Vendida al Demonio Romanov

Vendida al Demonio Romanov

last updateLast Updated : 2026-11-02
By:  BelladonnaUpdated just now
Language: Spanish
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Una deuda no se salda con promesas, y Nikolaj Romanov jamás ha dejado una cuenta pendiente. Cuando la familia de Alinna comete el error fatal de traicionar al hombre más despiadado del bajo mundo, no hay dinero suficiente para comprar su perdón. Para evitar el exterminio total de su linaje, la oferta es una sola: entregar a Alinna como una garantía viva. Una prenda sin valor humano, contabilizada centavo a centavo para pagar una culpa que no le pertenece. Cubierto de tinta que narra sus propios crímenes y con el alma reducida a cenizas, Nikolaj no la reclama para convertirla en su esposa ni para ofrecerle un reino de lujos. La encierra en su mundo de sombras bajo un contrato implacable, dispuesto a quebrantar su voluntad y usarla como el recordatorio constante de la traición de su sangre. Atrapada en una jaula sin barrotes donde cada mirada es una amenaza y cada toque un reclamo de propiedad, Alinna descubre que para sobrevivir a un demonio no basta con resistir: tendrá que aprender a respirar en la misma oscuridad que amenaza con devorarla.

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Chapter 1

Capítulo 1

POV Nikolaj

El humo denso del cigarro flotaba en el aire de la oficina, extendiéndose bajo el techo mientras la penumbra envolvía cada rincón de la habitación. No necesitaba encender las luces; llevaba demasiado tiempo acostumbrado a trabajar en la oscuridad como para sentirme incómodo dentro de ella.

Cada trazo de tinta que cubría mi cuello y mis brazos parecía pesar más aquella noche, aunque no por su significado, sino porque me recordaba quién era y, sobre todo, lo que ocurría cuando alguien cometía el error de desafiarme.

La puerta se abrió sin previo aviso.

Dmitri entró a pasos apresurados y cerró detrás de sí. Su respiración agitada y el gesto tenso de su rostro me dijeron que algo había salido mal incluso antes de que pronunciara una palabra.

—Nikolaj... —comenzó, deteniéndose frente a mi escritorio mientras intentaba recuperar el aliento—. La operación en el puerto colapsó. Perdimos el cargamento completo. Son cinco millones de dólares que desaparecieron en menos de veinte minutos.

No respondí de inmediato.

Apagué lentamente el cigarro contra el cenicero de cristal y dejé que el silencio se instalara entre nosotros. Cinco millones no eran suficientes para poner en peligro el imperio de los Romanov, pero tampoco era una suma que estuviera dispuesto a regalar.

Levanté la mirada hacia Dmitri.

—¿Quién fue?

Mi voz salió baja, casi tranquila.

Él tragó saliva antes de responder.

—Los DiMarco. Nos interceptaron en la dársena sur. El viejo DiMarco dio la orden directamente. Sabía exactamente qué cargamento era y dónde interceptarlo.

Sentí un pequeño chasquido en la mandíbula.

Aquello ya no tenía que ver con dinero.

Los DiMarco acababan de tocar una de mis operaciones, desafiar mi autoridad y, peor aún, demostrar que creían tener el poder suficiente para hacerlo sin consecuencias.

Me puse de pie despacio y apoyé ambas manos sobre la madera del escritorio. 

Las puertas dobles de la oficina se abrieron de golpe con un estruendo metálico. Dmitri y dos de mis hombres entraron arrastrando un cuerpo ensangrentado y maltrecho. Lo arrojaron sin contemplaciones en el centro del suelo de concreto, dejándolo caer a mis pies como un saco de basura.

El viejo DiMarco gimió, escupiendo sangre sobre mis botas limpias. Estaba golpeado casi hasta quedar irreconocible, con el rostro hinchado y la respiración rota por el castigo que mis muchachos le habían propinado en el camino.

Me acomodé las mangas de la camisa, revelando la tinta que cubría mis antebrazos, y me incliné hacia él, observándolo desde las alturas.

—Maldita rata... —siseé, clavando la punta de mi bota contra su costado para obligarlo a mirarme—. Me vas a pagar cada maldito centavo de lo que me debes.

—Perdón, señor... —balbuceó DiMarco con voz entrecortada, levantando las manos temblorosas en un gesto inútil de suplicio—. No... no fue mi intención. Se lo juro por Dios. Amenazaron a mi familia, me obligaron a dar la orden...

Dejé escapar una risa helada y carente de cualquier atisbo de humanidad.

—Mira qué triste historia... casi hace que me interese —espeté con sarcasmo mortífero—. Déjate de estupideces y dime cómo m****a me vas a pagar mi dinero.

—Trabajaré, señor... trabaré para usted. Haré lo que quiera, se lo juro, pero no me mate —suplicó, arrastrándose un par de centímetros por el suelo.

—¿Trabajar? —me mofé, dando un paso al frente para acortar la distancia—. Aun trabajando por el resto de tu asquerosa vida no te alcanzará para pagarme cinco millones de dólares.

Saqué la pistola pesada de mi funda sobada y la cargué con un chasquido seco. Me agaché despacio, clavando el cañón de metal frío directamente en su frente golpeada. El temblor de DiMarco se volvió incontrolable al sentir el acero contra su piel.

—Dime una sola razón... una sola m****a por la que no debería volarte la cabeza aquí mismo.

—¡No! ¡Espere! —chilló DiMarco, ahogándose con su propia sangre mientras el acero del cañón le hundía la carne de la frente—. ¡Pídame lo que quiera! Lo que sea, señor Romanov, pero no me mate...

Mantuve el dedo firme sobre el gatillo, sintiendo el pulso acelerado y patético que retumbaba en su cráneo. La lástima no era un concepto que figurara en mi vocabulario.

—No tienes nada que me interese, viejo imbécil —respondí con una frialdad absoluta, dispuesto a presionar el gatillo y terminar con la molestia.

—¡Tengo una hija! —gritó de golpe, llevado por la desesperación más rastrera y cobarde—. ¡Tengo una hija! Es... es hermosa, señor. Es virgen, jamás la ha tocado nadie... Se la entrego, tómela, pero déjeme vivir.

Me quedé inmóvil un segundo. La repugnancia me recorrió la espina dorsal, no por la propuesta en sí —en nuestro mundo la gente vendía hasta a su propia madre para salvar la piel—, sino por la mezquindad de la rata que tenía chillando a mis pies.

Apreté el cañón contra su piel con más fuerza, haciéndolo gemir de dolor.

—¿Y crees que el coño virgen de tu hija vale cinco millones de dólares? —solté una carcajada seca, carente de cualquier pizca de gracia—. Estás delirando, DiMarco. Una niña mimada no salda una deuda de ese tamaño.

Una sonrisa lenta apareció en mis labios.

No porque encontrara divertida su propuesta, sino porque acababa de confirmar hasta dónde era capaz de llegar aquel hombre para salvar su propia vida.

—¿Me estás diciendo que estás dispuesto a vender a tu propia hija para que yo no te mate?

—Si... si con eso voy a vivir... —balbuceó, vendiendo a su propia sangre sin dudar un segundo—, puede llevársela. Llévesela, pero no me mate. Por favor.

La pequeña pizca de diversión que había en mi rostro desapareció.

Sentí náuseas.

No por la oferta.

Por él.

Un hombre que podía entregar a su propia hija sin siquiera pensarlo no merecía llamarse padre.

—Eres una basura —sentencié, con la voz plana—. Y lo más patético es que ni siquiera tienes la dignidad de sentir vergüenza por lo que acabas de hacer.

DiMarco volvió a suplicar, pero ya no tenía interés en escucharlo.

Saqué el arma y apunté directamente.

—Podría aceptar tu oferta y dejarte vivir —murmuré—, pero ahora me resulta mucho más desagradable compartir el mismo aire contigo.

Apreté el gatillo.

El disparo retumbó en las cuatro paredes de la oficina y el cuerpo de DiMarco cayó sobre el concreto.

Me quedé observándolo unos segundos antes de guardar el arma.

Después giré hacia Dmitri, que permanecía junto a la puerta.

—Limpien esta porquería y vayan por Alinna DiMarco.

Dmitri asintió, pero antes de marcharse se detuvo.

—¿La quiere aquí, señor?

Lo miré fijamente.

La pregunta hizo que la imagen que DiMarco había dejado en mi cabeza regresara de inmediato.

Alinna.

No sabía absolutamente nada de ella, salvo que su propio padre acababa de ponerle precio a su vida.

—Tráiganla a mi casa —ordené—. Y asegúrense de que nadie la lastime en el camino. Quiero conocer personalmente a la mujer por la que su padre estuvo dispuesto a vender su propia alma.

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reviews

Rosa E Bello Ogando
Rosa E Bello Ogando
está historia me gustó bastante .
2026-10-12 06:00:40
2
1
mildrednnn
mildrednnn
La mejor escritora que conocí ♡
2026-09-21 09:32:57
3
2
Kevin Rodriguez
Kevin Rodriguez
hola esta finalizada esta novela
2026-10-23 03:37:02
1
1
Amatista Del Carme
Amatista Del Carme
que paso con el final????
2026-10-12 17:44:03
2
2
135 Chapters
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