LOGINDIAS DESPUÉS –El rastreo del teléfono satelital del tío de Bianca da una señal clara en el muelle cuatro del área industrial de los astilleros –dice Franco mientras ajusta la frecuencia de la radio táctica y observa los monitores en la camioneta blindada. – Todos los informes de inteligencia señalan que el lugar es un terreno diseñado para una emboscada, Adrián, por lo que no tiene ningún sentido que camines solo hacia ese almacén principal sin la cobertura de la guardia de élite.–Si entro con todo el escuadrón armando un despliegue masivo, Bianca ordena ejecutar a Valeria en el instante en que vea acercarse a los vehículos –responde Adrián revisando el cargador de su pistola de alto calibre antes de guardarla dentro de su traje a medida. – Tú te quedas a cargo de la comunicación con los francotiradores de élite y aseguras que tomen posiciones estratégicas en las tres grúas adyacentes para cubrir cada ángulo del almacén.–¿Y pretendes avanzar hacia la trampa con una sola arma cor
–Hablo de que Bianca no es la niña impulsiva que tú creías que podías pisotear y despojar de sus derechos comerciales sin pagar las consecuencias de tus actos, Adrián –responde el anciano sonriendo con mayor intensidad a pesar del rictus de dolor en su boca. – Ella sabía perfectamente que en cuanto descubrieras el secuestro de Valeria ibas a reaccionar como una bestia descontrolada, movilizando a tus tropas y bloqueando la metrópoli entera. Por eso mismo, cada uno de sus movimientos estuvo minuciosamente calculado desde el primer día para hacerte caer en la trampa más grande que se haya diseñado en la historia de la cúpula central.–¡La trampa del astillero sur saltó por los aires y tus mercenarios rusos no consiguieron matarme dentro de ese búnker de piedra! –le recrimino con rabia. – ¡Salí con vida de ese sótano y ahora soy yo el que está cazando a cada uno de los miembros de tu clan!–¡La explosión del astillero no era para matarte a ti, estúpido e arrogante Volkov! –revela el tí
Al ingresar a la sala de conferencias, encuentro al tío de Bianca de pie junto a la gran mesa de cristal, vistiendo un traje a medida de corte italiano, acomodándose los gemelos de oro en los puños de la camisa con una calma exasperante y mostrando en el rostro una sonrisa falsa y cínica que me revuelve el estómago en el acto.–Pero miren nada más quién aparece finalmente para recibirme en su imponente guarida corporativa –expresa el tío de Bianca con un tono de voz pausado, burlesco y profundamente irritante, abriendo los brazos en un gesto de falsa cordialidad mientras me observa avanzar hacia él. – Adrián querido, qué es lo que sucede exactamente para que tus hombres armados hayan irrumpido en mi residencia privada a primera hora de la mañana, interrumpiendo mi desayuno y tratándome como si fuera un delincuente común al que tienen que trasladar bajo custodia militar por toda la ciudad?Escuchar su tono cínico y ver esa sonrisa descarada en su rostro arrugado es más de lo que mi a
Una semana después Narra Adrián–Ha pasado una semana entera desde aquel fatídico día en el astillero sur y, al no haber encontrado jamás un cuerpo entre los escombros quemados del galpón ni en las aguas del canal costero, soy totalmente consciente de que Valeria continúa con vida en alguna parte de este planeta –le digo a Franco manteniéndome de pie frente al ventanal de mi oficina principal, observando las pantallas de rastreo táctico con una convicción absoluta que no admite ningún tipo de duda en mi mente. – Aunque los peritos de la policía federal, los analistas de inteligencia y todos los oficiales de la junta directiva digan de forma persistente que no es físicamente posible sobrevivir a una detonación de C4 de esa magnitud militar, yo sé perfectamente en lo más profundo de mi alma que ella sigue respirando y que está esperando pacientemente a que yo vaya a rescatarla de sus captores.Franco permanece sentado en el sillón de cuero del despacho, mirándome fijamente a los ojo
Adrián Volkov permanece de pie frente al muchacho con la cabeza levemente inclinada, la mirada fija en las brasas que arden sobre el suelo y la boca entreabierta por el peso insoportable de la acusación. Por primera vez en toda su vida, el hombre más temido de la cúpula central, el líder implacable que jamás aceptó una contradicción ni pidió disculpas a ser humano alguno en la tierra, no levanta la voz para amenazar, no saca su arma para responder a la agresión ni intenta justificar sus acciones tácticas.–Tienes toda la razón del mundo, Franco… –expresa Adrián Volkov con una voz rasposa, apagada y cargada de una amargura desoladora que deja a los hombres de su guardia congelados en su lugar. – Por primera vez en toda mi perra existencia le voy a dar la razón de forma absoluta a otra persona. Sí, todo esto fue mi entera culpa. Yo fui el incapaz que no supo proteger a Valeria de las traiciones de Bianca, yo fui el arrogante que cometió el error de presionar el cerco militar sobre el a
–¡Aterriza el helicóptero de mando en el centro exacto del patio principal ahora mismo, maldita sea! –ordena Adrián Volkov al piloto a través del micrófono del casco, golpeando con fuerza el respaldo del asiento mientras observa desde la ventanilla abierta las ruinas humeantes del astillero. – ¡Necesito bajar a esa estructura incendiada en este preciso segundo para inspeccionar con mis propios ojos cada rincón del sótano colapsado!–¡Señor Volkov, es técnicamente imposible realizar el descenso en este momento porque la estructura colindante del búnker está totalmente inestable y las altas temperaturas de los tanques de gas subterráneos pueden provocar una segunda detonación masiva en cualquier instante! –advierte el comandante de la guardia de élite frenando el paso de Adrián hacia la rampa lateral de la aeronave. – ¡Si descendemos en este perímetro sin la presencia del equipo de bomberos tácticos, corremos el riesgo directo de quedar atrapados bajo el derrumbe de las columnas metáli







