Mag-log in*{RUE}*—Vaya. —Ajusté la maleta a mi lado—. Meses sin ver a tu hermanastra, ¿y esta es la bienvenida que recibo?—Sabes que no deberías estar aquí —gruñó Damon.Puse los ojos en blanco.—Bueno, aquí estoy.Empujé hacia delante, arrastré la maleta a mi lado como un escudo y apoyé la mano libre contra el calor sólido de su pecho desnudo.Lo empujé lo justo para despejar el umbral y me escurrí a su lado antes de que pudiera detenerme.Dejé la maleta detrás de la puerta y avanzé hacia el interior del apartamento, mis zapatillas susurrando sobre el suelo de baldosas.Me dejé caer en su familiar y gastado sillón del salón; el cuero crujió suavemente al amoldarse a mi cuerpo.Me recosté, cerré los ojos y aspiré profundamente, llenándome los pulmones de sándalo, ámbar y el inconfundible olor de Damon.Un pequeño gemido involuntario se me escapó de la garganta.—Mm. Huele a casa.La sensación de que alguien me miraba me recorrió la piel como un cosquilleo.Incluso con los ojos cerrados, podía
*{RUE}*Joder mi vida.Mi puta vida había pasado de mala a absolutamente catastrófica.No solo se desmoronó.Se derrumbó de golpe, como si el universo hubiera estado esperando el momento perfecto para volcar todos los desastres posibles directamente sobre mi cabeza.Una semana.Siete días miserables.Eso fue todo lo que se necesitó para arruinarlo todo por completo.El primer golpe llegó cuando mi novio de dos años, Mark, descubrió que me había acostado con su hermano.¿Y la parte verdaderamente patética?Ni siquiera pude inventar una defensa decente para mí misma.Porque, sinceramente… no se sentía del todo como si fuera mi culpa.El hermano de Mark, Leo, parecía haber sido esculpido personalmente por Miguel Ángel, mientras que Mark parecía alguien al que habían armado a toda prisa durante una aburrida clase de arte en el instituto.Leo tenía esa sonrisa perezosa y torcida que te hacía revolverse el estómago sin aviso. Hombros anchos. Brazos fuertes. Ese tipo de confianza que se le p
~*MIA*~Chase miraba mi coño como si fuera alguna obra de arte exquisita de la que no podía apartar los ojos.Lentamente, se inclinó.Su boca encontró los pliegues de mi coño, su lengua lamiendo una franja lenta por el centro.Gemí.Se aferró, chupando fuerte, sus labios cerrándose alrededor de mi carne hinchada.Mi estómago se contrajo, una nueva ola de calor recorriéndome mientras devoraba mi coño como si fuera su última comida.Maldita sea… su boca se sentía tan bien en mi coño.Me estaba haciendo cosas increíbles.Cosas que me hacían sentir como si mi cuerpo no fuera mío, como si hubiera flotado fuera de mi piel y estuviera viendo que esto le pasaba a otra persona.En ese instante, supe que esta no sería la última vez que tendría sexo con él.Supe, con una claridad que cortó a través de la niebla, que ningún otro hombre podría jamás satisfacerme de la forma en que Chase podía.Después de unos momentos, apartó la cabeza de mi coño, la barbilla brillando con mi humedad, y luego me g
~*MIA*~Nunca me habían follado con el puño antes.Era la primera vez, y sentía cada centímetro de esa novedad en el dolor que irradiaba desde mi coño, el estiramiento ardiente que me hacía llorar los ojos y atrapar el aliento en la garganta.Dolía como el infierno.Pero al mismo tiempo, se sentía jodidamente bien.Tan jodidamente bien.Mi coño intentaba apretarse alrededor de la mano de Chase, cada instinto gritando para empujarlo fuera, pero él se mantenía firme.Su puño enterrado tan profundo dentro de mí que podía sentir el estiramiento de mis propios límites.Jadeé, mis dedos arañando la alfombra, mis paredes internas apretándose alrededor de sus nudillos mientras él se negaba a moverse, se negaba a darme ni un centímetro de alivio.Chase notó cómo estaba luchando y se quedó quieto un momento.Fijando sus ojos en mí, observó mi pecho subir y bajar rápidamente.—Respira. Despacio —dijo, su voz calmada, como si tuviera todo el tiempo del mundo.Aspiré un aliento tembloroso, el pech
~*MIA*~Chase ajustó su agarre en mi cintura, sus dedos clavándose en mi piel mientras se retiraba lo suficiente para dejarme doliendo por la pérdida, y entonces embistió de nuevo en mi coño.—¡Joder! —El grito se arrancó de mí antes de que pudiera detenerlo, mi cuerpo sacudiéndose hacia adelante sobre los cojines.No me dio ni un segundo para recuperarme.Inmediatamente empezó a embestir su polla en mi coño, duro y rápido, cada embestida sacándome el aire de los pulmones.El placer se enrolló tenso en la base de mi espalda, sacudidas de él retorciéndose por mi espalda con cada golpe brutal.Presioné la frente contra el sofá, mi boca abriéndose en un aliento tembloroso.—Niña traviesa —gruñó desde atrás, su voz baja y áspera—. Ciertamente tienes agallas seduciendo a tu propio padrastro, ¿verdad?—Uhhmm —gemí contra el cojín, mis palabras amortiguadas pero no me importó—. No puedo evitarlo… mmhh… más. Por favor. Tu polla se siente tan jodidamente bien.Seguía embistiendo profundo en mí
~*MIA*~Chase empezó a mover su polla lentamente, sus caderas rodando hacia adelante mientras se deslizaba entre mis pechos en una embestida larga y deliberada.Vi cómo la cabeza desaparecía en la carne suave que había apretado junta, solo para reaparecer del otro lado.Lentamente, se retiró, arrastrando su polla contra mi piel, y sentí cada cresta, cada vena.Luego empujó de nuevo a ese mismo ritmo sin prisa, y apreté mis pechos más fuerte alrededor de su polla.Mis dedos se clavaron en los costados de mis pechos, sosteniéndolos juntos, creando más presión mientras su respiración se volvía más pesada por encima de mí.—Joder… Mia —murmuró.Empujó otra vez, y luego otra, cada embestida empujando su polla a través del espacio que había creado, la cabeza asomando cerca de mi barbilla.Observé cómo los músculos de su estómago se contraían con cada movimiento debajo de su camiseta ajustada que abrazaba su cuerpo, luego vi cómo su mandíbula se aflojaba cuando mi mirada llegó a su cara.Lue







