LOGINAlys miró a su alrededor como buscando algo entre la multitud; un leve escalofrío le recorrió la espalda.
—¿Amiga, qué te pasa? ¿Viste a algún conocido? —le preguntó Maya. —No, sólo sentí que me observaban. —Mira a todos esos chicos guapos, te comen con la mirada, quedaron prendados de tu belleza, debe ser eso. —Tienes razón, amiga. Qué bueno que al final vine con ustedes. Este sitio es buenísimo, pero no tengo la intención de flirtear esta noche —le susurró Alys a Maya al oído. —No seas aguafiestas, deberías buscarte a un bombón que esté buenísimo y restregárselo en la cara al cretino de tu ex para que vea de lo que se perdió —respondió Maya, rozándole el hombro entre risas. En efecto, muchos jóvenes atractivos se acercaron a Alys para ligar, pero ella los rechazó a todos. La chica se veía realmente deslumbrante, tanto, que era difícil no admirar esa sensualidad cautivadora. ABEL LENOX Revisaba mi teléfono sentado en el lujoso sofá de cuero del reservado VIP del nuevo club de mi amigo Lucas. Disfrutaba de unas copas con él y Cooper. Ellos me invitaron a pasar el rato y acepté. Todo iba bien, un poco aburrido, tal vez. Nos encontrábamos en el salón más exclusivo del lugar, el cual estaba ubicado en la planta alta y tenía una magnífica vista, pues desde ahí se podía apreciar todo el establecimiento. De repente, alguien captó mi atención y mis ojos se posaron en un fascinante ángel. Llevaba un vestido color rojo vino que se ceñía perfectamente a su esbelta figura; su cabello negro y brillante caía en su espalda hasta la cintura. ¡Ella era sencillamente preciosa! Tenía un cuerpo de infarto y se movía de tal manera que me dejó sin aliento. En ese preciso momento se volteó y por un instante, nuestras miradas se cruzaron; un destello de algo —que no sé qué fue— se encendió en mí. Sus ojos verdes e intensos eran los más cautivadores que había visto jamás, su rostro se veía angelical y al mismo tiempo seductor; me quedé maravillado con esa hermosa visión en forma de mujer. Ella quitó la mirada inmediatamente; no sé si en verdad se fijó en mí o si me lo imaginé, pero de lo que sí estaba seguro, es que no podía apartar mis ojos de ella. No sé qué me pasó. Nunca presto atención a las mujeres, porque todas se acercan a mí por dinero, estatus y poder. Son unas interesadas. Pero algo dentro de mí me decía que ella era especial; no sé cómo explicarlo o cómo llamarlo, si destino o presentimiento, de lo que sí estaba seguro era que esa belleza me hacía sentir diferente. Mi mejor amigo lo notó y comenzó a bromear conmigo: —¡Vaya! Parece que esa chica, la del vestido rojo allá en la pista, captó tu atención, hermano... —me dijo en tono de broma, palmeándome el hombro. Lo ignoré y tomé un sorbo de mi whisky, encendí un cigarrillo y aparté la mirada de la belleza que me había hechizado. Una sonrisa ladina se formó en mis labios. —Tal vez esta noche haya algo que valga la pena admirar en este lugar —respondí sin más. Aunque mis ojos ya no la veían, en mi mente se reproducía su imagen una y otra vez; no podía sacarla de mis pensamientos. En ese instante, llegó Demi Adams con sus amigas. Tuvimos una relación pasajera hace algunos años atrás, pero eso ya se terminó. Sus padres y los míos alguna vez hablaron de una alianza matrimonial antes, cuando éramos pequeños, pero eso es cosa del pasado; además yo no acepto que me impongan nada, y mucho menos un matrimonio arreglado. Demi es la heredera del Grupo Adams y siempre está tratando de atarme a un compromiso matrimonial. Ella es caprichosa y superficial, una niña mimada que siempre obtiene lo que quiere, pero conmigo se equivoca. Caminó hacia mí y se sentó, aferrándose a mi brazo. —Abel, querido, qué bueno encontrarte aquí —me susurró con un tono meloso. El olor penetrante de su perfume me revolvió el estómago y me zafé de su agarre. —Voy al baño, no me sigas —espeté con fastidio. Salí del reservado y me dirigí al área de los baños. Necesitaba un respiro; la presencia de Demi es asfixiante, siempre quiere estar pegada a mí, aunque le he repetido mil veces que no quiero nada con ella. Iba por el pasillo cuando me topé con una escena que me sorprendió. ALYS Maya tenía razón; el ambiente en este lugar era increíble. Estando en la pista de baile, sentí una mirada sobre mí, volteé y eché un vistazo alrededor, pero no vi nada en particular. Me giré nuevamente y alcé mis ojos a la planta alta; allí logré percibir un destello fugaz de unos ojos azul intenso que me miraban. Maya tocó mi hombro y susurró algo a mi oído. —Mira quiénes llegaron —señaló hacia la entrada con un gesto. Observé al grupo que iba ingresando al club y ahí estaba él. ¡Brandon Foster!, mi ex, con sus amigos, y detrás de ellos, siguiéndolo, venía Sara Miller, mi supuesta amiga. «¡Traidora!», pensé y me tomé la bebida que tenía de un solo trago. El DJ cambió a una melodía más romántica, de esas que se bailan en pareja, y mi amiga y su novio se sintieron incómodos. —¿Quieres ir al reservado? Podemos descansar un poco —Sé que lo hacían por mí, como no tenía pareja; ellos no querían que me sintiera fuera de lugar. Para no ser un estorbo, los rechacé. —Descuiden, sigan bailando. Yo voy al baño a retocar mi maquillaje. —¿Estás segura? —me preguntó Maya—. ¿Quieres que te acompañe? —Sí, estoy segura. No necesito que me acompañes, puedo ir sola, amiga —respondí con una sonrisa y me fui. Entré al baño, me miré al espejo, retoqué mi maquillaje y me dispuse a volver. Pensé que Brandon no me había visto, pero me equivoqué; apenas avancé un poco, él se interpuso en mi camino. —Alys, espera, tenemos que hablar. —No tenemos nada de qué hablar —lo fulminé con la mirada y seguí de largo como si hablara con la pared. —Alys, detente —resopló con voz fría y amenazante. Pero no le hice caso y seguí mi camino como si no hubiese escuchado nada. Tan solo di dos pasos cuando...Dicho esto, Abel se quitó los guantes ensangrentados y salió de la casucha en ruinas, dejando detrás de él los gritos aterradores de Marcos. Se subió a la camioneta acompañado de sus dos amigos, Lucas y Cooper. Los escoltas, incluida Martha, los custodiaban en varios vehículos rústicos durante todo el trayecto de vuelta.En la cabaña de la cascada el ambiente era totalmente diferente; Alys y Maya conversaban bastante entretenidas.—Amiga, cuando me enteré de lo que te pasó, me preocupé muchísimo por ti y por mis sobrinos —expresó Maya con profunda preocupación.—Gracias a Dios, no fue nada grave, querida. Estáte tranquila que ya pasó el peligro.—Sí, pero debes cuidarte; es evidente que hay personas que quieren hacerte daño y han arremetido en tu contra más de una vez en estos últimos días. Primero los pequeños dizque accidentes, después el ataque mediático y ahora el intento de ahogamiento; esto no es casualidad, amiga, a mi parecer es demasiado sospechoso.—Tienes toda la razón y po
La cacería no se hizo esperar, aparte de los agentes que se quedaron para la seguridad personal de Abel y su esposa; todos los demás fueron desplegados en un operativo de captura en el vasto bosque. Pero cerca del río la joven que estaba infiltrada como personal de servicio, seguía de cerca los pasos del delincuente. Ella lo había rastreado desde que salieron de la casa principal. Pero durante el accidente del auto, le perdió la pista por un momento. Unos minutos posteriores a la agresión de Alys, la joven mujer volvió a localizar el paradero del maleante. El asistente Liam se acercó para darle las novedades a su jefe.—Señor, una de las agentes dio con el paradero del atacante. Se trata de uno de los obreros de la finca. Ya lo llevamos al sitio que usted nos indicó.—Entendido, una vez atiendan a mi esposa y verifique que todo está bien, iré a ajustar cuentas con él. Lo voy a interrogar personalmente.Alys se despertó en una habitación desconocida, su estilo era campestre pero muy
El auto se detuvo frente a una majestuosa cascada, los hermosos ojos color esmeralda de Alys se iluminaron... El torrente de agua se precipitaba desde un acantilado, creando un imponente velo de espuma que caía en una hermosa piscina natural de tonos turquesa y azul cristalino. La luz del sol atravesaba el rocío constante, creando destellos multicolores y arcoíris efímeros en el aire.Un sonido rítmico y constante llenaba el espacio, como una melodía viva; disolviendo cualquier ruido exterior en una atmósfera de calma. La brisa fresca y húmeda envolvía los alrededores, rozando el follaje de los árboles y el musgo de las rocas. Una gran variedad de helechos densos y flores silvestres adornaban los márgenes del cauce, nutridos por la lluvia perpetua que generaba el impacto del agua.Alys rozó la ventanilla del auto con la punta de sus dedos y abrió suavemente la puerta, permitiendo que la brisa fresca ondeara su largo cabello negro obsidiana.—¡Abel, cariño, esto es sencillamente maravi
El desayuno permanecía intacto en la mesa del comedor.—Parece que hoy, todo está saliendo mal —bufó Mateo golpeando la madera con el puño.—Querido, ¿será que Abel sabe lo que hicimos? —musitó Darla ansiosa entrelazando las manos con evidente agitación.—No lo sé, pero todo indica que descubrió que estamos involucrados. Si no, ¿por qué nos atacaría de esa manera? —exclamó apretando el puño—. Llama a Dominic y a Demi, que vengan ahora mismo; debemos prepararnos para lo que viene —Mateo soltó los cubiertos, se levantó del comedor y se fue directo al despacho.Darla contactó a Demi, mientras Mateo realizaba una llamada un tanto sospechosa caminando por el pasillo.—Termina el trabajo ya, o no obtendrás ni un centavo más de mi bolsillo —resopló antes de colgar.Media hora después, la familia discutía en el despacho. Demi acababa de llegar y abrió la puerta de golpe; Deysi la siguió con la mirada.—Tíos, ¿qué está sucediendo? —preguntó la recién llegada.—Los inversores se retiraron y el
Después de terminar la conversación con Maya, Alys regresó a la habitación y encontró a su esposo profundamente dormido. Se acostó a su lado y lo observó por un largo rato, trazando las líneas de su boca y nariz con la yema de su dedo.—Eres bastante apuesto, esposo, y siempre estás dispuesto a protegernos a mí y a nuestros bebés —susurró con dulzura. Recostó la cabeza sobre el hombro de su pareja y se quedó dormida.Apenas comenzaba a clarear la mañana, Abel despertó pestañeando varias veces hasta que logró fijar la mirada. Alys colocaba en la mesa un rico y nutritivo desayuno, acompañado de jugo de naranjas recién exprimidas y frutas frescas. Al notar que él estaba despierto, lo miró y sonrió.—Buenos días, dormilón. ¿Descansaste? —el saludo salió en un tono coqueto.—Por supuesto, princesa. Contigo a mi lado, dormir es un deleite —respondió él volviendo el ambiente íntimo y seductor.Alys se acercó lentamente y le puso una uva en la boca.—Hoy quiero complacerte, cariño.—Ok
Abel se sentó frente al ordenador, viendo las noticias infundadas y los comentarios ofensivos hacia su esposa. Su expresión se volvió sombría. Los titulares acusaban a Alys de ser una cazafortunas sin escrúpulos, que uso métodos indecentes para casarse con el multimillonario líder del Grupo Lenox. Uno de los temas en tendencia, acompañado de una foto borrosa que mostraba el perfil de la chica con Abel tomados de la mano en el hospital, sugerían que podría haber un embarazo de por medio, reforzando el rumor de que el matrimonio había sido forzado por esa mujer manipuladora. También se mostraba una fotografía de Alys y Brandon cuando discutieron en el club, el ángulo captado sugería que se estaban besando apasionadamente, haciéndola parecer una mujer promiscua; por fortuna solo se apreciaba un perfil difuso de su rostro. Viendo todo eso, una tormenta se gestó en el semblante del hombre. Utilizando métodos de mitigación en tiempo real analizó el tráfico de peticiones automatizadas med







