LOGINNarra Leah♥
Si, me habian traicionado.
Después de siete horas en carretera, llegamos a un lugar terrorífico, cuyas cercas metálicas estaban cubiertas por la neblina. Los oficiales que me acompañaban se miraron entre sí y luego al frente. Varias mujeres aparecieron con armas y les indicaron que pasaran. Una reja alta de metal se abrió y el coche siguió su curso. Tenía la vejiga llena y aunque ya les había pedido el favor a los oficiales de llevarme algún baño o que se detuvieran en la orilla de la carretera lo volví a hacer.
—De verdad tengo que ir al baño.
Error.
Sentí una corriente eléctrica invadir todo mi cuerpo y después, perdí el conocimiento.—Despierta. ¡QUE DESPIERTES! —La última palabra vino acompañada de una patada por mi vientre que me hizo expulsar el aire y ahogarme. Mire a las tres mujeres vestidas con un informe marrón que tenía al frente y trate de ubicarme.
—¡No puedo RES-PI-RAR! —Me senté dolorida y traté de respirar.
—Por favor, no creas que nos engañaras con ese truco. ¡Levántate perra!
Sentí mis brazos casi despejarse por los jalones. Al despertarme completamente note que tenía un mono y una camiseta negra puesta. ¿Cuándo me han cambiado? Intente resistirme y entonces la vista se me nublo, trate de tranquilizarme. Mientras caminábamos por los agrietados pasillos de lo que parecía la Sede del Lado Correcto, mantuve mis sentimientos a raya. Había llorado lo suficiente como para seguir haciéndolo. Ignorando las punzadas agudas de mi corazón, me aislé y me perdí dentro de los recuerdos de alguna película que recientemente había visto; la bella y la bestia.
Bella bailaba con su bestia en aquel salón iluminado por reflejos durados, plateados y blancos. Todo era mágico y especial y yo estaba en primera fila presenciándolo. Dejándome llevar por el ritmo de la música clásica me tranquilice y llene mi interior de paz. Abrí los ojos y noté mi cuerpo sereno. Había funcionado. Siempre funciona. Aunque mi madre siempre pensó que eso era una secuela de mi pronta locura.
—Te estoy hablando, zorra.
Parpadee y mire a la mujer que tenía el frente.
—Perdón, ¿Qué ha dicho?
La mujer alzó la mano y cuando creí ser abofeteada por no sé qué vez en el día, una voz conocida la interrumpió.
—Sargento Linares, puede retirarse.
Alce la barbilla para ver a Gabriel, el hermano de Horacio.
¿Por que? ¡Que hacien él alli?—Aún no ha recibido instrucciones, acaba de despertarse.
—De eso me encargo yo.
La mujer castaña asintió y luego me dedico una dura mirada. Las otras oficiales hicieron un gesto militar con los dedos en su frente y luego juntaron sus talones para hacer un sonido extraño y retirarse del lugar.
En silencio observe a Gabriel, tenía que pedirle ayuda. Un momento, no lo conozco. ¿Qué me hace pensar que me va ayudar? Después de todo, mi padre va a engañar a su hermano. No puedo permitirlo, aunque, ¿Qué podría hacer yo para impedirlo? A duras penas puedo mantenerme viva.
—Puedo...
—Ni se te ocurra, Lila. Ya tu padre me advirtió que harás todo lo posible por hacerte pasar por Leah. ¿Es que acaso no te da vergüenza lo que has hecho? Haz desechado tu honor y el de tu familia.
¿Qué mi padre qué? No puedo asombrarme, de todas formas, ya me lo temía. Dios, que difícil seria mi vida desde ahora. Utilizando mis últimas fuerzas trate de hacerlo entrar en razón.
—Soy Leah, tienes que creerme.
Gabriel achico los ojos y luego sin previo aviso dio dos pasos hacia a mí. Una luz de esperanza ilumino mi alma, pero cuando sentí su mano en mi cuello y seguidamente en mi cabello, todo mi cuerpo se puso alerta. De un arrebate rústico enredo mi cabello en su puño y acerco su rostro al mío.
—Sé muy bien quien eres y por ese motivo te hare la vida miserable.
Su aliento choco con mi rostro de una forma que no soy capaz de describir. Percibí un dulce olor a menta. Cerré mis ojos por el dolor y por el esfuerzo de estar a su altura para evitar que siga tirando de mi cabello.
—No soy Lila. Te lo juro.
De una sacudida me hizo golpearme con la pared de ladrillos que dividía el pasillo de unas habitaciones poco convencionales.
—Y yo te juro que como vuelvas a decir que eres Leah, te mandare a la celda de castigo para que pases tus últimos días retorciéndote del dolor, mujerzuela.
Con lágrimas en mis ojos guarde silencio. Él no me creía y personalmente no puedo hacer más nada que esperar lo que el destino en este lugar tiene preparado para mí.
En silencio seguí a Gabriel a un lugar frio y oscuro.
—Esta será tu celda los primeros meses. Como es costumbre no puedes estar en contacto con las demás hasta que te juzguen, debemos evitar que te maten antes de que te declaren culpable.
Asustado me apoye en la pared.
—¿Qué me maten? —Mi voz salió quebrada y no es para menos, estoy muy asustada.
—Si. Haz abortado, eso para las mujeres que están aquí es algo así como sagrado.
Note que Gabriel hizo una mueca irónica.
—¿Acaso ellas no están aquí por lo mismo? —pregunté muerta del miedo.
—Algunas si —dijo vacilante y luego tomo una jeringuilla de una bandeja—. Pero otras no. Y de esas, pecadora, debes cuidarte, porque son las que mandan en este lugar. Ellas son las que están aquí por impureza, infidelidad y engaño marital ¿Sabes lo que significa?
Si. Eran las mujeres estériles que engañaban a sus maridos para poder formar un hogar. Mis manos comenzaron a temblar y cuando Gabriel se acercó a mi retrocedí.
—¿Qué es eso?
—¿Esto? —Dijo dándole pequeños toquecitos a la jeringuilla. Su voz sonó inocente, vacilante y potencialmente peligrosa—. No es nada de nada.
—No te me acerques. —dije con voz rasposa.
—¿Por qué? ¿Le tienes miedo a las agujas, pecadora?
Negue. No era eso. A lo que le tenía miedo era al liquido verde dentro de ella.
—Por favor no me hagas daño.
Gabriel esbozo una media sonrisa y miro las puntas de sus botas.
—Eso no puedo prometerlo, ahora quédate quieta.
Continuará.AnaUna de las cosas más importantes de la vida eran las lecciones que se podían aprender; aquella noche su bebé tenía mucha fiebre y no sabía qué hacer después de todo el estrés de la situación estaba empezando afectarlo, ella estaba Ana estaba muy ansiosapor no poder darle respuesta a su hijo.Y en medio de todo comenzó a contarle una historia para que se tratara de dormir y tranquilizar su alma, luego del susto que le dio dónde tuvo que llevarlo al hospital por las altas fiebres que tenía, lo había descuidado un poco debido a la tensión y todo el movimiento y el ajetreo del papeleo de poder saber dónde estaba Daniel y las restricciones judiciales que ahora tenía.Comenzo a contarle la historia, no sin antes cerrar sus ojos para poder establecer sus pensamientos con un poco de claridad.Una amiga le dijo que tenía que proyectarse como algo positivo, que tenía que manifestar todo lo que quería pasar en la vida y en ese preciso instante intento con todas las fuerzas de su corazón.Pr
Leah sintió un escalofríos, esos gritos eran de…—Vamos Leah, vámonos….Leah miro hacia atrás.Diez disparos.Los gritos cesaron.—Debo irme….La chica se quedó paralizada y Leah corrió hacia el camino contrario.Ese grito habia sido de Gabriel…—¿A dónde crees que vas? —Linares corria detrás de ella—. Leah detente.No, no podía, y fue entonces cuando la peor escena de su vida se presentó frente a ella.Gabriel ha sido brutalmente asesinado por la élite del Lado Correcto. Motivo: traición.Esto no puede ser.Dios, Gabriel.El sonido de las alarmas es insoportable cada una hora. La seguridad se duplico en el Lado Correcto. Las pecadoras solo podemos salir a sastifacer las necesidades básicas.No puedo parar de llorar.¿Por qué?¿Habra sido mi culpa?Si Santiago fue capaz de....¿Por celos?Mi cuerpo se siente débil. Voy de nuevo a vomitar y siento mis piernas temblar. Ví su cuerpo ensangrentado siendo cubierto por una sábana. No me dejaron ver su rostro. Pero era él lo había escuchado.
Camila fue drogada nuevamente pero cuando despertó de sus pesadillas logro tomar nota de algunos acontecimientos que había vivido, y recordó como era su verdadero nombre.Era LeahEn su familia habían nacido dos gemelas herederas Leah y Lila.Ella era Leah...Lloro.El enemigo que había que metat y al cual había que tunbarle todo su imperio era su propia hermana.Quedó aturdida e intento recordar su sueño para lograr recordar su infancia.Esto no puede ser cierto. Mi familia no me abandonó.Eres un mentiroso.Santiago guardo silencio. Me miro y suspiro.—¡Me estas mintiendo! —grité.Sentí mi cuerpo volverse gelatina son demasiadas emociones por este día.—Camila. —dijo Santiago socorriéndome al desplomarme.—No me toques —solloce. No lo quiero cerca. Es un mentiroso.Me duele la cabeza. Gimo. Todo está oscuro, siento los ojos pesados. Mi cuerpo no me responde, entro en pánico e intento levantarme. Siento una mano en mi cabeza y escucho una voz a lo lejos.Tranquila, sabandija. Todo es
Josué.Alvis no fue muy justo al hablar conmigo. Quiere a Camila y me juro que haría todo lo posible para dar con su paradero. Tuve que jugar sucio al igual que él, para poder ganar tiempo. Ella pasara otras doce horas en la celda. Sé que no es justo, pero no tengo otra opción. La amo demasiado como para dejar de luchar por ella ahora. Estoy consciente de que todas mis acciones significaran la baja de mi cargo y hasta una condena o que estos mafiosos me maten. No me importa. Mis planes son otros.No dejaré que Alvis descubra a Camila, porque le hará daño. Invertiré todo mi tiempo en protegerla y reunir dinero para sacarla de este lugar y llevármela lejos, al mundo liberal donde ella pueda ser feliz.Decidido a luchar por su futuro, inicie mi camino hacia las celdas. Necesito hablar con ella, disculparme por encerrarla y hacerle saber mi plan. Tengo que ser inteligente.Al entrar al pasillo me detengo en la puerta y veo que las cámaras están apagadas. Es raro. Consternado, coloco mi hu
—Me encanta ese labial.Todas quitaron su mirada de la revista para fijarla en mí. De pronto, Isamar se levantó dijo unas palabras que no entendí y luego se fue caminando hacia las maquinas.—¿Dije algo malo?Las niñas se miraron entre sí.—No, Isamar es así. Ahora dijiste que te encanta esto —dijo señalando el labial impreso en la revista—. Cuéntanos como se aplica.Encantada por la invitación me senté junto a ellas y poco a poco les explique los segmentos, les hable un poco de moda y le describí mi experiencia en maquillaje. Claro está, que usé todas las experiencias de Lila, las cual viví como si fueran parte de mí, ya que nunca me permitieron arreglarme mucho.—Es increíble —murmuró la castaña—, muchas gracias. Ahora por favor guárdanos el secreto sobre esto —levantó la revista con precaución.Me confundí. Es solo una revista, no es como si fuera un pecado mortal.—¿Por qué? —quise saber.—Estas cosas están prohibidas para nosotras.—Es incoherente. Ustedes son unas niñas y pronto
Camila.Esa noche continuo dando con sus sueños ya que en el agua le estaban colocando una droga muy fuerte y sin ella darse cuenta la hacía alusinar y mezclar sus antiguos recuerdos con la realidad, con mas intensidad para poder dar con una pista de quien era la cabeza de todo eso, a ella la habian apodado Camila la gemela, porque ella tenía una gemela que desapareció misteriosamente.Siguió soñando...No, no. Ni loca me voy a acercar. He tenido suficiente por este día.Ignorando se ceña me levanté y caminé lejos de aquel galpón. Mi estómago rugió en protesta y suspire. Tengo que alimentarme. Viendo otras posibilidades que no fuera correr el riesgo de morir envenenada por aquella sopa verde, me rendí. Este lugar es como un desierto, caluroso, grande y muy desalentador.Me siento mal por Becky, quizás mis irrespetuosas preguntas le afectaron. Más tarde me disculparía, ahora solo me importa una sola cosa, y es pensar en lo que hare durante mi estadía en este lugar.Solo son dos años, C







