Mag-log inVictoria y Hugo se quedaron sorprendidos un instante y giraron la mirada hacia la entrada.En la puerta del estudio, una mujer de cabello corto hasta la clavícula, de rasgos hermosos y llamativos, estaba de pie con dos asistentes a su lado. Su figura era esbelta, pero desprendía un aire gélido e intimidante. No parecía alguien fácil de tratar.A Victoria le dio un vuelco el corazón.Reconoció a aquella mujer.Fue Yolanda, la hija de la familia más rica de Ciudad Sol, los Zarra.El proyecto turístico cultural de nivel S que tanto deseaba conseguir era precisamente propiedad de los Zarra.Aunque ya habían llegado a un acuerdo preliminar, el contrato aún no estaba firmado.Originalmente habían quedado para ultimar los detalles hoy, pero justo hoy habían estallado los escándalos en internet, y Yolanda se había presentado antes de lo previsto.Que viniera tan temprano con sus asistentes y con esa mirada penetrante solo significaba que no traía buenas intenciones.Victoria evaluó a la otra
Victoria respiró hondo y se obligó a calmarse.Pasó la vista rápidamente por las filas de percheros y finalmente señaló un traje negro azabache puesto sobre un maniquí en el escaparate:—Sus medidas son 102, 80, 98. —Por favor, prepárame un conjunto de esta talla.A la dependienta se le iluminaron los ojos y de inmediato comenzó a halagar:—Vaya, con esas medidas su esposo tiene un cuerpo muy proporcionado, hombros anchos y cintura estrecha.—Este traje le quedará espectacular. —Mide un metro ochenta y cinco, ¿verdad? ¡Menuda figura!Victoria no respondió.Sintió que las mejillas le ardían aún más.Ya había dicho que no era su esposo ni su novio, ¿acaso la dependienta tenía que insistir?La dependienta preparó con rapidez el traje, la camisa y la corbata, y lo metió todo en una elegante bolsa de tela anti polvo.Victoria sostuvo la bolsa y sintió que las palmas de las manos le sudaban.Lo siguiente eran los zapatos y el calzoncillo.Guiándose por la imagen que tenía del estilo habitu
Victoria percibió un aroma limpio y fresco a perfume de madera.Levantó la vista de golpe y se encontró con los ojos claros y firmes de Hugo.Él la había protegido sin dudarlo.Al mismo tiempo, su camisa blanca quedó completamente manchada de tinta.—¿Estás bien?La voz de Hugo dejó traslucir una leve ansiedad apenas perceptible.Victoria asintió apresuradamente:—Estoy bien.Hugo la puso a su espalda y se giró hacia los agresores, con tono grave:—¿Se atreven a venir a causar problemas aquí?El que iba al frente, al ver a Hugo, aún tuvo el valor de gritar:—¡Menuda pareja de adúlteros!—Hugo, ¿y tú qué eres, un gran maestro de la arquitectura internacional? —¡Para mí no vales ni un comino!Apenas terminó de hablar, Hugo se movió.Una patada giratoria, limpia y precisa, le impactó de lleno en la cara al tipo.Sonó un golpe sordo, seguido de un grito agudo de dolor:—¡Mi diente! ¡Mi cara!Un chorro de sangre mezclada con dientes le brotó de la boca.Cayó al suelo, retorciéndose de dolo
—Antonio, esta vez lo hiciste bien. No en vano eres mi alumno.Antonio sonrió:—Profesora, en realidad solo hice lo que debía.Pamela se acercó a él y guiñó un ojo:—Tienes labia. —De ahora en adelante, ayúdales a Hugo y a Victoria.—Mi hijo es un torpe; es demasiado ingenuo y pasivo.Antonio no podía creer lo que acababa de oír. Bajó la voz apresuradamente:—Profesora, ¿quiere decir que espera que Hugo y Victoria...?La expresión de Pamela cambió:—Victoria es hija de Rocío, mi mejor amiga. —Si no fuera por lo que pasó en su familia, quizás Hugo y Victoria ya estarían juntos desde hace tiempo.—Victoria sufrió tantas injusticias en casa de los Fernández; me duele el corazón solo de oírlo.—Si existe alguna posibilidad entre ella y Hugo, no voy a mirar el pasado. —La trataré con cariño y sinceridad.Pamela recordó el video y su semblante se tornó un tanto incómodo:—Además, después de lo que pasó entre ellos en esas circunstancias...—Aunque Victoria fue drogada y tiene disculpa, H
Pamela miró el video y no pudo evitar reírse.La escena, por más que la veía, cada vez le parecía mejor.Pero antes de que pudiera terminar de reír a gusto, el siguiente video que se reprodujo automáticamente le heló la sonrisa en la cara.Dentro del auto oscuro, Hugo y Victoria se besaban apasionadamente, y Victoria incluso se había montado audazmente sobre él.Pamela sintió que la cabeza le zumbaba de repente.Se llevó la mano al pecho, a punto de desmayarse.¿Este era su hijo, ese hombre tan reservado?Los dos parecían tan formales y rectos, ¿cómo podían estar haciendo eso en un auto?Pamela apenas logró recuperarse y abrió otro artículo de tono mordaz.El artículo contaba con pelos y señales que Hugo y Victoria ya estaban juntos desde hacía tiempo.Y que la hija de Victoria seguramente era hija de Hugo.Ambos habían engañado a sus parejas y se habían divorciado para poder estar juntos abiertamente.¡Eso era una absoluta mentira!Ella conocía a su hijo; jamás sería capaz de hacer al
—No podemos controlar a los demás; basta con portarnos bien nosotros.—Mijo, espero que tu próximo matrimonio no empiece tan a la ligera.—Primero mírale el carácter a la persona; haz las cosas poco a poco, sin apuros.—Lo tuyo con Lara fue justo porque empezó demasiado rápido.Hugo sonrió con cierta amargura:—Mamá, si yo entonces quería casarme con ella, ¿por qué no me detuvieron?Pamela lo miró con ternura en los ojos:—Ya estabas a punto de cumplir treinta y nunca habías tenido novia; solo trabajabas todo el día y nunca te vi con ninguna chica.—De repente llegaste con una muchacha y dijiste que te casabas; tu papá y yo solo sentimos alegría, ¿cómo íbamos a frenarte?—Si no hubieras salido con nadie, hasta tu papá en secreto se preocupaba por tu orientación.—Para nosotros, claro que creímos que la chica que trajiste era la que te gustaba.—Lo que tú quisieras, tu papá y yo lo apoyábamos sin condiciones, pero lástima...El rostro de Hugo se quedó tenso de golpe:—Mamá, ¿en serio ll







