LOGINPOV DE JACK
Cuando llegué a la puerta de mi apartamento, me sorprendió ver a Rick de pie allí, con un ramo de rosas en la mano. Su presencia solo empeoró aún más mi estado de ánimo. ¿Por qué seguía encontrándome con hombres machistas que creían tener derecho a decidir cómo debía funcionar una relación? Ignoré a Rick y saqué las llaves para abrir la puerta, pero, para mi sorpresa, él se arrodilló y comenzó a suplicarme. —Por favor, cariño, dame una oportunidad más. Sé que metí la pata hasta el fondo, pero te lo juro por mi vida, nunca volverá a suceder. Suspiré y me masajeé suavemente el ceño, donde comenzaba a formarse una arruga. Creía en dar segundas oportunidades, pero la situación era diferente cuando mi corazón estaba involucrado. No podía permitirme dejar que Rick volviera a mi vida cuando creía que tarde o temprano volvería a engañarme. Quizá su próxima excusa sería que solo había sido una aventura mental. Ya tenía demasiadas cosas en la cabeza y no podía permitirme añadir las molestias de Rick a la lista. Pensé en cuál sería la mejor manera de deshacerme de él, y enseguida se me ocurrió una idea. Forcé una sonrisa y dije: —Levántate, Rick. Se negó, insistiendo en que no se pondría de pie hasta que lo perdonara. Me incliné ligeramente y lo ayudé a levantarse. Haciendo todo lo posible por sonar paciente y tranquila, continué: —Me hiciste mucho daño con lo que hiciste, Rick. Todavía estoy intentando superarlo, así que necesito que me des algo de tiempo. Necesito tiempo para aclarar mis ideas. Cuando me sienta mejor, hablaremos de todo. Te lo prometo. Pareció convencido por mis palabras y asintió. —Tómate todo el tiempo que necesites, cariño, pero recuerda que estaré esperándote. Abrió los brazos para abrazarme, y yo accedí a regañadientes. Como si eso no fuera suficiente, se tomó demasiadas libertades y me plantó un beso en la mejilla. Me tragué el asco y esperé hasta que finalmente se alejó en dirección a su coche aparcado antes de soltar un suspiro de alivio. Una vez dentro, fui directamente a mi portátil y revisé mis correos electrónicos. Seguía sin haber respuesta de ninguna de las cuatro empresas a las que había solicitado empleo antes de conseguir un trabajo en Star Entertainment. Decidí que había llegado el momento de tomar las riendas de la situación. El día apenas comenzaba, y no pensaba quedarme sentada esperando a que las oportunidades llamaran a mi puerta. Visitaría aquellas empresas una tras otra y les daría ciento una razones por las que debían contratarme. PUNTO DE VISTA DE JACK Observé la figura de Cindy mientras se alejaba, con todo mi cuerpo ardiendo de rabia. Aquella mujer había tenido la desfachatez de abofetearme. Nadie se había atrevido jamás a levantarme la mano. ¿Acaso creía que, por ser hermosa y atractiva, tenía derecho a desafiarme? Yo simplemente le había ofrecido un privilegio con el que muchas mujeres solo podían soñar, y aun así había tenido el descaro de ponerse por encima de mí y darme lecciones. —Cindy Banks, considéralo un desafío. Haré lo que sea necesario para llevarte a mi cama. Todo el mundo tiene un punto débil, y pienso descubrir el tuyo. Ya lo verás. Cuando me salga con la mía contigo, te demostraré exactamente cuál es tu lugar. El encuentro me había dejado con tanta rabia acumulada que cambié de opinión sobre regresar a la oficina. En su lugar, llamé a uno de mis agentes. —Toby, envía una acompañante a mi casa. Preferiblemente alguien a quien le guste un poco el juego brusco. Y recuerda que me gustan hermosas y sexis. Toby me aseguró que ella llegaría en menos de una hora, lo cual me pareció suficiente. Era competente y eficiente, precisamente por eso lo había contratado para encargarse de ese tipo de asuntos. Después de terminar la llamada, me puse en contacto con mi asistente personal. —Señor Barrows, quiero saberlo todo sobre la señorita Cindy Banks. Consiga toda la información que pueda encontrar y envíemela a mi correo electrónico antes de que termine el día. —¿Se refiere a su nueva secretaria, señor? —preguntó. —Sí, exactamente. Quiero todos los detalles que pueda conseguir. Envíemelos lo antes posible. Una vez que le di las instrucciones a Barrows, me duché y me cambié de ropa, poniéndome algo más informal mientras esperaba la llegada de mi invitada. Al poco tiempo, escuché que llamaban a la puerta. Cuando la abrí, me encontré con una hermosa rubia de figura curvilínea y una sonrisa cautivadora. Por un momento, me recordó a Cindy, y mi ira volvió a intensificarse. —¿Eres la acompañante que envió Toby? Ella asintió y me sonrió coquetamente. Me hice a un lado para dejarla entrar y después cerré la puerta. Apenas se había acomodado cuando la agarré del cabello y la empujé hacia el sofá. En lugar de parecer sobresaltada, parecía estar acostumbrada a mi comportamiento brusco. Me dedicó una sonrisa cómplice y comenzó a quitarse la ropa. Fui al dormitorio, recogí mi cinturón y regresé para encontrarla esperándome. Se colocó sobre el sofá y la golpeé con el cinturón, dejando que mi frustración determinara la intensidad de mis movimientos. Ella soltó un grito, aparentemente disfrutando del trato brusco, y continué durante un rato hasta que la ira que llevaba acumulada comenzó a disiparse. Su piel se había enrojecido, pero apenas le presté atención. Estaba demasiado absorto en el momento como para preocuparme por algo que no fuera mi propia satisfacción. La atraje hacia mí tirándole del cabello y exigí toda su atención, tratándola con brusquedad mientras ella intentaba seguir mi ritmo. Ignoré sus intentos de recuperar el aliento hasta que finalmente quedé satisfecho. Después, me aparté y la miré. Cualquier atracción que hubiera sentido cuando llegó había desaparecido. Lo único en lo que podía pensar era en Cindy y en cuánto deseaba hacer que se arrepintiera de haberme humillado. Sabía que Toby probablemente había pagado a su agencia en mi nombre, pero aun así decidí darle algo de dinero. Quería que se marchara. Arrojé varios fajos de dólares sobre el sofá, a su lado. —Si consigues salir de mi casa ahora mismo, ese dinero será tuyo. Ella no perdió tiempo recogiendo el dinero y su ropa. En cuestión de segundos, corría hacia la puerta, luchando por vestirse mientras se marchaba. Suspiré satisfecho. —Cindy Banks, algún día haré que te arrepientas de haberte metido conmigo. Mi teléfono sonó inesperadamente. Cuando contesté, Barrows me informó de que había enviado a mi correo electrónico toda la información que había conseguido sobre Cindy. Qué rápido, pensé con satisfacción. Le prometí un aumento de sueldo antes de terminar la llamada. Luego abrí mi correo electrónico y comencé a leer los detalles sobre la señorita Cindy Banks. Tenía veinticuatro años, era rubia y había perdido a sus dos padres en un accidente doce años atrás. Tenía un hermano de quince años que estaba hospitalizado debido al lupus. Había estudiado en la universidad gracias a una beca y había trabajado en varios empleos a tiempo parcial para llegar a fin de mes. También estaba ahogada en deudas. Al parecer, tenía un novio adinerado, aunque su relación estaba actualmente al borde del colapso. Además, vivía sola. Interesante. Así que tenía un novio rico. Me recosté en mi silla mientras reflexionaba sobre lo que acababa de descubrir. Si había elegido a un hombre adinerado como novio, quizá el dinero le importaba más de lo que estaba dispuesta a admitir. Una sonrisa lenta se extendió por mi rostro. —La colmaré de tantos lujos que será ella quien me suplique que la lleve a mi cama.John dormía por la mañana cuando el teléfono de Ashley pitó. Notó que ella estaba en la cocina cocinando y tomó el teléfono que había dejado encima de su bolso. Se dio cuenta de que había recibido un mensaje de texto y quiso leerlo.Sin embargo, su teléfono tenía contraseña. Rápidamente la descifró y abrió sus mensajes.Se sorprendió al ver que antes, ella había enviado un mensaje diciendo que necesitaba una pistola y el mensaje que recibió decía, "La pistola que necesitas está lista, recógela en dos horas en el lugar acordado."Después de ver el mensaje, John se preocupó mucho. Cuando Ashley salió de la casa, la siguió sigilosamente y observó hasta que la vio recibir un paquete de un chico antes de subirse a un taxi.Se dio cuenta de que el paquete debía ser la pistola y comenzó a llamar a Tisha para advertirle sobre Ashley porque sospechaba que Ashley quería hacerle daño.Sin embargo, en ese momento, Tisha ya había sido secuestrada por Kingston y había dejado su teléfono en su carro
Tisha se sintió más tranquila después de que Spencer le dijo que iba a conseguirle algunos guardaespaldas. Sin embargo, a pesar de cuánto quería ignorar a John, no podía dejar de preocuparse por él.El hecho de que ahora estuviera asociado con Ashley y afirmara hacerlo por su bien no le parecía bien. No quería tener nada que ver con él, pero quería que estuviera lejos de esa serpiente.Cuando John regresó a casa, vio a Ashley esperando afuera de su casa con su equipaje. Abrió la puerta y la dejó entrar."Empacaste muy rápido," dijo."Bueno, sí," respondió ella, "ya que ahora estamos trabajando juntos, también podríamos empezar todo lo antes posible.""Sí, tienes razón," estuvo de acuerdo John.Cuando entraron, John fue a la cocina, se hizo algo de comer y comenzó a comer. Cuando Ashley fue a la cocina y lo encontró, preguntó, "¿Hay algo para mí?"Él dijo, "Oh lo siento, olvidé que ya no vivo solo, pero puedes venir y hacerte algo si quieres."John dejó la cocina para Ashley mientras e
Ashley miró al hombre dormido a su lado y sacudió la cabeza. Se levantó y se preguntó a sí misma, "¿A esto te has reducido? No puedo soportar esto. Esto no es solo culpa de Mira sino de Tisha, Spencer y mi papá. Todos ellos, me hicieron esto y todos tienen que pagar, especialmente Tisha. Pero primero que nada, necesito dinero y para conseguir dinero, necesito obtener ese documento de Spencer."Se levantó, se bañó, se vistió y salió de la casa. Fue a la empresa de Tisha esa mañana ya que sabía que Tisha no iba a la oficina. Preguntó por John pero le dijeron que ya no trabajaba allí. Suspiró y salió de la empresa.Mientras tanto, Tisha fue informada en casa de que una señora fue a preguntar por John y dijo que su nombre era Matilda. Tisha no le dio importancia ya que pensó que probablemente era una conocida de John.Después de que Ashley se fue, llamó a alguien y le envió algo de dinero junto con la foto de John, pidiéndole que la ayudara con la dirección de John.La dirección le fue da
Lizzy miró a Mark con miedo, sus manos comenzando a temblar."¿Cómo... cómo estás bien?" preguntó. "Ese veneno debería haberte matado.""Pero no lo hizo," respondió con una sonrisa. "Por supuesto que te conozco, Lizzy. No eres más que una perra. Si pudiste traicionar a tu esposo, ¿por qué no harías lo mismo conmigo? No puedo creer que te cuidé. Cuidé tus piernas. Hice todo lo que querías y al final, ¿querías que yo muriera? Oh, bueno, supongo que es hora de despedirse.""No, por favor no me mates," suplicó Lizzy, cayendo de rodillas. "Haré cualquier cosa... lo prometo. Por favor no me mates.""¿De verdad? ¿Quieres vivir?""Sí," asintió."¿Estás segura de que quieres vivir?""Sí, quiero vivir," dijo Lizzy."Bien, entonces aléjate de la puerta y acércate más a mí," dijo Mark.Lizzy lentamente se levantó, se alejó de la puerta y se paró más cerca de él, tal como le había pedido. En ese mismo momento, la puerta fue empujada y abierta, y la última persona que esperaba ver entró.Él dijo, "
Tisha siguió mirando a John sorprendida, "¿Pero qué pensabas, John? ¿Qué esperabas? No entiendo. Deberías saber cuánto significa Spencer para mí. ¿Por qué pensarías que dudaría de él después de todo lo que hemos pasado los dos?Después de todo lo que Spencer ha hecho por mí, John, tú eres mucho mejor que esto. Lo mejor que podrías haber hecho era decirme sobre tus sentimientos. Me lo ocultaste. ¿Sabes que confiaba tanto en ti que, quizás si Cindy no hubiera hecho lo que hizo, nunca hubiera creído que llegarías a este extremo para lastimarme?Ni siquiera entiendo algo. ¿Cómo fuiste capaz de poner todo este plan en marcha? Se supone que eres un tipo sencillo, John.""Bueno, Debby es una chica que vive cerca de donde vivo. No tiene dieciséis años como te hice creer, tiene dieciocho," dijo John."¿Ah sí?" preguntó Tisha."Sí," continuó John, "tiene dieciocho años y se me ha estado lanzando encima y suplicándome que sea su novio. Así que finalmente acepté, pero le puse una condición. Le di
Cindy miró a Debby sorprendida y sacudió la cabeza. "Interesante... ¿John? ¡Vaya!"Después de eso, guardó la pistola en su bolso, lo cerró con el cierre y salió.Tisha, que estaba esperando afuera, preguntó, "Cindy, ¿qué pasó? ¿Qué dijo ella?"Cindy miró a Tisha y dijo, "Umm... surgió algo. Necesito... umm... enseguida vuelvo.""Espera, Cindy," dijo Tisha. "¿Qué estás haciendo? ¿No acabas de llevar a Debby ahí dentro para averiguar quién la envió?""Lo sé, lo sé," dijo Cindy, "pero ya te lo diré. Por favor dame algo de tiempo, ¿de acuerdo?""No entiendo lo que está pasando," Tisha intentó detener a Cindy, pero Cindy salió corriendo de la casa, se subió a su carro y se fue.Tisha se quedó allí pensando en qué hacer. Después de un rato, Debby salió con lágrimas cayendo por su cara, con aspecto lastimoso.Tisha cruzó los brazos y preguntó, "¿Entonces para quién trabajas, Debby? ¿Quién te plantó aquí en mi casa y te pidió que mintieras sobre mi esposo?"Debby sacudió la cabeza. "Ya le dij
Cuando llegué a la puerta de la oficina de Jack, dudé antes de entrar. En el momento en que me vio, se puso de pie y sonrió. Esto contrastaba con su reacción hacia mí cuando nos conocimos. No obstante, puse mi mejor sonrisa y dije: "Buen día, señor. Antes que nada, quiero disculparme por llegar tar
POV de CindyCaminé abatida hacia el hospital. Nada me había salido bien hoy. No solo había perdido mi trabajo, sino que todas las empresas se habían negado a contratarme."¿Acaso estaba maldita?"Ahora realmente me arrepentía de haber abofeteado a mi jefe. ¿Por qué me volví tan temperamental? Debe
POV de CindySaboreé brevemente su aliento a menta antes de empujarlo. "¿Qué carajos crees que estás haciendo?", pregunté mientras mis ojos le lanzaban dagas. Él sonrió y fingió ignorar mi enojo."No hay necesidad de alterarse tanto, Cindy", dijo de forma coqueta. "Definitivamente no puedes negar
Empaqué apresuradamente el sándwich que hice y me dirigí al hospital de la ciudad. Necesitaba regresar a tiempo para prepararme para mi trabajo. Cuando llegué a la sala de Tim, noté que parecía muy triste. Sin embargo, en el momento en que me vio, se animó y su rostro comenzó a brillar de alegría.







