LOGIN—No podemos controlar a los demás; basta con portarnos bien nosotros.—Mijo, espero que tu próximo matrimonio no empiece tan a la ligera.—Primero mírale el carácter a la persona; haz las cosas poco a poco, sin apuros.—Lo tuyo con Lara fue justo porque empezó demasiado rápido.Hugo sonrió con cierta amargura:—Mamá, si yo entonces quería casarme con ella, ¿por qué no me detuvieron?Pamela lo miró con ternura en los ojos:—Ya estabas a punto de cumplir treinta y nunca habías tenido novia; solo trabajabas todo el día y nunca te vi con ninguna chica.—De repente llegaste con una muchacha y dijiste que te casabas; tu papá y yo solo sentimos alegría, ¿cómo íbamos a frenarte?—Si no hubieras salido con nadie, hasta tu papá en secreto se preocupaba por tu orientación.—Para nosotros, claro que creímos que la chica que trajiste era la que te gustaba.—Lo que tú quisieras, tu papá y yo lo apoyábamos sin condiciones, pero lástima...El rostro de Hugo se quedó tenso de golpe:—Mamá, ¿en serio ll
Victoria soltó el insulto, colgó sin miramientos y bloqueó el número de inmediato.Lara temblaba de rabia, a punto de desmayarse. Cuando volvió a marcar, descubrió que la habían bloqueado. Llevaba el pecho lleno de furia, cegada por unos celos abrasadores. Con manos temblorosas, marcó el número de Hugo:—Hugo, ¡imbécil! Abandonaste a tu esposa y a tu hijo, ¡ojalá te mueras mal! —Tú y esa maldita Victoria se van a pudrir juntos, ¡ya verás la que os espera! —Te digo una cosa: ¡perderme a mí es la mayor pérdida de tu vida! —Ahora que he vuelto a la familia Fuerte, ¡voy a entrar en el grupo como ejecutiva!—¡Seré su clienta! Más te vale echar a Victoria del Estudio Suave ahora mismo, o si no, ¡no esperes piedad de mi parte!Hugo, a quien habían despertado, estaba de pésimo humor. Su tono era gélido:—Lara, ¿acaso te he dado demasiadas piedades para que llames a estas horas a gritarme? —Si vuelves a llamarme para molestarme, ¡convocaré una rueda de prensa y haré público el informe d
—Mi colaboración con Victoria nació del destino. —Admiramos el talento de la otra, nada más. —Si quisiera vengarme, me vengaría de Daniel y Lara, que son los verdaderos responsables. —¿Cómo podría tener el corazón para hacerle daño a Victoria? Ella es la única víctima en todo este lío.Hugo respiró hondo, y su voz sonó grave y firme:—Lejos de hacerle daño, voy a protegerla con esmero, a ayudarla a salir de esta sombra lo antes posible, para que se convierta en la Victoria que debería brillar.—Jorge, te estás haciendo ideas de más.Dicho esto, colgó.Jorge se quedó paralizado un buen rato, hasta que las dudas en su interior se disiparon por fin. Siempre había tenido una buena impresión de Victoria. Era una mujer fuerte e independiente, que mantenía su dignidad incluso en la adversidad. No quería que una mujer así siguiera sufriendo.Jorge fue al estacionamiento y se disponía a arrancar el auto. Entonces, a través de la ventanilla, vio cómo, no muy lejos, la puerta trasera del B
Una chispa de satisfacción apenas perceptible cruzó los ojos de Lara.Sabía que, por más duro que Daniel se mostrara con ella, al final siempre terminaba cediendo. No podía ignorarla de verdad.—Está bien.Lara lo siguió dócilmente, caminando detrás de él.Jorge, que había estado escondido a un lado, los vio alejarse. Con manos temblorosas, sacó el celular y marcó el número de Hugo.La llamada se conectó rápido. Al otro lado, la voz de Hugo sonó clara y serena:—¿Qué pasa?—¡Vaya, Hugo! ¡No te imaginas lo que acabo de escuchar!La voz de Jorge temblaba de la impresión.Le parecía tan absurdo que añadió:—¡Esto es más fuerte que una serie!Hugo preguntó:—¿Qué?—¡Resulta que Lara siempre ha estado enamorada de Daniel! —Por eso entendí por qué Daniel la empujó hacia ti en su momento. —Era por la barrera de ser primos en apariencia. —Él no podía dar ese paso, pero tampoco quería que ella sufriera, ¡por eso te eligió a ti!Cuanto más hablaba Jorge, más increíble le parecía todo.Hugo
—Siempre seré tu primo, y tú siempre serás solo mi prima. —¡Entre nosotros no existirá ningún otro tipo de relación!Lara sintió que el corazón se le partía. Se llevó las manos al pecho y gritó desgarrada:—¿Por qué? ¡Si no tenemos ningún lazo de sangre, solo soy la hija adoptiva de tu tía! —Daniel, tú mejor que nadie sabes que me gustas. —¡Puedo hacer cualquier cosa por ti!—Si te gusta, puedo ser tu sirvienta, tu amante a escondidas, ¡incluso tu compañera de cama por las noches sin quejarme!—Solo te pido que no me apartes, ¿de acuerdo?Lara rompió a llorar, llena de resentimiento. No entendía por qué Daniel, que le había prometido ser bueno con ella, ni siquiera le daba una oportunidad. Si no la hubiera rechazado aquella vez, ella no se habría casado tan precipitadamente con Hugo, y no habrían pasado todas las cosas que vinieron después. ¿Acaso era tan mala? Podía sentir claramente que Daniel le tenía cariño, que ella ocupaba un lugar en su corazón. ¿Por qué?Lara rugía por
La voz familiar hizo que Daniel volviera en sí al instante.Al segundo siguiente, abrió los ojos de golpe y arrancó la máscara del rostro de la mujer con violencia.El rostro de Lara apareció ante él. Todavía llevaba un apósito en la herida de la frente, pero toda la cara estaba maquillada con esmero. Su maquillaje era suave, hermoso e impecable.—Lara, ¡¿qué estás haciendo?!Daniel se sobresaltó y la empujó con fuerza, haciéndola caer al suelo.Lara se encogió en el suelo, con los muslos al descubierto. La fina tela de su vestido parecía a punto de caerse en cualquier momento.Temblando, con una expresión lastimera, dijo:—Daniel, ¿me odias tanto? ¿Ni siquiera quieres acercarte a mí? —¿Por qué hoy aceptaste tan rápido el coqueteo de Yolanda, pero a mí nunca me has considerado? —No soy inferior a Victoria, ni tampoco a Yolanda. —Además, crecimos juntos, tenemos una base de más de diez años de relación.—¡¿Cómo pueden compararse ellas conmigo?!Lara había deducido que Daniel estab







