INICIAR SESIÓNAl día siguiente me levanté en eso de las nueve de la mañana, como voy a comprar mi vestido de novia lo que haré será vestirme con la ropa anticuada que pueda ya que no sé si mi madre se antoje de quererme acompañar o si me encuentre con alguien que pueda reconocerme, así que lo mejor es evitar cualquier inconveniente, de toda manera esto sólo será por tres meses y luego seré libre de este calvario que tengo que llevar.
Me puse una falda larga y una camisa junto a unas bailarinas, recogí mi pelo en un moño algo desordenado y me puse unos lentes, me miré al espejo y no hay duda de que me veo desarreglada y sin sentido de lo que es estar en la moda, tomé un bolso con mis pertenencias y me fui en busca de mi vestido de novia.
Mi objetivo inicial es una tienda de novias. Cuando llegué a la entrada de la tienda de novias, bellamente decorada y con música de boda sonando, me quedé impresionada por los hermosos vestidos.
Me quede mirando los hermosos saris que habían en el escaparate y enpecé a mirer con asombro todo el lugar. Nunca pensé que elegiría mi vestido de novia de esta manera, sin que mis queridos amigos y mi madre me apoyaran.
Me probe un vestido y para mi triste realidad no hubo jogorio y vino esperando el cambio de vestido, por no hablar de los saludos de mis seres queridos.
Todo estos maravillosos escenarios nunca sucederían.
Me quité el vestido y pensando en esto, me perdí cada vez más y salí apresuradamente de la tienda de novias, sin saber que había entrado en una tienda de segunda mano.
" Quizá haya algo aquí que pueda usar en esta voda inútir para mi, pero no para mi familia"
Entré en la tienda y la vendedora me acogió inesperadamente.
—Señorita, dígame por favor ¿qué puedo ofrecerle?
—¿Tienen vestidos de novia aquí?
—Por supuesto.
La vendedora sacó cuatro o cinco vestidos a la vez, pero todos eran demasiado modernos y estaban demasiado a la moda.
—Señorita, todos estos vestidos se vendieron aquí después de haber sido usados una sola vez, y no tinen ni una sola mancha.
—¿Algo más? Estos son demasiado,¿demasiados elegantes? no me gustan.
— Solo hay uno en el almacén, pero es bastante viejo, y no sé si te gustaría verlo.
—Tráelo quiero verlo.
la vendedora sacó un vestido beige que llevaba mucho tiempo en él almacén y que incluso había coido polvo.
La vendedora tomó el vestido, y lo sacudió con un cepillo para quitarle parte del polvo.
—Señorita, esto es todo lo que conseguí. Lo siento, señorita, pero este vestido lleva demasiado tiempo en el almacén. TIiene polvo, pero lo limpiaré enseguida y estará listo para ser usado.
— Bien, me lo probaré ahora mismo.
—¿Está segura? ¿Estás segura de que no quiere ver nada más? Al final y al cabo, hay varios vestidos aquí, así que podrías ver si hay otro mejor.
— Este es el que quiero— dije, señalando el viejo y amarillento vestido, entre al vestidor y me lo probé.
Despúes de ponerme el vestido, me miré en el espejo y al instante parecí 15 años mas vieja,jaja, quizas incluso más.
Estaba decidida a avergonzar a este idiota en la boda.
—Señorita, ¿está segura de que quiere este vestido?
Preguntó la vendedora con incredulidad mientras volvía con el vestido para comprarlo.
—Sí, es el vestido de mi sueños.— dije mientras sacabe dinero de mi monedero y se lo daba de propina a la vendedora.
La vendedora casi se echa a reír mientras se tapa la boca e intenta mantener la expresión mientras me entrega el vestido envuelto.
—Pues bien, señorita, le deseo una feliz boda".
Lo bueno es que la boda será sólo con mi familia y el abuelo de Andrew el señor Camilo, así no sentiré vergüenza a la hora de salir con este vestido puesto.
Los días siguieron pasando y hoy empieza mi nueva vida junto a alguien que me detesta, pero no me importa haré un sacrificio por un tiempo para luego obtener una recompensa.
Estoy de camino al lugar que será mi nuevo hogar, si es que se le podría llamar así. La boda se celebrará en la tarde y yo voy con todas mis cosas de camino para instalarme en el lugar. La boda será en el jardín de la casa del abuelo de Andrew, por lo que me prepararé allá mismo para la ceremonia.
En estos días no he vuelto a salir y mucho menos he tenido contacto con Andrew. Y eso me ha ayudado para permanecer con la mente tranquila y pensar de manera clara mi situación.
Llegue a la casa junto a mi familia, el señor Montecinos nos estaba esperando en la sala para recibirnos, él estaba junto a unas sirvientas y el mayordomo.
—Bienvenidos. —nos dijo muy emocionado por nuestra llegada.
—Gracias, por recibirnos. — dije algo apenada porque lo estoy engañando con mi falsa apariencia y por el acuerdo que hice con su nieto para terminar nuestro compromiso dentro de tres meses.
— No podría imaginar a mi hija casada en otra familia que no sea esta. Me siento tranquilo porque sé que ella estará en buenas manos. _ dijo mi padre, y mi madre por supuesto estuvo igualmente de acuerdo con esa idea. El abuelo de mi futuro esposo sonreía orgulloso de sí mismo, me imagino que alagado por lo que mis padres le habían dicho.
Ellos te mostraran tu cuarto para que te instales por el día de hoy, ya mañana te mudaras con Andrew.
Ok—le respondo y sigo a una de las sirvientas que me va a llevar a la recamara donde pienso descansar un rato para luego vestirme para la boda.
Esta casa es muy grande, y aquí pueden vivir muchas personas, pero según lo que acaba de decir el abuelo de Andrew yo me mudare con él a no sé dónde, y la verdad eso me inquieta un poco, pero quizás sea lo mejor para que cada uno pueda llevar su vida sin que nos involucremos el uno con el otro.
Llegamos a una enorme habitación, pusimos mis cosas en un equina y el vestido lo puse sobre la enorme cama que está en el aquí. Lo que más me sorprende de todo este lugar es: Que no está amueblada de manera antigua si no que todo es muy moderno.
—Quiere que la ayudemos a arreglarse para la ceremonia? — me pregunta una de las sirvientas.
—No es necesario yo puedo arreglarme sola, además no hay mucho que se pueda arreglar. Ustedes pueden retirarse yo me encargare de todo.
—Ok, si necesita cualquier cosa no dude en llamarnos.
—Por supuesto, y gracias.
Ellas salen de la habitación y yo aprovecho y me recuesto en la cama, Ellas salen de la habitación y yo aprovecho y me recuesto en la cama, quiero despejar mi mente y descansar un poco, además solo me pondré el vestido y ya, no pienso maquillarme ni tratar de lucir bien.
La cama es muy cómoda y no tardó mucho en conciliar el sueño.
El sol de la mañana iluminaba suavemente la habitación. Camila estaba sentada en el sillón del salón, acunando a su pequeña en brazos mientras Andrew se inclinaba a su lado, observándolas con una sonrisa que lo llenaba de orgullo y amor. La bebé, envuelta en una manta rosa, dormía plácidamente, ajena al mundo, con el pecho de su madre ofreciendo la seguridad que solo el amor verdadero puede dar.Andrew suspiró profundamente, sintiendo que por fin todo había encontrado su lugar. La pesadilla del pasado, las amenazas, el miedo… todo eso quedaba atrás. Ahora solo existía su familia, su hogar, y la promesa de un futuro construido con ternura y paciencia.—Es perfecta —susurró Andrew, acariciando suavemente la cabeza de la pequeña—. Gracias por darme esta oportunidad… gracias a las dos.Camila levantó la vista y lo miró con una sonrisa llena de emoción.—No, gracias a ti, Andrew. Tú nos salvaste de tantas cosas… y ahora nos das la paz que tanto necesitábamos.El joven padre se sentó junto
La noticia corrió rápido: Ricardo Esteves había sido procesado y enviado a prisión preventiva, sin derecho a fianza. El peso de todas sus fechorías —el secuestro de Camila, las amenazas, el intento de obligarla a una vida bajo su control— finalmente había caído sobre él. Andrew lo supo a través de un llamado directo de Silvio, quien se encargó de supervisar el caso.—No hay forma de que salga libre, Andrew —le dijo su amigo, con un tono firme, casi solemne—. Las pruebas son contundentes. Declaraciones, registros de vuelo, la geolocalización de Camila… Todo lo hunde.Andrew cerró los ojos con alivio. Por primera vez en semanas, pudo respirar sin esa opresión en el pecho. Miró a Camila, que descansaba en la habitación, acariciando suavemente su vientre ya muy avanzado de embarazo. Ella lo miró también, con esa sonrisa tranquila que tanto había añorado.—¿Qué te dijo Silvio? —preguntó Camila, con un hilo de voz.Andrew se acercó y le tomó la mano.—Que por fin todo terminó. Ricardo no vo
Los días fueron pasando con una calma tan extraña que a veces parecía mentira. Después de tanto miedo, de tantas noches sin dormir, ahora podía abrir los ojos por la mañana y ver el rostro de Andrew a mi lado, su respiración acompasada, la mano fuerte sujetando la mía como si temiera que desapareciera otra vez.Mi recuperación fue rápida, más de lo que cualquiera hubiera imaginado. Los médicos lo confirmaban en cada revisión: mi cuerpo respondía bien, el bebé estaba estable y no había rastros de sustancias dañinas en la sangre. Era como si la vida se empeñara en recordarme que, a pesar del horror vivido, todavía quedaba un futuro posible.Andrew me cuidaba con una devoción que me conmovía. No solo estaba presente, también era paciente, tierno, atento a cada detalle: que comiera a mis horas, que descansara, que no me sobrecargara con pensamientos oscuros. En su silencio había más amor del que podía expresar con palabras.Pero él no descansaba. Lo veía cada día salir con Silvio y con La
Dos días habían pasado desde que le envié el mensaje a Laura y aún nadie había venido por mí ni parecía que alguien hubiera hecho algo para rescatarme. La soledad y el miedo se habían convertido en una presión constante; cada ruido fuera de la casa era un latigazo de adrenalina y cada silbido del viento contra las ventanas me hacía pensar que Ricardo o uno de sus cómplices volvían a buscarme. Había aprendido a respirar despacio, a controlar el pánico; fingir ser Amelia seguía siendo mi única arma —y mi única condena— en aquel infierno.La batería de mi teléfono vibró y casi me da un infarto; con manos temblorosas revisé la pantalla. Era un mensaje breve de Laura: “Estamos cerca. Mantente así. No contestes llamadas ni salgas.” Debajo, un número con coordenadas. Era la primera señal concreta desde que escribí “No puedo hablar, rastréame”.Un nudo de esperanza se me hizo en la garganta; por primera vez en días sentí que no estaba sola. Guardé el teléfono en el bolsillo de la bata y me ap
Una semana ha pasado desde que estoy en este lugar, apena he podido salir al jardín de la casa ya que este malnacido no me deja salir más de ahí. La verdad es que todo esto me tiene enojada y no veo la hora de poder escapar de este lugar y regresar con mi familia, mi única esperanza en este momento es que Andrew pueda averiguar donde me encuentro y me rescate antes de que este loco me lastime a mí a mi bebe.En este momento estoy dando una vuelta por el jardín y como siempre hay un tipo siguiéndome y procurando de que yo no intente escapar, si por lo menos tuviera la oportunidad de poder hacer una llamada lograría decirle por lo menos como me encuentro a Andrew y que de alguna manera el pueda averiguar mi ubicación.Mientras camino veo lo que quizás pueda ser mi oportunidad de escape, el guardia de seguridad que siempre esta a mi alrededor constantemente se distrae cuando se detiene a hablar con el que cuida la puerta y los dos se pone a ver el juego en el pequeño televisor que se enc
—Esto es un secuestro, no puede llevarte a una persona contra su voluntad. — le digo aterrada.—¿Y qué vas a hacer? Ya te tengo en un avión de camino al lugar donde decidí llevarte y tú vas aquí conmigo. — me dice haciéndome ver como ha logrado burlar la seguridad de todo un país. Yo estoy ahora en este avión con el y sin saber cuál será mi destino.—¿Qué es lo que quieres de mí?—Lo que yo quiero es que sea mi prometida.—¡¿Qué?!— le digo sorprendida al escuchar semejante estupidez.—No puedo ser tu prometida, soy una mujer casada.—Camila es una mujer casada, pero Amelia no lo es.—¿Amelia dices?—Si esa es tu nueva identidad y ese hijo es esperas será mi hijo. — me dice y al escucharlo no se que hacer, en semejante situación.—Pero no es tu hijo.—¡Si lo es, y tú eres mi prometida! — me grita con cara de desquiciado, lo que me hace sentir mal.¿Como saldré de esto? ¿Cuándo vendrá Andrew a rescatarme?Andrew.Tenemos ya tres días buscando a Camila por todo lado y no la puedo encontr







