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CAPÍTULO 2. LA HUÍDA

Author: LiBlanko
last update publish date: 2026-02-23 05:02:57

Suena el despertador a las 6:00 am como todos los días que hay clase, solo que a diferencia de los anteriores, no pude dormir nada, no pude dejar de pensar en el día anterior en esos hombres, su mirada donde penetrante… podía reconocerlo, ellos sabían algo que yo no.

Si alguien me hubiera dicho que esa sería la última vez que dormiría en esta habitación, en esta casa, que vería a mis abuelos por un largo, largo tiempo, les diría que estaban dementes, pero, nunca estamos listos para afrontar nuestro destino.

¡Tierra hablando a a Tessa ¡ ¡Holaaa a donde te fuiste!

Suena la alarma para dar inicio a la segunda clase, y mi mejor amiga no deja de verme con cara de preocupación, y no la culpo, no puse nada de atención durante la primera asignatura, tuvieron que repetirme varias veces las preguntas sobre el Comportamiento Organizacional, a la cuales, claro está, no supe contestar y no es que fuera una mala estudiante, es simplemente que mi mente estaba en otro lado, era imposible poderme concentrar. – Discúlpame Elara, ¿Qué me decías?, no sé porque estoy tan distraída.

 Preferí no contarle nada, no tenía sentido ya que no había mucho que decir, y aun así eran muchas las dudas que aún pasaban por mi mente, no tenía manera de poderle explicar lo que sentía.

Claro “no es nada” - dijo entornándome los ojos, y haciéndolas comillas con las manos.

Sabes Tessa, quisiera poder ser tú y no poner atención en clases cuando me venga en gana, pero yo no puedo hacerlo, no entiendo la mitad de las cosas que dice el Profesor Vane, y él lo sabe, por eso te pido que me ayudes y claro no me beneficia pero para nada que no estés concentrada durante su clase vale?, sino ¿quién me va a explicar a mí para poder pasar el examen?

Claro… no te preocupes, repondré todos los apuntes, era agradable escucharla, siempre, todo el tiempo, no podía parar de hablar, podría decirse que hablaba por las dos,  algunos podrían decir que eso era exasperante, pero no para mí, eso me hacía sentir un poco menos sola, me hacía sentirme… acompañada.

-Buen día jóvenes - Fue lo último a lo que presté atención al entrar en mi segunda clase, era Metodología de investigación, a la cual no asistía mi mejor amiga, ella había decidido estudiar Ciencias Políticas y yo Psicología por lo que solo compartíamos unas materias de tronco común, siempre había preferido las clases que teníamos juntas pero en esta ocasión, fue un alivio, pensé, ya que iba a saltarme la clase y poner en marcha el plan que había estado armando.

Me di media vuelta para salir del salón de clase, lo hice tan rápido que no pude evitarlo, tope de frente con León,  como si hubiera sido crear una explosión en ese momento, logré que salieran todos sus apuntes volando en todas direcciones, -disculpa, no te vi, - me agache para ayudarlo a recoger sus cuadernos y accidentalmente por un par de segundos con un leve roce de mi mano sobre la suya vinieron a mi mente como un estallido de imágenes todas vividas, y a su vez todas sin sentido, eran momentos… momentos vividos por León  que podía verlos como si fuera una película, o tal vez fue mi pura imaginación, el contacto entre nosotros fue breve lo mismo que duraron esos fugaces instantes plasmados en mi mente.

 – ¿Te encuentras bien? -Me pregunto León.

-S…i… otra vez empecé a tartamudear como el día anterior, acaso empecé a padecer trastornos del habla?  Comencé a dudar de mis capacidades de comunicación pero decidí volver a intentar, -Si León todo está bien- está vez, salió mejor de lo que esperaba, con más seguridad de la que podría decir que tenía en esos momentos, decidí sonreírle un poco, al ver su cara de consternación, sería por mi lapso de ruptura con la realidad? Creo que fue una gran elección aprender Psicología ya que pronto sería yo misma quien necesitaría una introspección profunda.

-Tessa te ves diferente, es decir, tienes un semblante de preocupación constante, si pudiera ayudarte en algo, sabes que puedes…

-No es nada en serio- decidí interrumpirlo, era siempre tan agradable conmigo, tan buen amigo, pero no podía perder más tiempo, tenía que ir a averiguar que sucedió el día anterior.

Salí a trompicones de las instalaciones de la Universidad, buscando las llaves de mi Beetle 2010, no era precisamente nuevo lo sé pero era una joya, mis abuelos  me lo habían regalado en mi cumpleaños número 18, realmente no lo esperaba, fue toda una sorpresa, de esas que no se olvidan nunca.

Hice el primer intento por que encendiera y nada, una vez más y solo hay ruidos en la zona del motor de arranque.

– ¡Ahora que es lo que pasa!- Sigo intentando pero no logro ningún resultado. Golpeo el volante y maldigo al mismo tiempo, es tan… frustrante. Toco el puente de mi nariz y trato, de controlar mis respiraciones, mantuve mis ojos cerrados un minuto tal vez dos, hasta que me encontré en calma con una respiración acompasada, abrí mis ojos, y ¡no lo podía creer! Ahí estaban los dos, entrando al campus, con un caminar pausado sin llamar la atención de ningún estudiante, lo cual resulta totalmente incongruente tomando en cuenta su tamaño, su altivez la fiereza en sus miradas.

Mi mente se puso en estado de alerta máxima, no había ninguna razón lógica para que ellos estuvieran ahí, solo, que estuvieran ha por mi…no podía esperar a que mi automóvil encendiera, si es que sucedía, ahora que lo pensaba no podía ser una casualidad.

Tomé mis cosas rápidamente y salí del coche, al voltear ya estaban a medio camino de donde yo estaba estacionada, ¿cómo era posible que hubieran avanzado tan rápido? Empecé a correr, correr como nunca lo había hecho, si tenía que aceptarlo era buena corriendo había sido una habilidad que había tenido desde pequeña y la había exponenciado con el tiempo, no me costaba gran trabajo correr grandes distancias sin resultar agotada, pero en ese momento, era cuestión de vida o muerte así lo sentía en el fondo de mi ser, no había tiempo que perder, debía escapar de ellos a como diera lugar.

 Corrí adentrándome en el bosque que se encontraba junto al Campus, no era muy grande, pero  lo conocía a la perfección, ahí solía ir a hacer picnic con mis abuelos años atrás.

-Tessa! - Escuchaba la voz detrás de mí, una voz grave y demandante, urgida y más que nada, denotaba molestia.

Corrí aún más brincaba a zancadas, sentía que volaba, estoy segura que veía a mi alrededor a fracción de segundos, pero mi instinto me decía donde parar, donde saltar, subí a un árbol casi como si pudiera trepar como si fuera un primate, es algo irreal, pensé, pero subí más y más cerca de la copa cuando las ramas empezaron a ser más frágiles dude sí podrían soportar mi peso, así que pare, y me escondí entre las ramas por lo que pareció una eternidad. Empezó a pardear el cielo, y aún cuando era mi momento favorito…. ahora no quería que llegara, no esperaba que la noche alcanzara tan pronto a desplegar su ausencia de colores, sus animales nocturnos, escuchaba un canto salvaje, donde cada criatura añadía su nota al caos de sonidos que rodeaba el bosque, aunado al trasfondo del ir y venir de ellos, seguían tratando de localizarme, su búsqueda no había parado y bien sabía que si bajaba de ese árbol dudaba no podría orientarme en la noche para caminar de vuelta a la ciudad.

Pronto oscureció por completo y con ello el viento empezó a intensificar, traía una blusa ligera color morada, mi color favorito en este momento desearía haberme puesto algo más abrigado al salir de casa. No paraba de temblar, nunca había disfrutado del frío, tenía unos 15 minutos que no escuchaba nada más que el aullar de la brisa nocturna, Cada señal era clara, como lenguaje silencioso, un escalofrío recorrió mi espalda. La naturaleza misma me hablaba, advirtiéndome que el caos se acercaba, y no había lugar donde esconderse, una tormenta llegaría muy pronto, podía sentir cosas, cosas como esa gran tempestad que se aproximaba.

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