FAZER LOGINDecidí no empezar una nueva discusión con León, no tenía ni la fuerza ni las ganas necesarias para enfrascarme en otro monólogo ya que dudaba mucho que fuera a darme información, ya que todo el camino hasta el momento había estado completamente reservado, se nota que tiene una discusión con su yo interior, puesto que en breves ocasiones lo sorprendí dando negativas o afirmaciones con la cabeza, ¿a quién podía estar dándole respuestas sino a sí mismo?
Podía decir que paso una hora desde que pude vislumbrar la ciudad, para después adentrarnos en ella, León caminaba sin dubitaciones tenía claro a donde me llevaba, pero eso sí, había disminuido su velocidad nomás entramos en contacto con los lugareños.
Mi estómago decidió interrumpir el silencio con un estruendo casi embarazoso.
-Disculpa, no he comido nada desde ayer al salir del campus, - Fue lo único que se me ocurrió decir, el asintió con la cabeza como lo había visto hacer hace unos momentos y tomo una calle perpendicular a la principal por la cual habíamos pasado gran parte del camino ya, para después dar vuelta nuevamente en la siguiente esquina a una zona un poco más tranquila y con pocos transeúntes.
Se detuvo frente a una cafetería un poco escondida y solitaria para mí gusto, ¿cómo podría alguien encontrarla si no tenía cartel alguno donde se pudiera leer el nombre del establecimiento en la entrada?
Me bajo de sus brazos, y al tratar de incorporarme comprendí que mis heridas estaban igual o peor, no podía dar más que pasos agonizantes, me tendió una mano la cual tome sin titubear y agradecí con la mirada, sé que él lo pudo notar y su seño dejo de marcarse tan profundo, tal vez ahora si querría hablar conmigo…
Sonó la campanilla al abrir la puerta que anunciaba la llegada de nueva clientela al lugar, como lo pensé no había más que una sola persona ocupando una mesa junto a un gran ventanal, el resto del lugar se encontraba vacío, busque con la mirada una mesa retirada al sujeto que se encontraba ahí sentado, puesto que quería poder platicar sin reservas y no a murmullos con mi amigo.
-Primero que nada, - le di a mi voz una entonación demandante y seria al mismo tiempo.
-¿Cómo es posible que pudieras cargarme hasta aquí sin un atisbo de cansancio en tu cara?
Esperaba que me ignorara nuevamente, o tal vez una negativa a contestarme, pero para mi sorpresa, solo recibí una risotada baja por su parte, su expresión se había relajado, volvía a tener esa mirada cálida que tanto conocía,
-En serio Tessa, ¿Es esa tu pregunta? – Sonreía, me dejaba ver su linda sonrisa, y me hacía sentir como que todo peligro había dejado de existir, ¿es que acaso él sabía algo más?
-Podría hacerte mil preguntas más, pero quisiera empezar por eso, desde cuando te convertiste en un roble?
-¿Les puedo ofrecer algo de tomar? – Me tomo por sorpresa la voz, no escuche pasos aproximarse, sin embargo ahí estaba, era una joven más o menos de mi edad, le calculaba entre 20 o 21 años cabello castaño cobrizo algo ondulado era linda y con una amplia sonrisa que te invitaba a sonreírle también.
-Gracias, tienes hamburguesas y papas a la francesa? Y un agua de sabor estaría bien
-Por supuesto – Me veía con un deje de asombro, pero recobró pronto su sonrisa, tomo el pedido de León y se retiró a cocina.
-Regresó antes de que yo pudiera decir otra palabra y puso nuestras bebidas frente a nosotros, la tomé sorbo un poco esperé a que se retirara y volví a la carga.
-Oye, en serio, necesito que me respondas, quiero poder entender que está pasando y buena parte del contexto sé que me lo puedes dar tú.
León movía su pajilla haciendo círculos lentos dentro del vaso, no quitaba la vista del mismo pero si logré ver que se le dibujó una media sonrisa.
Sé que tienes muchas preguntas Tessa, pero este no es el momento para responderlas. -dijo en voz apenas audible.
-Pero te prometo una cosa, llegaremos en un día a nuestro destino y ahí se resolverá todo, te diré todo lo que necesites saber.
¿En un día? ¿Ir a dónde? Me paré en un segundo como si una descarga eléctrica hubiera caído sobre mí.
-No planeo ir a ningún lado contigo, necesito respuestas, y necesito volver con mis abuelos, deben estar muy asustados pase toda la noche fuera de casa y jamás lo había hecho antes…
-Para, para, para –Dijo León agregando un ademán de manos, -Tienes que hablar un poco más bajo Tessa, aun cuando esta área es segura, podían rastrearnos seres peligrosos, y aunque soy fuerte, soy solo uno, y ellos son hijos del Alfa, estaría en total desventaja.
Terminó casi en un susurro con estas últimas palabras.
Ahora sí que me estaba volviendo loca o empecé a dejar de entender el idioma Español, me sente nuevamente, acerque lo más que pude mi asiento a la mesa me inquine lo más que pude, dado mi tamaño, no era muy alta que digamos, apenas llegaba al 1.62 m, y traté de susurrar lo más cerca de su oído, -¿De que demonios estás hablando?
En ese momento, regreso la camarera con su amable sonrisa, puso nuestro platillo frente a nosotros y decidí que todo lo demás podía esperar, tenía que comer y lo que veía era realmente extraordinario, eso mismo pensó mi estómago que rugió al momento en que olfatee la comida.
Cerré los ojos en cada mordida disfrutaba tanto comer en ese momento, sentía que tenía días sin probar bocado. Llevaba la mitad de mi hamburguesa cuando escuche el sonar de la campanilla de entrada, pude ver como León puso su espalda rígida su semblante se ensombreció un poco, siguió con la mirada al hombre que había entrado, era alto como todos aquellos que había visto últimamente, pero mucho más ancho podría decirse que tenía cuerpo de jugador de futbol americano en sus mejores años, cabello largo y ondulado, lo llevaba recogido en media coleta, y un par de tatuajes en su cuello y brazo derecho, ¿eran runas tal vez? Símbolos que no conocía pero tampoco eran nuevos para mí, de alguna manera resultaban familiares.
Se acerco a la barra de la cafetería y empezó a hacer su pedido supongo, solo que no lograba escuchar nada de lo que decía y vaya que no estábamos lejos y el lugar estaba casi completamente solo. Traté de enfocar mis sentidos para escuchar su voz, cuando sentí un jaloneo en mi brazo, León me hizo tirar accidentalmente mi bebida la cual salió derramada por debajo de la mesa, lo cual dio el efecto contrario claro está a lo que buscábamos, pasar desapercibidos.
-Maldición –dijo por lo bajo, aventó unos cuantos billetes en la mesa y me cargo a cuestas sobre su espalda y salió ágilmente escuchando una vez más esa campanilla, se adentro un par de cuadras más a la derecha la zona ya era completamente diferente, había establecimientos claro está, pero sin afluencia de gente en las calles ni dentro de los negocios. Veía todo esto a través de mi largo cabello que en este momento parecía más un nido de caos sin nada de estilo.
Se paró de repente a mediación de una cuadra y empezó a forzar una manija de una puerta, solo me faltaba eso, allanamiento de morada, una cosa más que agregar a todas las cosas inverosímiles de estos días. Una vez más y otra y la puerta al fin cedió. Entramos en un instante, cerró la puerta tras nosotros, puso dos cerrojos que parecía saber dónde estaban a la perfección y siguió su camino conmigo aun a cuestas, escaleras arriba.
Corro.Mis pulmones arden y mis piernas comienzan a pesarme, pero no puedo detenerme, Sé que aún están detrás de mí.Son dos enormes lobos, puedo escuchar el golpeteo de sus patas contra la tierra, están cada vez más cerca, sus gruñidos se mezclan con el sonido de mi respiración desesperada y, aunque intento acelerar, algo me impide avanzar.—No… —susurro, aunque no sé si se lo digo a ellos o a mí misma.Extiendo las manos hacia los árboles que aparecen frente a mí.En cuanto mis dedos rozan la corteza, algo despierta, las raíces comienzan a emerger del suelo con una fuerza descomunal. Se retuercen, se entrelazan y avanzan como serpientes hasta formar una barrera frente a mí, los lobos chocan contra él, aun cuando sus fauces intentan atravesarlo y sus garras tratan de desgarrar el enramado, no pueden… estoy a salvo.O eso quiero creer, el miedo ya se ha apoderado de mí y me ha paralizado, no puedo moverme mucho menos correr, solo puedo mirar cómo aquellas criaturas intentan abrirse p
Desperté temprano, pero sentía que había descansado como nunca.Bajé la cabeza y aspiré su aroma.Era apenas un aroma humano, suave, distinto a cualquier cosa que hubiera conocido y que, aun así, empezaba a convertirse en una droga para mí.Cómo deseaba conocer su verdadero aroma.Cerré los ojos y dejé un beso fugaz sobre su cabello. No quería despertarla. Habíamos pasado toda la noche abrazados y, si alguien me hubiera preguntado, habría dicho que había sido la mejor de las noches.Me levanté con el mayor cuidado, procurando no hacer el menor ruido.Soltarla fue, sin duda, la parte más difícil.Por un instante me negué a separarme de ella. Quería quedarme ahí, seguir sintiendo su cuerpo junto al mío y disfrutar de aquella paz que había encontrado entre sus brazos.Pero sabía que tenía cosas que resolver.Ecos Salvajes.Mientras más rápido solucionara aquella situación, más pronto se marcharían de mi territorio y podría volver a ocuparme de lo verdaderamente importante.Ella.Me di un
Estaba más que molesto. La situación del emparejamiento con alguna de las hijas de Marcellus estaba resultando mucho más difícil de postergar de lo que había imaginado, la reunión se había extendido demasiado y, con cada minuto que pasaba, los comentarios e insinuaciones de Astrid se hacían más evidentes para todos los presentes, a cada momento que pasaba, Azrel la detestabra cada vez más.Astrid se mostraba demasiado segura de sí misma y no podía evitarlo, eso solo conseguía alimentar mi irritación, no podía creer que ella fuera la opción que Marcellus había considerado para convertirse en mi Luna. Decidí no perder el tiempo y empecé a analizarlas, a ambas, observar cada gesto, cada palabra, cada reacción para buscar sus debilidades y errores, cualquier razón, por pequeña que fuera, que pudiera utilizar para descartarlas como posibles candidatas. Pero incluso mientras las observaba, mi mente regresaba una y otra vez al mismo punto. Tessa.Me preguntaba qué estaría haciendo, cuánto
—Tessa, Daryion podrá ser un alfa obstinado y orgulloso, pero también es alguien muy protector con los miembros de su manada.Erix hizo una breve pausa y me miró de reojo.—Contigo, sin embargo, es sobreprotector.—No lo es.Mi respuesta salió demasiado rápido.Erix soltó una pequeña risa.—Claro que lo es.—Solo intenta controlarme.—Eso también.Erix sonrió.—Pero, la razón por lo que lo hace es algo que le cuesta mucho admitir lo que le está sucediendo contigo.Su expresión se volvió ligeramente más seria.—Así que dejemos esa conversación entre nosotros, ¿está bien?—Pienso que te estás equivocando, Erix.—Tal vez, pero de lo que estoy seguro, es de que en todo el tiempo que tengo de conocerlo, nunca había visto a Daryion tan preocupado por alguien hasta que llegaste tú.Mi corazón dio un pequeño vuelco.Aparté la mirada.Continuamos caminando por el pasillo durante unos segundos más, hasta que finalmente volvió a hablar.—Sabes, él me mandó a buscarte, cuando vi que no estabas en
No sabía qué hacer… Tal vez habían pasado veinte minutos… quizá treinta, pero Daryion no regresaba, y eso me generaba una gran incertidumbre por todo lo que había dejado tras su partida.No podía dejar de pensar en ello.Él no me había dicho qué quería de mí, y cuanto más tiempo pasaba, más preguntas comenzaban a atormentarme.Tal vez todo era cierto y yo simplemente me había negado a verlo.Tal vez Daryion tenía varias mujeres y, quizá, para él yo no era más que una distracción pasajera, alguien que no merecía una explicación. ¿Por qué habría de desperdiciar su tiempo intentando hacerme entender algo?Yo solo era una mujer lobo sin conocimientos sobre su mundo, una niña, como él mismo había dicho.No era nadie relevante en su vida y eso realmente me dolía.Ahora sabía por qué, aunque intentara convencerme de lo contrario, una pequeña parte de mí había comenzado a desear significar algo para él.Me levanté de la silla de golpe ya no soportaba seguir allí sentada, inmóvil, como si mi ún
Muchas… gracias.Su voz se quebró al pronunciar aquellas palabras.Al instante siguiente se abalanzó sobre mí y me rodeó con los brazos, su cálido abrazo me tomó por sorpresa y sentí cómo algo se acomodaba dentro de mi pecho, una sensación desconocida, intensa… una plenitud que jamás había experimentado.Por un momento todo el ruido a nuestro alrededor desapareció. Solo existía ella.Sin pensarlo, llevé mi mano libre hasta su cabeza y acaricié lentamente su cabello. Era tan suave que resultaba imposible no prolongar aquel contacto.Era perfecta.Y esa certeza me asustó más que cualquier enemigo al que hubiera enfrentado, Azrel rugió complacido en el fondo de mi mente, alimentando el deseo que ambos compartíamos.Es nuestra.Apreté la mandíbula para mantener el control.Quería protegerla, mantenerla a salvo de todos aquellos que la perseguían… pero también existía otra verdad que apenas empezaba a aceptar.La quería para mí.Quería que, algún día, me eligiera por voluntad propia y que e







