Se connecterLa mañana siguiente, Kade ya estaba despierto.
Después de todo el dicho dice; no hay sueño para los malvados. No durmió pero solo logró cerrar los ojos mientras admiraba la belleza de Isabella durante toda la noche. Kade sonrió recordando sus gemidos eróticos de anoche, sus gemidos eran el sonido más hermoso que deseaba haber grabado, lo habría usado para su tono de llamada. Loco como suena pero en realidad lo haría. Mientras tanto, Isabella abrió los ojos, se aferró a la sábana, siseando de dolor. "¡Joder...!" gimió, su agujero duele más de lo que pudo imaginar y es todo por culpa del monstruo a quien le entregó su inocencia. Se sentó derecha en la cama para notar que está en una bañera y levantó la sábana. "¿Él me lavó?" Preguntó a nadie en particular. Pero él respondió. "Sí lo hice, ¿algún problema?" Isabella jadeó y levantó la cabeza para verlo de pie alto frente a ella. ¿Qué demonios está haciendo? "No...no..." Logró responder y él asintió antes de acercarse más a ella. "No tengo... "Te dije anoche que te relajaras, el miedo no te queda bien." Dijo, su rostro frío pero el tono que usaba con ella no coincide con su expresión. ¿Alguien alguna vez le ha dicho lo peligroso que se ve? Ella tragó. "¿Quieres pagar las facturas del hospital de tu madre?" Preguntó, sentándose a su lado en la cama. "¿Cómo lo supiste?" Cuestionó ella, sorprendida de que él esté al tanto de eso. La verdad sea dicha, Kade se había preguntado por qué una virgen como Isabella sería llevada a él así que investigó todo sobre ella. "¿Qué tal si decido darte todo el dinero?" Preguntó. Isabella jadeó, su rostro se iluminó con emoción y alivio, casi se bajó de la cama pero él la jaló de vuelta. "Es con una condición." Declaró. "¿Qué condición? Haré cualquier cosa, solo nómbrala." Dijo ella, el alivio recorriendo su cuerpo. "Sé mi compañera de follada por un mes." Dijo en un tono bajo pero peligroso. Su mandíbula cayó, sonrió mirando hacia otro lado tratando de no reír. "¿Me estás diciendo que me pagarás cinco millones de dólares solo para follarme por un mes?!" Dijo Isabella, su voz subiendo un poco. "Nombra tu precio entonces," Kade replicó, se levantó de nuevo. "Cien millones..." dijo ella en un tono serio. Ya no hay nada que temer de todos modos, su inocencia se ha ido, no tiene nada de qué tener miedo. Kade no dijo nada, la enfrentó de nuevo. "Cien millones. Patrocinaré tu educación durante ese mes en Golden College. Y a cambio tú me perteneces y a nadie más" dijo, demasiado largo para él decir pero tenía que ser claro. "¿Por un mes?" Preguntó ella. "Sí, ¿estás de acuerdo o no?" Respondió él. Isabella no pensó demasiado, solo abrir las piernas y será asquerosamente rica, ha perdido su inocencia de todos modos así que no hay nada que temer. No tiene que sufrir ni rogarle a nadie por dinero, es su destino y lo ha aceptado. La energía de hacerse rica se construye en su sistema, porque de repente anhela el dinero y está cansada de sufrir. "Sí, estoy de acuerdo," dijo. "Y para asegurarte déjame firmar un documento." Kade sonrió oscuramente, su sonrisa habitual cada vez que algo le divierte. Había esperado que ella lo pensara ya que es nueva en su mundo de pecado pero solo aceptó. Interesante. "No sello los tratos con documentos, lo hago con acciones." Dijo secamente antes de salir. Isabella parpadeó confundida, si no sella los tratos con documentos entonces ¿con qué? ¿Qué clase de hombre es? ¿Es siquiera humano o qué? Logró bajarse de la cama, vio dos vestidos esperándola en el perchero, luego entró al baño para limpiarse correctamente. Después de terminar de vestirse con un largo vestido negro sin mangas que resaltaba todas sus curvas, su cabello en colas de caballo y tacones negros y rojos que combinaban con su atuendo, salió de la habitación bajando las escaleras, sus tacones haciendo clic en el piso de mármol. "Buenos días, señora." Una criada la saludó y ella tragó nerviosamente. "El Sr. Gilbert la está esperando en el comedor." Le dijo la criada y ella asintió antes de seguirla. Al llegar al comedor, Kade estaba sentado como un rey en su cámara, sus ojos oscuros, sus piernas cruzadas y su cabeza descansando en la silla en la que estaba sentado. La criada se fue. "¿Cuál es tu nombre?" Preguntó ella valientemente. "Kade." Respondió él despreocupadamente, su mirada oscura fija en ella. "Soy... "Isabella Parker, veinte años, perdió todos los trabajos, necesita dinero para las facturas del hospital de su madre, ama la comida casera, no es una socialite..." Los ojos de Isabella se abrieron como platos, sus labios se separaron en shock, ¿cómo sabía todo eso? "...virgen antes, no tenía amigos, dejó la universidad por problemas financieros... ¿quieres oír más?" Isabella no dijo nada, sacó una silla frente a él. "Necesito el dinero urgentemente, por favor págame ahora mismo para que pueda irme." Le dijo. "Te irás y no te preocupes ya liquidé las facturas del hospital así que el tratamiento de tu mamá está en marcha..." Dijo y sirvió jugo en un vaso para ella antes de pasárselo. Ella tomó una respiración profunda de alivio. "Escucha... "Vivirás en una mansión que es mía, para rastrearte en cualquier momento y asegurarme de que no escapes." Empezó y Isabella le dio una mirada interrogante. "No sello los tratos con documentos, lo hago con acciones. Y tienes que estar a salvo para mí... "Solo voy a ser tu compañera de follada por un mes, ¡mi vida no debería tener nada que ver contigo!" Espetó ella. "Mi compañera de follada me pertenece. Te poseo, me perteneces, y todo lo que tienes me pertenece incluyendo tu vida Isabella Parker." Murmuró en un tono peligroso. E Isabella tragó nada más que miedo, ¿qué se había hecho a sí misma?Isabella permanecía inmóvil frente al espejo, mirando a la mujer que se reflejaba como si ya no se reconociera a sí misma.Sus ojos estaban opacos, desenfocados. Sus labios apretados en una línea fina y sus hombros ligeramente caídos, como si cargaran un peso demasiado pesado para su cuerpo. El espejo mostraba un cuerpo erguido, pero por dentro sentía que ya se estaba derrumbando.No podía dejar de pensar en lo que había ocurrido entre ella y Kade más temprano ese día; la escena se repetía sin cesar en su mente: su voz, su mirada, sus amenazas, la forma en que su sola presencia la hacía sentir atrapada incluso cuando no la tocaba. El recuerdo le provocó un escalofrío que le recorrió la espalda.Solo de pensarlo, el miedo se asentó profundamente en su pecho. Se abrazó a sí misma, clavando los dedos en la piel. Ojalá nunca se hubiera cruzado con él. Nunca se hubiera involucrado. Nunca se hubiera permitido ser arrastrada a su mundo.Ahora sentía que ya no se le permitía existir en sus pr
Kade 's driver condujo suavemente hacia la mansión de los Collins, el gruñido bajo del motor se apagó mientras Kade bajaba del coche. Sin dudar, entró directamente, su presencia llenando el gran salón como una sombra de advertencia.Collins se burló al verlo, con los brazos cruzados y los labios torcidos en una media sonrisa de desdén. Kingsley sonrió casi como un niño, la emoción iluminando su rostro ante la llegada de Kade.—¡Buen trabajo! —dijo Kingsley con entusiasmo, extendiendo la mano para un apretón.La mirada de Kade se oscureció, un destello de advertencia en sus ojos. Encendió su cigarro, la llama iluminando brevemente las líneas duras de su rostro, mientras Collins permanecía en silencio, su expresión ilegible.—Lo eliminé sin estrés —dijo Kade, su voz baja y calmada. Sonaba tan satisfecho y realizado, y se sentía tan bien… había probado mucha venganza, pero esta era la más dulce. Tal vez porque finalmente estaría en paz al haber vengado la muerte de Jarvis, y esta vez pod
Isabella acababa de acomodarse en un rincón tranquilo de la biblioteca, con la nariz enterrada en un grueso libro de texto, intentando concentrarse. La biblioteca estaba casi vacía; los estudiantes ya se habían ido. Estaba tan absorta en sus estudios que no notó los suaves pasos que se acercaban hasta que una voz familiar rompió el silencio… “¿Isabella?” Levantó la vista y vio a Phoenix, con la expresión tensa pero calmada. Detrás de ella estaban Cassandra y Theresa, igualmente nerviosas. Isabella parpadeó, insegura de si debía confiar en aquel acercamiento repentino. “Phoenix…”, dijo Isabella; ya las conocía. “Hola… ¿necesitas algo?”, preguntó. Phoenix dio un pequeño paso adelante. “Yo… quería disculparme por todo lo que pasó anoche. La forma en que te tratamos… estuvo mal y lo siento.” Cassandra y Theresa asintieron al unísono. “Estábamos… estábamos celosas, y no lo manejamos bien. No debimos pedirte que te follaras…” “No es para tanto, la verdad… quiero decir, es solo un
Isabella tomó la toalla y pasó suavemente el agua por el rostro sonrojado de Ava.“Ahora, respira profundo”, le indicó con suavidad. Ava obedeció, el pecho subiéndole y bajándole despacio.“Muchas gracias, Izzie”, susurró Ava, una débil sonrisa tirándole de los labios.Isabella asintió. “Prometiste que me contarías sobre esta escuela. Empecemos por ahí. Olvida a cualquiera que te haya gritado antes, ahora no importa.”“Está bien… vamos”, respondió Ava, y juntas salieron del baño.Mientras caminaban, Ava empezó a guiar a Isabella, señalándole aulas, oficinas y rincones ocultos, zonas que los estudiantes nuevos podían conocer y otras estrictamente prohibidas.“En este colegio hay tres estudiantes varones de élite”, empezó Ava, con una voz entre asombro y cautela. “Kade, Kingsley y Collins. Están en el último año, y sinceramente… Kade es prácticamente el dueño de esta escuela. Tiene su propia oficina, y créeme, es un chico malo. Peligroso. Deberías temerle.”Los labios de Isabella se apr
“Si alguien te vuelve a tocar, míralo cómo subo esto”, gruñó Kade, su voz baja como una amenaza tallada en hielo. Antes de que ella pudiera reaccionar, la empujó con tanta fuerza que cayó al suelo, un dolor agudo disparándose por su codo.El aliento de Isabella temblaba mientras se levantaba. Asintió porque ¿qué más podía hacer bajo una amenaza así? Pero en el momento en que se giró para irse, Kade le agarró la mano con brusquedad y ella jadeó.La arrastró de vuelta y la estrelló contra la puerta, atrapándola entre la superficie fría y su cuerpo ardiente. Ni siquiera alcanzó a dar un jadeo completo antes de que sus labios se estrellaran contra los de ella, con rabia y salvajismo, como un animal hambriento de comida.“¡Kade…!” Su protesta murió dentro de su boca.Intentó empujarlo, pero él era demasiado fuerte. Su mano le sujetó las muñecas por encima de la cabeza, inmovilizándola como si le perteneciera cada hueso de su cuerpo.Rompió el beso de repente, sus alientos chocando, ambos j
Isabella se mordió el labio inferior en el momento en que bajó del taxi; la brisa cálida de la mañana le rozaba las mejillas, llevando el leve aroma a hierba húmeda y el murmullo de cientos de estudiantes que inundaban los terrenos del campus. Le pagó al taxista con una sonrisa forzada antes de girarse hacia la enorme puerta de la universidad, el corazón retorciéndose de ansiedad en el pecho. En el momento en que entró, lo sintió: las miradas, los susurros, los pequeños murmullos. —Es una chica nueva… —¿Su vestimenta de anoche? De primera. —Es una perra. Besó a Kingsley. La última palabra le dio como una bofetada. Perra. Tragó saliva con fuerza, los ojos bajando al suelo al instante. Sus pasos se hicieron pequeños, casi vacilantes, como si los pies quisieran desaparecer bajo las baldosas. Los dedos le temblaban mientras sujetaba el bolso con más fuerza, inhalando bruscamente para contener la vergüenza que le ardía bajo la piel. Ni siquiera prestaba atención a adónde iba







