MasukEmpecé a coger el lápiz, a leer cada pregunta y a rellenar la hoja de respuestas con la total seguridad de que todas mis respuestas serían correctas. No tuve ninguna dificultad para resolverlas. Estas preguntas eran demasiado fáciles para mí, que había sido la mejor alumna del instituto.
De vez en cuando le echaba un vistazo a Álvaro, que me vigilaba con cara muy seria. Le saqué la lengua, burlándome de &eacut
Si anoche nuestros cuerpos se fundieron, compartimos el sudor y gemimos juntos… esta noche no ha sido así.Estamos tumbados en la misma cama, pero ambos guardamos silencio, absortos en nuestros propios pensamientos.No sé en qué estará pensando Álvaro. Lo que sí tengo claro es que espero poder encontrarme con Bella esta noche en sueños.Quiero suplicarle perdón, quiero pedirle perdón por lo que le he hecho. Me siento muy culpable, me siento como una traidora, siento que la he traicionado.Bella ha sido muy amable al prestarme su cuerpo para que pudiera vengarme. Pero… en cambio, la he traicionado con lo que estoy haciendo ahora.Sin darme cuenta, me he enamorado del hombre al que ella ama desde pequeña; incluso he llegado a tener relaciones sexuales con él. Y lo que es peor… lo he disfrutado.Empecé a cerrar los ojos. Pero, en lugar de quedarme dormida enseguida, mi mente se sentía cada vez más llena de pensamientos.Sobre todo cuando sentí un brazo cálido rodeándome la cadera.Una vo
Poco después de que entrara en la habitación, Álvaro entró tras de mí.Me dedicó una leve sonrisa mientras yo estaba con la cabeza gacha, jugando con el móvil. Mi intención inicial de ver un cortometraje se esfumó al instante.—¿De qué has estado hablando con el abuelo hace un rato? —preguntó Álvaro, rompiendo el silencio.Y es que, desde que entró, no se había oído ni un solo sonido entre nosotros. La habitación parecía vacía. Aunque había dos personas dentro, el ambiente era de un silencio absoluto.Con la cabeza aún agachada, jugando con el móvil, de repente recordé las palabras del abuelo Filipe.¡Ah…! ¿Cómo es posible que el abuelo me sugiriera algo así?—¿Por qué tienes las mejillas sonrosadas, Bella? ¿Te encuentras mal? —preguntó Álvaro, que se dio cuenta del cambio de color de mis mejillas, que estaban calientes por haber recordado las palabras del abuelo.Negué con la cabeza lentamente, aún reacia a mirar a Álvaro.Pude sentir cómo se acercaban los pasos de Álvaro. Y, efectiv
Punto de vista de AmoraMenos mal que el abuelo Filipe vino a visitarme. Si no, quizá me habría aburrido muchísimo. Y ahora que el abuelo se ha ido, no sé qué hacer.Pero, de repente, se me ocurrió ver una serie. Sí, me apetece mucho ver una miniserie que sale a menudo en las redes sociales.Al llegar a mi habitación, busqué mi móvil, que, según recordaba, estaba sobre el tocador.Pero… mi móvil no estaba allí.¿Alguien se lo habrá llevado sin que yo me diera cuenta?¿En serio? ¿Alguien se atrevería a robarlo en esta lujosa mansión?Seguí buscándolo, por si acaso se me había olvidado dónde lo había dejado. Pero ni en la cama ni en los sitios donde suelo dejarlo lo encontré.«¿Dónde demonios está este móvil?», me quejé molesta.Salí de la habitación para buscarlo fuera. Pero tampoco lo encontré.—¡Amber! —la llamé.Amber, al oír su nombre, se acercó de inmediato.—¿Qué pasa, señora? ¿Necesita algo la señora Bella?Negué con la cabeza lentamente. —Hay un ladrón en esta casa —dije sin ro
En un piso, hay una pareja de humanos que comparten su sudor. Se retuercen el uno contra el otro para dar rienda suelta a su pasión.No hay amor entre ellos. Ambos solo buscan un placer momentáneo —satisfacerse mutuamente—, como si lo que estuvieran haciendo no fuera nada nuevo ni un gran problema.—¡Eres una auténtica puta! Dijiste que no querías que te volviera a tocar, pero resulta que tú también me echabas de menos...—Aah, aawh... yo... ¡necesito esto, Farel! ¡Y yo... sé que tú todavía quieres mi cuerpo! Mi cuerpo sigue siendo el mismo que antes, ¿verdad? ¿Como cuando me quitaste la virginidad, verdad?Farel, que estaba encima de Angela, se movía rápidamente, penetrándola con brusquedad. Sus manos le apretaban los pechos con mucha fuerza. No había caricias suaves, solo toques bruscos y una mirada despectiva hacia la mujer que tenía debajo.Sin embargo, en lugar de rechazarlo, lo que hacía Farel hacía que Angela gritara de placer con cada caricia.—Soy igual que cualquier otro hom
Punto de vista del autorÁlvaro, que estaba ocupado con su trabajo, tuvo que interrumpirlo un momento cuando Mico llegó con una noticia.—Señor, Haruka ha difundido un cartel de boxeo a todos los medios de comunicación. En él aparece una foto de la señora Bella, pero tiene el rostro difuminado. Y… hay muchísimos comentarios negativos dirigidos a la señora Bella —informó Mico.Álvaro se giró de inmediato y miró a Mico con intensidad. Sabía con certeza que se trataba de una acción deliberada por parte de Haruka o de Ángela. Querían minar el ánimo de Bella a propósito para que se viniera abajo mentalmente antes del combate.—¡Elimina todas esas publicaciones, Mico! Si es posible, incluso en todas las cadenas de televisión, ¡no dejes que Bella se entere de nada! —ordenó Álvaro con firmeza.—Pero me parece que va a ser un poco difícil, señor. La gente ya lo ha compartido masivamente. La publicación original se puede borrar, pero hay miles de cuentas que ya la han compartido.Al oír eso, Ál
No solo las cadenas de televisión hablaban sin cesar de mi combate contra Haruka, sino también en las redes sociales.Todo el mundo se preguntaba quién era la rival que se atrevía a desafiarla.Por suerte, la foto que se publicó no mostraba mi rostro con claridad: solo se veía una figura corpulenta con el rostro difuminado. Solo ciertas personas podían reconocer mi figura, como Elena, por ejemplo.Recibí muchísimos comentarios negativos, incluso maldiciones e insultos.—¿Quién es esa chica gorda que se cree tan importante como para enfrentarse a Haruka? ¿Es que quiere morir?—¡Seguro que esa mujer no tiene cerebro! ¡Cómo se atreve a desafiar a una boxeadora profesional!—He oído que solo necesita dinero.—¡Quizá sea para pagarse una liposucción! ¡Fíjate en lo gorda que está!Apreté con fuerza el móvil entre mis manos. A esa gente le resulta muy fácil escribir sin antes averiguar la verdad.¿Es que no saben cuál es la verdadera razón? ¡Fue Haruka quien me desafió primero, no yo!Ah, de







