LOGINDereck atrajo a Isabella hacia su pecho y comenzaron a besarse despacio, disfrutando de una dulce sesión de caricias y besos pausados que reflejaban la paz de estar juntos. Sin embargo, justo cuando los besos comenzaban a volverse más profundos, un llanto agudo y afinado retumbó desde la cuna.Ambos
—Familia... les presento a Dorian James Salazar —anunció Dereck con la voz llena de emoción.—Miren a esta belleza... —Susurró Estela, acercándose con lágrimas en los ojos junto a Beatriz para contemplar por primera vez a su nieto—. El pequeño Dorian es precioso.—Tiene tus mismos rasgos, hijo, será
Pero Isabella no estaba para ejercicios de yoga; nadie le había dicho que tener un bebé era como tratar de sacar una bola de boliches desde dentro de su puta vagina. Joder, le dolía como un carajo. En un momento, agarró la mano del pobre Enzo —que caminaba al otro lado sujetando el suero— y se la ap
El grito retumbó en las paredes del comedor. Todos en la mesa se quedaron absolutamente en shock, congelados en sus puestos como estatuas. Nadie reaccionó hasta que Isabella soltó un segundo grito, desgarrador por el dolor de una gran contracción.Las primeras en reaccionar ante la alerta real fuero
Un martes por la tarde, mientras Beatriz acomodaba en la cuna las diminutas sábanas recién bordadas que Estela había preparado, Isabella entró despacio a la habitación del bebé, sosteniéndose la espalda baja con ambas manos.—Beatriz... —Llamó en un murmullo suave, con una sonrisa cansada pero radia
Isabella mantenía sus brazos rodeando el cuello de su esposo y su cabeza reposaba cómodamente contra el pecho de él. Escuchaba el compás tranquilo y seguro de su corazón, sintiendo una paz que no cambiaría por nada en el mundo. Dereck la observaba en silencio, admirando cada rasgo de su rostro a la







