Home / Romance / Subrogada para el Millonario / Capítulo 33: Diagnóstico Terminal comprado

Share

Capítulo 33: Diagnóstico Terminal comprado

Author: JJBenitez
last update publish date: 2026-10-05 20:04:59

El trayecto en auto hacia la clínica privada transcurrió en silencio. Leonor mantuvo los ojos cerrados y la cabeza apoyada en la ventanilla, simulando agotamiento, mientras William conducía sin dirigirle la palabra. Al llegar, un camillero los recibió en la entrada y trasladó a Leonor en silla de ruedas hasta el área de cardiología.

A las cuatro de la tarde, el doctor Martínez los recibió en su consultorio. Tras un breve interrogatorio sobre el síncope anterior, el médico ordenó pasar a Leonor
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • Subrogada para el Millonario    Capítulo 34: Estrategias Malévolas

    Al mediodía del día siguiente, la puerta de madera de la mansión se abrió para recibir a la nueva enfermera, la señora Matilde, una mujer de origen alemán. Era una mujer adulta, de complexión robusta, rostro severo y uniforme blanco. Sus ojos grises denotaban años de experiencia en cuidados intensivos y una disciplina estricta.William la recibió en el despacho de la planta baja. Sobre el escritorio extendió el informe médico falsificado de Leonor junto a una libreta de anotaciones.—Señora Matilde, gracias por venir tan rápido —dijo William—. El estado de mi esposa es delicado. Como leyó en el expediente, padece una miocardiopatía restrictiva grave. No podemos permitirnos errores.—Entiendo, señor William —respondió Matilde—. En cuidados intensivos no hay margen para el error. He tratado con pacientes terminales toda mi vida.William asintió y detalló las instrucciones sobre la rutina de Leonor:—Por favor, léalas, memorícelas y cúmpla las al pie de la letra. Leonor también debe acat

  • Subrogada para el Millonario    Capítulo 33: Diagnóstico Terminal comprado

    El trayecto en auto hacia la clínica privada transcurrió en silencio. Leonor mantuvo los ojos cerrados y la cabeza apoyada en la ventanilla, simulando agotamiento, mientras William conducía sin dirigirle la palabra. Al llegar, un camillero los recibió en la entrada y trasladó a Leonor en silla de ruedas hasta el área de cardiología.A las cuatro de la tarde, el doctor Martínez los recibió en su consultorio. Tras un breve interrogatorio sobre el síncope anterior, el médico ordenó pasar a Leonor a la sala de ecocardiogramas y toma de muestras de sangre para los exámenes de rutina. William esperó en la recepción de la clínica.Dentro de la sala de examen, el técnico encargado del equipo resultó ser el contacto de Leonor. Mientras preparaba los electrodos, el hombre asintió en silencio, confirmando que la transferencia bancaria ya se había reflejado en su cuenta. El procedimiento se realizó de manera normal para no levantar sospechas en las cámaras de seguridad.Una vez que Leonor regresó

  • Subrogada para el Millonario    Capítulo 32: La enfermedad perfecta

    Durante los siguientes cuatro días, Leonor permaneció en su habitación, pero su presencia afectó la rutina de toda la casa. Siguiendo las instrucciones médicas, pasaba la mayor parte del tiempo en la cama, aunque comenzó a exigir atención constante.Durante el quinto día, las exigencias de Leonor aumentaron. William entró a su habitación a las ocho de la mañana para revisar el cumplimiento de las dosis del medicamento. Leonor estaba recostada contra las almohadas, con los ojos entrecerrados.—Me duele la cabeza, William. Siento una presión muy fuerte en la nuca —dijo Leonor con la voz baja—. Dile a la empleada que suba a cambiarme las cortinas, la luz me está lastimando los ojos.—El ama de llaves ya cerró las persianas hace una hora —respondió William, mirando el frasco de pastillas en la mesa de noche—. ¿Te tomaste la cápsula de las siete?—Apenas puedo pasar la saliva, William. Necesito que te quedes un momento. Si me levanto, me voy a desmayar otra vez. Los brazos me tiemblan.—El

  • Subrogada para el Millonario    Capítulo 31: Fingiendo.

    William entró de golpe en la habitación. Leonor estaba sentada frente al tocador, cepillándose el cabello con calma, ignorando el fuerte golpe de la puerta contra la pared. Lo miró a través del espejo con una sonrisa fría.—¿Qué significa esta intrusión, William? —preguntó, dejando el cepillo en la mesa despacio.—Sabes perfectamente por qué estoy aquí —dijo William, hablando en un tono bajo y tenso mientras se paraba en medio del cuarto—. Destruiste la habitación de Helena. Destrozaste la ropa y los perfumes que le compré. Cruzaste el límite.Leonor se levantó de inmediato para enfrentarlo. Estaba visiblemente resentida.—¿Tus límites? ¿Y qué hay de los míos? —reclamó—. Tienes a tu amante embarazada viviendo en mi casa. La sientas a la mesa con tus padres y me humillas delante de todos. ¿Esperabas que no hiciera nada? Esa mujer merece algo peor que perder su ropa.—¡Cállate! —gritó William, avanzando un paso—. Helena no tiene la culpa de que nuestro matrimonio sea un fracaso. Si vuel

  • Subrogada para el Millonario    Capítulo 30: La paciencia llegó al límite.

    Después de la comida, se reunieron en la sala principal. Eleanor Macalister se mostraba emocionada y cercana con Helena; la rodeó de atenciones y preguntas sobre su salud, mientras le acariciaba el vientre con ternura. Leonor se acercó e intentó saludar a su suegra. Eleanor le respondió únicamente por cortesía, con un gesto rígido que no ocultaba su descontento.Leonor se sentó al extremo de un sofá largo. Observaba en silencio cómo hablaban con tanta naturalidad y cómo los sirvientes servían el vino. Cada vez que intentaba intervenir, Eleanor apenas le dirigía la palabra y se limitaba a asentir de forma cortante, ignorando deliberadamente sus comentarios.Edward Spencer, el padre de William, estaba muy feliz. No dejaba de repetir que el apellido ahora tendría dos herederos legítimos para asegurar los negocios de la familia. Se dio la vuelta hacia Helena, la miró con aprobación y le dijo que se veía muy bien, añadiendo que William parecía estar cuidándola como correspondía. Helena so

  • Subrogada para el Millonario    Capitulo 29: Descubriré quien eres.

    Al día siguiente, Leonor se detuvo frente a la pequeña casa de ladrillo. Vestía un traje sastre gris, llevaba el cabello rígidamente recogido y sostenía una carpeta de piel negra contra el pecho. Subió los tres escalones del porche y tocó la puerta con firmeza.La enfermera abrió tras quitar el cerrojo, observando con desconfianza la vestimenta formal de la visitante.—Buenos días —dijo Leonor con tono seco y profesional—. Soy la licenciada Anna Miller, supervisora del departamento de auditoría del servicio de atención médica domiciliaria del condado. Estamos realizando inspecciones aleatorias para evaluar el desempeño del personal contratado y el estado cognitivo de los pacientes bajo el programa de asistencia.La enfermera abrió más la puerta, visiblemente tensa.—Ah, buenos días. Pase, por favor. Soy Marta. No nos habían avisado de ninguna auditoría hoy.—Son visitas sin previo aviso para garantizar la veracidad de los reportes diarios —respondió Leonor, entrando al vestíbulo y abr

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status