LOGINOtro sueño otra vez, estoy caminando por el bosque, los árboles son enormes, ¿o acaso yo soy muy pequeña?, mis pasos no son estables, caigo al piso y unos fuertes brazos me alzan al cielo, su piel es apiñonada su sonrisa me llena de alegría y amor.
Desperté en una cama no tan cómoda y con olor a humedad en toda la habitación, ya estaba anocheciendo, traté de incorporarme y sentarme para tener un mejor campo de visión y para mi sorpresa, mi malestar general había disminuido considerablemente.
Tocaron a la puerta y sin esperar mi respuesta a cambio, León abrió la puerta y entró con una bandeja de madera, la cual contenía un vaso de leche, y un emparedado de atún, lo devoré, el me volvía a ver con esa media sonrisa que me daba tranquilidad en medio de este caos.
-Y bien –dije tras mi último bocado -¿Ahora qué sigue?
León me tomo un mechón de cabello y lo colocó tras mi oreja, -Primero que nada, dime ¿cómo te sientes, ya puedes caminar?
-Si, así es –exclame con mucho entusiasmo, ¿cómo es eso posible?
Su sonrisa desapareció, se puso serio y empezó a contarme.
–Lo que hice, rompe todas las reglas escritas sobre nuestro pueblo, realice un ritual de sanación, tomaste un brebaje curativo, me ayudo una sanadora a prepararlo, pero lo más importante ahora es que estas bien, pero debo pedirte algo a cambio.
-Dime, ¿Qué es eso? – No es que no estuviera agradecida, es que me resultaba extraño que me pidiera algo en retribución pero claro que haría lo que me pidiera.
-No puedes decirle a nadie bajo ninguno motivo lo que te acabo de contar, nadie puede saber que te he sanado.
Tomé un baño, el cual agradecí profundamente, mi aspecto y no puedo dejar de un lado mi aroma era deplorable, salí rumbo a la habitación donde había dormido y como lo había prometido León, había un cambio de ropa limpio para mí, eran unos pantalones cargo y una playera verde de resaque me queda un poco grande pero daba igual agradecía poder tener un mucho mejor aspecto en estos momentos.
Salí de la habitación y como si estuviera esperándome ya, estaba recargado sobre el pasillo mi amigo. –Tenemos que movilizarnos, como te dije esta zona no es segura para nosotros, los humanos de esta ciudad saben cosas, escuchan rumores y pronto llegan a esparcirse por todos lados.
A que se refería con nosotros como si fuéramos diferentes al resto de los humanos, no tenía ni la menor idea, pero lo importante era que el me daba seguridad y era todo lo que necesitaba por el momento.
-¿Puedo hacerle una llamada a mis abuelos? Quisiera poder avisarles que estoy bien.
-Imposible- me contesto, no podemos ponerlos en peligro, es mejor así, me encargaré más tarde de ponerme en contacto yo mismo y tranquilizarlos por lo pronto es momento de seguir nuestro camino.
Tomo mi mano y como la primera vez, una explosión de recuerdos invasivos en mi mente, instantes de vida de León, pero uno en específico llamo toda mi atención, era de una época más lejanas, donde él era solo un niño, jugaba en un bosque, reía con sus amigos y en el fondo se lograba ver a una niña un poco más pequeña acostaba bajo un árbol, me reconocí inmediatamente, esa niña era yo.
Solté su mano y retiré la mía, incapaz de controlar la expresión de mi rostro: la sorpresa me domino por completo todo; mi mente se debatía entre incredulidad y dolor. Pude ver en su pasado, fragmentos de una vida que me ocultó, lo que más me dolía era darme cuenta de que nos conocíamos desde hacía tanto tiempo… tanto que yo ya no podía recordarlo.
-Ahora que pasa Tessa, me miraba con expresión preocupada, -Es, es que no se cómo explicarlo, pero simplemente ahora lo sé, tu y yo nos conocimos mucho tiempo atrás no es así, antes de ser… huérfanos.
-Su expresión cambio por completo, pude ver reflejado un atisbo de asombro pero lo supo ocultar muy bien, se puso rígido, su boca en una fina línea y su entrecejo marcado como si estuviera molesto. – Eso es algo que no puedo contestarte- es hora de partir, se dio la media vuelta y bajo las escaleras, no tuve más respuesta por su parte, tuve que dejar su evasiva a un lado y seguirlo.
Abrió la puerta de salida de aquella desvencijada casa me entrego una cachucha y me dijo, -tal vez sirva para pasar un poco más desapercibidos.
Cerrando la puerta tras de si, empezamos a caminar a paso veloz, yo iba un par de pasos atrás puesto que el daba grandes zancadas que me impedían seguirle el paso.
-¿De quién es esa casa? –Trataba de entablar conversación para ver si con eso aminoraba el paso y lo alcanzaba.
-Del Delta, se llama Lucian Vance, lo utiliza para esconder personas, no es un domicilio conocido por ninguna otra manada.
Entorne los ojos, -Ahora me puedes decir que es un Delta y porque tiene la necesidad de esconder personas, pregunté consternada, pero fingiendo desinterés.
-Eso Tessa es algo que pronto te podré explicar.
Se paró de lleno me tomo con ambos brazos bloqueando mi camino y continuó.
-Solo necesito que confíes en mí, te voy a proteger hoy y siempre.
Su rostro denotaba completa seguridad en sus palabras, no cabía duda no podía desconfiar de él, era mi amigo, lo conocía y le creía.
Caminamos en silencio por varias horas, estábamos cerca de un camino que nos sacaba de la ciudad y nos llevaba colina arriba, estábamos por subirla, y el sol cerca del ocaso, cuando se despertó en mí una alarma, mi sexto sentido o como se pudiera llamar, me alertaba me decía que corriera que el peligro se encontraba cerca de mí.
Empecé a ver a la redonda buscando algo o a alguien mi respiración se encontraba al limite, y de repente los ví, eran ellos dos, mis perseguidores, me encontré en un estado de shock mi mente me decía corre, pero mi cuerpo estaba inerte, mi mente caos, mi ser invadido de adrenalina y aun así inmóvil.
León me gritaba, creo que así era, como si en un segundo plano pudiera verlo pero sin poder escucharlo, sentí donde me tiraba a jalones cuesta arriba, recobre mis sentidos, cada zancada me acercaba más a un ritmo que no era solo mío; fluía con el viento, con la tierra bajo mis pies. Me agachaba justo a tiempo cuando aparecía una rama baja, saltaba con precisión sobre cada piedra que se interponía en mi camino. Era como si mis sentidos estuvieran sincronizados con el momento, vinculados al lugar y al instante exacto en que cada obstáculo surgía. La adrenalina me recorría como fuego, se hacía sentir completamente viva,
Me sentía volar, apenas y rozaba la tierra bajo mis pies, sentía que los arboles y arbustos me abrían paso para continuar, sentía vibrar las hojas y escuchaba aullidos a lo lejos, no lo podía creer ¿había lobos tan cerca de ese pueblo?, Seguí corriendo bajo mi guía interior, subí un risco con un poco menos de dificultad de la que pensé que tendría, en que momento me volví más fuerte ¿ mi velocidad siempre había sido mejor que buena, pero ahora me sentía con mayor vitalidad y destreza.
Pronto llegue a la cima, desde ahí logre ver el próximo condado, era más grande que el anterior,
-¡León!- grite por lo alto- estaba emocionada no nos faltaba mucho por llegar y poder encontrar donde resguardarnos. ..Nada, solo silencio nadie contesto, mi mente empezó a crear escenarios catastróficos, ¿y si lo hubieran alcanzado? Que sería de el era uno solo contra dos y ellos eran enormes mi amigo aunque fuerte era flacucho a comparación.
No dejaba de buscarlo con la mirada, no podía seguir sin él, cuando escuche un gruñido por lo lejos, para después escuchar otro más, pero ese era diferente, era más de un lobo y todo indicaba que estaban por atacar, trate de ahogar mis respiraciones que no llegaran a saber que yo estaba ahí, no quería a dos grandes animales corriendo tras de mi buscando devorarme como si fuera su próxima cena.
Los gruñidos de convirtieron en algo más, se escuchaba cuerpos golpear uno contra otro, chillidos, aullidos, mas gruñidos, no podía quedarme más tiempo ahí, necesitaba ir por ayuda, por refugio, por alguien que me ayudara a encontrar a León, necesitaba todo, así que me decidí y baje la ladera corriendo hacía el pueblo.
Llegué, ya había oscurecido cuando entre a las primeras calles, no tenía de otra tenia que arriesgarme y pedir ayuda, veía las fachadas de las casas buscando una corazonada que me llevara a la correcta, pase varias calles llegando a una gran mansión podía decirse que triplicaba el tamaño de una casa regular, no tenía portón así que decidí entrar, corrí por todo el camino lleno de jardines, que me dirigía a la entrada principal al llegar a la puerta, era enorme tallada en caoba oscuro, estaba finamente esculpida con relieves que sellaban el encuentro de un bosque con la luna llena y por extraño que parezca relucía por sobre todo ello, el espectacular diseño de un lobo labrado en ónix.
Toqué la puerta, los golpes retumbaban con tal violencia que traicionaban mi urgencia, mis nudillos empezaron a arder, pero eso no me detendría, sentía que era el lugar correcto, alguien abriría y me ayudaría estaba segura de ello.
Volví a golpear a puño cerrado.
–Holaaaa, necesito ayuda, anunciando en el tono apremiante de mi voz la opresión que tenía en el pecho. Al fin escuche pasos, eran acompasados, seguía tocando esperando con ello, aceleraran el paso, las bisagras parecían burlarse de mi desesperación, la puerta se abrió lentamente, una señora de mediana edad, con cabello pintado por algunas canas, con una bata de descanso me veía con sorpresa, no logró decir nada antes de que yo me atreviera sin mas a dar un par de pasos, colarme en el recibidor y con los ojos de par en par y mi respiración agitada, logré decir, mi amigo León corre peligro.
-León Vance, ¿El hijo del Delta? –Preguntó la mujer con voz asustada.
Mis ojos parecían querer saltar de sus órbitas; no había espacio en mí para asimilar la sorpresa de lo que acababa de escuchar. Me quedé inmóvil, con el corazón desbocado, intentando encontrar algo que decir, pero nada apareció. Me quede ahí, con la sorpresa aun contenida, es que acaso León era una persona totalmente desconocida, todo lo que creía, ahora era incierto.
Punto de Vista de TessaDesperté… o, al menos, eso creí.Los recuerdos llegaban a mi mente en fragmentos confusos, imágenes inconexas que se desvanecían cada vez que intentaba aferrarme a ellas. No sabía cuánto tiempo había pasado ni cómo había llegado hasta allí, lo único que tenía claro era que aquel lugar no se parecía a nada que hubiera visto antes.Me encontraba en un mundo teñido de verde oscuro, rodeada de una naturaleza que reconocía y, al mismo tiempo, me resultaba completamente ajena.Había colores terrosos, tonalidades arena que parecían deshacerse en el aire, mezcladas con matices secos, apagados, y otros tan vibrantes que casi dolía mirarlos. Todos flotaban a mí alrededor como pequeñas partículas vivientes, desplazándose sin seguir una dirección determinada. Algunos giraban lentamente cerca de mi rostro; otros se alejaban y volvían, como si estuvieran jugando conmigo.Extendí una mano para tocar uno de aquello
POV DE AZRELTenía que ser ella.No podía afirmarlo con absoluta certeza, pero algo dentro de mí lo sabía, no era una simple sospecha, sino un reconocimiento que no necesitaba explicación.Tessa.El nombre resonó en mi mente, acompañado por la presencia de Daryion, que observaba a través de mis ojos.Ella dominaba el lugar.El viento azotaba el bosque, las ramas se agitaban con una fuerza descomunal y las raíces del roble emergían de la tierra como si tuviera vida, envolviendo al lobo que intentaba liberarse.Y entonces lo comprendí, era ella quien estaba detrás de todo aquello, pude contemplar con mis propios ojos como Tessa de algún modo parecía haberse fundido con el árbol, extendiendo su voluntad más allá de los límites de su cuerpo.Era magnífica.Ninguno de los dos habíamos imaginado que ella pudiera llegar tan lejos, pero aquella admiración duró poco, la furia de Daryion lleno mis pensamientos.Le dije que se quedara en la habitación, gruñó dentro de mi menteTessa había vuelto
POV TESSA Mis manos temblaban con tanta violencia que apenas podía reconocerlas como parte de mi propio cuerpo. Poco a poco, aquella sensación había desaparecido por completo. Ya no tenía manos, tenía raíces, ramas y una fuerza que se extendía mucho más allá de los límites de mi piel.El viento rugía entre mis ramas, sacudiéndolas con una furia descomunal. Las hojas se desprendían y salían disparadas en todas direcciones, aun así, yo podía distinguir cada movimiento a mi alrededor, cada sonido, cada alteración en el aire.Él seguía allí agazapado junto a mi tronco, confiado en que las sombras bastarían para mantenerlo oculto, no tenía idea de lo que estaba a punto de sucederle.Concentré mi voluntad en las ramas que se extendían sobre su cabeza y las hice descender de golpe. El estruendo de la madera al cortar el aire se mezcló con el rugido de la tormenta. El desconocido reaccionó al instante, apartándose justo cuando una de las ramas golpeó el suelo a escasos centímetros de él.Lo s
El viento golpeó la ventana con fuerza, haciendo vibrar ligeramente los cristales, afuera, las ramas de los árboles se agitaban de un lado a otro, azotadas por unas ráfagas que parecían aumentar a cada segundo.No pude evitar notarlo y Daryion también desvió la mirada hacia la ventana.Algo había cambiado, su expresión se transformó casi de inmediato y la intensidad que había en sus ojos desapareció para dar paso a una mirada alerta, concentrada, como si estuviera escuchando algo que yo no podía percibir.Me soltó.Aproveché el momento para acomodarme la ropa, todavía intentando recuperar el aliento y, sobre todo, un poco de la cordura que había perdido durante los últimos minutos.Daryion permaneció unos segundos observando hacia el exterior.Su ceño se frunció, parecía preocupado por algo más.—Tessa, tengo que ver qué está pasando. —Su voz había recuperado ese tono firme que conocía tan bien—. Al parecer, el viento está anunciando algo más fuerte y tengo que asegurarme de que todos
Seguí mi instinto, no sabía exactamente qué debía hacer, pero las palabras de Myra seguían resonando en mi cabeza.Deja que la tierra lo haga.Cerré los ojos y respiré profundamente, pensé en mis abuelos, en sus rostros y sus voces.En todo aquello que recordaba de ellos, intenté imaginar cómo se sentía estar a su lado, como si pudiera reconocerlos por algo más profundo, su esencia.Entonces ocurrió, sentí cómo algo se extendía desde mi cuerpo hacia el exterior, primero fueron unos cuantos metros, después más y más.Era como si mis sentidos se deslizaran por la tierra, por los árboles, por las plantas que me rodeaban, podía percibir cada movimiento, cada pequeña vibración, a los animales que pasaban, incluso pude sentir la presencia de varios hombres lobo que se encontraban en diferentes puntos del bosque, era extraño… Podía percibirlos de una manera que nunca antes había experimentado, era como si pudiera sentirlos desde dentro, como si, estuviera bajo otra piel.Me estremecí pero se
Me encontraba nuevamente en mi dormitorio, con Vera revoloteando a mí alrededor mientras revisaba la ropa nueva, Se había probado al menos cuatro prendas y había criticado otras tantas por considerarlas demasiado conservadoras.—Esta definitivamente no —dijo, sosteniendo una de las blusas frente a su cuerpo—. Parece que fuera a una reunión con ancianas de la manada.Sonreí apenas, la escuchaba pero mi mente estaba muy lejos de aquella habitación.Mis abuelos… últimamente no podía dejar de pensar en ellos.Desde temprano tenía un presentimiento extraño, una sensación difícil de explicar que se había instalado dentro de mí y que no desaparecía por más que intentara ignorarlo, era como si algo me llamara, como si estuvieran cerca.No sabía cómo podía estar segura de algo así, pero cada vez que pensaba en ellos sentía una especie de presión en el pecho, una certeza que no provenía de mis recuerdos pero estaba instalada en mí, era como si me avisara que mis abuelos estaban cerca y todo en




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