MasukAdvertencia capituló con escena para +18.
—Bienvenidos a su camarote VIP. —La joven abre la puerta, dejando el paso para que la pareja de comprometidos pasen. Al pasar a un lado de ella, Raquel rápido jala a Hades contra ella para que no se le acerque a esa joven calenturienta. Raquel examina la habitación, que es bastante espaciosa, aunque sencillamente decorada, y no está mal, pero no es a los lujos que ella merece. Aun así, sigue viendo todo lo demás de la alcoba: en el centro hay una enorme cama con sábanas blancas que la luz de la pequeña ventana ilumina, haciéndolas ver que están relucientes. A la mitad hay una azul a lo largo que combina con el color del mar. Rápido ella se muestra inconforme por lo que está contemplando y es que se imaginaba una habitación. Súper de lujo con caviar fresco en la mesa. —¡Uf! Creí que sería más grande la habitación, que habría más espacio, no sé, la cama, mucho más grande, quizá con flores o velas y candelabros de oro —se queja Raquel sin importarle que la joven esté allí. —¡Amor! —Hades eleva un poco la voz. —La habitación está bien; obvio entiende que no somos los únicos aquí —comentó Hades, intentando arreglar las palabras de su prometida. —No, cariño, lo que digo es verdad —añade Raquel dándose la vuelta, mirando a esa joven—. ¿Esta es la mejor habitación que pudieron darnos? —protestó con mucha molestia. —Esta es la mejor habitación del crucero —contesta la joven con voz baja y sin saber qué decir. —Pues nos están robando. Yo pagué por una habitación super de lujo, no este cuchitril, así que ve con el capitán y dile que quiero hablar con él —exigió Raquel, mirando desde arriba a la joven como si fuera una pulga a punto de pisarla. La joven no sabe qué decir y es que no quiere molestar al capitán; ellos están ocupados con respecto a zarpar y no quiere ocasionar un retraso. No sabe cómo lidiar con esta mujer tan odiosa. —Amor, ya deja en paz a la joven, la habitación está bien y no arruines nuestra celebración —menciona Hades abrazándola por la cintura, besando su cuello de manera tierna y es que lo hace para captar su atención. Sus acciones surten efecto porque deja de ver a esa joven y su atención se centra en su prometido, besando con ternura a la vez que enreda sus manos en su cabello, desenredando por completo. Poniéndose cada vez más románticos, Raquel mete sus manos en su pecho abriendo su camisa mientras que él agarra sus glúteos. Raquel se da cuenta de que la joven aún sigue ahí en shock, viendo la escena tan candente que ellos están protagonizando. —¿Te vas a ir o te quedarás ahí viendo? —la regaña Raquel y la joven entra en razón, cerrando la puerta y saliendo a rodar velocidad, dándoles la privacidad a esa pareja. Pero es que no pudo evitar quedarse ahí viendo; había escuchado que Hades Lara era un sexy y atractivo hombre y es que ver su bien tonificado pecho y su abdomen bien marcado la dejó muy sorprendida, hasta diría que un tanto candente, con una humedad entre las piernas. Mientras camina por los pasillos, sonríe feliz de haber visto eso, aunque sabe que nadie se lo va a creer, pero será un recuerdo que nunca olvidará. Mientras tanto, en la habitación, la pareja se ha puesto cada vez más apasionada; se han tirado en la cama. Hades se ha acomodado en medio de sus piernas, bajando su short, dejando libre su parte que está completamente erecta y preparada y sin esperar más, y no por ganas de hacerla suya, sino para poder salir de esta habitación. Se hunde en su interior, intentando concentrar su mente en lo que está haciendo. Raquel, por su parte, disfruta de cada momento tan íntimo que tiene con su prometido y es que le fascina tener intimidad con él. Aparta su camisa por completo, dejando su pecho libre y, sin poder contenerse, clava sus uñas en su espalda. Para Hades, ese acto se vuelve molesto y lo llena de ira, volviendo sus embestidas cada vez más fuertes, intentando de una manera desquitarse con ella sin que se dé cuenta. Siente como el cuerpo de su prometida se deja invadir por el éxtasis, aunque para él no es lo mismo, ya que él no ha logrado lo mismo. Así que se imagina a la joven que los trajo hasta aquí. Imaginando que es a ella a la que tiene abajo y a su mente vienen esas piernas delgadas y esos glúteos redondos y se imagina qué tamaño y de qué color serán esas dos puntas de esos pechos, comenzando a sentir esa sensación agradable en su parte y, sin perder el tiempo, logra venirse por fin. Ambos permanecen inmóviles ahí un momento. Hades escucha la respiración agitada de Raquel, aunque la de él no es la misma, así que fingió también una respiración agitada para que ella no sospeche nada hasta que por fin siente cómo ella lo empuja ligeramente con las manos y aprovecha para apartarse de ella. Se pone de pie, busca algo con que limpiarse y se acomoda su short y empieza a abrocharse los botones de su camisa. —Estuviste genial, mi vida —lo alaga Raquel mientras lo ve y se muerde el labio de abajo colocándose en una posición sensual. —Tú también estuviste genial —miente Hades solo para no hacerla sentir mal. —¿Qué te parece si nos damos otro round? —propone Raquel, poniéndose de pie, acercándose hasta el metiendo nuevamente sus manos por dentro de su camisa. —Me encantaría, cariño, pero recuerda que tenemos que aprovechar nuestra estadía aquí, además de que tendremos cada noche para disfrutar de nuestros cuerpos —manifestó Hades, esperando que eso sea motivo suficiente para lograr convencer a esta rubia. —Está bien, amor, solo porque me muero de ganas por ir a la piscina. Deja que me pongo un bikini sexy y nos vamos —se aparta de él caminando directo hacia la puerta que está al lado—. Solo espero que esos incompetentes ya hayan traído nuestras maletas y no les hayan hecho algo. Fue lo último que dijo Raquel y entró por esa puerta, dejando a Hades por fin solo, que deja salir un suspiro de alivio, porque a veces no sabe qué hacer para que Raquel no sea así de celosa, empalagosa y posesiva; son cosas que odia de ella. En fin, espera que por lo menos en este crucero encuentre una oportunidad para separarse de ella o se volverá loco… Entre tanto, Kayla y Hugo entraron a su camarote, que es mucho más pequeño que el de Hades y Raquel. El de ellos es sencillo: una cama mediana con un baño pequeño y es que fue lo único que le alcanzó a Hugo. —Espero que te guste, amor; es pequeña la habitación, pero las otras eran más caras —menciona Hugo al entrar a su habitación. —Es perfecta mi vida, no importa el tamaño, lo importante es que lo disfrutemos al máximo —dijo Kayla acercándose a Hugo y dándole un beso tierno y cálido. Hugo se siente feliz de la humildad de Kayla; no le importa lo demás, solo con estar a su lado y disfrutar de las pequeñas cosas. —Entonces apresuremos y vayamos a gozar de la piscina. —Mmm, piscina, qué cautivadora es esa idea. Deja que me ponga rápido una ropa para la piscina y nos vamos. —Kayla se aleja de él y, abriendo su maleta, sacando el atuendo indicado, se mete al baño, se cambia rápido y sale. Hugo la ve y se sorprende por lo que ve, y es que Kayla se ha puesto un lindo traje de baño blanco con detalles en negro que le queda muy bien a su estética figura—. Creo que me están dando ganas, pero de otra cosa. —Ya, Hugo, no empecemos, tendremos tiempo para eso después; ahora vayamos a disfrutar de esa piscina. —Lo detiene Kayla y es que sabe bien lo que trato de decirle. —Está bien, linda, vayamos; tus deseos son órdenes. Hugo le ofrece su brazo, Kayla lo toma gustosamente y ambos se van felices para disfrutar de esa experiencia de piscina en un crucero…El motor de la pequeña lancha rugía con suavidad, cortando las olas turquesas que Hades recordaba tan bien. No era el mismo hombre que tiempo atrás naufragó en esa isla, consumido por la rabia y el vacío. Ahora, mientras sostenía la mano de Kayla, sentía que el círculo por fin se estaba cerrando. Un ciclo que creía que nunca finalizaría. —No puedo creer que me hayas traído de vuelta aquí —susurró Kayla, dejando que la brisa marina le alborotara el cabello. Aria se había quedado con Felipa y los abuelos; eran sus primeras vacaciones solos desde que la pequeña llegó a iluminarles la existencia. Y a desvelar sus noches. —Esta isla nos quitó mucho, pero también nos dio la verdad —respondió Hades con la voz un poco ronca por la emoción—. Quería que nuestro primer viaje como esposos fuera al lugar donde, irónicamente, encontré mi libertad y el amor. Cuando desembarcaron, la arena blanca se sintió como un santuario. Hades no escatimó en gastos; había mandado a preparar una cabaña ec
Los días siguientes la prensa no se dio abasto con tanto chisme que tenían de la familia Lara. De cómo el mismísimo Hades Lara los denunció a todos por abuso. Durante el juicio, Hades presentó mucha evidencia de todos los daños que le causaron sus padres y su abuelo. Incluso las pruebas del abuso sexual que sufrió a manos del señor Benavides, y no solo él, un sinfín de niños habían sido violados y cómo sus padres estaban al tanto de eso y no hicieron nada. Las pruebas eran más que evidentes; por más que intentaron defenderse, estaba claro todo lo que me había sufrido. El juez tomó la decisión de sentenciar al sargento Benavides a 80 años de cárcel, al señor Fausto Lara a 20 años de prisión, al igual que a la señora Natalia. Al señor Javier, por haber sido honesto y ayudar con las investigaciones, le redujeron su sentencia a 15 años de prisión. Para Hades, escuchar cada una de esas condenas fue un alivio. Su alma había sanado y su niño interior estaba en paz al darse cuenta de que ha
La comida está lista; Kayla y Felipa también están preparadas para la llegada de los padres de Kayla. Están terminando de darle los últimos detalles a la mesa. La tele sigue encendida en un programa de música suave. Cuando es interrumpido. “Lo sentimos por interrumpir su programación, pero tenemos una noticia espectacular sobre la boda del año entre Hades Lara y Raquel Olmos”. Kayla escucha esos nombres y se fastidia poniendo los ojos en blanco. —Felipa, apaga la tele, no quiero oír nada de esa boda y no quiero que mis padres estén escuchando eso sabiendo que tendré un hijo de ese hombre —mencionó Kayla molesta, tapándose los oídos con las manos. Felipa camina cruzando el comedor hasta llegar a la sala, agarrando el control y apagando el televisor. En ese mismo momento llaman a la puerta. Felipa se acerca abriéndola, viendo a los padres de su amiga muy contentos. —Hola, Felipa, qué gusto en verte y gracias por darle un techo a nuestra hija después de su extraña ruptura c
Hades aprieta la quijada molesto por las declaraciones de su abuelo. Empuña la mano listo para darle un buen golpe, pero se detiene de hacerlo; sabe que si lo hace, puede ser la razón suficiente para ordenarle a su amigo que le dispare a Kayla y no quiere que eso pase. —Eso es lo único que tenemos en común, el odio hacia el otro, pero que te quede claro que después de esto nunca quiero hablar ni verte en mi vida —le aclaró Hades empezando a caminar. —Como si eso me importara —respondió Fausto al verlo irse. Hades solo lo ignora y continúa caminando hasta bajar las escaleras. Caminando a toda velocidad, saliendo de la casa y subiéndose en el auto. Fausto calma un poco sus nervios y sigue a su nieto. Pero en la habitación de al lado, Javier ha escuchado la conversación que ambos han tenido. Quedándose más que molesto por lo que escuchó. Y no puede creer que la violación de Hades sea obra de su padre. Esto último es la chispa que él necesitaba para hacer lo que su hijo anoche
—Hemos interrumpido su programación local para poder darles una noticia que nos ha tomado a todos por sorpresa, y es que el distinguido señor Hades Lara contraerá nupcias con la señoría Raquel Olmos esta misma tarde —habló la mujer en la televisión. Kayla y Felipa voltean hacia la tele, ya que se encuentran al otro extremo de la habitación organizando todo para la cena con sus padres. Kayla se siente triste, pero en el fondo sabía que era inevitable que él se casara. Además, no está segura de que ella haya podido estar con él. Ambos son tan diferentes. No pertenecen a estar juntos. En especial porque ella aún sigue marcada por el pasado. Y solo le desea que sea feliz con esa mujer. —¿Te encuentras bien? —preguntó Felipa dejando de poner los platos en la mesa y acercándose a su amiga. —Claro que sí, sabía que él y yo no podíamos estar juntos. Pero apresuremos, mis padres llegarán pronto y será difícil explicarles que el padre de mi bebé se casará hoy, pero ya no puedo ocultar
Javier camina por los pasillos de la mansión. Dirigiéndose hacia su oficina. Para cumplir con la orden de su padre. Ahí fue donde dejó su móvil. Su mente está llena de dudas mientras se acerca. No le agrada la idea de su padre, no está de acuerdo con casarlo a la fuerza con esa mujer tan mimada, pero no tiene idea de qué hacer al respecto. Pero sabe que si no le habla, su padre es capaz de ir por él y prefiere que su hijo venga y pueda oír lo que tiene planeado. Con la esperanza de ayudarlo. Recuerda cuando escuchó que su hijo sería papá; no puede negar que sí le impactó, pero se puso feliz en el fondo, aunque triste al conmemorar que él no actuó de la misma manera cuando supo que sería padre. Dándose cuenta del pésimo padre que ha sido. Al fin llega a la oficina, toma el teléfono, marcando el número de su hijo. Espera paciente unos segundos hasta que se escucha que contestan. —Hola, papá —habla Hades con tranquilidad. —Hola, hijo, ¿dónde estás? —preguntó algo dudoso Javier.







