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Llegando a Milan

Penulis: Angel Summer
last update Tanggal publikasi: 2026-09-14 10:54:47

El aire de Milán los recibió con un agradable aroma primaveral. Apenas bajaron del avión y salieron del aeropuerto, vieron a Silvano apoyado despreocupadamente sobre una elegante camioneta negra. Frente a él estaba Annelisse, que intentaba escapar entre risas mientras él la sujetaba por la cintura para robarle un beso. Ella fingía esquivarlo, negando con la cabeza una y otra vez, pero terminó perdiendo la batalla y se entregó a los labios del italiano de ojos grises con una sonrisa completament
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  • Traicionada... me casé con su enemigo   Ahora corre sangre premium por tus venas

    La puerta volvió a abrirse, el médico entró acompañado de una carpeta.—Bien. El señor Borkovski me avisó que el paciente había despertado. Veamos cómo se encuentra.Fiorella intentó apartarse, pero Jean no soltó su mano, el doctor sonrió discretamente antes de comenzar la revisión.Iluminó sus pupilas con una linterna, comprobó sus reflejos, revisó cuidadosamente los vendajes y observó las bolsas de sangre que aún descendían lentamente mientras el color regresaba poco a poco al rostro de Jean.Finalmente cerró la carpeta.—Muy bien. Sus niveles están mejorando. Esa será la última bolsa de sangre que administraremos. Después continuará únicamente con suero.Jean no tardó ni un segundo.—¿Cuándo puedo salir?El médico soltó una pequeña risa.—Si todo continúa así... entre tres y cuatro días.Jean hizo una mueca.—¿No puede ser antes?—No, señor Valestri. Estuvimos a punto de perderlo en el quirófano. Si no hubiera sido por su amigo rubio y por todos los hombres de su organización que l

  • Traicionada... me casé con su enemigo   El poder de los celos

    La mañana llegó lentamente. Los primeros rayos de sol atravesaban las cortinas de la habitación mientras el monitor seguía marcando el ritmo constante del corazón de Jean.Fiorella abrió los ojos sobresaltada.Durante unos segundos tardó en recordar dónde estaba. Había terminado quedándose dormida sentada junto a la cama, con la cabeza apoyada sobre el colchón y sin soltar en ningún momento la mano de Jean.Lo primero que hizo fue mirarlo, seguía con los ojos cerrados.Su respiración era tranquila y el monitor continuaba marcando un ritmo estable.Fiorella llevó una mano hasta su frente, acariciándola con extrema delicadeza para comprobar que no tuviera fiebre. Después recorrió lentamente su mejilla, dejando que la yema de sus dedos memorizara una vez más el rostro del hombre que amaba.Tomó su mano entre las suyas, besó suavemente sus nudillos y la apoyó contra su propia mejilla.—Vamos, amor... vuelve. Despierta. Tú eres fuerte, debes volver a mí. Por favor... no me hagas sufrir así

  • Traicionada... me casé con su enemigo   Nunca dejes de hacerlo

    Durante unos segundos ninguno habló, simplemente disfrutaban del silencio y de la cercanía del otro, finalmente, Lia sonrió con nostalgia.—Aquí fue donde me enteré de que me conocías desde antes... y de que me amabas desde hacía tantos años y que eras mi grillito.Giorgio dejó escapar una risa baja.—Y aquí fue donde pasamos nuestra primera noche juntos.Dijo Lía suspirando, Gio alzó una ceja y sonrió.—Em... no. Te recuerdo que fue en tu cama, en la mansión. Dormimos juntos cuando hubo relámpagos.Lia rió bajito.—Es verdad... ahora recuerdo, y también recuerdo que tú estabas muy emocionado con eso.—Tú me manoseaste, qué esperabas.Lia le dio un pequeño golpe en el pecho.—No cambies la historia.Él atrapó su mano y besó sus nudillos.—Luciérnaga... te esperé y te amé durante tantos años que contener las ganas de hacerte mía fue un verdadero calvario.Lia acarició lentamente su mejilla.—Ahora ya no tienes que contenerte, amor.Sonrió con dulzura antes de preguntarle en voz baja:—

  • Traicionada... me casé con su enemigo   De vuelta al lago

    La noche transcurrió con una lentitud desesperante, Jean no reaccionaba, permanecía inmóvil en la habitación de cuidados intensivos mientras las máquinas marcaban el ritmo constante de sus signos vitales. Fiorella terminó quedándose dormida sentada junto a la cama, aferrada a su mano como si soltarla significara perderlo para siempre. Incluso dormida, sus dedos seguían entrelazados con los de él.Al mismo tiempo, Giorgio y Lia abandonaban la clínica rumbo a la casa del lago. Mark decidió quedarse en la mansión Bellamonte cuidando de Will, a quien finalmente le habían dado el alta tras comprobar que la bala solo había rozado su hombro.El camino al lago fue silencioso, inguno de los dos tenía ánimo para hablar.Cuando Giorgio abrió la puerta de la enorme casona, un agradable calor los recibió de inmediato. La chimenea ya estaba encendida y el fuego crepitaba suavemente, iluminando el salón con una luz anaranjada. Sobre la mesa del comedor los esperaba una cena cubierta cuidadosamente p

  • Traicionada... me casé con su enemigo   Eliminaron toda prueba

    Giorgio descendió de la camioneta con el arma en la mano, seguido inmediatamente por Lia. Detrás de ellos comenzaron a detenerse una tras otra diez camionetas blindadas. Los hombres Bellamonte descendían preparados para el combate al mismo tiempo que los hombres enviados por Kail ocupaban posiciones alrededor de la propiedad.La escena era desoladora.Los enormes portones habían sido destruidos y parte del muro exterior estaba reducido a escombros. Varias ventanas estaban destrozadas y el jardín se encontraba lleno de casquillos y rastros del enfrentamiento.Lia desenfundó su arma de inmediato.—¡Vamos!Sin perder un segundo, todos comenzaron a repeler el ataque. Los pocos hombres que aún permanecían dentro de la propiedad intentaban escapar mientras respondían con disparos desesperados.Entre el humo y los escombros, Lia divisó a Mark sosteniendo a Will, cuyo hombro estaba completamente cubierto de sangre.—¡Will! ¡Wiiiill!Corrió hasta él arrodillándose a su lado.—Donna, tranquila.

  • Traicionada... me casé con su enemigo   Voy para allá

    En la clínica, Giorgio y Lia no habían dejado de caminar de un lado a otro del pasillo desde que Jean había entrado al pabellón. El silencio era sofocante. El único sonido constante era el de los monitores, los pasos apresurados del personal médico y las puertas automáticas abriéndose y cerrándose una y otra vez.Lia tenía los ojos completamente enrojecidos. Había intentado mantenerse fuerte durante todo el camino, pero ver la sangre de Jean empapando el suelo del muelle era una imagen que no lograba sacar de su cabeza.Las puertas del ascensor se abrieron de golpe.—¡Jean!Fiorella salió corriendo seguida por Kail. Ni siquiera miró a los hombres armados que rodeaban toda la clínica formando un perímetro de seguridad. Solo buscó desesperadamente a Giorgio y Lia.—¿Cómo está? ¿Qué le pasó?Lia levantó la mirada y caminó rápidamente hasta ella.—No sabemos nada aún, Fio.Su voz se quebró.—Uno de los hombres con los que luchábamos apareció detrás de nosotros y disparó. La bala le dio a

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