeto con todo lo que tenía, ahora mismo no quería volver a estar en aquella anterior habitación sola y en oscuridad cercana a esos tipos malos que la raptaron, solo para advertir que debía alej

  • Multimillonario Sr. Pimenova   43

    Que pensara de esa manera le dolía un poco, sentía esa presión en su pecho y el corazón le latía con fuerza, amenazando con salirse de su pecho. —Yo que tú dejaría de pensar así —le aconsejó y besó su frente. —Buenas noches, Tina. —Descansa, precioso. Te quiero mucho.—Y yo más —le regaló una sonrisita antes de salir. ...Luca Ferrari había llegado a los Estados Unidos, había acordado verse con Maximiliano, quien tenía que decirle sobre un tema interesante. Había llegado temprano a la oficina ese día. Otros motivos por el que hizo aquel viaje tan largo era porque tenía que hacer negocios. —Maximiliano, que bueno verte otra vez. ¿Es tan urgente el asunto que no me lo pudiste decir por llamada? —quiso saber y él asintió. —Valentina no tarda en llegar, ella es mi asistente y la hermana de Mario. Esperemos un momento, podemos ir platicando de otros asuntos. —Bien, está bien. Empecemos. Los minutos fueron pasando y nada que aparecía Valentina. Él ya se estaba preocupando y es por

  • Multimillonario Sr. Pimenova   42

    Los días posteriores fueron un poco diferentes para la muchacha, quien tenía que hacerse varios chequeos con el fin de que todo saliera bien, en eso también habían aprovechado para ir a ver varios apartamentos. Había una gran variedad de apartamentos, casi todos le gustaban, la verdad es que ella estaría bien en un lugar pequeño, con tal de estar junto a su hermano. Mario estaba muy emocionado mirando la que sería su habitación en caso de que la joven se decidiera por esa. —Todas son hermosas, pero me gustan estas, creo que será idónea, a Mario también le gusta. No puedo creer que podré vivir aquí, es un sitio agradable y hermoso. Me gusta mucho —expresó, estaba muy ilusionada con la idea de poder tener su propio lugar. Y Maximiliano podía ver eso en su mirada. —Muchas gracias por esto, Maximiliano. No sabes lo feliz que me siento, es mi propio sitio. —No te preocupes. En ese momento lo llamaron y tuvo que alejarse para contestar. Ella se quedó en su sitio, admirando la sala, to

  • Multimillonario Sr. Pimenova   41

    Esa mañana Valentina se había despertado muy temprano para su jornada laboral como de costumbre, había elegido la ropa adecuada de la que tenía en su armario. Se sentía muy nerviosa porque justamente ese día lunes le daría una respuesta a Maximiliano sobre el asunto del bebé, no estaba muy segura de si había tomado la decisión correcta pero sentía que de alguna manera tenía que devolver todos los favores, y las cosas buenas que había hecho el empresario por ella, incluso cuando se estaba exponiendo a una experiencia distinta para ella y peligrosa en todos los sentidos, porque algo durante esos siguientes meses podría cambiar y dar giros inesperados, aún así ella estaba después a hacerlo. —Mario, date prisa, por favor —le pidió a su pequeño hermano, quién todavía se encontraba tomando el desayuno y ya tenía que darse prisa para poder llegar temprano al trabajo y cumplir con su horario, sin embargo justamente ese día Mario se estaba demorando más que antes; ella no sabía qué hacer para

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