MasukAl día siguiente, en las afueras de la cárcel de mujeres, un Lamborghini Veneno Roadster se estacionó frente a la mujer que acababa de salir: Astrid Linos. Esta última se adentró en el coche; una vez dentro, el auto emprendió su marcha y se perdió por la autopista. Horas después se estacionó frente al salón de belleza. Al ver el refinado lugar, Astrid se quedó con la boca abierta, más aún cuando ingresó al salón y varias mujeres empezaron a arreglarle el cabello y a hacerle tantas cosas en su cuerpo. Parecía una muñeca dejándose llevar de un lado a otro.
—Lista —dijo la mujer que posó el espejo frente a ella.
Astrid no podía creer que la mujer frente al espejo fuera ella; el cambio que le habían hecho era excelente, ni siquiera ella misma se reconocía.
Cuando Astrid conoció a Robert solo contaba con diecisiete años de edad. Era una muchacha humilde de clase baja, al igual que él. La diferencia era que Robert estudió en la mejor universidad del país gracias a su padrino millonario. Desde entonces, sus sueños siempre fueron en grande; las ganas de superarse y llegar a lo más alto eran su principal meta. Jamás imaginó enamorarse de una joven pobre como él, pero se enamoró como un loco y no dudó en casarse con ella cuando el padre de Astrid intentó llevársela lejos.
Robert pensó en superarse junto a ella, triunfar y lograr todos sus sueños al lado de Astrid. Sin embargo, las casualidades de la vida, le impidieron que eso sucediera. Sus propositos eran más fuertes que el amor que decía sentir por su esposa; por ello decidió separarse y, cuando sucedió aquel ataque, vio el momento oportuno para librarse de Astrid, así estaría libre para la viuda de Brown.
Después de salir del salón de belleza, Astrid fue llevada al registro civil, donde se uniría en matrimonio con Liam Brown.
Este último se encontraba parado frente al juez y, una vez que escuchó la puerta abrirse, se giró lentamente para encontrarse con la mirada de ella.
Liam se quedó perplejo al ver a la mujer con la que uniría su vida. «Si ella es la ex de su padrastro, sería un tonto por haber dejado a tremenda escultura», pensó Liam para sus adentros. Puesto que aquella mujer era tan hermosa como una diosa.
Una vez que Astrid se paró a su lado, él le tomó la mano y se acercaron más al juez. Ante aquel contrato quiso soltar la mano de Liam, sin embargo, aquel hombre no le permitió zafarse hasta que firmó el papel.
—Ante el derecho que me conceden las leyes del estado civil de los Estados Unidos, los declaro marido y mujer. Puedes besar a la novia.
Liam se volteó a ver a Astrid, quien abrió los ojos con asombro al momento en que aquel hombre se acercó.
—Que todo parezca real —murmuró antes de que sus labios hicieran contacto con los de Astrid. Al segundo siguiente, Astrid lo apartó.
Ella no iba a ser una esposa real, ella solo quería entrar en la casa donde vivia su exesposo, y hacer que se arrepienta de haberla abandonado.
Minutos después salieron del registro civil y se dirigieron a la mansión Brown. Una vez ahí, Richard, Liam y Astrid se encerraron en el despacho. El abogado sirvió tres copas y las extendió a las dos personas que se encontraban sentadas frente a frente.
—¿Leíste el contrato? —cuestionó Liam.
—Dos veces, y tengo claro cuáles son las reglas de este falso matrimonio.
—Me parece bien —dijo al sonreír y beber de la copa—. Pero hay algo que no iba incluido en el contrato; sin embargo, debemos hacerlo.
—¿Qué cosa? —cuestionó Astrid.
—Dormiremos en la misma habitación.
—Creí que era un matrimonio irreal.
—Y lo es, solo que compartiremos la habitación, pero nada más.
—Ok, por mí no hay problema, siempre y cuando ocupe su espacio —dijo Astrid al retirar la copa.
—Así será. Mujeres es lo que más tengo, y créeme que meterme con la ex de mi padrastro sería lo último que haría —dijo con seguridad.
—A mí tampoco me gustaría enrredarme con un niño inmaduro —replicó Astrid al recostar su espalda en el espaldar del asiento.
Liam sonrió de medio lado y bebió de su copa.
—Creo que tenemos la misma edad; incluso soy dos días mayor que tú —expuso, y Astrid frunció el ceño.
—¿Cómo sabes que cumplo años dos días después que tú?
—Sé todo de ti, señorita Linos… o mejor dicho, señora de Brown. ¿Te gusta así o exseñora de Johnson?
Astrid hizo una mueca de desagrado y culminó:
—No mezclemos el pasado. Si estamos aquí es para juntos destruir a Robert Johnson.
—Tienes razón —dijo Liam al chocar su copa con la de ella y luego beber hasta secarla.
—Parece que te gusta el alcohol. Desde ya te digo que no me agrada compartir la cama con personas que emanen olor a trago.
—Tranquila, que cuando yo bebo, no regreso a casa.
—Bueno —intervino Richard—. Ya habrá tiempo para que se digan lo que no les gusta del otro. Lo que tienen que hacer ahora es ponerse de acuerdo en cómo se conocieron y se enamoraron. Debe ser una historia que tu madre se crea.
—Pero se les olvida algo: Robert me conoce. Él sabe que jamás he salido con un hombre que no sea él.
Richard sonrió y explicó:
—Por ese ni te apures, que lo más probable es que cuando te vea haga de cuenta que no te conoce. Además, el muy cobarde nunca le contará a Ava que tú eres su exesposa, ya que la historia que le contó es que él jamás ha estado casado.
—¿Se atrevió a negarme?
—Siempre —confesó Richard—. Siempre dijo estar soltero, aun cuando seguía casado contigo.
Astrid sintió un dolor profundo en el pecho. Enterarse de que Robert la negó un millón de veces fue otro golpe duro para su corazón, pero al mismo tiempo un motivo más para endurecerlo y aumentar el desprecio hacia él.
Parado frente al altar con la mirada posada en dirección a la puerta y los brazos hacia atrás, traqueteando los helados dedos sin parar, se encontraba Robert Johnson. Cuando la mano de su hermano se posó en su hombro, giró el rostro hacia él.—Tranquilo, sí va a llegar.Robert suspiró y, cuando escuchó encender la música, regresó la mirada hacia la puerta. Sus marrones ojos brillaron al momento en que la vio. Astrid estaba vestida de blanco y se veía tan hermosa como siempre lo había imaginado.Mientras la veía acercarse, bajó los cinco escalones y, al estar frente a ella, su corazón se aceleró como el primer día que la vio. Soltando un suspiro, entrelazó su mano a la de ella y subieron para pararse frente al sacerdote.Recibieron la bendición del seguidor de Dios y unieron sus vidas para estar juntos hasta más allá de la muerte. Luego de la ceremonia, partieron a una luna de miel, algo que nunca habían tenido.Se miraban fijamente a los ojos mientras ambos iban despojando sus prendas
Robert Johnson abrió los ojos. Después de haber pasado varios días durmiendo, al fin había recuperado el conocimiento. La primera persona que vio fue a su padre. Robert parpadeó un par de veces. Por un momento creyó que había muerto y que estaba en el infierno; sin embargo, la imagen de Armando continuaba frente a él. Robert quiso pararse, pero el hombre lo detuvo.—Hijo.—¡No me llames hijo! ¡Maldito infeliz! —bufó como toro. Se removió sobre la cama buscando la manera de levantarse, no obstante, la herida se abrió y empezó a sangrar.—¡Maldito! ¡Voy a matarte! Lamentarás no haber muerto en el pasado.Cangrejo, al escucharlo gritar, ingresó de inmediato. Se paró frente a Robert y le pidió que se calmara, y logró calmarlo porque lo dejó perplejo.—¿Trabajas para él? —Jack asintió—. ¡Traidor! Eres un maldito traidor, Cangrejo. Confié en ti y es así como me pagas.—Te explicaré todo, pero debes calmarte. La herida se está abriendo.—No me toques —bramó al mirar a Armando Brown con ojos
Ava fue llevada a prisión. Cuando Liam se enteró, se encontraba en casa y Astrid acababa de llegar. Al verlo todo pálido y apresurado, inquirió:—¿Qué sucede?—Mi madre está en prisión.—Pero ¿por qué?—No lo sé —dijo Liam agarrando las llaves.—Voy contigo.Él se alzó de hombros y ella lo siguió. De camino a la comisaría, Astrid acotó:—Tal vez la policía descubrió que fue ella la que me lanzó el auto encima.—¿De qué estás hablando?Astrid lo miró y explicó:—¿No lo sabías? Pues tu madre fue la que me arrolló, ella fue la que casi me mata.—No puedo creer lo que estás diciendo.—Pues créelo, porque es la verdad. Y cuando recuperé la memoria no la denuncié porque no tenía pruebas.—Astrid, ¿estás hablando de mi madre?—Por esta razón no te lo había contado, porque sabía que no me creerías.Envolviendo los dedos en el volante y ajustándolos ahí, Liam suspiró rabioso.Enterarse de que su madre había intentado asesinar a su esposa lo decepcionó y a la vez lo enfureció. Sabía que era una
Una vez bañada y cambiada, Astrid salió del hotel dejando a Robert confundido. Al llegar a la prisión encontró a Liam ya libre, pero Aurora no había salido, pues un policía fue testigo de la masacre que le dio a Alfonso.—¿En serio ella lo asesinó a sangre fría por salvarte la vida? —Liam asintió. Astrid recordó el pasado de su historia con Robert—. No le tendiste una trampa para deshacerte de ella y del bebé, ¿o sí? Porque de ser así te juro que…—¿Qué clase de persona crees que soy? ¿Piensas que soy como él?—No lo sé, pues son hermanos, ¿no?Liam apretó los dientes y la fulminó con la mirada. Se preguntaba cómo esa mujer podía decir tales cosas de él. Él jamás se rebajaría a hacer algo así. Cuando quería dejar a alguien, simplemente lo hacía sin buscar excusas baratas ni hacer daño. Además, ya había quedado con Aurora en que primero se conocerían y luego verían si se daban una oportunidad. ¿En qué cabeza Astrid podía pensar que él la enviaría a prisión? Si Aurora esperaba un hijo s
Aurora continuó su camino dejando a la pareja a solas. Llegó a la mesa y se despidió de su padre, había quedado de verse con Liam en una hora y no quería hacerlo esperar.Liam Brown salió de casa y se dirigió al restaurante donde había citado a la madre de su hijo. Estaba concentrado buscándola con la mirada cuando chocó con una mesera, la cual regó el café sobre su terno.—¡Lo siento! ¡Perdóneme, no lo vi!—¡Tranquila! —Sacudió su camisa y, levantando la mirada hacia la joven, sonrió—. Me parece haberte visto antes.Aún avergonzada por lo sucedido, Connie se lo quedó mirando.—Sí, claro. Usted era el que estaba en silla de ruedas cuando Astrid nos ignoró.Liam rascó su sien y asintió.—¿Conoces a Astrid?—Sí, ella es mi amiga.Cuando Aurora ingresó, encontró a Liam conversando con Connie. Ignorando por completo a la joven, se acercó a Liam, se enganchó de su brazo y, delante de la joven, le dio un beso.Connie se sorprendió al verla besándose con Liam. Quizás eso era algo que su amig
Ava se llenó de desprecio hacia Astrid. Sus afiladas uñas se clavaron en la palma de sus manos, lastimando la delicadeza de estas. Sus dientes se apretaron y su mirada endemoniada se posó en ellos dos. Sintió unas ganas infinitas de arrastrar a aquella mujer de negra cabellera y limpiar el suelo de la casa con ella.—¿Cómo es que lograste salir?Inflando su pecho, Robert mantuvo la mirada en ella.—Porque todas las acusaciones que me hicieron son falsas.—¿Acusaciones falsas? —Se cruzó de brazos y no despegó la mirada de él—. ¿Acaso es mentira que me llevaste en contra de mi voluntad, apartándome de mi esposo? ¿También vas a decir que no tomaste el dinero de los Brown o que no quisiste propasarte con Sarah?—Sarah es mi hermana. Jamás podría hacerle algo aberrante como eso.—¿Qué estás diciendo? ¿Cómo que soy tu hermana? —La adolescente acababa de bajar las escaleras y se paró muy cerca de Robert.Este la contempló y miró a Ava.—Dime, ¿por qué dices que soy tu hermana?—Porque soy hi







