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Una chispa de esperanza

Author: Angel Summer
last update publish date: 2026-07-27 00:06:16

Pasaron los días y, aunque las heridas de Lia comenzaban a sanar lentamente, no existía ninguna mejoría en aquello que más destrozaba a Giorgio. Cada vez que ella abría los ojos y lo miraba, lo hacía con la misma expresión con la que observaría a cualquier desconocido. No había reconocimiento, no había cariño, no había ese brillo especia

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    La reunión terminó y poco a poco los Dones comenzaron a abandonar el gran salón. Algunos se quedaron conversando sobre negocios, otros simplemente bebían un último whisky antes de marcharse. Lucien y Silvano caminaron hasta donde estaban Lia y Giorgio.Lucien sonrió apenas la vio.—Anny solo quiere verte. No olvides que este fin de semana es la Fashion Week. Sus asientos ya están reservados.Lia asintió con una sonrisa.—No me lo perdería por nada.Luego pareció recordar algo.—Lucien... ¿crees que podrías conseguirme dos asientos más?—Claro.Respondió sin siquiera pensarlo.—¿Para quiénes?—Quiero llevar a mi prima Fio... y a Jean.Silvano sonrió de lado.—Así que al final Valestri sí logró algo.—Todavía no cantes victoria.Respondió Lia divertida.—Esos dos siguen peleando más de lo que hablan.—¿Fiorella está aquí?Preguntó Elian mientras se acercaba al grupo, Giorgio apenas escuchó su voz y ya estaba poniendo los ojos en blanco.—Sí. Está en casa.Contestó Lia. Elian sonrió.—¿T

  • Traicionada... me casé con su enemigo   La verdad detrás del monstruo

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    Al llegar a la habitación, Fiorella estaba sentada sobre la cama mientras Jean permanecía frente a ella, sosteniéndole el rostro entre las manos para besarla una vez más. El beso fue lento, tranquilo, como si ya se hubiera vuelto parte de la rutina entre los dos. Cuando finalmente se separaron, Giorgio los observó desde la puerta y alzó una ceja con una sonrisa divertida.—Para odiarse... se besuquean demasiado, incluso más que mi luciérnaga y yo.Jean dio un paso atrás con total naturalidad.—Es la única manera de que este pequeño demonio se porte bien.—Vaya... eso sí que es de familia.Respondió Giorgio mirando de reojo a Lia, que todavía conservaba las mejillas ligeramente sonrojadas por el "castigo" que acababa de recibir en la escalera por su pésima elección de palabras.Lia le lanzó una mirada de advertencia.—No empieces.La enfermera entró con una carpeta en las manos.—Ya está todo listo. La señorita Valcázar recibió el alta. Puede irse cuando quiera.—Perfecto.Respondió Gi

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