MasukPOV de ElizabethMis ojos siguen fijos en la pantalla del celular, leyendo una y otra vez un recordatorio que programé desde hace muchísimo tiempo. En dos días Travis y yo cumpliremos seis años de habernos conocido. Una fecha especial que antes me llenaba de ilusión y que siempre celebraba con sorpresas para él. Es irónico que algo tan insignificante, como una fecha en el calendario, todavía me pueda doler tanto.De pronto, mi mente se inunda de recuerdos: la tarde en que cruzamos miradas por primera vez, la noche en que me pidió que fuera su novia, la primera vez que me dijo que me amaba mirándome a los ojos, y ese viaje a la playa donde hicimos el amor por primera vez. En aquellos momentos me sentía la mujer más afortunada del mundo, convencida de que nuestro amor sería para siempre.Pero ahora, de forma irremediable, mi matrimonio está destruido. Aceptarlo, duele. Todavía duele.Lo peor es que ya no puedo culpar únicamente a Travis; yo también acabo de romper mis principios, yo t
POV de ElizabethEn algún punto de la madrugada, casi al amanecer, despierto sintiéndome en absoluta paz al estar recostada sobre el pecho de Jacob, percibiendo claramente el aroma de su piel, el ritmo pausado de su respiración mientras duerme profundamente y el calor de sus brazos rodeándome la cintura. Mi cuerpo se siente agotado, pesado y tibio, todavía palpitando por la forma tan intensa, salvaje y apasionada en que él me tomó una y otra vez durante la noche, hasta saciarnos por completo. Ahora, todo se siente extrañamente íntimo, reconfortante, y la fuerza de su abrazo me seduce lo suficiente como para volver a sumirme en un sueño profundo.Sin embargo, un rato después, cuando la claridad del alba se filtra a través de las cortinas, vuelvo a abrir los ojos y esta vez el espacio a mi lado está vacío. Me incorporo sobre las sábanas revueltas, pasando la mirada por la habitación. Me levanto, envuelta en la cobija, y me asomo desde el borde del piso superior hacia la sala de abajo.
POV de JacobEl sabor de Elizabeth es una droga peligrosa, una adicción adquirida que me quema la garganta y me nubla el juicio. Cada rincón de su piel huele a una mezcla de inocencia y de pecados que estoy dispuesto a cometer. Cuanto más la beso, cuanto más hundo mis manos en sus curvas y pruebo la suavidad aterciopelada de su intimidad, más hambriento me siento. El estómago se me contrae en un nudo de fuego puro y la necesidad que ruge en mi interior se vuelve completamente insoportable.Abajo, aprisionado dentro de la tela de mi pantalón, mi miembro late con una urgencia dolorosa, pesado y ardiendo por la fricción. La veo retorcerse bajo mí, atrapada en las olas de un primer orgasmo que la ha dejado temblando, y en ese preciso instante sé que ya no me queda autocontrol para resistirme más.Me muevo con urgencia apenas contenida, buscando en el bolsillo de mi pantalón el preservativo, y me dispongo a abrir la hebilla de mi cinturón para liberar la presión que me está matando. Sin e
POV de ElizabethLa respuesta de Jacob es tan clara, tan honesta, “Nosotros no vamos a iniciar nada”, que durante un segundo no sé qué decir. Sexo. Una noche. Eso es lo único que él me ofrece. Un encuentro basado puramente en el deseo. Y al marcharnos de aquí mañana, lo que pase entre los dos quedará oculto y enterrado en esta cabaña, como un secreto, algo prohibido. Y después de esta noche… nada. No sé cómo sentirme al respecto, si soy sincera. Pero hay algo que no puedo negar y es que, aunque parezca extraño, una pequeña parte de mi experimenta un gran alivio por su respuesta. Yo no estoy emocionalmente lista para sentir absolutamente nada por nadie. No quiero ningún tipo de relación. No quiero vínculos ni amor. No quiero nada. Solo espero enterrar este dolor tan insoportable causado por la traición, apagar la humillación que experimenté, volver a sentirme viva… deseada… como una mujer.—No sobre pienses tanto —susurra Jacob, bajando lentamente su rostro hasta rozar mi cuello con
POV de Elizabeth Me desvisto y me meto bajo la ducha, dejando que el agua caliente corra sobre mi cara y me ayude a calmar el remolino de pensamientos caóticos que me abruman desde que llegué a esta cabaña. No puedo negar lo evidente: siento un magnetismo imposible de ignorar hacia mi jefe, una atracción descontrolada que nació desde el primer instante en que lo vi en el pasillo de la empresa. Pero, por otro lado, es un hombre al que apenas conozco, del que ignoro casi todo. Eso no importaría tanto si se tratara de un simple ligue de una noche en un bar, pero es el CEO, al que tendré que ver la cara todos los días si esta noche llego a cruzar la línea... Y, por si fuera poco, sigo estando casada. Nunca, ni en mis más oscuras fantasías, me imaginé rompiendo mis votos matrimoniales. No importa que Travis lo haya hecho primero; el dolor de su traición me quema, lo desprecio y sé perfectamente que él se merece que lo traicione. Pero… a mí jamás se me había pasado por la cabeza esta
POV de Elizabeth—Exactamente así es como empiezan las películas de terror —murmuro, con el pánico apretando mi pecho.Quedarse varados en una carretera oscura y desierta, para terminar buscando refugio en una cabaña aislada, es el clásico argumento con el que todos los personajes de la películas terminan muertos. Sin embargo, en medio de mi paranoia, apenas soy consciente de que, por segunda vez, mantengo mis dedos entrelazados con los de Jacob con la mayor naturalidad del mundo. De verdad siento vértigo por la velocidad con la que mi vida se ha descontrolado: la infidelidad de mi esposo, despidos y ascensos repentinos y ahora camino de la mano con el mismísimo CEO. ¡Una locura! Aunque, en mi defensa, la situación de esta noche justifica de sobra que me aferre a él... o eso me digo para no admitir ciertas cosas. Por fin, divisamos una hilera de cabañas en medio del bosque, hermosas e iluminadas con luces cálidas.. Jacob me guía hacia la que parece ser la propiedad principal. Al s







