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Capítulo 13: Marcar el Terreno

Author: AliceG
last update publish date: 2026-07-26 09:10:26
POV ALEXANDER

El frío comenzó a calar a través de mi chaqueta, pero mi pulso seguía firme. Mantuve el rifle apoyado sobre el tronco cubierto de escarcha, observando a través de la mira telescópica.

Los cuatro mercenarios que quedaban se habían agrupado en un claro a cincuenta metros de mi posición anterior. Sus rostros reflejaban una tensión palpable; ya no eran la unidad disciplinada que había pisado la montaña horas antes. El miedo era un veneno lento que empezaba a carcomerlos por dentro.

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    POV ALEXANDER La estaca seguía clavada frente a nosotros. Te quedan tres días. Noah permanecía inmóvil. Marcus había dejado de mirar el mensaje para observarme a mí. Elena tenía los brazos cruzados y Ethan no decía una palabra. Y Alice... Alice seguía junto a mí. Sentí sus dedos cerrarse alrededor de mi mano. —Alex... —la miré. Tenía los ojos llenos de preocupación—. ¿Qué significa? No respondí inmediatamente. Volví a mirar la cinta roja. Cuervo no estaba amenazándonos; estaba marcando un plazo. Y eso era mucho peor. —Significa que tenemos tres días para desaparecer. Marcus negó de inmediato. —No. Tenemos menos.—Lo miré con el ceño fruncido. —¿Por qué? —Porque si realmente conocen nuestra ubicación, no van a esperar tres días para atacar. Esto no es una fecha de ataque. Es una cuenta regresiva. Sentí cómo se tensaba mi mandíbula. Tenía razón. Cuervo quería que supiéramos que nos había encontrado y quería que hiciéramos exactamente lo que él esperaba. —¿Qué harías tú? —pr

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    POV ALEXANDER El sonido del viento golpeando los cristales rotos de la ventana era lo único que se escuchaba en la sala principal. La estaca con la cinta roja seguía sobre la mesa. “Te quedan tres días.” Siete palabras. Un ultimátum directo, frío y sin margen de error. Marcus se acercó lentamente a la mesa, cruzándose de brazos y observando el trozo de madera con una expresión sombría. —Tres días —murmuró, sopesando las palabras—. Significa que no piensa venir solo. Está preparando algo grande o está esperando refuerzos. —O ambas cosas —añadió Noah desde la puerta, con la mirada fija en el sendero cubierto de nieve—. No se habría arriesgado a dejar esto a plena luz del día si estuviera solo vigilando el perímetro. Hay más gente con él. Ethan, que había estado revisando las cámaras de seguridad que instaló la noche anterior, soltó un suspiro tenso y golpeó la mesa con los nudillos. —Y lo peor es que los sensores no captaron nada. Absolutamente nada. Es como si hubieran pisado

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    POV ALEXANDER Nadie habló después de la transmisión. La radio seguía sobre la mesa, en absoluto silencio, como si la voz nunca hubiera existido. Marcus fue el primero en reaccionar: tomó el aparato y lo desmontó pieza por pieza en menos de un minuto con movimientos mecánicos. —No tiene sentido —murmuró, frunciendo el ceño. —¿Qué pasa? —preguntó Ethan, tenso. Marcus dejó los componentes metálicos sobre la madera. —No estaba usando nuestra frecuencia cifrada. —Entonces... —comencé. —Entró directo a nuestro sistema de banda ancha —sentenció Marcus. La respuesta cayó como una piedra pesada en la sala. No había interceptado nuestra comunicación; la había hackeado e invadido a voluntad. Eso solo significaba una cosa aterradora: nos había estado observando y escuchando desde mucho antes de que cruzáramos la puerta de la cabaña. Elena cruzó los brazos, con la mirada dura. —¿Puede volver a hacerlo? Marcus asintió lentamente. —Si quiere, sí. —Entonces apaguen todo ahora mismo —ordené

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    POV ALEXANDER Nadie habló durante casi un minuto. La bala seguía en mi mano y la cinta roja estaba manchada con mi propia sangre. No podía dejar de mirarla. Diez años. Habían pasado diez años exactos desde la última vez que vi una firma así. Marcus fue el primero en romper el silencio. —Alex... Levanté la mano, deteniéndolo. No quería escuchar nada, no todavía. Caminé en silencio hasta la mesa de la sala y dejé la bala sobre la madera. Todos los ojos estaban puestos en mí. Alice dio un paso al frente con el ceño fruncido. —¿Quién es Cuervo? No respondí. Abrí uno de los cajones del mueble, saqué un pequeño llavero de metal pesado y lo lancé sobre la mesa. Marcus lo reconoció enseguida. —No —su voz fue apenas un susurro tenso—. Ni se te ocurra. Tomé mi chaqueta y me la puse con movimientos mecánicos. —No tenemos elección. Marcus negó con fuerza, apretando la mandíbula. —Prometiste que nunca volverías a abrir ese lugar. —Las promesas cambian. —¡No esta! —su voz retumbó en toda

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    POV ALEXANDER No me gustaba dejar sola la cabaña. Nunca lo hacía, pero Marcus tenía razón: si alguien nos observaba, teníamos que rastrear el terreno. Doblé el mapa y lo guardé en el bolsillo de mi chaqueta. —Marcus. Noah. Conmigo. Ethan levantó la vista desde la cocina, donde intentaba descifrar una cafetera vieja. —¿Y yo? —preguntó con falsa ofensa. —Tú no. —¿Por qué? —Porque la última vez que te llevé a un reconocimiento hiciste tanto ruido que espantaste hasta los venados. Marcus soltó una carcajada. —Sigue resentido. —Casi nos cuesta la posición —le recordé. —Fue una sola rama. —Era un tronco entero, Ethan. Alice se rió suavemente. Me acerqué a ella y le acomodé un mechón de cabello detrás de la oreja. —No salgas de la cabaña. Asintió seria. —Lo prometo. —Volvemos en menos de una hora. Ella sonrió con calidez. —Aquí te espero. Le di un beso corto antes de girar sobre mis talones. Escuché a Ethan murmurar a nuestras espaldas: —Ya ni siquiera lo reconozco... le deja

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