LOGINCuando la camioneta cruzó el portón de la casa del lago, Jean apoyó la cabeza contra el respaldo y dejó escapar un largo suspiro.
—Al fin...El enorme jardín se extendía hasta perderse entre los árboles y, al fondo, el lago brillaba bajo el sol de la tarde.Antes de que Kail terminara de apagar el motor, la puerta principal se abrió. Giorgio salió primero con una sonrisa relajada, seguido muy de cerca por Lia,La puerta del despacho de la finca se cerró suavemente tras ellos, aislando por completo el bullicio y las risas que aún llegaban desde el salón principal. A diferencia del resto de la casa, aquella habitación tenía un aire mucho más personal que ejecutivo. No era el típico despacho de un Don repleto de armas antiguas y estanterías cargadas de documentos. Allí había fotografías.Muchas fotografías.Kail avanzó despacio observándolas una por una.Reconoció enseguida los retratos de los padres de Giorgio, varias imágenes familiares y algunas tomadas durante reuniones entre las distintas organizaciones mafiosas. Sin embargo, lo que más llamó su atención fue otra colección de fotografías colocadas sobre una repisa de madera.Todas eran de Lia.Había una donde aparecía riendo mientras sostenía un helado siendo apenas una adolescente. Otra la mostraba montando a caballo. En una más estaba sentada en el jardín de la mansión Rosseti leyendo un libro completamente ajena a que alguien la observ
Cuando la camioneta cruzó el portón de la casa del lago, Jean apoyó la cabeza contra el respaldo y dejó escapar un largo suspiro.—Al fin...El enorme jardín se extendía hasta perderse entre los árboles y, al fondo, el lago brillaba bajo el sol de la tarde.Antes de que Kail terminara de apagar el motor, la puerta principal se abrió. Giorgio salió primero con una sonrisa relajada, seguido muy de cerca por Lia, que prácticamente bajó corriendo los escalones al ver que Jean había llegado.—Hasta que te soltaron —dijo Giorgio acercándose al vehículo.Jean bajó con cuidado mientras Fiorella lo ayudaba a mantener el equilibrio.—¿Por qué no fuiste a buscarme? Enviar a Kail fue una traición, Giorgio Bellamonte.Giorgio se encogió de hombros con absoluta tranquilidad.—Es que me ofreci&oacu
Los días fueron pasando lentamente y, contra todo pronóstico, Jean comenzó a recuperarse con una rapidez que sorprendió incluso a los médicos. Las heridas seguían doliendo, pero el color había vuelto a su rostro y cada día recuperaba un poco más de fuerzas.Aquella mañana, Fiorella terminaba de ayudarlo a vestirse. Con infinita paciencia abrochaba lentamente los botones de su camisa negra mientras Jean permanecía sentado en la cama observándola con una sonrisa que solo ella era capaz de provocar.—No sabes cuánto extrañaba verte haciendo esa carita de concentración —murmuró él acariciándole la cintura.Fiorella levantó la vista.—No te emociones tanto, todavía no puedes hacer esfuerzos.Jean soltó una pequeña risa.—Qué injusta eres... ¿y si me das un besito? solo uno.Antes de que pudiera seguir molestándola, alguien golpeó la puerta.Ni siquiera alcanzaron a responder y la puerta se abrió lentamente y un enorme ramo de rosas rojas apareció primero, ocultando por completo a quien lo
La puerta volvió a abrirse, el médico entró acompañado de una carpeta.—Bien. El señor Borkovski me avisó que el paciente había despertado. Veamos cómo se encuentra.Fiorella intentó apartarse, pero Jean no soltó su mano, el doctor sonrió discretamente antes de comenzar la revisión.Iluminó sus pupilas con una linterna, comprobó sus reflejos, revisó cuidadosamente los vendajes y observó las bolsas de sangre que aún descendían lentamente mientras el color regresaba poco a poco al rostro de Jean.Finalmente cerró la carpeta.—Muy bien. Sus niveles están mejorando. Esa será la última bolsa de sangre que administraremos. Después continuará únicamente con suero.Jean no tardó ni un segundo.—¿Cuándo puedo salir?El médico soltó una pequeña risa.—Si todo continúa así... entre tres y cuatro días.Jean hizo una mueca.—¿No puede ser antes?—No, señor Valestri. Estuvimos a punto de perderlo en el quirófano. Si no hubiera sido por su amigo rubio y por todos los hombres de su organización que l
La mañana llegó lentamente. Los primeros rayos de sol atravesaban las cortinas de la habitación mientras el monitor seguía marcando el ritmo constante del corazón de Jean.Fiorella abrió los ojos sobresaltada.Durante unos segundos tardó en recordar dónde estaba. Había terminado quedándose dormida sentada junto a la cama, con la cabeza apoyada sobre el colchón y sin soltar en ningún momento la mano de Jean.Lo primero que hizo fue mirarlo, seguía con los ojos cerrados.Su respiración era tranquila y el monitor continuaba marcando un ritmo estable.Fiorella llevó una mano hasta su frente, acariciándola con extrema delicadeza para comprobar que no tuviera fiebre. Después recorrió lentamente su mejilla, dejando que la yema de sus dedos memorizara una vez más el rostro del hombre que amaba.Tomó su mano entre las suyas, besó suavemente sus nudillos y la apoyó contra su propia mejilla.—Vamos, amor... vuelve. Despierta. Tú eres fuerte, debes volver a mí. Por favor... no me hagas sufrir así
Durante unos segundos ninguno habló, simplemente disfrutaban del silencio y de la cercanía del otro, finalmente, Lia sonrió con nostalgia.—Aquí fue donde me enteré de que me conocías desde antes... y de que me amabas desde hacía tantos años y que eras mi grillito.Giorgio dejó escapar una risa baja.—Y aquí fue donde pasamos nuestra primera noche juntos.Dijo Lía suspirando, Gio alzó una ceja y sonrió.—Em... no. Te recuerdo que fue en tu cama, en la mansión. Dormimos juntos cuando hubo relámpagos.Lia rió bajito.—Es verdad... ahora recuerdo, y también recuerdo que tú estabas muy emocionado con eso.—Tú me manoseaste, qué esperabas.Lia le dio un pequeño golpe en el pecho.—No cambies la historia.Él atrapó su mano y besó sus nudillos.—Luciérnaga... te esperé y te amé durante tantos años que contener las ganas de hacerte mía fue un verdadero calvario.Lia acarició lentamente su mejilla.—Ahora ya no tienes que contenerte, amor.Sonrió con dulzura antes de preguntarle en voz baja:—







