Mag-log inLa persona que llamó era Rita, la esposa del hermano mayor de la familia Suárez.Su voz transmitía una urgencia apenas perceptible:—Pamela, Melisa y Valeria salieron de prisión. —Para limpiar su honor, esta noche van a celebrar una cena benéfica en el Hotel Nube. —Casi todas las damas de la alta sociedad de Ciudad Haye están invitadas. —Seguro que pronto te llegarán las invitaciones a ti y a Rocío, pero no vengan. —Es una trampa para ustedes. —Por lo del otro día, ellas, junto con la Sra. Lorio y la Sra. Martínez, estuvieron detenidas varios días y están ardiendo en ira. —Ahora odian a muerte a Victoria y a Hugo, y planean usar la cena benéfica para humillarse a ti y a Rocío. —Quieren hacerse pasar vergüenza delante de todas las damas de la alta sociedad. —Acaban de crear un grupo y me invitaron a participar. —Dije que no y me expulsaron. —No sé exactamente qué planean hacer, pero estoy muy preocupada, por eso te aviso con antelación.Rita le contó todo rápidamente.—¿Una ce
Pamela, entre sollozos, apretó con fuerza la mano de Victoria y perdió el control nuevamente:—¿Por qué? ¿Por qué los Fernández y los Silva pueden pisotearnos así, sin ningún reparo? —¿Por qué Melisa tuvo el descaro de exigirle dinero a los Suárez, pero no te dio nada a ti? —Victoria, tienes razón, ¡no podemos seguir aguantando! —La dignidad, la educación, la reputación familiar... ¡todo eso es una basura! —Frente a esa basura, mantener las formas es la mayor crueldad contra nosotras mismas.Pamela se levantó de golpe. Por efecto del alcohol, su cuerpo se bamboleó ligeramente, pero su mirada reflejaba una determinación nunca antes vista:—De ahora en adelante, juntas, haremos que paguen. —Lograremos que toda Ciudad Haye sepa cómo los Silva y los Fernández llevan a la gente a la locura. —Los destruiremos, ¡haremos que se arrepientan de haber nacido!Victoria estaba contagiada por su emoción, se puso de pie también. Levantó su copa y la chocó con fuerza contra la de Pamela:—Tien
Victoria se quedó atónita:—¿Cinco millones?No, Hugo le había dado a Lara cinco millones en el divorcio, las pérdidas totales tenían que ser mucho mayores. Estaba sorprendida, preguntó:—¿Acaso son cincuenta millones?Pamela asintió:—Sí. —Cinco años de matrimonio fueron una farsa, y los Suárez pagaron cincuenta millones por esa mentira.A Victoria le retumbó algo en el pecho, la cabeza le zumbó al instante. Una oleada de furia le inundó el corazón.Sintió que la sangre le hervía por dentro.—Los Suárez son demasiado buenos, sin duda.Victoria se bebió la copa entera de un trago y, con una sonrisa amarga, miró a Pamela:—¿Y sabes qué saqué yo de mis cinco años de matrimonio con Daniel?Pamela la miró con escepticismo:—Los Fernández son una de las familias más importantes de Ciudad Haye. —Seguro que te dieron al menos tanto como los Suárez le dieron a Lara, ¿no?Victoria también extendió lentamente cinco dedos.Pamela preguntó:—¿Cinco millones?Victoria sonrió con amargura:—No,
—Que se desahogue es mejor que lo guarde todo dentro. —No solo tu madre, yo también tengo ganas de estallar. Pero estoy limitado por mi cargo y mi posición. —No sabes, cuando tu madre llora, a mí se me parte el corazón.Rubén soltó un largo suspiro y colgó.Hugo se quedó con el celular en la mano, el corazón agitado durante mucho tiempo.Pensó que, tras conocer toda la verdad, con solo cortar lazos con Lara rápidamente y cerrar el asunto, la vida de su familia volvería poco a poco a la normalidad. Pero hasta ahora comprendía que aquel matrimonio había sido un golpe devastador para la vida tranquila y estable que sus padres habían llevado durante décadas.Lo mismo que habían anhelado su boda, eso mismo les dolió después su divorcio. Lo mismo que habían deseado tener un nieto, eso mismo los destrozó saber que no era de su sangre. Si en apariencia se mostraban tan tranquilos y tolerantes era porque temían que, al mostrar su dolor, Hugo se sintiera peor. Por eso eligieron sufrir en s
Dicho esto, Pamela agitó el puño con energía.Hugo la miró tan sorprendido que el sorbo de caldo que acababa de tomar se le escapó por la boca.—Mamá, has sido discreta toda tu vida, ¿quieres arruinar tu reputación ahora?—¡Sí!Pamela asintió con firmeza y soltó un grito:—¡He estado observando todo lo que has hecho últimamente, Victoria! —Ser una mujer reservada tal vez reciba elogios, ¡pero a mí no me hace feliz! —Ya estoy jubilada. De ahora en adelante, voy a ser tan fuerte como tú, ¡Victoria!—¡Voy a dejar atrás todos los títulos, y a soltar mi furia directamente! —¿Por qué los Suárez tenemos que soportar en silencio los abusos de los Fernández y los Silva? ¡Haré que devuelvan todo el dinero que nos han sacado!Victoria se contagió de la emoción. Se levantó de inmediato y secundó:—¡Tienes toda la razón! ¡Vamos a recuperar nuestra justicia! —Señora, bienvenida a mi bando. ¡Destrozaremos a todos juntos!Pamela esbozó una sonrisa satisfecha:—No me llames más "señora". Llámame s
Cuando Hugo se casó con Lara, Victoria y Daniel todavía eran solo jefe y empleada.En aquel entonces, solo había oído rumores de que la familia Suárez había organizado una boda extremadamente solemne, pero nunca supo los detalles.Ahora, al escuchar las quejas de Pamela, Victoria entendió que el matrimonio de Hugo y Lara no había sido en absoluto feliz.Hugo se sintió un poco avergonzado:—Mamá, ¿podemos dejar el tema? Ya pasó.—¿Que pasó? Nuestra familia salió perdiendo enormemente. —Al final, el hijo que tuvieron era de otro hombre, y encima le diste cinco millones de compensación por el divorcio. —¿Por qué no voy a poder mencionarlo? No solo lo mencionaré, sino que se lo contaré a todo el mundo, para que toda la alta sociedad de Ciudad Haye se aleje de esa familia. —Melisa tiene tres hijas, y hasta ahora solo la segunda se ha casado. —¡La mayor y la menor aún están solteras! —Si alguien tiene la mala suerte de casarse con una hija de los Fernández, si no advierto a tiempo, esta







