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Capítulo 2

Autor: Alexyta
last update Fecha de publicación: 2026-04-01 01:41:47

Liam Brown suspiró profundamente y cortó la llamada. Pidió a todos que se retiraran y se adentró en su casa. Solicitó a las empleadas que prepararan su maleta y, cuando estuvo listo, se dirigió al aeropuerto.

Al día siguiente se encontraba en Los Ángeles. Una vez que llegó a su casa, Sarah, su hermana menor, lo recibió con un fuerte abrazo. Al verlo, se lanzó sobre él y se envolvió con las piernas y brazos.

—Vas a asfixiarme, pollita.

—Estás aquí, loquillo. No puedo creer que hayas vuelto… Promete que no te volverás a ir.

—Lo prometo —dijo al entrelazar la mano con su hermana. Luego caminaron abrazados hasta el salón, donde hablaron de muchas cosas que habían sucedido en la ausencia de Liam.

—Li, ¿sabes que mamá se casó con Robert?

—Sí, por eso estoy aquí —dijo al mirar el reloj—. Pollita, debo reunirme con Corderito. En la noche hablamos.

—Promete que vendrás temprano para cenar juntos. Desde que mamá se enamoró me ha tocado cenar sola. Sabes lo horrible que es sentarte en un enorme comedor y no tener con quién hablar —Sarah soltó un suspiro y formó un puchero.

—Eso cambiará de ahora en adelante —dijo al acercarse y colocar el suave cabello de su hermana tras la oreja—. He vuelto y te prometo que no volverás a comer sola. Espérame esta noche, hermanita —culminó al posar un beso en la frente de la joven.

Luego salió y se dirigió a la oficina de Corderito, el abogado de su familia. Una vez que llegó al edificio y tomó el primer ascensor, dejó a más de uno con la boca abierta. Cuando las puertas del ascensor se abrieron en el piso indicado, Liam Brown sacó sus gafas de sol y guiñó un ojo a la secretaria de Richard Bruce. Esta sonrió al mismo tiempo que colocó un mechón tras su oreja y se quedó embelesada observando al alto y elegante hombre caminar en dirección a la oficina de su jefe. Se quedó tan embobada que incluso se le olvidó anunciarlo.

—Adelante —dijo el hombre de edad media.

Liam abrió la puerta y procedió a ingresar. Se acercó hasta el escritorio donde saludó a aquel hombre con el inusual sobrenombre de Corderito.

—¡Qué bueno que ya llegaste! Toma asiento que te explicaré lo que sucede.

Liam obedeció y se sentó frente a Richard. Luego cruzó las piernas y sacó un tabaco para encenderlo.

—¿Puedo? —cuestionó, y el anciano negó. Entonces Liam apagó el cigarro en el cenicero y entrelazó sus manos.

Pasó varias horas hablando con el abogado, quien le informó todo lo que podría pasar si su madre le entregaba por completo el poder a Robert.

Liam Brown es un hombre de 25 años de edad, que a pesar de los años que tiene es inmaduro e irresponsable. Cuando su padre murió se perdió en las farras, el licor y las mujeres; solo eso calmaba el dolor que le causó la muerte de su amado progenitor. Eso pasó hace diez años, cuando Liam era un adolescente que apenas empezaba a conocer lo duro de la vida.

Por la noche, Liam estuvo presente en el comedor como se lo había prometido a su hermana, pero era como si no estuviera presente, ya que el silencio perduró en el comedor. La mirada de Liam se encontraba fija en el lugar donde se sentaba su padre.

—¿Dónde se sienta ese hombre? —cuestionó al volver de su trance.

—¿Dónde crees tú? —Liam volteó en dirección a Sarah y esta asintió—. Ahí, en el mismo lugar que imaginas. Se cree dueño de todo, es tan arrogante.

—Ya se le bajarán sus humitos —dijo al tomar de su té.

Al día siguiente, en la cárcel de mujeres, Astrid Linos se encontraba ordenando la cama cuando la puerta de su celda fue abierta.

—Astrid Linos, tienes visita —informó la guardia.

Astrid terminó de arreglar su cama y salió en dirección a la sala de visitas. Una vez ahí, no encontró a nadie más que a dos hombres que le daban la espalda. Por un momento se imaginó que podía ser Robert; en sus inocentes pensamientos aún tenía la esperanza de que él volviera por ella. Sin embargo, cuando descubrió el rostro de los dos hombres sintió una gran decepción.

—Señorita Linos, buenos días —saludó el abogado que estuvo a cargo de su caso. Astrid le devolvió el saludo, luego dirigió la mirada a aquel hombre desconocido e inmediatamente su abogado se lo presentó—: Señorita Linos, él es…

—Soy Richard Bruce, abogado de los Brown —se presentó el hombre.

Astrid abrió los ojos con asombro y su corazón empezó a emocionarse. Una sonrisa se dibujó en su rostro al imaginar que Robert le había enviado un abogado para sacarla de prisión.

—¿Los Brown? ¿Trabaja para mi exesposo?

—No precisamente para él —dijo y la invitó a sentarse—. Señorita Linos, estoy aquí para proponerle un trato.

—¡Espere! ¿No está aquí porque Robert lo envió?

—No, estoy aquí por mi voluntad. Quiero ayudarla a salir de este lugar —Astrid sintió su corazón derrumbarse. Todas sus ilusiones volvieron a ser aplastadas. «Qué tonta e ingenua eres, Astrid», se repitió a sí misma por creer que su exesposo se había compadecido de ella.

—Escuche lo que el señor Bruce le tiene que decir —aconsejó su abogado.

—¿Me puede dejar a solas con ella? —pidió Richard y el abogado asintió.

Una vez solos, Richard Bruce le comentó a Astrid sobre el trato, y mientras ella lo procesaba, carraspeó su garganta.

—¿Acepta, señorita Linos?

Astrid volvió a leer el contrato. Luego alzó la mirada y comunicó:

—Acepto.

Richard Bruce sonrió de medio lado. Jamás pensó que sería tan fácil conseguirle una esposa a Liam que aceptara todas las condiciones estipuladas en el contrato. Más que una esposa, Astrid sería una aliada para destruir a Robert Johnson.

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Último capítulo

  • Solo Ámame Una Vez Más   Fin

    Parado frente al altar con la mirada posada en dirección a la puerta y los brazos hacia atrás, traqueteando los helados dedos sin parar, se encontraba Robert Johnson. Cuando la mano de su hermano se posó en su hombro, giró el rostro hacia él.—Tranquilo, sí va a llegar.Robert suspiró y, cuando escuchó encender la música, regresó la mirada hacia la puerta. Sus marrones ojos brillaron al momento en que la vio. Astrid estaba vestida de blanco y se veía tan hermosa como siempre lo había imaginado.Mientras la veía acercarse, bajó los cinco escalones y, al estar frente a ella, su corazón se aceleró como el primer día que la vio. Soltando un suspiro, entrelazó su mano a la de ella y subieron para pararse frente al sacerdote.Recibieron la bendición del seguidor de Dios y unieron sus vidas para estar juntos hasta más allá de la muerte. Luego de la ceremonia, partieron a una luna de miel, algo que nunca habían tenido.Se miraban fijamente a los ojos mientras ambos iban despojando sus prendas

  • Solo Ámame Una Vez Más   Capítulo 66

    Robert Johnson abrió los ojos. Después de haber pasado varios días durmiendo, al fin había recuperado el conocimiento. La primera persona que vio fue a su padre. Robert parpadeó un par de veces. Por un momento creyó que había muerto y que estaba en el infierno; sin embargo, la imagen de Armando continuaba frente a él. Robert quiso pararse, pero el hombre lo detuvo.—Hijo.—¡No me llames hijo! ¡Maldito infeliz! —bufó como toro. Se removió sobre la cama buscando la manera de levantarse, no obstante, la herida se abrió y empezó a sangrar.—¡Maldito! ¡Voy a matarte! Lamentarás no haber muerto en el pasado.Cangrejo, al escucharlo gritar, ingresó de inmediato. Se paró frente a Robert y le pidió que se calmara, y logró calmarlo porque lo dejó perplejo.—¿Trabajas para él? —Jack asintió—. ¡Traidor! Eres un maldito traidor, Cangrejo. Confié en ti y es así como me pagas.—Te explicaré todo, pero debes calmarte. La herida se está abriendo.—No me toques —bramó al mirar a Armando Brown con ojos

  • Solo Ámame Una Vez Más   Capítulo 65

    Ava fue llevada a prisión. Cuando Liam se enteró, se encontraba en casa y Astrid acababa de llegar. Al verlo todo pálido y apresurado, inquirió:—¿Qué sucede?—Mi madre está en prisión.—Pero ¿por qué?—No lo sé —dijo Liam agarrando las llaves.—Voy contigo.Él se alzó de hombros y ella lo siguió. De camino a la comisaría, Astrid acotó:—Tal vez la policía descubrió que fue ella la que me lanzó el auto encima.—¿De qué estás hablando?Astrid lo miró y explicó:—¿No lo sabías? Pues tu madre fue la que me arrolló, ella fue la que casi me mata.—No puedo creer lo que estás diciendo.—Pues créelo, porque es la verdad. Y cuando recuperé la memoria no la denuncié porque no tenía pruebas.—Astrid, ¿estás hablando de mi madre?—Por esta razón no te lo había contado, porque sabía que no me creerías.Envolviendo los dedos en el volante y ajustándolos ahí, Liam suspiró rabioso.Enterarse de que su madre había intentado asesinar a su esposa lo decepcionó y a la vez lo enfureció. Sabía que era una

  • Solo Ámame Una Vez Más   Capítulo 64

    Una vez bañada y cambiada, Astrid salió del hotel dejando a Robert confundido. Al llegar a la prisión encontró a Liam ya libre, pero Aurora no había salido, pues un policía fue testigo de la masacre que le dio a Alfonso.—¿En serio ella lo asesinó a sangre fría por salvarte la vida? —Liam asintió. Astrid recordó el pasado de su historia con Robert—. No le tendiste una trampa para deshacerte de ella y del bebé, ¿o sí? Porque de ser así te juro que…—¿Qué clase de persona crees que soy? ¿Piensas que soy como él?—No lo sé, pues son hermanos, ¿no?Liam apretó los dientes y la fulminó con la mirada. Se preguntaba cómo esa mujer podía decir tales cosas de él. Él jamás se rebajaría a hacer algo así. Cuando quería dejar a alguien, simplemente lo hacía sin buscar excusas baratas ni hacer daño. Además, ya había quedado con Aurora en que primero se conocerían y luego verían si se daban una oportunidad. ¿En qué cabeza Astrid podía pensar que él la enviaría a prisión? Si Aurora esperaba un hijo s

  • Solo Ámame Una Vez Más   Capítulo 63

    Aurora continuó su camino dejando a la pareja a solas. Llegó a la mesa y se despidió de su padre, había quedado de verse con Liam en una hora y no quería hacerlo esperar.Liam Brown salió de casa y se dirigió al restaurante donde había citado a la madre de su hijo. Estaba concentrado buscándola con la mirada cuando chocó con una mesera, la cual regó el café sobre su terno.—¡Lo siento! ¡Perdóneme, no lo vi!—¡Tranquila! —Sacudió su camisa y, levantando la mirada hacia la joven, sonrió—. Me parece haberte visto antes.Aún avergonzada por lo sucedido, Connie se lo quedó mirando.—Sí, claro. Usted era el que estaba en silla de ruedas cuando Astrid nos ignoró.Liam rascó su sien y asintió.—¿Conoces a Astrid?—Sí, ella es mi amiga.Cuando Aurora ingresó, encontró a Liam conversando con Connie. Ignorando por completo a la joven, se acercó a Liam, se enganchó de su brazo y, delante de la joven, le dio un beso.Connie se sorprendió al verla besándose con Liam. Quizás eso era algo que su amig

  • Solo Ámame Una Vez Más   Capítulo 62

    Ava se llenó de desprecio hacia Astrid. Sus afiladas uñas se clavaron en la palma de sus manos, lastimando la delicadeza de estas. Sus dientes se apretaron y su mirada endemoniada se posó en ellos dos. Sintió unas ganas infinitas de arrastrar a aquella mujer de negra cabellera y limpiar el suelo de la casa con ella.—¿Cómo es que lograste salir?Inflando su pecho, Robert mantuvo la mirada en ella.—Porque todas las acusaciones que me hicieron son falsas.—¿Acusaciones falsas? —Se cruzó de brazos y no despegó la mirada de él—. ¿Acaso es mentira que me llevaste en contra de mi voluntad, apartándome de mi esposo? ¿También vas a decir que no tomaste el dinero de los Brown o que no quisiste propasarte con Sarah?—Sarah es mi hermana. Jamás podría hacerle algo aberrante como eso.—¿Qué estás diciendo? ¿Cómo que soy tu hermana? —La adolescente acababa de bajar las escaleras y se paró muy cerca de Robert.Este la contempló y miró a Ava.—Dime, ¿por qué dices que soy tu hermana?—Porque soy hi

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