LOGIN-Ugh… Esto es demasiado aburrido. ¿No podemos hacer otra cosa o ir a otro lado? - Recostado sobre una mesa de picnic en el parque se encontraba un joven de rubios cabellos, observando con sus azules ojos a su amigo, el cual estaba demasiado concentrado con la cámara que sostenían sus manos como para molestarse en prestarle atención a sus quejidos. -Vamos Kiyan, ¿para qué me hiciste venir contigo si vas a ignorarme?
-No te hice venir. Quisiste venir porque cuando dije que vendría al parque tu asumiste que habría chicas lindas- Kiyan, como lo llamo su amigo, un joven de larga y rojiza cabellera, ni siquiera se había molestado en dirigir su vista al beta que le acompañaba aún al hablar, aunque su tono era juguetón y divertido, dejando en claro que no le molestaba en absoluto que le hubiera acompañado, pero claro, no iba a perder la oportunidad de molestar a su amigo sobre la verdadera razón de haberle acompañado.
-Creía que íbamos a una zona con chicas lindas. No a la m*****a nada a que tomes fotografías de pájaros. Y, de todos modos, ¿para qué son? ¿Harás una nueva exhibición?
-Algo así. La universidad me pidió que hiciera algo para los nuevos alumnos que entran- El chico alejo la cámara, finalmente siendo distraído por la plática con el beta, el cual no parecía tener la intención de mantenerse callado un par de minutos más para dejarle terminar su trabajo -Parece que el viejo portafolio que deje ya no es suficiente para ellos
- ¿Qué podías esperar? Aman tu trabajo. Pero ahora que has terminado, vamos a hacer algo ¿sí? Estoy muerto de aburrimiento aquí y no planeo quedarme más tiempo viendo tu espalda. Lamentablemente no eres mi tipo como para disfrutar hacerlo
Una carcajada salió de los labios del pelirrojo, negando con la cabeza mientras guardaba sus cosas en una mochila, colgándola en su hombro para después observar a su amigo -Es una pena, creí que podría probar lo bueno que dices ser todo el tiempo. Pero bien, ¿cuál es tu plan, Adalrik?
-Hay un nuevo club en la zona. Yo necesito alguien con divertirme y tu… Tu necesitas sentar cabeza de una vez. Un alfa como tu debería tener ya a alguien a su lado para liderar la manada- Adalrik sonrió con diversión, sabía que ese tema molestaba bastante al contrario y por ello nunca perdería una oportunidad para hacerlo. Incluso aunque eso significara ganarse un gruñido de parte del contrario. Y ese gruñido no se hizo esperar, aunque también recibió una advertencia con el olor de sus feromonas, aun siendo un beta eso lograba hacerle retroceder un poco. No quería una pelea con el contrario, sabía que no podría ganar. La cicatriz que abarcaba parte de su mejilla derecha era la clara prueba de ello -Tranquilo, solo bromeó. Un alfa como tu necesita de nadie para dirigir, además, no creo que hubiera un omega que pudiera estar a tu nivel, eres demasiado exigente
-No soy exigente idiota. Solo no estaré con cualquier persona como tú, tengo responsabilidades que cumplir. No puedo permitirme que alguien que no esté dispuesto a dar su cuerpo y alma por la manada este a mi lado. Además…
-Además sigues enamorado de tu amor perdido de la infancia. Lo sé. Ya conozco la historia, pero Kiyan, no sabes lo que ocurrió con él, no puedes seguir persiguiendo un recuerdo. No te llevara a ningún lugar. Creo que es hora de comiences a olvidarte de él
-Eso no va a pasar, Adalrik. Tu no lo conocías, era lo más tierno y dulce que alguna persona pudiera haber conocido alguna vez. Alguien así no se olvida
-Claro, pero seguir buscando a alguien cuyo nombre ni siquiera recuerdas no es sano. Te lo digo como tu amigo y como tu mano derecha, no vas a llegar a ningún lado. Además, somos la única manada en toda la ciudad que no ha formado una alianza con un matrimonio, ¿sabes lo vulnerables que somos? Tienes que pensar como un líder Kiyan. Los cachorros de la manada lo necesitan- El rubio soltó un suspiro, no era la primera vez que tenían esa conversación y estaba seguro que no sería la última vez que la tendrían. Y sabía que su líder lo consideraba, sabía bien que Kiyan no era tan idiota como para permitir que su manada resultará herida por sus malas decisiones, o por no tomar ninguna decisión. Las alianzas entre manadas siempre eran una buena idea para hacerlas crecer y evitar que un ataque terminará en una tragedia. Muy a pesar de que la manada Colmillo blanco era fuerte y tenía suficiente gente, era verdad que no podían darse el lujo de permitir un ataque, no con los nuevos cachorros que habían nacido.
La manada Colmillo blanco era conocida por ser la más fuerte de la ciudad, el liderazgo de Joseph Allen la había convertido en la más importante. Para los humanos no eran más una agrupación criminal poderosa de la que debían cuidarse, algunos la admiraban por su guerra contra traficantes y criminales peligrosos, sus uniones con la policía los hacía intocables. Pero eso no se había logrado de un día para otro, el legado de la manada había costado sangre y muerte, muchos sacrificios se tomaron para llegar a donde estaban. Sacrificios que habían sido dolorosos para muchos pero que debían tomarse. Un líder debía pensar en el bienestar de los demás antes que, en el propio, eso era lo que Joseph Allen solía decirle a su hijo mientras crecía y tendría que aprender cuando se volviera líder. Y eso incluía el tomar la decisión de unir sus fuerzas con una manada tan fuerte como la suya a través de un matrimonio.
Entre los lobos era común tener matrimonios arreglados que unieran las manadas para ampliar su territorio y su poderío, mientras más manadas que hicieran el bien estuvieran unidas, los solitarios o los desterrados no tendrían oportunidad de ganar. Algunas manadas pequeñas tampoco podrían contra ellas y se verían en la necesidad de moverse a otro lugar, ciudades más pequeñas o incluso pequeños pueblos. Si no eran asesinadas antes por una de las peores manadas que rondaba las calles de la ciudad. Dark claw, como se hacían llamar, era una de las mayores bandas criminales de la ciudad, eran los principales distribuidores de drogas, sus miembros eran desconocidos por la policía y el resto de los lobos. Ni siquiera su líder era conocido, los rumores contaban que podría ser un lobo blanco el que lideraba a esta banda de desterrados, les había dado un hogar y la opción de vengarse de aquellos que los habían herido. Eran una banda sanguinaria y que no dudarían en asesinar al primero que se atravesara en su camino. Algunas manadas, incluyendo Colmillo blanco, habían tratado de rastrear a sus miembros tras los ataques que provocaban, pero era imposible, seguir su aroma representaba un problema al ser algo desagradable que pocos podían soportar, siendo esta la única pista que poseían. Dark claw era una manda de deltas, lobos inestables y que seguían a su naturaleza sin pensar en controlarse. Para ellos, seguir sus más primitivos instintos animales era algo que debían hacer como lobos, se tenían conocimientos sobre su odio hacia los humanos, aunque éstos eran más por rumores provocados por ataques ocasionales a humanos. Algo que era importante evitar para que su identidad se mantuviera oculta.
-Tomaré una decisión cuando llegue el momento. Ahora no es necesario estar pensando en una alianza, nadie sería tan idiota como para atacarnos- Aunque Kiyan intentaba mostrar calma con sus palabras, en el fondo temía que Pasaje a la muerte decidiera cometer ese ataque, temía que su manada no pudiera contra un grupo violento de deltas -Ahora, es muy temprano para ir a un club Adalrik, ¿no puedes pensar con la cabeza de arriba?
-Oh vamos, no es tan temprano. Podemos ir, comer algo, escuchar un poco de la música en vivo que tienen. Y buscar a alguien con quien pasar el rato- El joven beta sólo sonreía a su amigo mientras caminaban fuera del parque, la brisa fresca de una tarde de otoño comenzaba ya a mover las hojas de los árboles, el cielo empezando a teñirse de naranja, anunciando la llegada del atardecer. En efecto, no era ya tan temprano, pero para Kiyan beber antes de la medianoche era algo inaceptable. Para Adalrik cualquier hora era una buena hora para salir de fiesta y empezar a beber, pero debía seguir las órdenes de su líder si no deseaba terminar con un ojo morado y otro rasguño en su rostro.
- ¿Tienen música en vivo ahí? ¿Cuántas veces has ido ya? - Preguntó con burla Kiyan, la idea de escuchar música en vivo atraía su atención, beber y estar en un lugar lleno de gente, posibles humanos no era algo que le gustase demasiado pero nunca podía desperdiciar el ver un espectáculo en vivo. La música siempre había sido algo que amaba, junto a la fotografía y el baile. Las artes eran la mayor pasión del alfa
-He ido un par de veces, es un club exclusivo de los de nuestra clase, así que no habrá problema de humanos molestos. Tienen bebidas deliciosas y la comida es igual de buena. La música sólo hace todo mejor, dicen que el vocalista de esa banda es todo un misterio. Hay muchos rumores a su alrededor.
- ¿Qué clase de rumores?
- ¿Oh? ¿He atraído tu atención? Murmuran que es un solitario, llegó un día de la nada. Nadie sabe su origen ni su historia. Ni siquiera saben su segundo género, algunos dicen que podría ser un alfa que dejó la manada. Pero nadie ha logrado sacarle ni siquiera su verdadero nombre. Se hace llamar Shi
- ¿Shi? ¿No es eso demasiado vago para un nombre? - Ambos hombres comenzaron a reír, mientras seguían su camino hacia aquel nuevo club. La noche ya había comenzado a caer y el viento fresco anunciaba una pequeña llovizna, posiblemente sería otro otoño lluvioso. Para Kiyan la lluvia y las tormentas le traían recuerdos desagradables, recuerdos que con el paso de los años intentaba mantener ocultos en lo más profundo de su cerebro. Eran cosas que no se hablan, su padre había prohibido a cualquiera de Colmillo blanco a hablar sobre lo que había pasado aquella noche, en especial con los nuevos cachorros. Ese día había sido borrado por completo de la historia de la manada. Pero para él joven alfa, era un recuerdo que le perseguirá por siempre, saber que su padre había llegado a esos extremos era algo que jamás podría olvidar.
Un suspiro salió de sus labios mientras la brisa movía su cabello, el cual llevaba atado en una coleta para evitar que pudiera enredarse, ante los ojos de cualquiera que le conocía por primera vez, Kiyan podía ser visto como un hombre hermoso, sus rasgos eran finos, las pecas que ocupaban gran parte de su cuerpo le daban un ligero toque dulce a pesar de su altura. La diferencia de colores en sus ojos sólo llamaba más la atención, el verde brillante de uno y el gris profundo del otro cautivaban a cualquiera que mirase. Su mirada siempre revelaba lo que sentía, aunque sus palabras dijeran otra cosa, quien le conocía bien sabía ver más allá de eso gracias a lo expresiva de su mirada. Era fácil saber cuándo estaba feliz por cómo sus ojos brillaban, o como se emocionaba al ver algo que le gustase. Y aunque pocos lo pudieran ver, también era fácil saber cuándo estaba triste. Pero lo que más temían era su mirada llena de ira, aun cuando podía verse con calma y sin alguna pizca de enojo en su andar o sus palabras, el odio e ira siempre podían verse en sus ojos. Si su mirada fuesen dagas muchos habrían sucumbido ante esta.
Claro, su complexión también era algo que llamaba la atención y arrancaba suspiros de cualquiera. Un cuerpo delgado y bien definido por los años que le había dedicado al baile, eso también le daba una flexibilidad envidiable por muchos. A pesar de eso, la fuerza que poseía era sorprendente, muchos se preguntaban cómo podía tener tanta fuerza para la falta de músculos que le veían. Aun así, nadie quería meterse contra el alfa. Por otro lado, su lobo también era algo que describían como algo hermoso. De toda la manada era el único cuyo manto tenía un color rojizo fuerte, su pelaje suave al tacto y brillante ante los rayos del sol. A diferencia de su forma humana, su lobo tenía una mirada menos suave, era más amenazadora y firme, bastaba sólo eso para que todos le siguieran. Nadie dudaba que Kiyan había nacido para ser un líder. Tenía todas las cualidades que un líder necesitaba. Podía incluso no ser un alfa y seguiría siendo un líder respetado.
- ¿Estas recordando el pasado otra vez? - Murmuró el beta tras haber atrapado a su amigo mirando a la nada, recibiendo una ligera sonrisa como respuesta. Había cosas que ni siquiera Adalrik sabía, y entre esas estaba lo que había ocurrido aquella tormentosa noche. No tenía por qué saberlo, Kiyan había acogido al beta tras una pelea, el chico había entrado en su casa en mitad de la noche, asustando a algunos cachorros y provocando que Kiyan saltará a defenderlos en una pelea. Por suerte para el beta todo salió bien, una pequeña herida que era la muestra de lo que podía hacer si alguien amenazaba con la seguridad de su manada. Una charla después y el beta fue acogido y curado en Colmillo blanco. -Si estás pensando otra vez en ese chico juro que te buscaré a alguien que se parezca para que lo olvides y te distraigas
-No tienes que hacer eso. No vas a encontrar a nadie que se le parezca. No existe nadie como el- Sonrió divertido, provocando que su amigo rodase los ojos mientras se abrían paso en el club.
La habitación se encontraba llena de las feromonas de ambos alfas cuando Kiyan se lanzó contra Sakuma, sin pensarlo demasiado para comenzar a golpearlo, aunque a diferencia de antes, esta vez Sakuma si comenzó a defenderse, los golpes caían desde ambas direcciones, forcejeaban para ver cual terminaba encima del otro en el suelo, incluso en algún momento habían mordidas de parte de ambos, sangre ya comenzaba a salpicar el suelo, y aunque Kion deseaba separarlos, sabía que meterse en la pelea de dos alfas era una pésima idea. Y aun cuando el ruido de pasos se hizo presente, ninguno de los lobos que habían llegado estaban dispuestos a correr el riesgo.—¿Qué mierda ocurrió? ¿Por qué están peleando? —La voz de Edel se escuchaba preocupada, principalmente porque no sabía como poder detener a ninguno de los dos o que hacer en ese caso, y aunque supiera que hacer, no estaba seguro que pudiera ser suficiente para detenerlos—No pudieron aguantar sus instintos, comenzaron a discutir y terminar
El día llegó con calma, una suave lluvia seguía cayendo, pero esta no era ni la mitad de lo que fue la tormenta durante la madrugada, ocasionalmente un par de truenos se escuchaban en la lejanía. El único lobo que estaba despierto era Sakuma, una taza de café fresco le mantenía alerta, aunque para ese momento esa ya era la quinta taza que tomaba. En algún momento en la madruga el frio y la fuerte tormenta había sido lo bastante fuerte como para obligarle a él y Kion a regresar a la casa y terminar recostándose en el sofá, donde aún yacía Kion dormido con calma, removiéndose apenas de vez en cuando, pero aun durmiendo sin que nada le perturbara. El sonido de la televisión era el único ruido que llenaba la casa por dentro. Sakuma debía admitir que había algo demasiado domestico en el asunto, y si no fuera por las noticias que estaba viendo, se habría dado el tiempo de disfrutarlo.Reporteros comenzaban a dar visibilidad al trato que los humanos habían hecho con Ryoichi, y aunque ninguno
En cuanto todos los lobos se fueron a las habitaciones asignadas Sakuma aprovecho ese momento para salir de la casa, quedándose en lo que era la parte trasera de la misma, protegido de la lluvia con el techo del porche, sentándose en la pequeña banca vieja que se encontraba ahí. En sus manos se encontraba una taza de chocolate caliente, aunque esta quedo olvidada al tener toda su atención fija en el cielo, el recuerdo de todas las veces que estuvo en la misma situación, solo que, con su hermano, su madre y Tsuki en su antigua casa, observando el cielo, disfrutando de una taza de chocolate, bromeando y siendo felices le ataco, haciéndole suspirar largo.—Ese fue un muy largo suspiro —La voz de Kion a sus espaldas le hicieron saltar un poco por la sorpresa, alejando todos sus pensamientos para poder verle—Creía que estarías en tu habitación descansando—Me es difícil dormir sabiendo en la situación en la que estamos, una guerra no es un momento en el que alguien pueda relajarse —Sakuma
Para el momento en que los lobos llegaron a la casa de seguridad Sakuma y los demás ya se encontraban dentro, Edel esperaba algo mas ostentoso, considerando lo que conocía del alfa, pero en realidad lo que tenía frente a él era una pequeña casa, lo bastante grande como para contenerlos a todos, pero al mismo tiempo lo bastante pequeña como para que no hubiera suficientes habitaciones. Aun así, el calor de la misma, además de la chimenea eléctrica que poseía era suficiente para que no importara lo pequeña que era, debía admitir incluso que era algo acogedor. Y de algún modo tenía que admitir que, bajo otras circunstancias, le gustaría tener algo parecido con Kiyan.Posiblemente en otra vida podrían tener esa oportunidad.Kaya ya estaba durmiendo cuando los lobos llegaron, Sakuma le dejo uno de los cuartos, además de explicar a Edel y Kiyan que si querían podían quedarse también junto al niño en la misma habitación, asigno también una a Kion y la ultima para los gemelos, explicando que
El único sonido que podía escucharse en el parque era el ruido del viento moviendo los árboles, anunciando que se acercaría una nueva tormenta pronto y que sería recomendable para los lobos buscar un refugio, aunque ninguno parecía tener interés en eso, no era algo que les importara, todo en lo que podían pensar era en la situación en la que se encontraban. Para ese momento Kiyan ya se había calmado lo suficiente como para no pensar en hacerle algo al alfa, tal vez porque estaba pensando cosas peores en ese momento, entre ellas, buscar a Ryoichi y asesinarle antes de que pudiera llevar a cabo su plan. Pero sabía que esa no podría ser la mejor de las ideas, incluso si fuera capaz de hacerlo, existía la posibilidad de que podría llegar a morir en el intento.Y estaba seguro que Edel se dio cuenta de eso pues en algún momento termino acercándose a él, sin abrazarle o intentar ningún tipo de movimiento, pero recargando su cabeza contra su pecho con cuidado, como si pudiera leer sus pensam
En todo momento mientras manejaban y atacaban a los soldados del laboratorio, el cual se encontraba en una pequeña abandonada y estaba estrictamente diseñado únicamente para la creación y desarrollo del suero, Edel mantuvo su atención fija sobre Sakuma, y los gemelos tampoco parecían interesados en dejarle un segundo solo. Ryu le seguía a cada paso que daba y aunque Kyu se había quedado a cuidar a Kaya, sus ojos seguían fijos sobre el alfa cada vez que le veía. No querían darle la oportunidad de traicionarlos en ningún momento. En el camino ambos lobos habían tomado armas de los soldados para apuntar directo a Sakuma, solo para asegurarse que no pensara en nada.Y cuando llegaron al punto de encuentro, esperando por el resto de lobos, las armas de los tres apuntaban directamente a su cuerpo, Edel a sus espaldas, los gemelos a cada lado de el haciendo un pequeño triangulo, pero de forma que, si intentaba huir, le podrían disparar antes de que pudiera siquiera levantarse del suelo donde







