INICIAR SESIÓNA los 18 años, Elena descubre que Kael, el poderoso Alfa, es su compañero destinado. Pero él la rechaza delante de todos. Tres años después, Elena regresa convertida en una mujer diferente, con un secreto que podría convertirla en la Reina de todos los lobos.
Ver másLa noche de mi cumpleaños número dieciocho debería haber sido la más feliz de mi vida.
En cambio, fue la noche en que mi corazón murió.
La luna llena brillaba sobre el territorio de la Manada Blackwood mientras cientos de lobos se reunían alrededor de la plaza.
Yo estaba en el centro.
Mis manos temblaban.
Había esperado este momento durante años.
A los dieciocho años, cada hombre lobo podía encontrar a su compañero destinado.
La persona elegida por la Luna.
La persona con la que pasarías el resto de tu vida.
Cerré los ojos.
Entonces lo sentí.
Un aroma intenso.
Pino.
Humo.
Tormenta.
Mi corazón comenzó a latir con fuerza.
Abrí los ojos.
Al otro lado de la plaza estaba él.
Kael Blackwood.
El Alfa.
Alto, vestido completamente de negro, con unos ojos grises que parecían capaces de atravesar mi alma.
Nuestros ojos se encontraron.
Y entonces sucedió.
Una corriente de energía recorrió mi cuerpo.
Mi loba despertó dentro de mí.
Es él.
Mi corazón gritó la respuesta antes de que pudiera pensar.
—¡Mi compañero! —susurré.
La multitud comenzó a murmurar.
Kael caminó hacia mí.
Cada paso hacía que mi corazón latiera más rápido.
Cuando estuvo frente a mí, pude sentir su calor.
Esperé.
Quizás me abrazaría.
Quizás diría que me había estado esperando.
Quizás…
Kael extendió una mano.
Por un instante pensé que iba a tocar mi rostro.
Pero no.
Su expresión se volvió fría.
—Te rechazo como mi compañera.
El mundo se quedó en silencio.
Sentí que había dejado de respirar.
—¿Qué?
Kael no apartó los ojos de mí.
—Has escuchado perfectamente.
Una lágrima recorrió mi mejilla.
—Pero… somos compañeros destinados.
—Eso no significa que tenga que aceptarte.
Sus palabras fueron como un cuchillo.
Algunas personas comenzaron a reír.
Otras simplemente observaban.
Yo quería desaparecer.
—¿Por qué? —pregunté con la voz rota.
Kael se acercó a mi oído.
—Porque necesito una Luna digna de un Alfa.
Se apartó.
—Y tú nunca serás suficiente.
Algo dentro de mí se rompió.
Mi loba comenzó a llorar.
Yo también.
Pero nadie vio la rabia que comenzó a crecer detrás de mis lágrimas.
Kael se dio la vuelta y regresó hacia su trono.
Yo permanecí inmóvil.
Humillada.
Rechazada.
Sola.
Entonces escuché una voz detrás de mí.
—Pobre Elena.
Era Serena, la mujer que todos creían que algún día sería la Luna de Kael.
Sonrió.
—Supongo que ahora sabemos quién es realmente digna de él.
Me limpié las lágrimas.
No respondí.
Simplemente abandoné la plaza.
Corrí hasta el bosque.
No sabía hacia dónde iba.
Solo quería escapar.
Cuando llegué al río, caí de rodillas.
—¿Por qué? —grité hacia la luna.
Mi loba respondió dentro de mí.
Porque hay algo que no sabemos.
Me quedé inmóvil.
—¿Qué quieres decir?
Mi loba guardó silencio.
Entonces escuché algo.
Un susurro.
No venía del bosque.
Venía de mi propio cuerpo.
—Elena… despierta.
Mis ojos se abrieron de golpe.
Una luz plateada apareció alrededor de mis manos.
Retrocedí aterrorizada.
—¿Qué está pasando?
La luz comenzó a extenderse por mis brazos.
Y entonces apareció una marca sobre mi pecho.
Una marca que jamás había visto.
Un símbolo antiguo.
Mi loba susurró una sola frase:
La sangre de la Reina ha despertado.
Miré hacia la montaña donde se encontraba la fortaleza de Kael.
Y comprendí algo.
El rechazo no era el final de mi historia.
Era el comienzo.
Porque Kael Blackwood acababa de rechazar a la mujer que algún día podría convertirse en…
la Reina de todos los lobos.
—Hermana.La palabra atravesó a Elena.No por el sonido.Por la familiaridad.Aquella mujer tenía su rostro.Sus ojos.Incluso la misma marca de sangre que Elena llevaba desde su nacimiento.Pero había algo diferente.Ella no parecía sorprendida.Parecía estar esperando ese momento.—¿Quién eres? —preguntó Elena.La mujer sonrió.—La pregunta correcta es…Dio un paso hacia ella.—¿Quién eres tú?Kael se colocó delante de Elena.—No te acerques.La mujer lo miró.—Sigues protegiéndola.Kael frunció el ceño.—¿Me conoces?—Conozco cada una de tus vidas.Elyon apareció en la mente de Kael.—No.Kael se estremeció.—¿La conoces?La voz de Elyon respondió:—Sí.Elena sintió un escalofrío.—¿Quién es?Elyon tardó en contestar.—La primera hija de la Reina.Elena miró a la mujer.—¿Mi hermana?Ella asintió.—Me llamaron Selene.Erevan dio un paso atrás.—Eso es imposible.Selene lo miró.—Tú también me olvidaste.—No…—Todos lo hicieron.Azrael permanecía detrás de ella.—Porque era necesari
—Uno de ustedes tendrá que morir.Las palabras de la antigua Reina quedaron suspendidas en la mente de Elena.Kael no apartó los ojos de ella.—No.La respuesta fue inmediata.Elena lo miró.—Kael…—No voy a aceptar otra profecía que decida quién vive y quién muere.Erevan observó a ambos con preocupación.—No es una profecía.—Entonces ¿qué es?—Una ley de sangre.Kael apretó la mandíbula.—Las leyes pueden romperse.Erevan negó.—No esta.Elena sintió que las dos coronas sobre sus cabezas comenzaban a brillar.—¿Por qué tenemos que morir?Erevan señaló el suelo.—Porque durante siglos la sangre de la Reina y la del Rey estuvieron separadas.Una grieta apareció entre Elena y Kael.—Cuando vuelven a unirse…La grieta comenzó a llenarse de luz.—…el reino exige un precio.Kael tomó la mano de Elena.—Entonces que el reino pague.El suelo tembló.Erevan abrió los ojos.—¿Qué dijiste?Kael levantó la mirada.—Si la ley exige una vida…Sus ojos dorados ardieron.—…le daremos otra cosa.Az
—Despertarme.La voz de Kael hizo temblar la prisión.Azrael dejó de sonreír.—No.Kael levantó lentamente la cabeza.Sus ojos eran completamente dorados.Pero había algo diferente.No era Elyon.No era el Kael que Elena conocía.Era algo más antiguo.Algo que incluso Azrael parecía temer.—¿Quién eres? —preguntó Elena.Kael la miró.Durante unos segundos no respondió.Después sonrió.—Soy el Rey que existía antes de que todos ustedes conocieran mi nombre.Erevan retrocedió.—El Rey Primordial…Azrael apretó los dientes.—Eso es imposible.Kael giró hacia él.—Tú mismo me despertaste.Azrael lanzó una ráfaga de oscuridad.Kael levantó una mano.La oscuridad se detuvo en el aire.Después desapareció.Azrael abrió los ojos.—No…Kael avanzó.—Durante siglos robaste sangre.Otro paso.—Robaste coronas.Otro.—Robaste vidas.Azrael retrocedió.—No puedes matarme.Kael sonrió.—No necesito hacerlo.La tierra comenzó a abrirse bajo los pies de Azrael.—Elena puede hacerlo.Elena se quedó in
Elena no podía respirar.Frente a ella estaba la mujer que había esperado encontrar durante toda su vida.Su madre.Pero dentro de ella también vivía otra alma.La antigua Reina.Y ambas la estaban mirando.—No voy a elegir —dijo Elena.Su madre bajó lentamente la mano.—Debes hacerlo.—No.Elena negó con la cabeza.—Toda mi vida otros han elegido por mí.Miró a la antigua Reina.—Tú elegiste quedarte dentro de mí.Después miró a su madre.—Tú elegiste morir por mí.Las lágrimas recorrieron su rostro.—Pero nadie me preguntó qué quería yo.Kael se acercó.—Elena tiene razón.Su madre lo observó.—Tú eres el Rey.Kael se quedó inmóvil.—¿Cómo sabes quién soy?—Porque ya te vi morir una vez.La expresión de Kael cambió.La antigua Reina guardó silencio.Elena sintió que algo no encajaba.—¿Qué quieres decir?Su madre miró a Kael.—En la vida anterior, él murió por salvarte.Kael frunció el ceño.—Eso no fue lo que me mostraron.—Porque te mostraron una mentira.Elena sintió un escalofrí


















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