LOGINSophie Collins solo buscaba un nuevo comienzo. Aceptar el puesto de niñera en la imponente mansión de los De Luca parecía la oportunidad perfecta: un salario excepcional, un único niño bajo su cuidado y un contrato con reglas tan estrictas como extrañas. Lo que jamás imaginó fue que el verdadero desafío no sería cuidar del pequeño, sino convivir con el hombre que gobernaba aquella casa. Lorenzo De Luca. Frío, reservado e intimidante, todos lo conocen como un exitoso empresario. Lo que Sophie ignora es que detrás de ese impecable traje se esconde el líder de una de las organizaciones mafiosas más poderosas y temidas del país. Lo que comienza como una relación estrictamente profesional pronto se transforma en una atracción imposible de ignorar. La dulzura de Sophie empieza a derribar las barreras que Lorenzo ha levantado durante años, mientras él descubre que, por primera vez, tiene algo que perder. Pero cuando Sophie conoce la verdad sobre el hombre del que se está enamorando, ya es demasiado tarde para escapar. En un mundo donde la traición se paga con sangre, los enemigos acechan en cada sombra y el amor puede convertirse en la mayor debilidad, ambos deberán decidir si están dispuestos a arriesgarlo todo por un sentimiento que nunca debió existir. Porque enamorarse de un mafioso era peligroso... pero abandonar su mundo podía ser mortal.
View More—¡Más alto, Sophie!
La risa de Ethan inundó el jardín mientras el columpio se elevaba una vez más. Sonreí sin darme cuenta. —Si te impulso más alto, tu mamá me despedirá antes de tiempo. —¡No lo hará! —¿Ah, no? —Porque soy tu jefe y digo que no. Reí. —Vaya... entonces tendré que obedecer al señor Ethan Parker. El pequeño infló el pecho con orgullo antes de volver a estirar los brazos hacia el cielo. Quizá por eso amaba tanto mi trabajo. Después de crecer en un internado y pasar buena parte de mi vida aprendiendo a arreglármelas sola, cuidar de niños había terminado convirtiéndose en algo más que un empleo. Era lo más parecido a tener un hogar. Y durante los últimos cuatro años, la familia Parker había sido una de las pocas que me había hecho sentir que pertenecía a algún lugar. —Sophie. La voz de la señora Parker interrumpió mis pensamientos. Giré la cabeza hacia la terraza. Estaba junto a la puerta de cristal, sosteniendo una taza de café entre las manos. Su sonrisa seguía siendo amable, pero había algo diferente en sus ojos. —¿Ocurre algo? Respiró hondo. —¿Podemos hablar un momento? Asentí. Nos alejamos unos pasos mientras Ethan corría detrás de una mariposa entre los rosales. —Mi esposo ha aceptado una oferta de trabajo en Suiza. Sentí un pequeño vuelco en el estómago. —¿Van a mudarse? —Dentro de dos semanas. No hizo falta que dijera nada más. Mi contrato terminaría. —Lo siento muchísimo, Sophie —dijo con sinceridad—. Si dependiera de nosotros, seguirías formando parte de esta familia. Sonreí, aunque me costó un poco. —No tiene que disculparse. Es una oportunidad maravillosa para ustedes. Y lo decía de corazón. Los Parker siempre me habían tratado con respeto. Nunca me hicieron sentir inferior por ser la niñera de Ethan. —Él va a extrañarte muchísimo. Miré al pequeño. Yo también iba a extrañarlo. Había estado presente en sus primeros días de escuela, en sus miedos nocturnos, en sus lágrimas y en cada uno de sus pequeños logros. Era imposible no encariñarse. —Hay algo más que quiero decirte. Volví a mirarla. —Hace unos días hablé con la directora de BellCare. Fruncí el ceño. —¿La agencia? Ella sonrió. —Les hablé de ti. Muy bien, por cierto. La sorpresa debió reflejarse en mi rostro. —Recibieron una solicitud muy particular. Están buscando una niñera con experiencia, excelentes referencias... y absoluta discreción. Mi curiosidad despertó. —¿Qué clase de familia? La señora Parker dudó. —No me dieron demasiados detalles. Solo sé que pertenece a una de las familias más influyentes de Bellmont. Solté una pequeña risa. —Eso suena un poco intimidante. —Tal vez. Pero creo que podría ser la mejor oportunidad de tu carrera. Sus palabras quedaron suspendidas entre las dos. Nunca había trabajado para una familia de la élite de Bellmont. Y, siendo sincera, tampoco estaba en posición de rechazar una buena oportunidad sin conocerla primero. —La agencia se pondrá en contacto contigo muy pronto. Asentí. —Gracias... por recomendarme. —No me des las gracias. Solo dije la verdad. La señora Parker me acompañó hasta la puerta principal. Antes de despedirnos, tomó mis manos entre las suyas. —La agencia se comunicará contigo en uno o dos días. Ya envié mi carta de recomendación y hablé personalmente con la directora. La miré sorprendida. —No tenía por qué hacer todo eso. —Claro que sí. Su sonrisa fue cálida. —Personas como tú son difíciles de encontrar. Sentí un ligero calor en las mejillas. Nos abrazamos una última vez. Después crucé el portón de la residencia Parker y emprendí el camino hacia la parada del autobús. Bellmont seguía latiendo con la intensidad de siempre, llena de edificios elegantes, automóviles de lujo y personas que parecían tener siempre algún lugar importante al que llegar. Yo pertenecía a otro mundo. Y nunca me había molestado. El autobús llegó pocos minutos después. Subí y tomé asiento junto a una ventana. Apenas comenzó a avanzar, saqué el teléfono del bolso. La pantalla se iluminó con un nombre que consiguió hacerme sonreír. Emily. —¿Cómo estuvo el hospital? —pregunté. Emily soltó un suspiro. —Lleno. Agotador. Caótico. Pero sobreviví. —Eso ya es una victoria. —Totalmente. Hubo un breve silencio. —¿Y tú? Miré por la ventana. —Los Parker se mudan a Suiza. Emily guardó silencio. —Lo siento mucho, Soph. —Yo también. —Ethan debe estar destrozado. —Todavía no entiende del todo lo que significa una mudanza. —¿Y tú? Apoyé la cabeza contra el cristal. —Yo sí. Emily no respondió enseguida. Sabía exactamente lo mucho que me costaban las despedidas. —Encontrarás otra familia —dijo finalmente—. Siempre lo haces. Quise creerle. Porque, aunque amaba mi trabajo, también dependía de él para sobrevivir. Cuando llegué al apartamento, el aroma de salsa de tomate, ajo y queso invadió mis sentidos. Fruncí el ceño. —Huele... bastante bien. Emily apareció desde la cocina con una cuchara de madera en la mano. —¿Eso fue un cumplido? Dejé el bolso sobre el sofá. —Todavía no. Primero tengo que probar la comida. —Qué poca fe me tienes. —La última vez casi llamamos a los bomberos. Emily señaló la olla con orgullo. —Hoy no hubo incendios. —Eso me preocupa más. Las dos estallamos en carcajadas. Aquel pequeño apartamento no era grande ni elegante, pero era nuestro hogar. Emily no era mi hermana ni compartíamos la misma sangre. Pero durante los últimos cuatro años se había convertido en la familia que nunca tuve. Mientras cenábamos, le conté lo ocurrido con los Parker. —Entonces... ¿ahora qué harás? —preguntó. —Esperar que BellCare encuentre otra familia para mí. La conversación continuó hasta que Emily mencionó algo que hizo desaparecer mi sonrisa. —Por cierto... Daniel volvió a preguntar por ti. Suspiré. —¿Otra vez? —Otra vez. —He estado trabajando. Emily cruzó los brazos. —Ajá... Conocía perfectamente esa mirada. —No empieces. —Solo digo que Daniel es guapo, amable, tiene un buen trabajo y lleva meses intentando invitarte a salir. —Y yo llevo meses diciéndole que no tengo tiempo. Emily apoyó el codo sobre la mesa. —Tiempo sí tienes. Hizo una pausa. —Lo que no tienes son ganas. No respondí. Porque tenía razón. Daniel era un buen hombre. Pero cada vez que intentaba imaginarme saliendo con él y simplemente no sentía nada. Antes de que pudiera decir algo, mi móvil sonó. Agencia BellCare. Emily sonrió y yo espiré hondo antes de responder. —¿Hola? —¿Señorita Sophie Collins? La voz elegante y serena de la directora de BellCare llegó con total claridad. —Sí, soy yo. —Habla Victoria Moreau. Tenemos una propuesta laboral para usted. Mi espalda se tensó. —Una familia que solicitó una niñera revisó todos los perfiles disponibles. Guardé silencio. —Entre más de cuarenta candidatas... Mi corazón comenzó a latir un poco más deprisa. —...la eligieron a usted para una entrevista privada. Miré a Emily, que seguía cada palabra con absoluta curiosidad. —¿A mí? —Así es. No entendía por qué. —¿Puedo preguntar de qué familia se trata? Hubo un pequeño silencio al otro lado de la línea. —Lamentablemente, esa información es confidencial hasta que firme un acuerdo de discreción. Aquello me sorprendió. —La entrevista será mañana a las ocho de la mañana en nuestras oficinas. —¿Debo llevar algo? —Únicamente su documentación. Hizo una pausa. —Y puntualidad, señorita Collins. —Estaré allí. —Excelente. Nos vemos mañana. La llamada terminó. Mañana descubriría quién necesitaba una niñera con absoluta discreción. Y, por alguna razón, tenía la sensación de que aquella entrevista iba a cambiar mi vida...Habia pasado una semana desde los entrenamientos con Matteo y Lorenzo.Me encontraba frente al espejo observando algunos de los moretones que llevaba en mis piernas y brazos.—¿Ya te había dicho lo sexy que te ves en tanga? Miro a través del espejo a Lorenzo quién se encuentra recostado sobre el marco de la puerta del cuarto de closet con los brazos cruzados.—No, pero gracias por el cumplido.Me giro, tomo mi taba de dormir y me la coloco a medidas que me acerco a èl enrollando mis brazos sobre su cuello y le doy un casto beso.—¿Como les termino de ir? Suspira y puedo ver la frustración en su mirada.—Nada bien. El comisario Álvarez sera un hueso difícil de roer.—¿Por qué lo dices?—Se ha encargado de que despidan altos mandos los cuales eran clave para la organización. Ahora nuetsro único aliado es el alcalde y se esta tomando las cosas con precaución.—Vaya mierda...Esta por responder cuando su teléfono suena, observa la pantalla unos segundos y sale casi que corriendo. —¿Qué
Quince minutos después, Matteo me esperaba en la habitación de entrenamiento.A diferencia del resto de la mansión, aquel lugar no tenía nada de acogedor.Era amplio, silencioso y perfectamente ordenado. Las paredes estaban alcochonadas y en uno de los extremos, había diferentes elementos destinados al entrenamiento físico.Matteo estaba apoyado contra el borde de una de las mesas, con los brazos cruzados.Al verme entrar, levantó ligeramente la mirada.-Llegas tarde.Miro el reloj de la pared.-Todavía faltan treinta segundos.Una sonrisa ladeada apareció en su rostro.-Entonces llegas con treinta segundos de sobra.Ruedo los ojos y me acerco.-¿Vas a enseñarme o vas a seguir molestándome?-Las dos cosas.Matteo se acerca a la mesa en donde tiene varias armas y municiones. Toma ina de ellas con una naturalidad que me hizo comprender que aquello no era nuevo para él.No había nervios en sus movimientos.Tampoco arrogancia.Era simplemente la seguridad de alguien que llevaba demasiado
Había pasado un mes desde que Emily se encontrontraba viviendo en la mansión. Aún trataba de acostumbrarse al ritmo de vivir con una familia tan compleja y no la culpaba porque yo estaba igual.Pasaba todo el día con Noah. Lo acompañaba a sus clases particulares, de natación, fútbol y hacer tareas. Las noches se la dedicaba a Lorenzo en donde compartíamos y nos contábamos nuestro día.Hoy era un día importante para ellos y para la organización. Nombrarian a un nuevo comisario y todos estaban a la expectativa.Al bajar a la sala de estar se encontraba Bianca,Isabella y Matteo.Miraban con gran atención la conferencia de prensa que estaban pasando.—Finalmente te veo —Me giro encontrándome a Emily —. Pregunte por ti al llegar y me dijeron que estabas con Noah en clases de natación.—Si, ya esta tomando su siesta. —Observo el televisor —. Esta conferencia los tiene bastante entretenidos.—Diría que ansiosos —Musita —. Prefiero mantenerme al margen.Guardo silencio cuando el hombre que
Después de una intensa sesión de cardio con Lorenzo en la habitación y en la ducha me permito vestirme y salir a reunirme con los demás. Lorenzo entra a su enorme vestidor privado. Una habitación tan grande que parecía una boutique de lujo. A ambos lados había armarios de cristal repletos de ropa elegante, mientras que los zapatos estaban perfectamente ordenados en estantes iluminados. En el centro, una isla con cajones guardaba joyas, relojes y accesorios. Al fondo, un gran espejo y un elegante tocador completaban aquel impresionante espacio. Quedo maravillada observando todo hasta que algo llama mi atención haciendo que me congelé. —¿Esa es mi ropa? —Pregunto asombrada. —Si. —Responde con tranquilidad frente al espejo mientras abotona su camisa —. Pedí que fuera traída aquí, es donde pertenece. —¿Y que pasa si Noah se da cuenta? Se gira caminando hasta quedar frente a mi. Observa mi pecho el cual va descubierto solo llevando el sostén. Pasea sus dedos encima de mis pe






Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.
reviews