LOGIN~ALEXANDER~Los ojos de Dominik se abren. No parece culpable. Parece sorprendido por lo que le estoy diciendo.—¿Qué? —Parpadea varias veces y niega—. No. Eso no puede ser.—Lo es —objeto gruñendo.—No —niega—. Anna había dejado todo eso atrás.Sus palabras consiguen que algo dentro de mí se tense todavía más.—Deja de fingir. Deja de hacerte el inocente. Tú estabas enterado de todo esto y hasta la has apoyado.Dominik contiene el aliento y vuelve a negar. Hasta parece asustado por mis acusaciones.—Yo sabía que estaba obsesionada con vengarse de esa mujer, pero le pedí muchas veces que desistiera. Cuando vino a Nueva York creí que…—¿Sabías qué? ¿Que era yo a quien ambos le iban a ver la cara de imbécil?—No. Jamás supe que tú tenías algo que ver con eso.Ya no quiero escucharlo.Todo se mezcla dentro de mi cabeza. Anna. Miranda. Cristhian. El contrato. Las mentiras. La sensación de haber sido manipulado por todos.—¿Y también vas a decirme que no sabías nada de este contrato? —pregu
~ALEXANDER~Salgo del ascensor y entro al último piso de Thompson Group.—¡Licenciado Thompson! No lo esperábamos por aquí —me dice Kevin desde recepción en cuanto me ve.La sonrisa hipócrita que tiene en el rostro desaparece cuando nota que avanzo como alma que lleva el diablo y con cara de pocas pulgas. No me agrada y lo tengo en la mira desde hace tiempo.Sé que le pasaba información a Miranda sobre lo que hago o dejo de hacer dentro de esta empresa y no me sorprendería que todavía siguiera haciéndolo. Solo estoy esperando la primera oportunidad para correrlo de aquí.Doblo la esquina del pasillo y, cuando David me divisa, se pone de pie inmediatamente. La expresión de preocupación en su rostro consigue ponerme en alerta.—¿Qué mierda está pasando, David? —pregunto apenas llego hasta él.—Malas noticias, Alexander. Y tú brillas por tu ausencia mientras aquí no hay nadie que se haga cargo de esta empresa —responde alterado, casi regañándome.En cualquier otra circunstancia me habría
~ALEXANDER~Entro al departamento y cierro la puerta. Camino hacia el salón sintiendo un vacío dentro de mí y con la idea clavada en mi cabeza de que he cometido un grave error.Me siento en el enorme sillón de cuero café, pensando en todo lo que ha pasado. Meditando en las palabras de Anna y preguntándome si será cierto lo que dice, si me he equivocado al no dejarla hablar si y que me explicara las cosas.Quiero estar tranquilo y aclarar todas las dudas que tengo, pero entonces Megan vuelve a aparecer frente a mí, interrumpiendo mi sufrimiento.Recuerdo lo que hizo y me vuelvo a enfurecer.Me levanto del sillón y a zancadas furibuendas me acerco a ella, agarrándola del brazo bruscamente.—¿Por qué demonios abriste la puerta? —rujo en su cara, enfadado porque Anna la vio—. ¿Quién te ha dado la autorización para hacerlo?Abre sus ojos, entre sorprendida y asustada, y luego parpadea.—Estaba cerca de la puerta porque me corriste, ¿lo recuerdas? Solo pensé que te estaba haciendo un favor
~ALEXANDER~Cierro la puerta rápida y brusca, antes de cometer una locur de la que me pueda arrepentir.Ver aquellos preciosos ojos verdes que siempre parecían verme con amor y que ahora me estaban viendo como si quisieran fulminarme me estaba tentando a tomarla entre mis brazos y cazar aquellos carnosos labios con mis dientes. Besarla hasta que nos faltara el aliento y nuestros labios resintieran la potencia de mi deseo descargado en ellos.Quería llevarla a ahorcajadas hasta mi habitación, quitarle la ropa y besar y lamer su suave piel, mientras me introduzco dentro de ella y le hago el amor, no una, no dos, ni tres veces, sino hasta que nos sorprenda el amanecer y terminemos extenuados por el desahogo de nuestra lujuria.Y que toda la noche me mienta, susurrándome al oído, entre dulces gemidos que me ama, que soy el amor de su vida y que no hay otro más que yo en su mente y en su corazón.Estuve a nada de flaquear mi voluntad ante ella. De dejar de luchar contra mis sentimientos y
~ANNA~Respiro profundamente.—Necesito que me escuches.—Ya escuché suficientes mentiras tuyas.—No todo fue mentira.Alexander cierra los ojos y se pasa una mano por el rostro.—No empieces otra vez.—Voy a hacerlo todas las veces que sean necesarias hasta que me creas. —Doy un paso hacia él—. Sé que hice mal. Sé que debí contarte la verdad desde el principio y también sé que ahora tienes razones para desconfiar de cualquier cosa que salga de mi boca. Pero jamás mentí cuando te dije que te amaba.Su mandíbula se tensa.—Anna…—Mírame y dime que realmente crees que todo fue mentira. Dime que cuando te besaba estaba fingiendo. Que cuando hacíamos el amor no sentías lo que yo sentía. Dime que todos esos momentos que vivimos juntos te parecieron parte de un plan.La dureza de su expresión vacila apenas.Lo veo. Por un segundo veo al Alexander que amo detrás de toda esa rabia.Eso me da valor para acercarme y tomar su rostro entre mis manos.—Yo te amo —susurro—. Con mi vida. Nunca hubo
~ANNA~No puedo más con este dolor. No puedo más con esta desesperación que me provoca el saber que Alexander ya no quiere nada conmigo.Sé que me lo merezco. Sé muy bien que me equivoqué al ocultarle la verdad por tanto tiempo y no haber hablado con él antes de que nuestra relación se volviera más fuerte, pero me duele que ni siquiera me permita explicarle las cosas y que siga pensando que yo le correspondí el beso a Cristhian.He intentado llamarlo para rogarle que me perdone, para hacerle entender que solamente lo amo a él y que este amor no fue una mentira. Le he escrito cientos de mensajes, pero me ignora por completo.Es por eso que decidí venir a su departamento y hacer todo lo posible para que hablemos.Llego hasta su edificio y subo en el ascensor hasta su piso. Durante todo el trayecto trato de ordenar en mi cabeza lo que voy a decirle, aunque sé que probablemente todo se me olvidará en cuanto lo tenga enfrente.Toco el timbre. Nada. Vuelvo a hacerlo y sigue sin responder, p







