Beranda / Romance / ROMPIENDO LAS REGLAS DEL HIELO / CAPÍTULO 10 SOLO ME IMPORTAS TÚ

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CAPÍTULO 10 SOLO ME IMPORTAS TÚ

Penulis: Marian.C.
last update Tanggal publikasi: 2026-05-11 22:45:59

El rugido del motor del Porsche se apagó al entrar en el garaje de la mansión, pero el silencio que lo siguió fue mucho más pesado. La casa estaba desierta; los padres seguían sumergidos en sus mundos de negocios y apariencias, ajenos al incendio que acababa de estallar en la universidad.

Ethan bajó del auto como un autómata. Sus pasos dejaron un rastro de chocolate seco y agua sobre el mármol impoluto de la entrada, una mancha que gritaba que no pertenecía allí. Subió las escaleras a zancadas,
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    Liam cargó a Ethan fuera del baño, sin importarles que ambos seguían goteando agua y empapando la alfombra cara de la habitación. Ethan todavía se sentía mareado, con el corazón martilleando contra sus costillas y los labios hinchados por la intensidad de lo que acababa de pasar bajo la ducha.Al llegar a la cama, Liam no lo depositó con delicadeza; lo soltó sobre el edredón con una fuerza que hizo que Ethan rebotara contra el colchón, una declaración clara de que el momento no había terminado. Antes de que Ethan pudiera recuperar el aire, Liam ya estaba encima de él, atrapando sus muñecas a los lados de su cabeza y hundiéndose en el hueco de su cuello.—No te vas a mover de aquí —le ordenó Liam, con la voz más ronca de lo normal, dejando besos húmedos y marcados por toda su mandíbula.Ethan arqueó la espalda, buscando de nuevo ese contacto eléctrico. Sus piernas se enredaron con las de Liam de forma instintiva, buscando ese calor que lo hacía olvidar que allá afuera, en el mundo real

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    El rugido del motor del Porsche se apagó al entrar en el garaje de la mansión, pero el silencio que lo siguió fue mucho más pesado. La casa estaba desierta; los padres seguían sumergidos en sus mundos de negocios y apariencias, ajenos al incendio que acababa de estallar en la universidad.Ethan bajó del auto como un autómata. Sus pasos dejaron un rastro de chocolate seco y agua sobre el mármol impoluto de la entrada, una mancha que gritaba que no pertenecía allí. Subió las escaleras a zancadas, huyendo del reflejo de su propia miseria en los espejos dorados del pasillo, y se encerró en la suite.Se dejó caer en el borde de la cama, hundiendo la cara en sus manos. Quería desaparecer, arrancarse la piel que aún olía a batido barato y a humillación. Pero no estaba solo. El sonido de la puerta cerrándose con llave y el "click" del seguro lo obligaron a levantar la vista.Liam estaba allí, de pie frente a la puerta, con la respiración pesada y los ojos encendidos. Se había quitado la camis

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    Los murmullos se detuvieron en seco cuando el sonido rítmico de unos tacones caros resonó contra el suelo de granito.Chloe Vanderbuilt, la capitana del equipo de porristas y la única persona en la universidad con un apellido tan pesado como el de los Carter, se abrió paso entre la multitud. Su mirada, usualmente gélida y perfecta, estaba encendida por una furia mal contenida. Se detuvo a escasos centímetros de Ethan, obligándolo a retroceder contra los casilleros metálicos.—¿Hermanastro? —espetó Chloe, soltando una risa seca que no tenía nada de gracia—. Por favor, Ethan. No sabía que tu madre era tan... eficiente escalando posiciones sociales.Ethan sintió que la sangre le hervía. Podía tolerar que se metieran con él, pero no con su madre.—Ten cuidado con lo que dices, Chloe —advirtió Ethan, bajando la voz, lo cual lo hacía sonar mucho más peligroso.—¿O qué? ¿Vas a ir a llorarle a Robert? —Chloe dio un paso más, invadiendo su espacio personal—. Llevo años al lado de Liam. Conozco

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    El beso fue una colisión de todo lo que no se habían dicho en la pista de hielo. Liam no era delicado; besaba como si estuviera marcando un territorio que ya sabía suyo, con una mezcla de desesperación y triunfo que dejó a Ethan sin defensas.Ethan sentía el frío del aire de la habitación contra su piel y, al mismo tiempo, el calor abrasador del cuerpo de Liam presionándolo contra el colchón. Intentó mantener las manos rígidas, intentó recordar que este era el tipo que le hacía la vida imposible, el hijo del hombre que ahora dormía a pocos metros de distancia con su madre.Pero el instinto fue más fuerte.Cuando la lengua de Liam delineó el labio inferior de Ethan pidiendo entrada, Ethan soltó un suspiro trémulo y abrió la boca, cediendo el control. Sus manos, que antes estaban atrapadas, subieron por los brazos húmedos de Liam hasta enredarse en su cabello castaño, tirando de él con una urgencia que lo asustó.Liam soltó un gruñido profundo contra sus labios y bajó una de sus manos,

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