LOGINAntes de que cerrara el plazo de postulación universitaria, la chica más popular de la clase, Vanessa Ramírez, anunció que podía conseguir que toda la clase fuera admitida en la Universidad Nacional de Monteluna. —Mis padres han donado varios edificios a esa universidad. Conseguirles un lugar no les costará nada. En la Prueba Nacional de Admisión Universitaria, la mayoría había obtenido resultados por debajo de los puntajes de corte de las carreras a las que quería postularse, pero todos le creyeron. Renunciaron a presentar sus postulaciones oficiales y confiaron en que Vanessa los haría entrar gracias a sus influencias. En mi vida anterior, comprendí enseguida que su promesa no era confiable. Les aconsejé que presentaran sus postulaciones dentro del plazo e incluyeran al menos una opción alternativa de carrera y universidad. Incluso llamé, uno por uno, a sus padres. Sin embargo, Vanessa les envió una supuesta carta de preadmisión con el logotipo de la universidad y aseguró que presentar una postulación ordinaria podía invalidar los lugares reservados por su familia. Mis compañeros también les dijeron a sus padres que todo estaba arreglado. Al final, la mayoría volvió a creerle. Mi insistencia en que presentaran sus postulaciones enfureció a Vanessa. Se burló de mí por ser una pobretona incapaz de entender cómo funcionaba la alta sociedad y aseguró que yo había arruinado el futuro de toda la clase. Hasta mi novio, Diego Salas, me acusó de estar consumida por los celos: —No soportas que la familia de Vane tenga dinero ni que todos vayamos a entrar en la Universidad Nacional de Monteluna. ¿De qué te sirve sacar buenas notas? Aunque trabajes toda la vida, jamás alcanzarás la fortuna que su familia acumuló durante tres generaciones. Por consideración a los tres años que habíamos compartido como compañeros, no discutí con ellos. Sin embargo, al descubrir que seguían sin postularse poco antes del cierre, denuncié el fraude y desenmascaré la falsa identidad de Vanessa. La condenaron públicamente por lo que había hecho y, desesperada, se arrojó al río. Al principio, mis compañeros dijeron que Vanessa se lo merecía y me agradecieron por haber salvado su futuro. Sin embargo, poco después, Diego difundió un mensaje de despedida que Vanessa le había enviado antes de morir. En él, ella afirmaba que yo la había amenazado, humillado y obligado a quitarse la vida. Aunque todo era mentira, Diego se encargó de repetirlo hasta que el resto de la clase comenzó a verme como la responsable de su muerte. Durante nuestra cena de despedida, que en realidad habían preparado como una trampa, Diego puso veneno en mi bebida mientras el resto de la clase observaba con indiferencia cómo me retorcía de dolor. —¡Nosotros, como mucho, habríamos perdido un año! ¡Pero Vane perdió la vida! Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que Vanessa prometió hacerlos entrar gracias a sus influencias.
View More—Tenemos una denuncia formal por el robo de una joya valorada en varios millones. Ya verificamos las grabaciones de seguridad y los documentos que acreditan la propiedad del collar que llevas puesto. Tendrás que acompañarnos.El giro repentino dejó desconcertados a todos.—¡Eso es mentira! ¡Yo no robé nada!Me acerqué y señalé el collar que llevaba alrededor del cuello.—Ese collar es mío. La cámara grabó el momento exacto en que lo sacaste de uno de los cajones del vestidor de mi madre.Uno de los agentes comparó la pieza con las fotografías y el número de identificación que figuraban en la denuncia antes de retirársela y guardarla como evidencia.Al principio no me había importado que Vanessa se hiciera pasar por la heredera de mi familia, porque sus mentiras todavía no me perjudicaban directamente. Sin embargo, en mi vida anterior todo cambió cuando la vi llegar a la escuela con unos aretes de diamantes que pertenecían a mamá.Roberto solía llevarla a nuestra residencia con el prete
En la pantalla se veía una transmisión en vivo. Mis compañeros habían prendido fuego a las cortinas del salón y amenazaban con quemarse vivos ahí dentro.—¡Por favor, dennos otra oportunidad! De verdad queremos estudiar. ¡Se lo suplicamos!—¡Sí! Si no puedo entrar en la universidad, prefiero morir.—¡Dennos otra oportunidad! ¡Ya aprendimos la lección!La noticia se propagó de inmediato. En pocos minutos, miles de personas se conectaron a la transmisión.Los espectadores reconstruyeron pronto lo sucedido. La mayoría reaccionó con sentido común: si esos estudiantes ni siquiera se habían molestado en presentar sus postulaciones, no podían culpar a nadie por haber perdido su oportunidad.Sin embargo, sus siguientes palabras resultaron estremecedoras.—Nosotros también fuimos víctimas de las mentiras de Rebeca Valencia, la hija del hombre más rico del país y compañera de nuestra clase. Ella dijo que su papá tenía contactos y podía hacernos entrar en la Universidad Nacional de Monteluna. Por
Vanessa se cubrió la mejilla y me miró sin comprender.—¿La… la señorita Valencia?Solté un resoplido.—Puedes engañar a los demás, pero no acabes creyéndote tus propias mentiras.El giro repentino dejó atónitos a todos. No entendían por qué el hombre al que un instante antes consideraban el más rico del país ahora se mostraba tan sumiso ante mi padre.—Vane, ¿qué está pasando? ¿Tu papá no era el hombre más rico del país? —preguntó alguien.Papá dejó escapar una risa irónica.—¿El hombre más rico? No sabía que mi chofer fuera tan importante. Qué desperdicio tenerlo de chofer.Sus palabras bastaron para revelar toda la verdad.—Perdóneme, señor. Perdí la cabeza por un momento y ofendí a la señorita Valencia. Lo siento muchísimo —se apresuró a decir Roberto.Vanessa comprendió por fin que, durante todo el último año, cada vez que había presumido de su supuesta riqueza frente a mí, yo solo había visto a una payasa haciendo el ridículo.La revelación casi la hizo perder la razón.—No puede
Uno de mis compañeros buscó en internet la placa del vehículo. Como tenía una combinación de números muy llamativa, no tardó en encontrar fotografías y noticias relacionadas con el vehículo.—Este auto sí pertenece al hombre más rico del país. Hasta la placa coincide. Rebeca, deja de fingir que sabes más que todos.Aquello terminó de convencerlos de que Roberto era realmente el hombre más rico del país. Empezaron a hablar al mismo tiempo y a pedirle que consiguiera que los admitieran.—Tranquilos. En un momento llamaré al rector. Les garantizo que todos tendrán un lugar.Diego miraba a Vanessa y a su padre con gratitud, pero aun así no olvidó atacarme.—Señor, todo esto es culpa de Rebeca. Si no hubiera presentado su postulación a escondidas, no tendríamos que molestarlo ahora.—Una persona tan egoísta y sin valores no merece estudiar en la Universidad Nacional de Monteluna.Vanessa se aferró al brazo de su padre y habló en tono caprichoso.—Es verdad, papá. No quiero compartir univers
Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.