Compartir

CAPÍTULO 5: SOLO QUIERO DEJARTE

Autor: Paulina W
last update Fecha de publicación: 2026-07-31 11:05:30

CAPÍTULO 5: SOLO QUIERO DEJARTE

Chloe intentó empujarlo, pero era como empujar una pared de piedra. No quería estar cerca de él, no cuando su corazón latía tan fuerte que estaba segura de que él podía sentirlo.

—Suéltame —exigió.

—Tres años, Chloe —continuó él, dejándole sentir su aliento caliente contra su cuello—. Tres años manteniéndote a distancia. Tres años ignorándote. Y ahora vienes con tu divorcio, con tu actitud fría, como si nada de esto te afectara...

Sus dedos se apretaron en su cintura, casi dolorosamente.

—¿Crees que no sé lo que estás haciendo? Te vistes así, te sientas así, me miras así...

—¡No te estoy mirando de ninguna manera! —protestó ella, finalmente encontrando su voz—. ¡Estás delirando!

—¿Ah, sí? —Julian deslizó una mano por su espalda, enviando escalofríos por toda su columna—. Entonces dime, esposa mía, ¿por qué tu cuerpo está temblando?

Chloe abrió la boca para responder, pero no salió ningún sonido.

Porque tenía razón.

Estaba temblando, y no sabía si era de ira, miedo o algo mucho más peligroso en lo que no quería pensar.

—Yo... —comenzó, pero él la interrumpió.

—¿Quieres saber qué creo? Creo que todo este show del divorcio es exactamente eso. Un show. Una última estrategia desesperada para conseguir lo que has querido desde el principio.

La giró bruscamente para que quedaran cara a cara. Sus ojos azules la devoraban, llenos de una intensidad que ella nunca había visto antes.

—Así que dime, Chloe... —se inclinó hasta que sus labios casi rozaban los de ella—. ¿Tenemos sexo ahora mismo y se acaba el teatro?

El mundo se detuvo.

Chloe lo miró fijamente, con su mente vuelta un torbellino de emociones contradictorias. Parte de ella quería abofetearlo. Otra parte, la parte que había estado enamorada de él durante años, quería cerrar esa mínima distancia entre sus labios.

Pero más fuerte que todo eso, más fuerte que el deseo o la ira, estaba el dolor.

El dolor de tres años de rechazo.

De amarse a sí misma cada día un poco menos porque él la hacía sentir que no valía nada y cuando finalmente habló, su voz era apenas un susurro roto pero cargado de indiferencia.

—Lo que quiero, Julian... Lo que quiero es dejarte. Abandonarte.

Le sonrió fríamente.

—Así que no. No quiero que consumemos nuestro matrimonio. No quiero tus caricias llenas de resentimiento. No quiero ser una sustituta de la mujer que realmente amas. —Su voz se endureció—. Lo que quiero es mi libertad. Y si eso te hace sentir mejor, puedes seguir creyendo que todo esto es un truco. Pero ambos sabemos la verdad.

Se quedaron así, congelados en el tiempo, sus cuerpos pegados pero sus almas a kilómetros de distancia.

—La verdad es que nunca fui suficiente para ti —continuó Chloe finalmente—. Y estoy cansada de intentar serlo.

El silencio que siguió fue ensordecedor, Julian la soltó como si su piel lo quemara. Retrocedió bruscamente, poniendo distancia entre ellos, pero su mandíbula se tensó hasta que los músculos se marcaron bajo su piel, y sus ojos se endurecieron hasta convertirse en piedra oscura.

Pero no era frialdad lo que emanaba de él ahora.

Era algo más peligroso.

Orgullo herido.

Furia contenida.

Y algo más que se negaba a darle nombre.

—Bien —dijo cortante—. Si el abuelo está de acuerdo, puedes iniciar el proceso de divorcio. —Hizo una pausa, y cuando continuó, su tono era glacial. —Hablaré con los abogados mañana mismo. Prepararé todo para que esto sea lo más rápido posible. Después de todo... —una sonrisa amarga curvó sus labios—, no tiene sentido prolongar algo que nunca debió existir.

Chloe sintió cada palabra como una puñalada, pero su rostro permaneció impasible.

Había aprendido bien a ocultar el dolor.

Tres años eran más que suficiente práctica.

—Gracias.

Se agachó para recoger su laptop del sofá y caminó hacia la puerta.

No lo miró.

Ni siquiera una vez.

Porque para Chloe Pierce, Julian ya no estaba allí.

La puerta se cerró detrás de ella y Julian se quedó inmóvil, mirando fijamente la puerta cerrada, los segundos pasaron, luego minutos.

Entonces, algo dentro de él estalló.

—¡MALDITA SEA! —rugió, y su puño se estrelló contra la pared.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Comentarios (3)
goodnovel comment avatar
Katty Collado
Hay Julián y ahora
goodnovel comment avatar
Katty Collado
Ahh me encantó la respuesta de Chloe
goodnovel comment avatar
Teresa Maldonado
Ajá xq te enojas Julián. Todo quieres
VER TODOS LOS COMENTARIOS

Último capítulo

  • TRAS EL DIVORCIO: RUEGA POR MI SEÑOR KINGSTON   CAPÍTULO 114- NO PUEDES LUCHAR CONTRA ESO QUE SIENTES

    CAPÍTULO 114- NO PUEDES LUCHAR CONTRA ESO QUE SIENTESJulian se quedó completamente paralizado por esa confesión. —¿Soy tuyo? En el fondo, ella sabía que ya había dicho demasiado, pero en ese punto estaba demasiado enfadada y alterada como para dar un solo paso atrás. —Sí —afirmó sin dudar. Julian la sujetó del mentón mirándola fijamente a los ojos. —¿Y tú eres mía? Después de eso, se produjo una pausa helada en el aire, hasta que… —No —soltó ella. Julian quedó en auténtico shock ante la respuesta. Sin embargo, y de forma totalmente contraria a lo que Chloe esperaba, dejó escapar una risa. La contradicción de la situación era sencillamente absurda. —Eres imposible —murmuró sacudiendo la cabeza. Pero Chloe no estaba para risas ni juegos. —No vuelvas a besarla. —Ella me besó a mí. —Me da absolutamente igual. —Eso ya lo noté —ironizó él. Se miraron en silencio durante unos segundos eternos. Ninguno de los dos decía una sola palabra, pero la tensión ent

  • TRAS EL DIVORCIO: RUEGA POR MI SEÑOR KINGSTON   CAPÍTULO 113 - ¡PORQUE ERES MÍO!

    CAPÍTULO 113 - ¡PORQUE ERES MÍO!Chloe entró al edificio con la carpeta de documentos en las manos como la excusa perfecta. Mientras buscaba con la mirada los ascensores, sus ojos se desviaron hacia la cafetería del primer piso… y se le fue el color del rostro, porque lo vio.Julian estaba sentado a una de las mesas junto a la que definitivamente era Madyson.Se detuvo en seco.Él se veía completamente distinto a como se había mostrado con ella durante esos últimos días; lucía relajado, en calma.Madyson conversaba animadamente con él e incluso Julian soltó una pequeña risa por algo que ella comentó.A Chloe le molestó ver esa chispa en su rostro, pero lo que verdaderamente le desgarró el alma fue la evidente familiaridad entre ambos.Madyson sabía perfectamente cómo hablarle, y Julian se sentía cómodo a su lado.Fue en ese preciso instante cuando retumbó en su mente la frase de Harper: «Ella es la única responsable de que él siga aquí».De pronto, la psiquiatra estiró el brazo sobre

  • TRAS EL DIVORCIO: RUEGA POR MI SEÑOR KINGSTON   CAPÍTULO 112 — LA MUJER QUE ESTUVO AHÍ

    CAPÍTULO 112 — LA MUJER QUE ESTUVO AHÍPasaron unos días y Chloe mantuvo firmemente su decisión.No buscó a Julian en ningún momento y él tampoco volvió a perseguirla.En teoría, eso debería haberle dado paz; sin embargo, no se la dio.La realidad era que no había dejado de pensar en esa mujer desde que Harper se lo reveló: Madison.La psiquiatra.La persona que estuvo ahí, a su lado, cuando ella no pudo estarlo.Y, por encima de todo, el asunto del intento de suicidio la afectaba muchísimo más de lo que quería admitir.Saber que Julian había intentado quitarse la vida por ella la destrozaba por dentro, recordando cómo, en ese entonces, ella estaba criando sola a su hija, escondiéndose de Alberth y fingiendo estar muerta, mientras Julian se rompía en mil pedazos.Más tarde, por cuestiones de trabajo, necesitó localizarlo de manera urgente, por lo que llamó a su secretaria.—El señor Kingston salió —informó Eva.—¿Adónde fue?—Tenía una cita con la doctora Bennett.Chloe se quedó compl

  • TRAS EL DIVORCIO: RUEGA POR MI SEÑOR KINGSTON   CAPÍTULO 111 — YA SOBREVIVIÓ UNA VEZ

    CAPÍTULO 111 — YA SOBREVIVIÓ UNA VEZChloe estaba realmente mal.Y es que la abrumadora situación de tener que encontrar los libros espejo, sumada a la angustia de ocultarle la verdad a Julieta y a la constante presión de Isaac insistiendo en que debía alejarse de una vez por todas, la sobrepasaba.Sin embargo, no era solo eso lo que la carcomía por dentro: extrañaba a Julian.Haberle dicho todo lo que le dijo no había sido nada fácil, y ahora echaba de menos desesperadamente aquello que, aunque fuera poco, era lo que compartían.De repente, el estridente sonido del intercomunicador de su oficina la sacó de sus pensamientos.Ella presionó el botón y respondió:—¿Qué pasa, Eva?—Señora... —La secretaria sonaba sumamente nerviosa—. La señorita...La mujer no pudo terminar la frase porque la puerta de la oficina de Chloe se abrió de par en par.Harper estaba ahí.Lucía elegante, con el cabello suelto y su pronunciada barriga de embarazada, mientras fijaba una mirada llena de firmeza sobr

  • TRAS EL DIVORCIO: RUEGA POR MI SEÑOR KINGSTON   CAPÍTULO 110 — COMO DIGA, SEÑOR KINGSTON

    CAPÍTULO 110 — COMO DIGA, SEÑOR KINGSTONLa tensión entre Chloe y Julian llenó por completo el espacio, sumergiendo la habitación en un pesado silencio.Julian apretó los puños a los costados, sintiéndose profundamente enojado y dolido por dentro, pero, a la vez, impulsado por un ferviente deseo de no seguir arrastrándose.Con determinación, dio un paso firme hacia ella.—¿Estás segura?Chloe fingió una frialdad y dureza absolutas.—Sí.—¿De qué exactamente? —insistió él, encarándola.—De que ya es suficiente de que te metas en mi vida —sentenció Chloe sin titubear— y de que pretendas investigar cosas que simplemente no te interesan.Al escuchar sus palabras, Julian sintió un golpe devastador directo a su ego, pues, para él, se trataba de la vida de su propia esposa.Él no buscaba juzgarla, solo quería entender qué demonios estaba pasando.Sin embargo, comprendió que todo en esta vida tiene un límite y dio un paso atrás, distanciándose.—Está bien.Chloe parpadeó, descolocada por su re

  • TRAS EL DIVORCIO: RUEGA POR MI SEÑOR KINGSTON   CAPÍTULO 109 — A UNOS METROS DE LA VERDAD

    CAPÍTULO 109 — A UNOS METROS DE LA VERDADChloe entró en el baño y cerró la puerta, sintiendo cómo el corazón le latía desbocado en la garganta.Afuera, Julian se quedó parado mirándola con evidente suspicacia.Ya dentro de la privacidad del baño, aceptó la videollamada y la imagen de Cristine apareció en la pantalla.—Chloe, buenos días.Chloe tragó saliva, tratando de disimular los nervios.—Hola, Cristine.—Perdona que te llame tan temprano —se disculpó su amiga—, pero quería contarte sobre los resultados de mis exámenes médicos. El doctor dice que solo es artritis, nada grave, pero me recetó unas pastillas horribles, ¿puedes creerlo?Chloe forzó una sonrisa incómoda, sintiendo que Cristine había escogido el peor momento posible para llamar.—Me alegra mucho que estés bien... pero estoy un poco ocupada ahora mismo...—Julieta está aquí —la interrumpió Cristine—. Quiere verte.Al escuchar ese nombre, el corazón de Chloe se detuvo por completo.Del otro lado de la puerta, Julian perm

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status