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Renací para Destruir a La Falsa Heredera
Renací para Destruir a La Falsa Heredera
Author: Zafira

Capítulo 1

Author: Zafira
Tras envenenarme durante la cena de despedida, celebrada en un salón privado que habían reservado con anticipación, Diego todavía no estaba satisfecho. Mis compañeros habían cerrado la puerta y pedido al personal del restaurante que no interrumpiera la reunión. Nadie había llamado realmente a una ambulancia.

Diego sacó el celular de mi bolsillo y llamó a mis padres.

En cuanto supieron que me había ocurrido algo, acudieron al restaurante sin pensarlo dos veces.

Al verme tirada en el piso, con sangre saliéndome por la boca, la nariz y los oídos, lloraron hasta quedarse sin aliento. Diego y mis compañeros los ayudaron a sentarse y les acercaron las dos botellas de agua que ya habían preparado sobre la mesa. A simple vista, parecían seguir selladas.

—Por favor, siéntense. Ya llamamos a una ambulancia. El restaurante dejó estas botellas para ustedes. Tomen un poco de agua mientras llega.

Abrumados por el pánico y convencidos de que el agua estaba intacta, mis padres bebieron sin sospechar nada.

Muy pronto, un dolor agudo les atravesó el pecho y ambos vomitaron sangre.

Solo entonces aquellos monstruos revelaron su verdadera cara.

—Sí, también envenenamos a su querida Rebeca. Ella mató a Vanessa, así que ahora le toca pagar. Ustedes pueden acompañarla al infierno. Si quieren culpar a alguien, culpen a su hija: por su culpa van a morir ustedes también.

Los tres morimos allí mismo. Mi alma flotaba en el aire y yo habría dado cualquier cosa por llevármelos conmigo, pero no podía hacer nada.

Al instante siguiente, una voz conocida volvió a sonar en mis oídos.

—¡Guau, Vane! ¿Otra vez te trajo el chofer de tu familia? Ese auto era un Rolls-Royce.

Me encontraba de pie en un rincón del salón. Miré a mi alrededor sin poder creerlo y finalmente comprendí que había renacido.

—No era el chofer. Era mi papá.

Eso causó todavía más alboroto.

—¡Dios mío! Tu papá te adora. Está tan ocupado y aun así viene a dejarte a la escuela.

Vanessa sonrió sin desmentirlos, pero yo sabía que todo lo que decía era mentira.

Al recordar el dolor que había sufrido antes de morir, la miré con un odio imposible de ocultar.

Quizá notó mi hostilidad, porque volvió la vista hacia mí.

—Rebeca, con un puntaje tan alto como el tuyo, podrás entrar en la Universidad Nacional de Monteluna sin mi ayuda, ¿verdad?

Aparté la mirada y estaba a punto de responder cuando Diego se me adelantó.

—No te preocupes por ella, Vane. Mírala: aunque la admitan, no tendrá cómo pagar. Le conviene conformarse con una carrera técnica.

—Es verdad. Seguro que ni siquiera puede cubrir la matrícula —intervino alguien más—. Aunque Vane sea tan generosa como para conseguirle un lugar, vivir en la capital cuesta una fortuna. No puede mantenerla toda la vida.

En ese momento, todos confiaban ciegamente en Vanessa y estaban convencidos de que los haría entrar en la Universidad Nacional de Monteluna por medio de sus contactos.

Yo ya había consultado mi resultado la noche anterior. Mi puntaje estaba muy por encima del puntaje de corte de la carrera que había elegido. Si enviaba correctamente mi postulación dentro del plazo, tenía muchas probabilidades de ser admitida.

Los ojos de Vanessa se iluminaron.

—Mi familia suele ayudar a jóvenes de bajos recursos. Si te arrodillas ahora mismo y me suplicas, podría pagarte la universidad.

Cerré los puños y contuve el impulso de golpearla.

—No hace falta. Todo lo que se consigue sin merecerlo acaba teniendo un precio muy alto.

La sonrisa de Vanessa se congeló. Un instante después, fingió estar a punto de llorar.

—Solo intentaba ayudarte. Si estudiaras en la Universidad Nacional de Monteluna, tal vez podrías cambiar tu destino. Pero si no sabes apreciar mi buena voluntad, olvídalo.

Al verla así, Diego se acercó de inmediato y me dio una patada detrás de la rodilla.

—¡No seas tan malagradecida! Vane está dispuesta a pagarte los estudios. Deberías sentirte afortunada. ¡Arrodíllate y dale las gracias!

—Exacto. ¿De qué te sirve tanto orgullo si no tienes ni para comer?

Un dolor intenso me recorrió la pierna, pero logré mantenerme en pie. Clavé una mirada llena de odio en Diego mientras todos esperaban verme caer de rodillas y humillarme.

—No hace falta. Mi familia no tiene mucho dinero, pero puede costear mis estudios. Además, existen becas y créditos educativos. Encontraré la manera de salir adelante.

Los recorrí con la mirada.

—Los que deberían preocuparse son ustedes. No tienen el puntaje necesario y aun así quieren entrar mediante influencias. Creerse tan listos podría acabar arruinándolos.

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